Vacunarse ¿para qué?

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - El 20 de febrero es un día importante porque, según el gobierno y los entes de control, comienza la vacunación de los colombianos, en una acción maratónica para ganarle la batalla al coronavirus. Hay mucha expectativa, así como noticias tendenciosas e informaciones falsas que aseguran que la vacuna modifica el ADN, que lo que se busca es introducir en los seres humanos un microchip; que están elaboradas con embriones de fetos abortados, que hay muchos intereses de las farmacéuticas a quienes se les ha eximido de efectos colaterales, que es muy poco tiempo para haber producido la vacuna, que detrás de la vacunación hay todo un montaje político y económico que busca movilizar cientos de miles de dólares, de ahí el silencio de los gobiernos para hablar del costo real de las vacunas; que la biotecnología lo único que pretende es la manipulación de organismos vivos; en fin, mientras esto sucede, la ciencia sigue avanzando, aparecen nuevas cepas como la variante P1 en Manaos, Brasil, los científicos siguen en los laboratorios estudiando y analizando las variables y tratando de explicar el fenómeno, que desde la OMS, ya se advirtió, proviene de animales y no ha sido liberado de laboratorios. 

La Conferencia Episcopal de Colombia, con el deseo de orientar a los fieles, frente al plan masivo de vacunación, busca iluminar nuestra conciencia, recordándonos que la vacunación debe ser voluntaria y esto lo tenemos claro; sin embargo, nos insta a pensar que todos tenemos el deber de cuidar la propia salud y de nuestros hermanos, es decir, prima el bien común, pues esta emergencia sanitaria implica reconocer que –‘todos los seres humanos estamos en riesgo de contagio, o ser agentes de propagación del virus; la incontenible difusión y letalidad del virus causante del Covid-19; el alto grado de afectación y repercusiones negativas que la pandemia ha generado en todos los órdenes de la sociedad, especialmente en los sectores más vulnerables; el desarrollo y aprobación de una variedad de vacunas que permiten detener y prevenir la expansión del virus. Estas circunstancias imponen más que nunca un sentido de responsabilidad con el bien común’. El documento advierte que “el recurso a la vacunación es altamente recomendable”. 

La comunidad científica ha garantizado la seguridad y eficacia frente a la vacuna; de hecho, en muchos países ya han ido avanzando masivamente en la vacunación de sus conciudadanos, con un exigente monitoreo, que comporta estar en actitud de alerta por si se presentan efectos secundarios, después de recibir la vacuna, de ahí que se deba permanecer en observación de 15 a 30 minutos. Los ensayos clínicos han sido exitosos, en los diferentes países, en donde distintas farmacéuticas y universidades están analizando el virus y su mecanismo de propagación. Por lo tanto, debemos estar tranquilos y entender que en estos procesos y procedimientos científicos hay protocolos, rigurosos estándares y que no se está obrando con negligencia como muchos creen. Así, que si le preguntan: vacunarse ¿Para qué? usted, antes de responder, pregunte, investigue, infórmese y no se quede con algunas publicaciones de redes sociales que no tienen fundamentos ni argumentos científicos. ¡Que viva la Vida!  

+ Carlos Arturo Quintero Gómez
Obispo de Armenia

Publicado: La Crónica de Quindío

Posted by editorCEC1

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