Primera Parte

A la luz de La Carta Apostólica
NOVO MILLENNIO INEUNTE

I. PRESENTACIÓN


Cumpliendo el mandato de la Septuagésima Tercera Asamblea Plenaria Ordinaria del Episcopado Colombiano, entregamos el Nuevo Plan Global de Pastoral que ha de orientar nuestro trabajo de evangelización en los próximos tres años.

El Secretariado Permanente del Episcopado se aplicó con seriedad a su elaboración y redacción, con el ánimo de prestar un servicio útil y hacer eco a la intención programática de la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte.

Al igual que lo hace el Santo Padre, la Conferencia Episcopal no pretende suplantar a los Señores Obispos en algo que les corresponde por derecho propio, como es la animación y planeación de la acción pastoral en las Iglesias Particulares.

Pero sí estima como un servicio y una ayuda práctica el esfuerzo de aplicar a nuestra realidad la reflexión que ofrece para toda la Iglesia el Santo Padre.

Así se hizo en el trienio anterior con la Exhortación Apostólica Ecclesia in America y así lo hacemos ahora con la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte.

En efecto, el Papa Juan Pablo II ilumina desde esta Carta Apostólica el camino que debe recorrer toda la Iglesia en los próximo años: “es necesario pensar en el futuro que nos espera. Es preciso aprovechar el tesoro de la gracia recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de acción concretas. Es una tarea a la cual deseo invitar a todas las iglesias locales. En cada una de ellas, congregada en torno al propio Obispo, en la escucha de la palabra, en la comunión fraterna y en la fracción del pan” .

La Iglesia de Colombia quiere avanzar en la dirección señalada, manteniendo la fidelidad al mandato de anunciar el Evangelio, hacer discípulos y enseñar a observar las enseñanzas de Jesús.

El Plan Global se mueve, en consecuencia, dentro de estas dos coordenadas: de una parte sintonía con la Iglesia Universal a la que el Santo Padre fiel al mandato del Señor confirma en la fe, a través de su enseñanza y orientación pastoral; de otra, sintonía con las Iglesias Particulares, en las que los Obispos apacientan la grey a ellos confiada, con indicaciones programáticas concretas de acuerdo con la situación de cada comunidad.

Quiera Dios bendecir el celo apostólico de todos los agentes de la Evangelización y hacer fructificar el trabajo pastoral de la Iglesia en estos primeros años del nuevo milenio.


Pedro Card. Rubiano Sáenz
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Presidente de la Conferencia Episcopal