“El suicidio…hacia espacios de esperanza, en época de pandemia”: Conversatorio

Aun cuando se trate de una circunstancia transitoria, el aislamiento implica una transformación significativa en múltiples aspectos de la cotidianidad, que puede afectar la salud física y emocional.

En este escenario, el departamento de Promoción y Defensa de la Vida y el Centro Estratégico de Investigación, Discernimiento y Proyección Pastoral de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), comprometidos con el acompañamiento a las comunidades, desde la formación humano – cristiana, dieron inicio al ciclo de conversatorios ‘El suicidio…hacia espacios de esperanza, en época de pandemia’.

Durante la primera entrega, el 28 de julio, a través de la plataforma Teams y de la red social Facebook, con el apoyo de especialistas, se buscó dar respuestas a varios interrogantes que las personas se plantean durante este tiempo de aislamiento y que pueden afectar la salud mental.

Compartimos las preguntas orientadoras del encuentro y algunos aportes y reflexiones de los especialistas invitados:

1.   En este momento de pandemia que ha llevado al confinamiento de poblaciones enteras en el país y el mundo, ¿cuáles consideran ustedes son los comportamientos que anteceden al hecho suicida y que se observan en ciertos grupos poblacionales? ¿Cómo detectarlos a tiempo?

Para la doctora María Elena García, licenciada en psicología y panelista invitada, el sufrimiento humano es un estado en la persona que le está costando su salud física y psicológica. Es urgente ver qué hay en el comportamiento de estas personas, ver esos malestares recurrentes que se convierten en desesperanza y que les lleva a realizar acciones de auto lesión.

En esta línea, precisa la especialista, es importante estar atentos a las conductas de riesgos que son evidentes, como la ausencia de autocuidado, hábitos saludables, encierro, el vestir, marcas en el cuerpo; estos aspectos, precisa, son antecedentes que pueden dar aviso de una depresión severa.

Por su parte, la doctora Clara Martínez, psicóloga clínica de la Universidad Nacional, afirma que se debe realizar una reflexión conjunta sobre el silenciamiento o estado interior del ser humano. “Es importante darnos cuenta de lo que a nosotros mismos nos está pasando internamente, a veces tenemos un estado interior de sufrimiento muy fuerte, sentirnos que no somos capaces de responder a todo lo que nos exigen, sentimiento que excede la capacidad humana, ante esto es bueno pedir ayuda a alguien cercano o acudir a profesionales”. Añade que a este tipo de personas no hay que subestimarlas.

Explica que “el suicidio no aparece abruptamente a no ser que se tenga una patología de base”, por lo que se debe dar un tiempo y espacio para acompañar y escuchar a estas personas.

Al referirse a este mismo tema, el padre Carlos Jiménez, sacerdote Eudista, quien actúo como panelista en este espacio, dijo que hay comportamientos que son indicadores de que se está gestando un proceso suicida, aclarando que no todos los cambios son iguales. “Algunos se silencian y hay otros que verbalizan anunciando que quieren morirse”, en esto coincide con las especialistas hay que prestar atención y escucharlas.

2.  ¿Cuáles son los factores de riesgo que inciden en estos momentos de pandemia para tomar decisión de suicidarse?

Los factores que influyen sobre el proceso de salud mental en el sector de la población joven, no solo se vincula con las probabilidades de contagio ni con la gravedad de la enfermedad, sino con otras situaciones sociales complejas que adquieren nuevas características en el actual contexto de cuarentena.

La doctora María Elena García, asienta que es importante acompañar a las personas que desde antes de la pandemia ya tenían algún factor de riesgo en la salud mental, como depresión o ansiedad.

Agrega además, que hay dos factores de riesgo que se han acrecentado por cuenta del aislamiento: los conflictos intrafamiliares, cuando la persona se siente abrumada porque hay muchos viviendo en casa y no se soportan; y la soledad, la falta de interacción lleva a trastornos de ánimo.

Según lo menciona la doctora Clara Martínez, existen 5 tipos de factores que pueden evidenciar en algún momento un acto suicida, son ellos: el físico, biológico, social, existencial y espiritual.

En cuanto al físico y biológico señala que están asociados a patologías de base como la bipolaridad, ansiedad, depresión, psicosis o estrés excesivo. “Por ejemplo el haber adquirido la enfermedad del covid, el escuchar  tantas noticias de muerte o incertidumbre, la persona puede enfermar y llevarla a extremos”. El biológico dice ella, está asociado a factores psicológicos como el estrés por pérdida de personas, duelos inconclusos, culpas, miedos y temores.

