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diócesis de buga

Lun 4 Jul 2022

Obispos lamentan tragedia en centro penitenciario de Tuluá

En un comunicado, los obispos de Colombia lamentaron el incendio ocurrido en el pabellón 8 del centro penitenciario de Tuluá, Valle del Cauca, donde murieron 52 personas que estaban privadas de la libertad y otras decenas más resultaron heridas. “Los obispos, en nombre de los católicos de Colombia, lamentamos la pérdida de estas vidas humanas en circunstancias tan dolorosas y le expresamos a sus familiares nuestra cercanía en este momento que conjuga dos dramas: el primero, la realidad, de por sí triste, de tener un integrante de la familia privado de la libertad; el segundo, la imposibilidad de verlos nuevamente en casa y reintegrados a la sociedad”, señala la misiva. Igualmente, hicieron un llamado a las autoridades carcelarias del país, para que se vele, acompañe y promueva el respeto por la vida de los internos, así también, se trabaje en programas que permitan la resocialización de los privados de la libertad. Asegurando que, ellos tienen el derecho como cualquier persona que haya cometido un delito a rehabilitarse. Finalmente, pidieron la intercesión de la Virgen María en la advocación de Nuestra Señora de Las Mercedes, por la protección de los presos y el fortalecimiento de la labor pastoral y misionera que realizan los capellanes, religiosas y fieles laicos al interior de las cárceles. Descargar COMUNICADO

Lun 4 Jul 2022

Obispo de Buga expresa su solidaridad con familiares de víctimas en cárcel de Tulua

Tras la trágica cifra de 51 muertos y al menos 30 heridos, que deja un incendio en el centro penitenciario de Tulua - Valle, el obispo de la Diócesis de Buga, monseñor José Roberto Ospina Leongómez, ha expresado su cercanía y solidaridad a los familiares de quienes perdieron un ser querido o se encuentran en la lista de lesionados. “Con el corazón partido por la tragedia de la cárcel, quiero unirme a todas las familias, especialmente de los que han perdido a sus seres queridos en este motín, esta tragedia enluta a toda la sociedad colombiana, pero especialmente a nosotros aquí en el valle (…) quiero pedir oraciones a todos ustedes (familiares) orar por el eterno descanso de quienes han fallecido, que el Señor consuele y fortalezca a sus familiares”, expresó el jerarca. Llamado a la solidaridad Según el Inpec, la cárcel de Tuluá alberga a 1.267 reclusos, En el pabellón donde se presentaron los hechos había 180 internos entre sindicados y condenados de mediana seguridad. Tras la magnitud de los daños que pudo haber causado esta tragedia, el prelado animó a la solidaridad de los tulueños pidiendo la ayuda en especie como: frazadas, artículos de aseo personal, sábanas, entre otros. Para la entrega de las donaciones, la diócesis dispuso de los siguientes centros de acopio: parroquia de San Bartolomé, parroquia de la Medalla Milagrosa, parroquia del Perpetuo Socorro y la casa del mendigo en Buga. Llamó también la atención para que en todas las parroquias y arciprestazgos de la diócesis se recolecten estos elementos. En las próximas horas, el prelado estará presidiendo las honras fúnebres de algunos de los internos que fallecieron durante el incendio. Versión de los hechos Según el general Tito Castellanos, director del Inpec, todo empezó con una riña entre los propios privados de la libertad. Cuando los miembros del Inpec trataron de controlar el enfrentamiento, comenzaron a prenderles fuego a sus propios colchones. El director del Inpec aseguró que hubo un “efecto cascada” y las llamas se propagaron rápidamente por el pabellón 8.

Mié 2 Mar 2022

Reabre monasterio y es convertido en «hospital para el alma»

