No olvidemos a nuestros mayores

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores. El Papa Francisco ha convocado por primera vez a dedicar un domingo para reconocer y agradecer la vida de nuestros abuelos, de nuestros mayores. Y hoy es ese domingo.

Reconociéndose a sí mismo como un adulto mayor – ya en sus 84 años – el Papa dirige un mensaje directo a los abuelos del mundo. Resalto algunos puntos:

1.  No están solos
En más de un año de pandemia tantos se han ido y se ha sentido el peso de la soledad; lo primero que el Santo Padre dice a los abuelos es que no están solos. Les recuerda la presencia de Dios: «Yo estoy ustedes todos los días» (Mt 28,20); y les asegura en tono muy personal: «Toda la Iglesia está junto a ti, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!».

Para todo este es un llamado que Francisco nos hace para no abandonar a nuestros mayores. Si a Dios no le es indiferente la soledad de los abuelos, no puede tampoco serlo para nosotros. Convirtámonos en “ángeles” para ellos, visitándoles y consolándolos con un momento de compañía y de cercanía.

2.  Misioneros de la memoria
El Papa también les recuerda a los ancianos que, sin importar la edad avanzada o el estado de salud, no están excluidos del envío misionero que Jesús hace. Y específicamente les plantea que la vocación misionera en esa etapa es «custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños». Y los reta: «no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos».

El Santo Padre nos plantea a todos un llamado: volver a nuestras raíces, recuperar los relatos y memorias de nuestros mayores. Que nos ayuden a mantener viva la historia familiar, comunitaria, cultural y religiosa. Que de los encuentros con los abuelos, al calor de sus historias, cultivemos la fraternidad y trabajemos por sanar nuestra sociedad herida.

3.  Acompañar con la oración
Citando al Papa Emérito Benedicto XVI, Francisco recuerda: «La oración de los ancianos puede proteger al mundo…». La oración de los ancianos es un valioso recurso del cual «la Iglesia y el mundo no pueden privarse». Desde un largo camino ya vivido, y aunque a veces se sientan minadas las fuerzas físicas, en momentos como en los que nos encontramos, la oración intercesora de los mayores para superar estos tiempos difíciles es una inmejorable contribución para aliviar los sufrimientos de tantos.

De aquí surge un compromiso de parte nuestra: no sólo pidamos a los mayores que recen por nosotros; pidámosles que nos enseñen a orar con ellos.

+ Juan Carlos Cárdenas Toro
Obispo Diócesis de Pasto

Posted by editorCEC1

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