Iglesia en Popayán vivió simposio misionero

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Con éxito finalizó el simposio misionero, realizado en la ciudad de Popayán, que convocó a más de 270 asistentes entre sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos, delegados de las 92 parroquias de esta Arquidiócesis.

Este evento buscó sensibilizar a todos los participantes en la necesidad de emprender una acción de evangelización y trabajo misionero por la paz y la reconciliación en las difíciles circunstancias por las que atraviesa el departamento del Cauca, y de acuerdo con los lineamientos del Camino de Evangelización de la Arquidiócesis de Popayán.

Entre los ponentes estuvieron el Arzobispo de Popayán, Mons. Luis José Rueda Aparicio, el Arzobispo Emérito Mons. Iván Marín López, y el Obispo de Itsmina-Tadó, Mons. Mario de Jesús Álvarez.

Fue un espacio donde se escucharon testimonios de personas comprometidas con el trabajo de evangelización. Al finalizar se entregaron unos compromisos que marcarán el trabajo misionero y la tares pastoral de esta Iglesia particular para los próximos años.

COMPROMISOS:
Nosotros, los sacerdotes, diáconos, religiosos, Religiosas, seminaristas y fieles laicos, reunidos en el Seminario Mayor san José y presididos por nuestro Pastor Monseñor Luis José Rueda Aparicio, al terminar nuestro Simposio Misionero como preparación al MES MISIONERO EXTRAORDINARIO CONVOCADO POR EL PAPA FRANCISCO, nos comprometemos a:

1.  Renovar nuestra conciencia de que toda la Iglesia es Misionera, y que el origen trinitario de la Misión garantiza que esta obra no es nuestra sino de Dios Padre, quien envió a su Hijo como Salvador, y por él y con la fuerza del Espíritu Santo, nos envía a nosotros como sus testigos al mundo entero.

2.  Apoyar nuestra misión en la fe y el testimonio de los grandes misioneros, como san Francisco Javier, santa Teresita, Santa Laura Montoya, fray Agustín de Coruña y otros que han dejado su huella, para seguir impulsando el trabajo misionero de pastores y fieles en el mundo, pues son muchos los que esperan el anuncio salvador del Evangelio.

3.  Reafirmar nuestra convicción de que no hay acción misionera verdadera si no va precedida de una intensa vida de ORACIÓN.

4.  Seguir trabajando intensamente por una evangelización que impulse el anuncio de Jesucristo, como mensaje central para la salvación del hombre, y la creación de las pequeñas comunidades como instrumento primordial para el crecimiento en la fe y la vida fraterna que fortalezca la comunión y la misión.

5.  Apoyarnos firmemente en el mensaje de la Palabra de Dios, que a lo largo de la historia llamó a hombres y mujeres para misiones concretas en medio de su pueblo, y hoy nos sigue llamando a todos los bautizados a ser una Iglesia en “salida”, que nos proyecte ad intra y ad extra.

6.  Renovar nuestra convicción de que solo la misión ad gentes, da plena identidad y madurez a la Iglesia, y lucharemos para que nuestra Iglesia Arquidiocesana pueda dar, desde su pobreza, misioneros ad gentes, que contribuyan en el anuncio del evangelio aún en los lugares más lejanos y necesitados.

7.  Impulsar entre nosotros la implementación de las Obras Misionales Pontificias como son la Propagación de la fe, la Obra de la Santa Infancia, la Obra de san Pedro apóstol, para los sacerdotes nativos y la Pontificia Unión Misional, para redoblar nuestros esfuerzos a fin de que, en todas las Parroquias, en comunión con el Papa, se trabaje más arduamente por la cusa del Evangelio.

8.  Renovar nuestra adhesión al Proyecto Pastoral misionero de nuestra Arquidiócesis, el CEAP, comprometidos en darle fuerza misionera para que, en cada uno de sus dinamismos, sea el amor por la misión el que impulse nuestro compromiso de construir comunidades evangelizadas y evangelizadoras.

9.  Renovar nuestra opción por la evangelización integral de los pueblos indígenas del Cauca.

10.  Profundizar la historia con sus protagonistas, seres de carne y hueso para llenarnos de esperanza venciendo todo pesimismo. La Iglesia ya ha recorrido un camino, por lo tanto, no partimos de cero. Este camino ha tenido altibajos, caídas y levantadas, noches muy oscuras y días muy luminosos. Pero siempre ha contado con la asistencia del Espíritu Santo como garante de su proceso de crecimiento.

11.  Renovar nuestro encuentro con Cristo vivo en la Palabra de Dios, en los sacramentos y especialmente en la persona de los pobres. Estamos convencidos de que en nuestro camino evangelizador es fundamental el encuentro con Jesucristo primer evangelizador y enviado por el Padre, quien con su predicación suscita en nosotros la adhesión a Él que comenzó en nosotros el día de nuestro Bautismo.

12.  Conocer y difundir la obra caritativa de Don Toribio Maya, laico caucano, para que por la gracia de Dios sea pronto elevado a los altares. La enseñanza de la Iglesia por medio de los Papas ha marcado la ruta que debemos seguir, que no es otra que la de Cristo misionero del Padre, quien no elude el sacrificio, el dolor y la muerte. Esto lo ha entendido bien la Virgen María quien fue capaz de donar su vida en la tarea evangelizadora.

Fuente: Arquidiócesis de Popayán y Obras Misionales Pontificias
Fotos: Padre Jorge Beltrán y Jordan García - Seminario Arquidiocesano de Popayán

Posted by Anónimo (no verificado)

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