La propuesta educativa del Papa nos toca a todos

Por: P. Francisco Niño Súa - El jueves 15 de octubre, el Papa Francisco dirigió un video-mensaje en el que nos invitó a todos a comprometernos con un nuevo Pacto Educativo Global. En dicha propuesta se recuerda que la educación no se restringe a las paredes del aula, no se limita a los contextos de las instituciones educativas, no es sólo responsabilidad de los maestros, sino que vincula a todos los componentes de la sociedad, a los políticos, a los responsables de los medios de comunicación, a los padres de familia, a los cuidadores y a todos los que formamos parte de este sistema social que nos hace interdependientes y co-responsables los unos de los otros. Evocando el mensaje de la bendición extraordinaria que nos regaló el Papa el pasado 27 de marzo, si no estamos en la misma barca, estamos en el mismo mar, compartimos la casa común y afrontamos la historia que nos vincula, el presente que nos desafía y el futuro que estamos llamados a forjar.

Ahora lo importante es concretar este pacto, este compromiso, en los distintos niveles en los que nos movemos: en las veredas, localidades, municipios, departamentos y a nivel nacional; en nuestras parroquias, en cada una de las jurisdicciones eclesiásticas y en la misma Conferencia Episcopal. El planteamiento es sencillo y consiste en la convicción de que un futuro distinto de lo que vivimos en el presente es posible si todos nos comprometemos, porque la educación es sembrar la semilla de la esperanza en el corazón de las nuevas generaciones: “una esperanza de paz y de justicia; una esperanza de belleza, de bondad; una esperanza de armonía social”.

En efecto, “la educación es sobre todo una cuestión de amor y responsabilidad que se transmite de generación en generación. La educación, por lo tanto, se propone como el antídoto natural a la cultura individualista, que a veces degenera en un verdadero culto al yo y a la primacía de la indiferencia. Nuestro futuro no puede ser la división, el empobrecimiento de las facultades de pensamiento y de imaginación, de escucha, de diálogo y de comprensión mutua. Nuestro futuro no puede ser este. Hoy en día se necesita una etapa renovada de compromiso educativo, que involucre a todos los componentes de la sociedad”.

Ya en la Encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco había afirmado que “la educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza” (LS 215). Por eso, el 12 de septiembre del año pasado formalizó la convocatoria para realizar este Pacto Global y lo reforzó en el saludo al Cuerpo Diplomático acreditado en el Vaticano el 9 de enero del presente año cuando afirmó: “Todo cambio, como el de época que estamos viviendo, pide un camino educativo, la constitución de una aldea de la educación que cree una red de relaciones humanas y abiertas. Dicha aldea debe poner a la persona en el centro, favorecer la creatividad y la responsabilidad para unos proyectos de larga duración y formar personas disponibles para ponerse al servicio de la comunidad

En tal sentido, el mensaje del Papa del pasado 15 de octubre es como el broche de oro que articula todo su Magisterio con su última Encíclica, Fratelli Tutti, pues sólo un nuevo camino educativo, fruto del compromiso personal y conjunto, centrado en la familia y articulado en la capacidad de escuchar y de dialogar, puede vencer la cultura inhumana del descarte, superar la actitud individualista del derroche, enfrentar el desastre generado por la pandemia del Covid 19 y reconstruir la fraternidad originaria que hace visible el proyecto de Dios para la humanidad.

Francisco Niño Súa, Pbro.
Director del Departamento de Educación y Culturas
Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano

Posted by editorCEC1

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