¿Quién mató a Pedrito? II

 El feto oye, ve experimenta, recuerda e incluso aprende en el útero... Y lo más importante, ¡siente!

Estos son los maravillosos resultados de las últimas investigaciones sobre la vida prenatal.  Las investigaciones de la fetología y la psicología prenatal, las más jóvenes ramas de la medicina, han demostrado que el niño intrauterino es un ser hipersensible, mucho más consciente y receptivo de lo que nos podíamos imaginar.

El feto oye, ve, entiende, recuerda y responde.  En el útero se comporta como un ser humano que es.  Cuando se aburre se chupa el dedo o salta a la cuerda con el cordón umbilical.

A las 10 semanas, su personalidad es tan acusada que se podría hacer la tarjeta de identidad, puesto que tiene huellas digitales, únicas e irrepetibles.

A las 12 semanas, es capaz de sostener una pelota entre las manos, facultad que pierde y no recuperará hasta cinco meses después de nacer.  Tan persona como el recién nacido y el lactante, sólo que es una etapa distinta de la vida.

Gracias a las tecnologías de finales de los años 60 y 70, afirma thomas verny, psiquiatra canadiense y autor de la obra “la vida secreta del niño antes de nacer”, se ha podido estudiar al bebe intrauterino en su hábitat natural sin perturbarle.  Lo que ha dado una imagen espectacularmente distinta del feto, que nada tiene que ver con el ser pasivo y sin mente de los textos tradicionales de pediatría.

Según las investigaciones de los neurólogos y obstetras estudiosos, escuchemos lo siguiente:

El feto puede oir, ver, degustar, experimentar e, incluso, aprender en el útero.  Pero, lo más importante es que puede sentir.
Como consecuencia: lo que el niño siente y percibe comienza a modelar sus actitudes y las expectativas que tiene con respecto a sí mismo.
La principal fuente de estos mensajes formadores es la madre del niño.  Esto no significa que toda preocupación, duda o ansiedad fugaces que una mujer experimenta durante el embarazo repercutan en su hijo.  Lo importante son los patrones de sentimientos profundos y constantes.
Lo que un hombre siente hacia su mujer y el niño no nacido, es uno de los factores más importantes en el éxito o fracaso de un embarazo.

No más abortos, por favor.  No más pedritos tirados en cajas de cartón.  No más asesinatos a creaturas indefensas.  Permitamos que la vida surga y no matemos la vida de un inocente.  Siempre que ocurre un aborto en la ciudad, ocurre el asesinato de unos padres, de unos hermanos, de una familia. Se asesina nuestra propia sociedad, nuestra cultura y nuestra dignidad.

¿Quién mató a Pedrito? I

Posted by editorCEC1

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