Al servicio de la historia y de la juventud

Evocando palabras de Tertuliano podemos decir que la sangre y el sudor apostólico de testigos en esta Pastoral han sido y siguen siendo “semilla de cristianos”.

Escrito por: Mons. Libardo Ramírez Gómez - Qué oportuno el impulso al espíritu misionero al dar a conocer la Historia de la Iglesia y al promover la Pastoral Juvenil. Apóstoles consagrados a esas tan trascendentales tareas fueron Mons. Guillermo Agudelo Giraldo, (1932-2015) y el Padre Luis María Fernández Pulido, “Pafer” (1916-1985). Qué buen servicio el prestado por ellos a la evangelización en esos ambientes. Dedicar tiempo y desvelos, con denodado cariño, a servir a la   “Maestra de la vida”, como se ha definido a la historia, y hacer labor similar con la juventud, son labores de invaluable servicio a los humanos.

Gran tarea al servicio de la historia de Bogotá y de Colombia cumplió Mons. Guillermo Agudelo, nacido el 10-06-32, quien pasó a recibir la recompensa celeste el 15-12-15. Fue ordenado Sacerdote en Bogotá (17-02-58), en donde adelantó amplia labor pastoral hasta su muerte (15-01-16). Varias Parroquias regentó el P. Guillermo, destacándose su labor en San Ignacio de Loyola (1961-79) y Cristo Rey (1979-98), en donde impulsó esas feligresías y dio la mano a centenares de niños y jóvenes para sus estudios. Por sus méritos le concedió, el Papa, ser Protonotario Apostólico.

Hermanado con esas proyecciones pastorales estuvo su cultivo intelectual, con cátedras docentes y más de 20 publicaciones sobre diversos temas. Se destaca su amplia obra “Los Arzobispos de Bogotá”, con múltiples datos de interés para esta Ciudad, y para toda Colombia. Difundir la obra de la Iglesia para fiel recuerdo y estímulo a las presentes y futuras generaciones, y, también, como precisión necesaria ante las voces de crítica y condena, más que injusta, fue importante labor. 

Para perpetuar su labor al servicio de la historia fue feliz iniciativa de Mons. Agudelo fundar  (25-02-00) la Academia de Historia Eclesiástica de Bogotá.  Esta creación han sido y seguirán siendo faro de luz en la que se difundan verdades iluminadoras y testimonios que hablan de cómo servir positivamente a la humanidad.

Merito grande Mons. Agudelo fue, también el impulso que dio desde 1988 a la Campaña del Óbolo de San Pedro. Supo el Prelado poner de manifiesto que esa colecta se destina a tantas ayudas que para diversos puntos del mundo envía, luego, el Santo Padre, para a tantas personas desprotegidas y víctimas de destructoras catástrofes, y a las Obras Misionales en todas las latitudes del mundo.

A la par de lo realizado por Mons. Agudelo está la entusiasmadora y oportuna tarea de evangelización de los jóvenes, para que se conviertan en evangelizadores, con su alegra vivencia de la verdad cristiana, a  la que consagró su vida el Padre Luis María Fernández (1916-1985), desde su Ordenación sacerdotal (03-09-39). Iniciativa feliz al servicio de esa causa, culminó con algo que le ha dado estabilidad, al fundar la “Central de Juventudes” (03-09-53).

En el año 1972, como Obispo recién consagrado, entraba a formar parte de la Conferencia Episcopal de Colombia. En mi labor sacerdotal como Vicario de Pastoral en mi diócesis de Garzón, había realizado algunas labores en promoción de jóvenes, al lado de otros frentes, con formación cristiana de ellos y proyección, desde la fe, hacia obras sociales. Esa experiencia me llevó a poner de presente que en la Conferencia Episcopal no había un organismo que promoviera esa labor entre los jóvenes. Recibí, entonces, el encargo de dar pasos necesarios para que surgiera esa reclamada entidad.

Ante esa responsabilidad, busqué contacto con personas y movimientos que tuvieran ese empeño. Había tenido relación con la Central de Juventudes, que ya  estaba enviando jóvenes, debidamente capacitados, a impulsar esas tareas en las distintas Diócesis del País. Fue punto de apoyo, acertado primer paso para seguir dando vida a la Pastoral Juvenil en toda Colombia.

Al lado del Padre Fernández encontré otros grandes apóstoles de la juventud, en Bogotá, como el Padre Miguel Triana, y los Jesuitas Alejandro Londoño y Jesús Vela. En Medellín la valiosa labor del Padre Luis Gaviria, con influencia en Antioquia y en otras regiones de Colombia. Con esos Sacerdotes, y muchos más que ya llevaban adelante meritorios esfuerzos fuimos realizando encuentros a escala nacional hasta formar una gran red con la cual se impulsó, coordinadamente, gran labor. Punto culminante fue la realizado en 1985 “Año de la Juventud”, con importantes jornadas, que fueron el fruto de esos trece (13) años de intensa labor. Artífices de ese impulso inicial de la Pastoral Juvenil organizada en Colombia fueron los Secretarios del Departamento que con ese fin se creó en la CEC, y la han seguido echando adelante los de los años subsiguientes.
 
El gran servicio a la juventud, impulsado por Pafer, y promotores desde Comunidades Religiosas como Eudistas, Salesianos, Franciscanos y Jesuitas, ha sido semillero de bien. Evocando palabras de Tertuliano podemos decir que la sangre y el sudor apostólico de testigos en esta Pastoral han sido y siguen siendo “semilla de cristianos”.

Mons. Libardo Ramírez Gómez
Obispo emérito de Garzón
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Posted by editorCEC2

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