El Caso de Charlie Gard

Por Andrea C. Garzón C.: Durante las últimas semanas, el caso del pequeño Charlie Gard le ha dado la vuelta al mundo. Un bebé enfermo, unos padres de familia dispuestos a luchar por la vida de su hijo, la consideración de millones de personas de todos los rincones del planeta quienes exigían que Charlie tuviera una oportunidad de vida. En contraste, la dureza de tribunales y jueces que apagaron la esperanza.

Este caso ha sido polémico por las diferentes circunstancias en las que se ha desarrollado el debate, ante la autorización de  la Corte Europea de Derechos Humanos, a favor del hospital Great Ormond Street de Londres (Reino Unido), para detener estos cuidados y con el aval de un juez quien autorizó que se le retirara el soporte vital al bebé, a quien el centro médico, en abril del 2016,  le diagnosticó el síndrome de agotamiento mitocondrial, una rara enfermedad genética que causa debilidad muscular progresiva y puede provocar su muerte en el primer año de vida. 

La polémica se centra en la batalla legal que tuvieron que emprender sus padres, apelando al fallo de la corte, y quienes lograron recaudar recursos para llevar a su bebé Charlie a Estados Unidos y someterlo a un tratamiento experimental, ya que se estaba poniendo en evidencia una “suerte de ensañamiento  tanatológico (…) una competencia, de parte de jueces y médicos, para asegurar la solución más rápida posible” al caso de Charlie, “cortando todo arrebato de esperanza de los padres” según el Cardenal Elio Sgreccia,  presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida  y experto en Bioética. 

Varios han sido los pronunciamientos del Papa Francisco haciendo seguimiento al caso de Charlie para que se respete la voluntad de sus padres, ofreciendo la atención del bebé en el llamado “Hospital del Papa”, pero el Great Ormond, rechazó la solicitud. 

Los padres de Charlie insistieron a esta institución que varios médicos e investigadores estadounidenses e italianos estaban dispuestos a someter al bebé al tratamiento experimental con posibilidades de éxito. 

Sin embargo, las discusiones en la Corte, ha hecho que el tiempo avance y tras la última revisión de uno de los médicos estadounidenses a Charlie y el resumen de dicha revisión junto con los médicos del hospital londinense, los padres han anunciado,  tras salir de la corte (ayer 24 julio), que se ha desperdiciado mucho tiempo y al bebé se le ha dejado solo en el hospital”, a este punto, dicen los padres, se sabe que a tiempo, si se le hubiera podido dar el tratamiento antes y Charlie, habría tenido el potencial de un niño normal  y saludable, pero ahora la salud del bebé ha llegado a un punto donde no hay retorno y se ha deteriorado aún más y el tratamiento ya no puede aplicarse.  

Solo les queda esperar que el rumbo de la enfermedad continúe y la vida de Charlie se vaya apagando, frente el “qué hubiera pasado si…”, ya que durante esta pugna queda  esa sensación del trato de este bebé y como esta institución y los mismos jueces, al referirse a Charlie y a su condición, no mereciera una oportunidad de vida, la cual ya se agotó, pues el tiempo  jugó en su contra.


Andrea C. Garzón C. es Coordinadora Departamento de Promoción y Defensa de la Vida CEC

Posted by Admin9834

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