En torno a las elecciones, ¿cómo votar?

El voto obliga moralmente; está en juego el bien común y la decisión sobre hechos, situaciones y realidad social que nos rodean.

Escrito por: Mons. Víctor Manuel Ochoa

Queridos amigos y lectores asiduos de esta página. Esta columna aparecerá en el periódico La Verdad en su edición antes de las elecciones, a las que somos invitados a participar el próximo 25 de octubre. Elegiremos Gobernadores, Alcaldes, Diputados a la Asamblea y Concejales.

Desearía entrar en diálogo con cada uno de los queridos lectores de esta columna. El acontecimiento electoral que viviremos en pocos días nos afecta a todos directamente, pues lleva la administración pública a nuestro contexto más cercano: es el espacio en el cual se toman decisiones que nos atañen. Elegiremos a quienes tendrán la responsabilidad directa sobre nuestro entorno, en el departamento y en las ciudades. Por ello, es necesario ponderar muy bien el voto y, con una gran responsabilidad elegir a los mejores que nos puedan gobernar.

El voto obliga moralmente; está en juego el bien común y la decisión sobre hechos, situaciones y realidad social que nos rodean. Por ello, todos tenemos la obligación moral de participar en la elección, manifestando nuestra voluntad por aquellos candidatos que deben representarnos y decidir por nuestras exigencias materiales como asociados en el Estado, como ciudadanos que somos. El voto nos obliga a todos y con él nos hacemos corresponsables de los destinos de nuestra comunidad, favorecemos el progreso y participamos activamente de las decisiones en favor de todos que deben tomar nuestros gobernantes.

El voto tiene que ser también un voto en conciencia. Cada uno, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, todos, tenemos que elegir a quienes consideremos de verdad los más aptos y capacitados para decidir en los espacios de gobierno, defendiendo nuestros intereses y los de aquellos que tienen que tomar los destinos de nuestras agregaciones sociales. Cada uno de los católicos que asume el voto y, lo hace en conciencia, tiene que informarse sobre los programas de gobierno, sobre las tendencias y pensamiento de los candidatos. Nuestra participación no es banal, es necesaria.

Este voto tiene que ser libre, no puede estar viciado por la corrupción o la mediación de pagos, promesas electorales o empeños hacia el futuro. En muchas partes se denuncia la compra de los votos, la venta de los mismos a los candidatos en función de dinero o prebendas sociales que no son adecuados ni moralmente admisibles. Existen muchas maneras de quitar la libertad a los ciudadanos en la expresión de su voluntad de participar en las elecciones.

El voto de los que son católicos y practicantes de la fe, tiene que favorecer también a aquellos que defiendan principios católicos y de tipo ético, en perfecta sintonía con las enseñanzas de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI los llamó los principios no negociables: la defensa y fortalecimiento de la vida humana (quienes como políticos digan claramente: no al aborto, no a la eutanasia), quienes defiendan la familia natural querida por Dios (constituida por el hombre y la mujer y digan no al llamado matrimonio de homosexuales), quienes afirmen y fortalezcan la capacidad de los padres de elegir la educación católica para sus hijos, es decir, una educación que transmita los valores de la fe.

Las condiciones sociales de nuestro entorno cultural y humano exigen la presencia de gobernantes honestos, serios, responsables – tanto en su vida privada como pública, eficientes, dedicados en trabajo y disponibilidad en favor de las necesidades de todos, su vida tiene que resplandecer por los valores humanos. Nuestra participación en la elección de los gobernantes tiene que estar marcada por la responsabilidad y la elección que de verdad fortalezca nuestro entorno humano.

Deseo invitar, con gran responsabilidad a los Candidatos a hacer una campaña:

* Que sea seria en sus propuestas, donde ellas puedan efectivamente cumplirse y respondan a una precisa posibilidad de realización en nuestro contexto;
* Que no se creen divisiones o heridas en la sociedad y en los ciudadanos, respetuosa de los contrincantes, con altura humana y de gestos;
* Que sea respetuosa de los que entran en la tarea política, no creando falsas ilusiones ni esperanzas irrealizables;
* Que no genere violencias físicas o morales en nuestra comunidad.

El poder de las tinieblas, con la corrupción, ha marcado en casos muy precisos y concretos la actividad política en nuestro contexto nacional colombiano. Es necesario fortalecer una clase política, fundada en valores precisos y claros de servicio y de ayuda a la comunidad en la cual vivimos todos. Una comunidad que con sus líderes sociales y políticos crezca. En la perspectiva de las circunstancias sociales actuales tenemos que fortalecer la vida social, en la cual brille el hombre, cada persona humana con su dignidad y sus valores.

Católico, piensa tu voto, revisa las propuestas de quienes se presentan, vota en conciencia. Tu decisión es fundamental para el futuro de nuestra comunidad.

¡Alabado sea Jesucristo!

+ Víctor Manuel Ochoa Cadavid
Obispo de Cúcuta

Posted by editorCEC2

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