Factor social está asociado a eventos no resueltos, “esta situación nos ha confrontado con nuestra propia vida, con lo que hemos hecho o dejado de hacer.
Crisis económica, metas no cumplidas, desempleo, entre otros”.

Factor existencial cuando siente que ya no tiene un futuro próximo, no le encuentra un sentido a la vida y hay vacíos.

Factor espiritual es no tener confianza en la vida, una creencia en un ser trascendente, no creer en un Dios que te cuida y protege.

Para el padre Carlos Jiménez un factor de riesgo en la población es la baja tolerancia a la frustración, cuando en este tiempo de pandemia se ven derrumbados muchos proyectos de vida, estas personas se hacen proclives a altos riesgos de estrés por no poder cumplir sus sueños o metas, esta pandemia está llevando a que las personas colapsen emocionalmente.

3.  Ustedes como hombres y mujeres de fe, profesionales que viven todos los días abocados a este tema ¿cuál sería su posición y aporte para poder identificar y direccionar a estos casos? ¿Qué dice la Iglesia al respecto?

Para la doctora María Elena García, es importante identificar un trabajo en equipo, colectivo, reconocer ese par en el que se puede confiar y este a su vez buscar ayuda con especialistas, pueden ser compañeros de colegio o algún miembro de la familia. Al respecto afirma que las parroquias pueden ser grandes centros de referencia para la escucha y atención.

Igualmente, la doctora Clara Martínez, sugiere crear redes de apoyo y auto ayuda con personas cercanas y significativas, con el fin de que sirvan de soporte en la atención en estos momentos de crisis.

El padre Carlos Jiménez, dice que hay que ver el tema del suicidio desde una visión cristiana y con una perspectiva desde la fe. “El suicidio siempre ha tenido una valoración negativa, y cuando se piensa en esto se habla de un atentando contra el quinto mandamiento de Dios (…) Antes que precipitarnos a juzgar a la persona que desea suicidarse, debemos recordar el principio de la misericordia”.

Por su parte, el reconocido psicólogo Miguel De Zubiría, quien preside la Liga Colombiana contra el Suicidio, afirma que luego de un estudio realizado a lo largo de 15 años y aplicado a 500 estudiantes con el fin de identificar y prevenir el suicidio en los jóvenes, concluyó que se debe realizar una prevención primaria y aplicar algunas vacunas contra el suicidio. Entre ellas señala las siguientes:

1. Enseñarles a tener motivaciones, anhelos, deseos ilusiones y proyectos
2. Valorarse a sí mismos.
3. Tener buenos vínculos, interacciones, ser amables, sonreír, saber escuchar
4. Tener emociones positivas
5. Ser resiliente
6. Enseñarles el por qué vivir y la alegría de vivir

Finalmente frente a una de las preguntas que surgió de los participantes en el conversatorio ¿Qué estrategias de alcance masivo se podrían implementar en estos tiempos de pandemia para evitar el suicidio? El doctor De Zubiría observa que el suicidio no es un problema de uno, dos o más individuos, es una epidemia que está creciendo aceleradamente; por ello propone tres estrategias masivas:

1. Evaluar cada año en los colegios y las universidades para detectar los casos donde cabría el riesgo de suicidio en los jóvenes.

2.  Enseñar a los jóvenes que ellos son la primera línea o frontera contra el riesgo del suicidio, que si ven en ellos signos de apatía, sufrimiento, autoevaluación, soledad o ideas pesimistas, ellos mismos den el paso para hablar con los profesores o psicólogos.

3. Introducir una cátedra en desarrollo afectivo en los colegios, donde los estudiantes aprendan a conocerse a sí mismo y valorar la vida.

Por su parte, el padre Carlos Jiménez, manifiesta que el suicidio puede ser una pandemia y que tendría que ser tratado por las distintas instancias con la misma importancia que se está tratando el tema de coronavirus, por ello propone realizar campañas de información, divulgación y promoción de salud mental sobre la auto estima y el cuidado de la vida propia en tiempos de pandemia.

Próximos conversatorios del ciclo:

Martes 4 de agosto: ¿Cuáles serían las estrategias más acertadas para la prevención del suicidio en situaciones diversas?
Martes 11 de agosto: ¿Por qué no detectamos a tiempo el hecho suicida en los diferentes espacios en los cuales convivimos?
Hora: 3:00 p.m. a 5:00 p.m.

 

 

Posted by Diana Álvarez

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