Dios escoge a los pequeños para confundir a los poderosos

Por: Mons. Édgar de Jesús García Gil -  A finales del mes de enero un grupo de siete obispos de Colombia fuimos invitados a Lisboa Portugal para participar en un foro internacional sobre “Iglesia, democracia y economía”. Como preámbulo a esta reunión fuimos llevados a Fátima para participar de una breve peregrinación mariana con motivo de los cien años de la aparición de la Virgen María a tres niños pastorcitos que vivían en la región. 

Cuando estuvimos en Ajustrel, población donde vivían las familias de los niños Lucia de Jesús dos Santos (10 años), Francisco (9 años) y Jacinta (7 años) Marto caí en la cuenta de cómo Dios siempre tiene preferencia por los pequeños para revelarles mensajes importantes. Además el hecho de ser pastorcitos me confirmó que su tarea de cuidar los rebaños de sus familias es también una preferencia de Dios por todos los que somos llamados a cuidar a los demás como pastores.

No recordaba o mejor no sabía que un año antes de las seis apariciones de la Virgen en el año 1917 el ángel de Portugal o ángel de la Paz se les apareció a estos niños pastorcitos durante tres veces para prepararlos al encuentro con la santísima Virgen María. 

Luego fuimos llevados a Cova de Iría en Fátima al lugar de las seis apariciones de la Virgen María desde el 13 de mayo al 13 de octubre del año 1917, tiempo en el cual Europa sufría los rigores de la primera guerra mundial. Nosotros que éramos unos 70 obispos de todo el mundo católico concelebramos en uno de las capillas laterales. Indudablemente María acoge a todos sus hijos en este lugar con especial ternura. 

Después del almuerzo fuimos a la capilla de las Apariciones que está en el lado derecho de la explanada de los peregrinos. En este lugar rezamos a coro los misterios dolorosos del santo rosario por la paz del mundo como lo pide la Santísima Virgen María. Junto a nosotros estaban los peregrinos de todo el mundo compartiendo esta bella y tradicional devoción mariana que ha brotado de una sana tradición bíblica. 

En esta revelación privada María confirma lo que Jesús ya nos había enseñado en el evangelio. Orar por la paz del mundo, por la conversión de los pecadores y ofrecer nuestras penitencias como reparación por los pecados propios y de la humanidad. 

La virgen se presentó a los niños con estas palabras: Yo soy el corazón inmaculado de María. “¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este « sí » Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. 

El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: « padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo » (Jn 16,33). Cardenal Ratzinger.

“La vida de Lucia, Francisco y Jacinta, pequeños pastores de Fátima, es una historia de gracia y de misericordia. En estos niños se contrasta el poder mundano de los soberbios y de los poderosos con la realidad de los pequeños que Dios escoge para ser fermento y transformación de la humanidad” Papa Francisco.

+ Edgar de Jesús García Gil
Obispo de Palmira

Posted by editorCEC1

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