Hace un año

Por: Mons. Gonzalo Restrepo Restrepo - “Todo llega y todo pasa”.  ¡Cuántos preparativos cuando esperábamos al Papa!  ¡Cuántos pensamientos y expectativas!  ¡Cuántas esperanzas e ilusiones!  Y vino el Papa, lo vimos, lo sentimos cerca, lo escuchaos, gozamos con él y hasta lloramos de la emoción.  Fueron unos días inolvidables, de grandes sensaciones y de una pasión muy grande expresada con sencillez, con sinceridad, pero con mucho vigor y con mucho amor.

Sí, nosotros sentimos que el ambiente en nuestro País, en nuestro corazón, en nuestros hogares, en nuestro trabajo, en todos los lugares de nuestra patria, cambió.  La Visita del Papa Francisco a Colombia, durante una semana, fue un verdadero “Regalo de Dios”, una “Gracia del Altísimo”.  Tener contacto con la persona del Papa, sentirlo en nuestra tierra, saber que estaba con nosotros, oírlo, ver su sencillez y su carisma de “Padre y Pastor”, fue como sentir que una “Luz” disipaba las tinieblas de nuestro corazón, una “Esperanza” llenaba todos los vacíos que teníamos, un “Alivio” que sanaba todos nuestros dolores, nuestras penas y pesadumbres.

Pero “Todo llega y todo pasa”.  Terminó la semana y se nos fue el Papa, el Vicario de Cristo, nuestro respaldo, esa presencia viva de Jesús con nosotros.  ¿Qué nos ha quedado? Seguramente que la alegría y la satisfacción de haberlo visto y sin lugar a dudas que muchas de sus palabras aún resuenan en nuestro corazón.  Y estoy seguro que a todos nos ha quedado el deseo de cambiar, de ser más amorosos, más sencillos, menos esquemáticos, tener un corazón más misericordioso y más dispuesto al perdón.  

Yo los invito a seguir adelante.  No olvidemos la persona del Papa, su figura, sus palabras, sus gestos, sus actitudes, sus expresiones de cariño, de perdón y de misericordia.  Pero, sobre todo los invito para que al celebrar el primer aniversario de su venida a Colombia, le pidamos al Señor Jesús, que no nos abandone y que todas las semillas que ese “Buen Padre y Pastor” ha sembrado en nuestros corazones, germinen y den muchos frutos en nuestras vidas.

Aunque el Papa Francisco ya no está con nosotros en Colombia, hay una presencia que permanece en nuestras vidas, que está con nosotros desde hace 21 siglos y nos acompañará siempre.  Es la presencia de JESÚS, “Dios con nosotros”.  Y esa presencia es la que siempre nos anima y nos invita a seguir adelante transformando nuestra vida y permitiendo que dejemos el mundo mejor de lo que lo encontramos.  Estamos invitados para permitir que en nuestro mundo se haga posible “la civilización del amor”.

ADELANTE.  CON JESÚS JAMÁS FALLARÁ NUESTRA ESPERANZA.

+ Gonzalo Restrepo Restrepo
Arzobispo de Manizales

Posted by editorCEC1

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