Santa Laura Montoya, Maestra de misioneros

Por: P. Javier Alexis Gil Henao - Agradecemos a Dios el celebrar hoy 21 de octubre, con el gozo de la fe, la Fiesta litúrgica de nuestra querida Santa Laura Montoya Upegui. Ella nació en Jericó, Antioquia el 26 de mayo de 1.874, ese mismo día fue bautizada, ya que su madre, Dolores Upegui, mujer de fe fuerte, pidió a su esposo, Juan de la Cruz Montoya, que fuera a hacerla bautizar enseguida, y le dijo: “Pues antes de ser hija nuestra, primero tiene que ser hija de Dios”.

En el contexto de la celebración que Dios nos permitió realizar el pasado Domingo Mundial de las Misiones, DOMUND, Santa Laura nos anima a afrontar con fe los sufrimientos y desafíos de esta pandemia, ella nos invita en su Autobiografía a “ver la acción de Dios en todos los acontecimientos de la vida”. Recordemos que desde muy niña quedó huérfana de padre y que su madre le inculcó orar y perdonar a los que les han hecho el mal, entre ellos perdonar al asesino del papá; por eso santa Laura recibió la gracia del Señor de no guardar rencor a nadie, de perdonar a todos y de ofrecer con fe a Dios todos los sufrimientos que el Señor le permitió en su vida. Tenía la siguiente convicción de fe: Para ganar los corazones humanos para Cristo es necesario ofrecer muchos sufrimientos, a ejemplo del Señor que padeció y murió en la Cruz por amor a nosotros y por nuestra salvación.

Santa Laura tuvo el don divino de recibir a los siete años su famoso “golpe del hormiguero”, esa maravillosa, profunda y decisiva experiencia de la Paternidad de Dios en su alma, de allí su gran amor al bautismo y el llorar ante la pila bautismal en el templo de Jericó por el desborde infinito de amor de nuestro Padre Dios que la hizo su hija en Cristo el día de su bautismo. San Pablo VI también nos anima a darle toda la importancia al hecho de haber recibido el santo bautismo. Y el Papa Francisco nos ha recordado que todos somos misioneros en razón de nuestro bautismo. Es una verdad de fe, que lamentablemente no fructifica en la práctica de muchos de nosotros, los cristianos. De allí la necesidad de suplicar al Señor y a La Virgen para que nos despierte nuestra conciencia cristiana y al mismo tiempo poner todo lo que está de nuestra parte para dejarnos salvar cada día por el Señor en su Iglesia. Este es uno de los sentidos del lema escogido el Domund, tomado del mensaje del Santo Padre para el Domund de este año: “Todos llamados a remar juntos”, es decir todos necesitados de ayudarnos a caminar juntos en la Iglesia en el camino de la santidad y de la misión en medio de esta pandemia y siempre.

En esta bella Fiesta de Santa Laura Montoya, Maestra de misioneros, pidamos su intercesión para que el Señor también a cada uno de nosotros nos regale la determinada opción por Cristo, por darle gloria ayudando a que muchos hermanos y hermanas lo conozcan, lo amen y lo sirvan, eso es ser misioneros. Pero en primer lugar, cada día démosle nuestro propio corazón, tomándonos en serio nuestro camino de santidad en lo sencillo de las cosas ordinarias de cada día, pues así nos anima el Papa Francisco: “Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra” (Gaudete et Exsultate 15).

Agradecemos a todos los que, con fe y gratitud por la fe recibida en la Iglesia y desde su condición en estos tiempos de pandemia, han ofrecido con generosidad sus oraciones, sufrimientos y ofrenda económica para las misiones en el Domund, Dios les pague su caridad misionera para con los 1.106 territorios misioneros que nuestra Iglesia tiene en el mundo entero, allí están incluidos nuestros 10 vicariatos apostólicos y las diócesis de Buenaventura y San Vicente del Caguán. Invitamos a los que todavía no han dado su ofrenda misionera a darla con fe en su parroquia durante este mes de octubre misionero o a través de nuestros medios digitales disponibles en nuestra página web: www.ompdecolombia.org

Finalizamos esta reflexión con una frase presente en la Autobiografía, que fue muy arraigada en la en la vida y misión de santa Laura Montoya: “Piense en que mi paz es hija de la confianza en Dios”.

P. Javier Alexis Gil Henao
Director Nacional Obras Misionales Pontificias  OMP

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