"Los migrantes no son invasores, su contribución enriquece la humanidad"

Así lo resalta el Papa Francisco en su mensaje para la 108 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, presentado este jueves 12 de mayo por la Oficina de Prensa de la Santa Sede y que titula: «Construir el futuro con los migrantes y los refugiados».

Un nuevo y sentido llamado hace el Pontífice para cambiar el enfoque y la percepción de los hermanos migrantes, que pone la mirada en los acontecimientos actuales, las "tribulaciones de los últimos tiempos que nos llaman a renovar nuestro compromiso con la construcción de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz".

Nadie debe ser excluido
"La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía", dice el Papa. Es necesario "acoger la salvación de Cristo, su Evangelio de amor, para que se eliminen las desigualdades y discriminaciones del mundo presente (...) Nadie debe ser excluido". Continúa, "en efecto, el proyecto de Dios es esencialmente inclusivo" y "sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales".

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados
Se hace necesario "reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación". En este sentido, observa el obispo de Roma, "la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y económico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy".

El Pontífice señala que si bien, "la presencia de los migrantes y refugiados representa un enorme reto", también es "una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos". Gracias a ellos "podemos madurar en humanidad y construir juntos un ‘nosotros’ más grande". Esto genera "espacios de confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes" y descubrimos "la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros".

Finalmente, el Papa Francisco hace un llamado a todos los creyentes, de manera especial a los jóvenes: "No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz".

El mensaje concluye con una oración en la que Francisco pide a Dios que "donde haya exclusión, florezca la fraternidad" y que todos seamos "constructores de tu Reino", junto a "todos los habitantes de las periferias".


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Posted by editorCEC1

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