“Desde mi designación como obispo de Barranca los llevó en mi corazón": Mons. Giraldo

Este sábado 08 de agosto, siguiendo los protocolos de bioseguridad establecidos ante la pandemia por coronavirus (Covid-19), en la Iglesia Catedral La Inmaculada, tomó posesión del cargo como nuevo obispo de Barrancabermeja, monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, quien fue  nombrado el pasado 29 de mayo para guiar esta Iglesia particular. 

Inició su homilía agradeciendo el esfuerzo de quienes hicieron posible poder vivir este momento de gracia y expresó su saludo a los fieles de la diócesis y a los habitantes de esta región barranqueña, implorando de ellos su cercanía y oración para desarrollar la tarea encomendada por la Iglesia. 

A todos los fieles y habitantes del territorio diocesano, me queda decirles que desde el momento de mi designación como su nuevo obispo, los llevo en la mente y el corazón y he pedido a Dios la gracia de darle a cada uno un espacio en mis afectos y en mis afanes pastorales. Les pido el beneficio de su oración para que estos propósitos sigan marcando la ruta de este feliz encargo pastoral que en nombre del Señor y la Iglesia el Santo Padre me ha confiado”. 

Su homilía estuvo guiada por las lecturas bíblicas del día, que hablaban de la alegría de Jesús al interactuar con los pueblos y de la presencia de sus enviados para llevar la buena nueva y salvación. 

La Palabra de Dios es creadora, es viva y eficaz. Ella misma hoy nos ayuda a interpretar este acontecimiento de mi posesión como obispo de la ya amada iglesia diocesana de Barrancabermeja”, afirmó. 

Destacó cómo la Eucaristía es una fiesta de “vida, de la fraternidad, del nuevo orden de cosas, del cielo nuevo y de la tierra nueva introducidos por Jesús y cuyo acontecimiento vamos labrando día a día con el trabajo honrado, con la oración, con las celebraciones de la fe y los sacramentos, con la lectura orante de la Palabra, con los gestos de fraternidad, las prácticas de misericordia, la buena vecindad y la caridad”, a lo que agregó que es importante que nunca falte esta celebración como expresión de fe y esperanza en Dios. “Así todos caminaremos por las sendas de Dios. Y la ciudad y toda la región se llenará de alegría”.

En este sentido, hermanos, permítanme recordarles que allí donde está la presencia de un evangelizador, de un profeta de Dios, de un mensajero de la misericordia, de un portador de la paz y la concordia, de un servidor de los misterios de Dios y la gracia de los sacramentos, hay gozo y plenitud”.

En este contexto pidió a todos los habitantes de la región valorar el trabajo de los catequistas, misioneros, religiosos, religiosas y de manera especial el ministerio del sacerdote, apreciando en ellos la presencia de “los mensajeros y servidores del bien, la verdad, la paz y la justicia (…) Anhelo y pido a Dios que en nuestra diócesis se multipliquen los agentes del bien, la evangelización y el cuidado pastoral”. 

Evocó el aporte que cada uno de los obispos predecesores ha dejado impregnado en la vida de esta Iglesia particular. Al referirse a monseñor Camilo Fernando Castrellón Pizano, quien le entrega el legado de administrar esta Jurisdicción, le agradeció la fraterna acogida y oportunas atenciones desde su llegada a esta ciudad”.

A estos cuatro Excelentísimos padres, maestros y pastores en la fe, admiración y gratitud por su sí generoso al Señor, su ardor misionero, su pasión evangelizadora y su celo pastoral. Con el favor de Dios y el acompañamiento de la Iglesia, pondré todo mi empeño en continuar la obra por ellos cimentada y en seguir haciendo brillar el nombre de Nuestro Señor Jesucristo en este hermoso territorio y en el bonito corazón de sus gentes”.  

Finalmente encomendó su nueva labor pastoral, bajo la intercesión de la Santísima Virgen, San José y los santos, pidiendo ser fiel y generoso en este ministerio apostólico.  

Posted by editorCEC1

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