[ENTREVISTA] “El cristiano tiene una locura diferente, un sabor que es irresistible”: Paula Andrea Mora

Paula Andrea Mora, la joven colombiana que se hizo famosa por almorzar con el Papa Francisco y luego comentar que el pontífice aseguró que durante el 2017 visitará nuestro país, a través del chat de Facebook, ha compartido algunas vivencias de la experiencia que tuvo en la Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016 en los últimos 8 meses.

Para Paula Andrea, Cracovia no iba a ser su primera experiencia, ya en 2013 había hecho un esfuerzo muy grande para participar en la JMJ Río. Ese sueño quedó truncado luego de haber sufrido una estafa. “Yo apliqué para el voluntariado de corto plazo y me estafaron con los tiquetes que compré, así que no pude ir a Río”, comenta.

Perseverancia y fe es una fórmula inequívoca y así lo entendió Paula Andrea, por eso para cumplir su sueño decidió que - esta vez - nadie podía robarle ese anhelo de participar de la JMJ en Cracovia. 

“Cuando les comenté a mis papás lo de Polonia pusieron el grito en el cielo y era obvio (luego de lo que pasó en Río). Después de explicarles muchas veces e incluso que mi párroco hablara con ellos recién se tranquilizaron. Ya era una decisión tomada y no quería irme sin su bendición. Fue un camino bastante doloroso y difícil para poder llegar a Polonia y ser voluntaria de largo plazo, pero valió la pena”, cuenta Paula Andrea.

Su camino hacia Cracovia no comenzó ni siquiera en Río, sino hace 15 años. Impulsada por su familia sirvió en su parroquia como monaguillo, luego catequista, estuvo 10 años en la Pastoral Juvenil de Pasto, hace poco estuvo en el servicio de música de la Renovación Carismática Católica. “Al recibir el sacramento de la confirmación sentí un deseo especial para vincularme de lleno con la Iglesia”, comenta.

Paula Andrea Mora es licenciada en Inglés y Francés. Estuvo como docente de inglés en el Colegio San Francisco de Asís en Pasto. Su historia es quizás parecida a la de muchos jóvenes colombianos y del mundo que han soñado en participar de la JMJ. Paula Andrea lo consiguió y tuvo el plus de compartir con el Santo Padre. Ahora tras este terremoto peregrino retorna a su ciudad. Sin duda su vida ha cambiado, pero la actitud la mantiene y como ella bien lo dice es tiempo de descansar, retomar fuerzas y seguir.

Compartimos la entrevista que ha concedido en exclusiva para la Oficina de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).


CEC: Al ser una de nuestras representantes en la JMJ y estar apoyando como voluntaria internacional, qué experiencias puedes destacar de la labor desarrollada?

PAM: Hay muchas experiencias que sin lugar a dudas se quedarán en mi corazón y me animarán en mí caminar de fe hasta el final. Una de ellas es el intercambio de las experiencias de fe de los integrantes del Comité Organizador Local. Todos en algún momento, tuvimos un encuentro personal con Cristo que nos movió a dejarlo todo y servirle en este servicio por los jóvenes del mundo. Todos sentimos un llamado a poner nuestros talentos a funcionar, porque son talentos que no nos pertenecen; sino que han sido regalo del mismo Dios. En muchos de mis compañeros vi mucha radicalidad y espiritualidad; ninguno perdió la alegría de ser jóvenes, solo que sabíamos que hay algo más valioso que nos hizo optar y permanecer en ese camino emprendido. El cristiano tiene una locura diferente, un sabor que es irresistible y que se conjuga cuando se encuentra con otros de la misma comunidad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia
He servido a la Iglesia durante muchos años de mi vida y a pesar de los tropiezos y momentos difíciles, quiero seguir desgastándome por ella. No hay nada más valioso que servir al Señor. 



CEC: En los últimos meses te hemos visto en el micro programa Minuto JMJ. ¿Además de este servicio qué otras labores en comunicaciones e informativas haz realizado? 

PAM: El Minuto JMJ fue un proyecto de Fabíola Goulart, voluntaria de largo plazo de Brasil quien también hizo parte del COL de Río de Janeiro. Cuando yo llegué, era la primera hispano-hablante y me propusieron ser la anfitriona del programa en español. Hicimos el primer capítulo, con muchas tomas y mucho nerviosismo, les gustó, me gustó y así quedó. Desde que llegué hice parte del equipo de Relaciones Internacionales, pero estuve vinculada por 8 meses con el departamento de Comunicaciones: primero como traductora de los diferentes textos y contenidos al español, y luego como responsable del contenido en español para la página web. Asistí a ruedas de prensa, entrevisté a algunos protagonistas de anteriores ediciones de la JMJ y escribí algunos artículos para el sitio web. Fui la editora de un proyecto llamado “Tierra del Papa”, una serie de artículos en los que se “contrastaba” las experiencias y vida de San Juan Pablo II y del Papa Francisco. Hago parte también del equipo de Social Media y presenté las emisiones en vivo para Facebook, empezando el día de la fiesta de la Divina Misericordia. 



