Estrategias para la prevención del suicidio en tiempo de pandemia

El encierro por cuenta de la pandemia, entre otros factores, ha hecho que en los últimos meses la salud mental de las personas, independiente de la edad, se vea afectada, siendo este un tema del que poco se habla, aunque representa un foco de atención importante en procura del bienestar integral del ser humano. 

Frente a esta realidad, la Iglesia católica ha tomado la iniciativa de realizar una serie de conversatorios que pueden ayudar a dar pistas sobre señales de alerta y acciones de prevención ante comportamientos suicidas, en medio de la actual emergencia sanitaria.

En esta línea, el  4 de agosto se realizó de manera virtual, el segundo conversatorio del ciclo, que permitió, con la ayuda de especialistas en el tema, ofrecer algunas estrategias para atender este tipo de afectaciones en las personas. 

Algunos aportes de la jornada  
Para la doctora Valeria Ramírez Roldán, psicóloga y quien actualmente lidera la estrategia de grupos de apoyo en habilidades para la vida con adolescentes en intento de suicidio, en el municipio del Carmen de Viboral, si bien existen lineamentos a nivel nacional que rigen el tema de la salud mental de los colombianos, también es cierto que no se cuenta con el presupuesto necesario para implementar estas políticas y esto debiera ser prioridad en este momento por parte de las autoridades locales y municipales. 

Expresó que hablar de la prevención del suicidio es una cuestión que a todos debe interesar y se debe poner en la palestra sin ningún tipo de tabú. “Esta pandemia a partir de generar estragos a muchos niveles, también nos ha hecho repensarnos y replantear aspectos frente a la importancia de la salud mental”. 

Resaltó, de manera especial, la destreza que la Iglesia ha tenido en este tiempo, emigrando a las plataformas virtuales para atender no solo los oficios litúrgicos, sino además una atención y escucha a las comunidades, ofreciendo desde allí ayuda espiritual a quien así lo requiere. Esto dice ella, se ha desarrollado de la mano y asesoría de especialistas en psico-educación.

De otra parte, se refirió al trabajo que algunas universidades vienen realizando para la atención de este tipo de circunstancias, implementando zonas de escucha y asesoría para los estudiantes y sus familias.  

Lo que debemos hacer es vincular a todos los sectores de la sociedad, el Estado, la salud, la empresa, la familia, la academia y la Iglesia, entre otras, esto con el fin de generar los apoyos necesarios para trabajar en este problema de salud mental”.  

Por su parte, el doctor John Bohórquez Buitrago, médico psiquiatra y asesor en dirección de promoción y prevención del Ministerio de Salud y Protección Social, dijo que el suicidio es la segunda causa de muertes en el mundo, con promedio de edades entre 15 a 29 años, según la Organización Mundial de la Salud en el año 2019 se registraron 800.000 muertes por este causal. Explicó además que un 75% de muertes por suicidio suceden en países de ingresos bajos y medios como es el caso de Colombia. 

Informó que actualmente el Gobierno cuenta con La política nacional de salud mental, que entre sus contenidos junto con acciones preventivas de tratamiento de rehabilitación integral e inclusión social, orientan labores para la prevención de la conducta suicida con especificidad al restringir el acceso a medios letales; además trabajan en la amplitud de la cobertura territorial de líneas telefónicas de ayuda; y capacitación a los actores de medios de comunicación de como informar un suicidio. 

Agregó que existe la Política integral para la prevención y atención al consumo de sustancias psicoactivas y un documento “confes” que orienta las acciones intersectoriales para la promoción de la salud mental de instituciones nacionales. Además, una ruta integral de atención para personas con problemas de trastornos mentales, consumo de psicoactivas y epilepsia. 

Otro de los panelistas, el padre Abelardo Gómez Serrano, de la Arquidiócesis de Bogotá y rector del Colegio Parroquial Adveniat, afirmó que todo lo que está pasando a causa de la pandemia es algo desconocido e inesperado para todos, sin embargo, la Iglesia que antes atendía y escuchaba a las personas en los templos ahora lo hace valiéndose de la tecnología y se refirió de manera particular a la “Línea de la Esperanza”, que esta Jurisdicción abrió para atender a las personas que llaman a contar sobre su situación anímica y emocional. 

