Izquierda y derecha

Por: Mons. Ricardo Tobón Restrepo - En todas las épocas y lugares se ha dado la confrontación de visiones y posiciones sobre diversos aspectos de la realidad, de acuerdo con la formación, las características y las experiencias de las personas y de los grupos sociales. Con frecuencia, esa pluralidad de acercamientos para interpretar y asumir la educación, la economía, la cultura y, sobre todo, la política, se ha canalizado en dos actitudes, generalmente antagónicas, que llevan incluso a profundos grados de polarización.

Dichas posiciones contrapuestas, que se han denominando “izquierda” y “derecha”, se orientan, en general, la primera al cambio y la segunda a la conservación de ideas, costumbres e instituciones. En Colombia, dentro de nuestro proceso histórico y social, hemos vivido siempre este juego de fuerzas, que, en este momento, aparece más radical. Analizando esta situación, se me han ocurrido algunas reflexiones que podrían servir para ubicarnos y actuar acertadamente; las sugiero a partir de los siguientes elementos.

  1. En el ser humano, a nivel personal y colectivo, existe una doble tendencia; de una parte, a avanzar, innovar, cambiar, impulsar y, de otra, a mantener lo que se ha logrado, a conservar lo que se ha adquirido, a proteger el patrimonio.
  2. Ambas actitudes son necesarias para el cabal desarrollo de la persona y de la sociedad; es tan importante cuidar lo que se tiene, como avanzar hacia algo mejor. Para hacer un buen viaje, se necesita usar el freno y el acelerador del vehículo.
  3. Estas tendencias, si no se las conduce adecuadamente, quedan a merced de las pasiones o pulsiones de la estructura personal o de una manipulación foránea y pueden dar lugar a fanatismos intelectuales, sociales, políticos o religiosos.
  4. En sí mismas, estas tendencias no son buenas ni malas. Éticamente dependen de la sabiduría y la rectitud moral con las que las administremos en orden a proteger y dinamizar la vida social y la evolución de la humanidad.
  5. Se puede decir que toda persona actúa desde la derecha y desde la izquierda, según sus posiciones y necesidades. Puede darse, incluso, que algunos muy progresistas en unos campos, en otros sean excesivamente conservadores.
  6. No es difícil percibir, cuando se dan posiciones ciegas y radicalizadas, que, en general, en la derecha se refugian las personas inseguras y en la izquierda militan sobre todo personas resentidas.
  7. El centro, en el sentido estricto de encontrar un término medio en las posiciones enfrentadas, generalmente no existe. Las mejores decisiones llegan de la opción por mantener o por cambiar, según lo impongan la sabiduría y la fraternidad.
  8. La polarización se da cuando la formación personal o la cultura ciudadana de una sociedad no logran ver, integrar y aceptar sabiamente los principios y valores fundantes de una adecuada convivencia y de un desarrollo integral y para todos.
  9. La buena administración de esta doble e importante dinámica del ser humano exige buen criterio, recta intención, compromiso social y verdadera disposición al diálogo. Es decir, descubrir juntos cuándo se usa el “freno” y cuándo el “acelerador”. Para los cristianos se trata de discernir el proyecto de Dios sobre nosotros.
  10. Una persona sabia y recta, en el fondo, no es de izquierda ni de derecha. No se deja llevar por las pasiones sino que, según la enseñanza del Evangelio, conociendo los secretos del Reino de Dios, sabe sacar de su tesoro lo nuevo y lo viejo (Mt 13,52).

+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín

Posted by editorCEC1

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