Mes misionero

Podemos decir que este tiempo es un momento apropiado para que pensemos en la catolicidad, es decir, en la vocación universal de la Iglesia.

Por: Mons. Luis Adriano Piedrahita - Nos encontramos en el mes de Octubre, tradicionalmente llamado por la Iglesia el mes de las misiones. En él se nos invita a orar y reflexionar sobre la acción evangelizadora de la Iglesia, que es la de todo bautizado. A través de ella se anuncia el Evangelio, se testimonia a Jesús, para que todas las personas lleguen a conocerlo, amarlo, seguirlo y comprometerse con él en la construcción del Reino de Dios. Es un momento para que los católicos volvamos de nuevo al mandato de Jesús: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes".

Podemos decir que este tiempo es un momento apropiado para que pensemos en la catolicidad, es decir, en la vocación universal de la Iglesia. "Creo en la Iglesia católica", recitamos en el Credo. Creemos en una Iglesia que tiene como vocación extenderse por todas partes, ir por todo el mundo invitando a todos los hombres y mujeres a convertirse al Evangelio, y esto se logra a través de su actividad misionera.

Los invito a avivar nuestro espíritu misionero y el de nuestras comunidades, grupos apostólicos y movimientos eclesiales, como lo establece como un reto importante nuestro plan de pastoral diocesano, el de "fortalecer el proceso de la Nueva Evangelización en la Iglesia diocesana propuesto por la Iglesia en Aparecida, que oriente el camino al discipulado para descubrir la vocación misionera de todo bautizado y el papel protagónico de las pequeñas comunidades".

Y qué mejor oportunidad para tener dicho avivamiento que ésta, cuando se nos pide mostrar solidaridad con las misiones llamadas "Ad gentes", con las cuales muchos hermanos nuestros, sacerdotes, religiosas, laicos, dejan todo, hogar, patria, bienes, bienestar, cultura, y se arriesgan a hacer la aventura de ir a culturas y países que no son los suyos con el fin de anunciar a Jesús. "La fe se fortalece dándola", nos decía san Juan Pablo II.

Para vivir dicha solidaridad, la Iglesia nos invita a orar por las misiones, a ofrecer sacrificios por ellas, a apoyarlas económicamente, a ofrecer al Señor por ellas nuestros quehaceres cotidianos, y también a responder, sobre todo los niños y jóvenes, a un posible llamado a engrosar las filas de los misioneros y misioneras.

La diócesis vive el mes misionero de este año cuando se siente regocijada con el honor que se le ha dispensado de ser escogida como sede del VII Congreso Nacional de Infancia y adolescencia misionera a realizarse del primero al cuatro de julio del año próximo.

Alrededor de mil doscientos niños de todo el país se encontrarán en Santa Marta celebrando y compartiendo su amor a Jesús y el compromiso de darlo a conocer, con el tema: Misioneros apasionados, testigos de la ternura de Dios y anunciadores de su amor", y bajo el bello lema: "niños y adolescentes misioneros, sed grandes como Jesús y pequeños para Dios".

Pongamos en oración al Señor esta intención por el buen éxito del VII Coniam a realizarse en nuestra bella y acogedora ciudad de Santa Marta, y vivamos su preparación con una creciente alegría y un dedicado compromiso.

+ Luis Adriano Piedrahita Sandoval
Obispo de Santa Marta

 

Posted by editorCEC2

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