Línea de la Esperanza, son líneas telefónicas que la arquidiócesis de Bogotá ha dispuesto con unos horarios para que las personas se comuniquen con sacerdotes y reciban un primer acompañamiento. El sentirse escuchada la persona en estos momentos difíciles, ha sido de gran ayuda para ellos y esa es nuestra tarea la de acompañar”, aseveró el sacerdote.

Al referirse al tema de niños y adolescentes en este tiempo de pandemia, dijo que la presión de una formación virtual y factores que se dan al interior del hogar, están generando altos niveles de depresión, soledad y angustia en los muchachos. 

 “En los 19 colegios católicos, con un equipo de orientadores y capellanes de estas instituciones se está tratando de hacer una red de ayuda para acompañar a estos muchachos en esta situación difícil. Para los muchachos estas circunstancias les desbordan anímica y emocionalmente. Como Iglesia vemos que un factor importante para la prevención del suicidio en los jóvenes son unas buenas bases espirituales que se forman desde la familia y que se fortalecen en el colegio”. 

La doctora Valeria Ramírez, insistió que no hay que tener miedo de hablar de la vida con los demás y que cuando se hable del ciclo de vida también se toque el tema de la muerte. De ahí la propuesta de crear redes que puedan ayudar en estos momentos de crisis a las personas que sienten depresión.

Si hay comportamientos de tristeza, angustia y desesperanza es importante asociarnos con las personas que están al rededor, establecer esa red de apoyo con los padres, hermanos, amigos, docentes y analizar esos comportamientos y manejarlos a través de las emociones”, afirmó.

Observó además, que las estrategias apropiadas  para prevenir estas acciones de querer acabar con la vida, van de la mano de la psico-educación, el hecho de conocer a cerca de las patologías del suicidio y saber cuáles son las rutas de atención hace que ese trabajo para la prevención del suicidio sea un poco más fácil.  

Hay una necesidad de trabajo intersectorial y cuando nos podamos articular de manera consolidada con las diferentes instituciones, vamos a generar unas estrategias que podremos ayudar a muchas más personas”, aseguró.  

El doctor John Bohórquez, acentuó que es importante que haya una educación en el reconocimiento y manejo de las emociones y siempre estar atentos a preguntar cuando se generan ciertos cambios de comportamientos en las personas, para ello agregó, “es importante fortalecer los vínculos afectivos, con los amigos, vecinos, tener ese rol que tienen algunas organizaciones y grupos religiosos de la atención y escucha (…) En caso de riesgo acompañar a esa persona y activar rutas de atención en salud que sean pertinentes para que reciban una atención oportuna”. 

Las personas que están en riesgo, ahora pueden recibir ayudas a través de acciones remotas como son las líneas de tele-orientación, a través de la línea 192 opción 4 donde las personas podrán recibir atención, igualmente a nivel regional se tiene apoyos”, confirmó.  

Finalmente, el sacerdote también se refirió a la situación de soledad y aislamiento que están viviendo las personas adultas, quienes están pasando por un momento de separación o los padres que han sido abandonados por sus hijos “el no contar con un poyo afectivo cercano de su familia puede ser más difícil afrontar esta situación que se está viviendo y caer en un estado de depresión”.

“Desde la Iglesia la posición que se tiene es el apoyo a la institución familiar y crear alrededor de la persona vínculos afectivos serios con amigos, recalcándoles que la familia será siempre la que nos estará acompañando en los momentos más difíciles”.

Próximo conversatorio del ciclo:  
Esta iniciativa hace parte de tres conversatorios coordinados por el departamento de Promoción y Defensa de la Vida y el Centro Estratégico de Investigación, Discernimiento y Proyección Pastoral de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). El tercero y último se realizará el martes 11 de agosto  en el horario de 3:00 pm a 5:00 pm y tratará de discernir sobre el siguiente interrogante ¿Por qué no detectamos a tiempo el hecho suicida en los diferentes espacios en los cuales convivimos?

Las personas que por primera vez van a participar del conversatorio lo podrán hacer   inscribiéndose AQUÍ

 

Posted by editorCEC1

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