Las tareas de Francisco

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Como buen padre, pastor y maestro, el Papa Francisco nos ha dejado a los católicos, varias tareas que debemos empezar a pensar cómo llevar a cabo, como buenos discípulos misioneros del Señor.

La reconciliación

Aunque se suele pensar que reconciliación es sinónimo de perdón, no son lo mismo. Ambas cosas son difíciles de realizar en Colombia. En lo que concierne al perdón, parece que un gran sector del país no estuviera listo o dispuesto a dar ese paso.

Pero en lo que se refiere a la reconciliación, como generadora de condiciones para construir un nuevo país, el Papa Francisco nos dijo que esta es una tarea muy propia de la Iglesia, que debemos comprometernos en ella. Y dijo más: «Reconciliarse es abrir puertas a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto». Tenemos la inmensa tarea de contribuir para que se tiendan puentes, se abran puertas, que hagan posible recuperar las relaciones rotas por tantas décadas de conflicto y dolor. No es algo imposible, si se miran los testimonios de tantas personas que lo han hecho y si se hace recurriendo al poder de Jesús Crucificado y Resucitado.

La artesanía de la paz

La paz no llega por decreto, sino que es el resultado de un esfuerzo personal y colectivo. De una decisión consciente que como nación se debe tomar. El Papa Francisco utiliza la imagen de la artesanía, pues construir la paz es una tarea que requiere de sabiduría (no tanto de conocimientos intelectuales), entendida como esa capacidad de ver con el corazón. También se requiere de paciencia, de disciplina, de disposición para devolverse cuando se descubre que algo se hizo mal y empezar de nuevo, de humildad y de perseverancia. 

Aquí la Iglesia, como depositaria del evangelio de la paz tiene la responsabilidad de mantener en alto este mensaje, por encima de los sesgos políticos e ideológico y siempre de la mano con la verdad y la justicia (no entendida con espíritu retaliativo).

La cultura del encuentro

Se trata de ser Iglesia en salida, que se reconoce como «sacramento del primer paso de Dios» en medio de su pueblo, de cultivar la capacidad para descubrir el tesoro que habita en el otro, de reconocer que el otro, aunque distinto, no es una amenaza sino una oportunidad para hacer mejor mi vida y yo mejorar la suya.

Hoy Cali es un entretejido de culturas, etnias, cosmovisiones, que como Iglesia podemos trabajar para que surja una gran armonía: la unidad en la diversidad. Para ello está la tarea de fortalecer una pastoral que escucha, y que estimula la participación, la construcción colectiva que nos lleve a «tocar la carne herida de nuestra historia» para sanarla con la ternura del Evangelio de la misericordia.

Quedan muchas tareas más. Pero estas tres se constituyen en un trípode que debe incorporarse en el espíritu de los planes pastorales a nivel nacional, diocesano y parroquial.

+ Juan Carlos Cárdenas Toro
Obispo Auxiliar de Cali

Posted by editorCEC1

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