Monasterio del Santo Ecce Homo, 400 años de historia y evangelización

Con una solemne eucaristía y la participación de más de 3.000 personas, los frailes dominicos de la Provincia San Luis Bertrán de Colombia dieron inicio al año Jubilar, otorgado por la Santa Sede en Roma, con motivo de los 400 años de la fundación del monasterio del Santo Ecce Homo, ubicado en la vía que de Sutamarchán conduce a Santa Sofía en el departamento de Boyacá.

Como es tradición, el inicio de estas festividades tuvo como preámbulo la celebración del santo del monasterio, el Ecce Homo, la figura de Jesús, el sirvo doliente, que Pilato presentó al pueblo judío para la crucifixión. Dichos actos conmemorativos tuvieron lugar desde el once de enero con la novena en honor al santo, actos culturales y juegos pirotécnicos durante la noche de domingo 19 y la solemne eucaristía el lunes 20.

Durante varios años los habitantes de la región y fieles devotos del Santo Ecce Homo, se congregan en el monasterio por estos primeros días de enero para festejar la fiesta patronal, que, en esta oportunidad, fue presidida por monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte, obispo de la diócesis de Chiquinquirá, jurisdicción a la que pertenece el antiguo monasterio.

“La tierra donde pisan es Santa. En estos bellos claustros de este monasterio, en los comienzos de la evangelización, fue donde nuestros padres dominicos anunciaron a Jesucristo hiel, muerto y resucitado. Donde se elevaron las primeras oraciones a Dios por la obra evangelizadora. Este fue un centro doctrinero en donde los hermanos indígenas profesaron su fe en el Dios de la vida”, resaltó monseñor Luis Felipe en su homilía.

El acto religioso contó con la participación de algunos sacerdotes provenientes de las diferentes parroquias de la diócesis de Chiquinquirá, así como de la Orden de Predicadores. También se hicieron partícipes algunas autoridades civiles, municipales, militares y de policía del departamento.

Este es el preámbulo de las diferentes actividades que los frailes dominicos de Colombia han preparado para la conmemoración de los cuatro siglos de este monasterio, que reúne un sin número de representaciones históricas y significados importantes para la evangelización en Colombia.

Durante el año jubilar, que culminará el próximo 20 de enero de 2021, se tiene previsto el desarrollo de una agenda enmarcada en una serie de encuentros eclesiales, culturales, deportivos, históricos, civiles, entre muchas otras actividades, con el fin de rescatar la figura y la importancia que el monasterio del Santo Ecce Homo representa para el país.

El monasterio, una de las 16 maravillas de Colombia
La historia ubica al monasterio del Santo Ecce Homo en Pavachoque (antiguo aposento de la otrora encomienda de Yuca), que después de cuatro siglos, sigue siendo misterioso, silente y aún más encantador para el viajero que recorre esta estancia colonial que se impone ante un valle verde, que esconde entre sus hierbas lo que fuera el fondo del mar y sus fósiles milenarios y, de vientos que deshojan un pequeño bosque que llevan y traen historias desde 1620.

Fue precisamente, en la centuria de los años de mil seiscientos, cuando la presencia de los frailes dominicos viviría su Siglo de Oro en la gesta evangelizadora de la patria. Por estos años, se estabiliza el crecimiento y expansión de la Provincia de San Antonino del Nuevo Reino de Granada; para 1614, había 13 conventos, 43 doctrinas y 1.443 frailes.

En 1620 de una de las principales doctrinas dominicanas como lo fue indudablemente el Monasterio de Santo Ecce-Homo (he aquí al Hombre) ubicado en el municipio de Sutamarchán y que conserva en el tiempo de sus vetustos cuatrocientos años, su estilo prístino, inalterado y puro, tal como era originalmente.

Sus formas y volúmenes enclavados en el valle del Pavachoque, siguen siendo hoy la única impronta y referente para los frailes de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia, puesto que el monasterio sigue hablando desde su propio silencio y desde sus líneas arquitectónicas, no solamente de cómo eran las capillas y conventos doctrineros durante la época hispánica, sino también del inicio de la actividad misionera que, a pesar de las dificultades a lo largo de la historia, no ha dejado de cesar en su incansable labor evangelizadora.

La historia ha dado ya su veredicto y reconoce en la obra misionera de los frailes dominicos en Colombia este lugar sagrado; considerado como Monumento Universal al Silencio, como un Remanso de Paz, y como una de las dieciséis Maravillas de Colombia, por todo lo que es en sí el monasterio. En 1998, fue a su vez, declarado patrimonio arquitectónico en la lista de bienes culturales de Colombia.

El monasterio, creado como centro doctrinero para la evangelización de los nativos de las encomiendas de Sorocotá, Ubazá, Chirmute, Mocará, Monquirá y Yuca, fue consolidado el 15 de marzo de 1620 en un domingo de palmas, en la estancia cedida por el encomendero don Juan de Mayorga.

El nombre del monasterio se da gracias al capitán español Juan de Mayorga Salazar, quien trajo la pintura del Santo Ecce-Homo; dicha pintura al óleo, atribuida al pintor renacentista Tiziano Vecellio o Vecelli (1477/1490-1576), fue obtenida en el célebre saqueo de Roma del año 1527, durante las guerras de Carlos V. En la actualidad, la imagen se encuentra bajo custodia en la parroquia de Sutamarchán, aproximadamente desde el año de 1909.

En la actualidad
Ahora, luego de 400 años, el monasterio conserva sus cimientos antiguos visitado por miles de personas provenientes de diferentes lugares del mundo que se sorprenden ante las maravillas, el silencio y los secretos de este lugar.

Sumado a esto, se ha convertido en un lugar de atractivo turístico donde se realizan retiros, eventos sociales, sacramentos y eventos al aire libre como cabalgatas y caminatas ecológicas

Para ponerse en contacto con el monasterio puede escribir al correo [email protected] o visitar la Fanpage de Facebook como Monasterio del Santo Ecce-Homo.

Fuente: Of. comunicaciones Monasterio del Santo Ecce Homo, Frailes Dominicos

Posted by editorCEC1

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