CEC: Hablando a nivel pastoral. Tú eres de la diócesis de Pasto y tienes mucha experiencia en el trabajo con la pastoral juvenil. A tu juicio, ¿cuáles son las principales lecciones que deja Cracovia a los jóvenes del mundo y en particular a los colombianos? 

PAM: La Jornada Mundial de la Juventud se ha convertido en el recurso más importante para la pastoral. Tuve la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de diferentes países en su preparación camino a la Jornada. Los diferentes movimientos juveniles, delegaciones y grupos apostólicos internacionales preparaban sus catequesis y formación pastoral en torno al tema de la Jornada: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.

La Jornada es la Iglesia joven que se renueva y se recrea con la inspiración del Espíritu Santo y suscita nuevas formas, nuevas iniciativas pastorales, para que los jóvenes desarrollen un caminar catequético que no concluye con una edición de la Jornada; sino que continua y anima a los jóvenes a comprometerse con la causa del evangelio. Son innumerables los testimonios de conversión de los miles de jóvenes que participan en una Jornada o que se dejan tocar por su espíritu, que es el Espíritu de Dios. La Jornada no es solo una semana que se vive cada tres años, ese es tan solo un momento. La Jornada no acaba, porque con cada Jornada son muchos los carismas que se despiertan, para enriquecimiento de la misma Iglesia. San Juan Pablo II fue un gran conocedor de esto, su visión antropológica – cristocéntrica le permitió optar por los jóvenes, pues sabía la juventud es la protagonista de la civilización del amor.


 

 


CEC: Desde el lugar que has estado, ¿cómo viste la participación de Colombia en esta jornada? 

PAM: Tuve la posibilidad de encontrarme con algunos peregrinos de Colombia, en los momentos en los que salí de la oficina y recorrí las calles para participar de la fiesta. El número de colombianos fue considerable, teniendo en cuenta la lejanía, los costos y la situación económica que vivimos en Colombia. En muchos de ellos noté un deseo de vivirla de la mejor manera y aprovechar cada oportunidad para compartir con los demás y experimentar la alegría de ser cristiano. 



CEC: ¿Qué ha cambiado en tu vida luego de esta experiencia? 

PAM: Siento que mi fe es un poco más fuerte, aun debo recorrer mucho camino, pero la certeza de ser Iglesia y de querer servir en ella, me impulsa a sentirme bendecida por feliz; amo más a Dios y a su Iglesia.

CEC: Tu labor terminó con broche de oro. Nada menos que un almuerzo con el Papa. ¿Cómo te has sentido? 

PAM: Como una hija muy amada por Dios. Me dieron la notica al día siguiente de mi cumpleaños y aunque hay mucha felicidad y al principio no me lo creía, siento que es también un compromiso muy grande. Es un llamado a ser mejor cristiana, a testificar con mi vida aquello en lo que creo y a dar razón de mi fe con mi vida, más que con mis palabras. 



CEC: ¿A raíz de esta experiencia cuál es tu mensaje para todos los jóvenes colombianos?

PAM: Dios está vivo, actuante y si lo buscas, Él estará feliz de dejarse encontrar. Es más, en muchas ocasiones es Él quien sale a nuestro encuentro. Vale la pena entregarle todo a Él, porque si nuestros deseos están en sintonía con Su voluntad, Él los cumplirá; Dios nos hace soñar aquello que nos quiere dar. 

Colombia necesita de jóvenes dispuestos a darse a Dios y a los demás, sin temor, porque Dios no falla jamás. Colombia necesita de jóvenes que ante tantos escenarios de horror y violencia que hemos vivido durante las últimas décadas, tracen pautas de paz, de reconciliación; pero de la paz verdadera, que es don del Espíritu Santo. 

Colombia necesita las voces de esperanza que solo pueden brotar de los jóvenes que se dejan amasar por Dios; el Camino, la Verdad y la Vida. 

No debemos temer en dar razón de nuestra fe, porque la Iglesia está viva y aunque muchos desean lo contrario, no podrán contra ella. El mismo Señor, en la persona de Pedro: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y muchos otros antes de ellos, han confiado la construcción de una mejor sociedad a nosotros los jóvenes. No debemos temer a responder como María, con un Sí total.  ¡Dios nos bendice!

Posted by Admin9834

Ingresa

Iglesia en el mundo