Iglesia en Cali da último adiós a monseñor Francisco Sarasti

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Este sábado, 27 de febrero, se llevó a cabo en la Catedral San Pedro Apóstol, las exequias del arzobispo emérito de Cali, monseñor Francisco Sarasti Jaramillo, en ceremonia que fue presidida por el arzobispo de esta jurisdicción eclesiástica, monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo”(Jn 17,24), con estas palabras de súplica, monseñor Monsalve pidió entregar a Dios el alma del arzobispo, resaltando que esta fue la actitud interior que definió siempre al ser humano, creyente y pastor, que fue monseñor Sarasti.

Durante su homilía resaltó su caminar pastoral y entrega generosa de servicio a la Iglesia, destacando su valentía ante la enfermedad que durante años le agobió, pero que nunca fue impedimento para manifestar ese “espíritu juvenil de gozo  y de querer caminar con su Iglesia, con su pueblo y con sus pastores”.

 “Un ofertorio que lo llevó al Altar del Sacrificio, no solo como sacerdote que presidió la Santa Eucaristía, sino como discípulo del Crucificado, que comió del Pan que es “su Cuerpo, entregado por nosotros“, y bebió del cáliz de su Sangre, derramada por nosotros y por muchos, para el perdón de nuestros pecados”.

Este sacerdocio martirial, lo vivió nuestro hermano, en la experiencia de su entrega pastoral tan generosa y “con olor a oveja”, y lo testimonió, como discípulo crucificado con Cristo, en la prueba de la adversidad inclemente y de la enfermedad más agobiante”.

El prelado destacó dentro de su mayor servicio pastoral, el sacramento de la confesión y agradeció en nombre de tantas personas que encontraron en él el perdón de Dios, a través del sacramento de la confesión.  “Fue ejemplar y asiduo al exigente ministerio del confesionario, aún en sus años de enfermedad”.

Subrayó, algunas acciones que a lo largo de estos 19 años de pastoreo en esta ciudad del Valle, marcaron el caminar de monseñor Sarasti. Entre ellas: la creación de un número importante de parroquias, la sensibilidad por lo social, la creación del Banco de Alimentos y el impulso dado a la Universidad Católica Lumen Gentium, entre otras obras.

Al hacer presente la enfermedad que aqueja a la humanidad, y de la cual monseñor Sarasti no fue ajeno, la pandemia del Covid-19, dijo que su muerte se “une al duelo y a las angustias de tantas personas, de una humanidad herida por el miedo al contagio y afectada por los efectos del virus”.

En esta Iglesia Catedral, donde reposarán sus restos junto a los pastores difuntos de esta Iglesia Particular de Cali, el recuerdo y la plegaria por este pastor nos hagan sentir cumplida la promesa de Jesús: “Estén seguros que yo estaré con ustedes, día tras día, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

Finalmente, extendió un saludo de cercanía a la familia Sarasti Jaramillo, a las personas que siempre estuvieron presentes en el cuidado de su salud y de manera particular pidió por la pronta recuperación de la señora Dalila Aguirre, fiel colaboradora y ama de llaves de monseñor Sarasti, quien también resultara afectada por el virus.

Posted by editorCEC1

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