En el año 2000, los fuertes enfrentamientos que se libraron entre la guerrilla y las fuerzas militares, hizo tener que abandonar de su monasterio a las religiosas Carmelitas Descalzas, que estaban ubicadas en lo alto de una montaña en Buga. Hoy, luego de 22 años este monasterio reabre sus puertas con un nuevo sagrario y es asumido por los Carmelitas Contemplativos, convirtiéndose como ellos lo han denominado en un «hospital para el alma» o casa de acogida, así lo explicó el padre Andrés Jaramillo Arbeláez, fundador de esta comunidad, en entrevista concedida al portal católico Aleteia. “Quisimos inaugurarlo el día de la Virgen de Lourdes (11 de febrero) porque es un hospital para el alma. En esta casa ofrecemos consuelo desde la fe y la fraternidad, en una mesa común que arropa a todo el que llega. En el lugar donde una vez imperó la maldad está triunfando la esperanza y el bien”. El sacerdote expuso que, a pesar de que fueron dos décadas donde este lugar estuvo deshabilitado, lo encontraron como “si hubiera quedado dentro de una nevera, algunos espacios parecían como si hubieran sido utilizados el día antes”. Según reseña Aleteia, las religiosas que habitaban el lugar salieron del monasterio por recomendación de las misma Iglesia, al verse vulnerables frente a la violencia que se vivía en ese entonces en el departamento del Valle de Cauca, ellas se trasladaron a la ciudad de Popayán, donde se fusionaron con otra comunidad religiosa. Esta propiedad fue vendida a la misma familia, que 20 años atrás había donado el terreno. Al fallecer el dueño de la propiedad su hija única heredera salió del país, quedando así deshabilitado el predio. Años más tarde por iniciativa del padre Andrés María de San José, fundador de la comunidad de los Carmelitas Contemplativos, consultó con monseñor José Roberto Ospina, obispo de Buga, por ese sitio abandonado que tenía en su diócesis. El sacerdote Jaramillo continúa narrando a Aleteia “Nuestra joven comunidad estaba creciendo en vocaciones y queríamos llegar a otra zona. Monseñor me dijo que siempre le había dolido ese hecho, pero había sido imposible comunicarse con la familia para proponerle comprar el lugar, a pesar de los muchos esfuerzos”. Luego de insistir en varias ocasiones en contactar a la heredera de la propiedad, que se encontraba fuera del país, se da el milagro y la joven vende a la diócesis de Buga el terreno por un precio simbólico. Luego de ello, ésta lo entregó en comodato de los Hermanos Contemplativos del Carmelo, quienes estaban ubicados en el municipio de Girardota (departamento de Antioquia). “Es un lugar de mucho silencio y soledad, a 1800 metros de altura. Tenemos hospedería y varias modalidades de retiro según los místicos del Carmelo”, cuenta el padre Andrés. En total son 27 habitaciones, una capilla para 100 personas, un coro con capacidad para 30 monjes, dos ermitas, una huerta y cinco talleres. Los carmelitas contemplativos hacen velas, panes, esculturas en cerámicas y trabajan la pintura al óleo y carboncillo, todo ese arte lo llevaron a su segunda casa en Colombia. Consolar y contemplar El padre Andrés fue carmelita descalzo durante 17 años y el Señor puso en su corazón el deseo de fundar un nuevo Carmelo que volviera a los orígenes de los primeros padres ermitaños. Así nacieron hace ocho años los Hermanos Contemplativos del Carmelo en la Diócesis de Girardota, para llevar un estilo de vida monástico, de silencio y soledad en el aquí y el ahora, por se consideran monjes carmelitas del siglo XXI. Tienen un doble carisma, son contemplativos y consoladores, siguiendo la frase de Santa Teresita: “Amarlo y hacerlo amar”. A través de la contemplación aman a Jesús y a través de la consolación lo hacen amar. “El carisma de la consolación lo tenemos a través de nuestra casa de acogida, a través de la formación que ofrecemos, de la escucha, de retiros espirituales, consejería y, sobre todo, de la sombra que le podemos generar a los que llegan, ofrecemos mesa, liturgia, formación y recreación. La contemplación la llevamos a través de la búsqueda incansable del rostro de Dios”. Este, su segundo monasterio, les permitirá seguir creciendo y poder acoger a los 15 jóvenes que están en lista de espera para ingresar a la comunidad, así como seguir ofreciendo lugares de intimidad y oración, tan necesarios actualmente. Y están seguros de, así como el día de la inauguración superaron las expectativas con la asistencia de 350 personas, serán cientos los que llegarán en busca de consuelo a este «hospital para el alma». Fuente: Agencia católica Aleteia

Jue 27 Mayo 2021

Obispo de Buga rechaza la violencia en su región y anima al diálogo

Los acontecimientos que se vienen presentando en materia de orden público en las ciudades de Cartago, Buga y, en los últimos días, también en el municipio de Tuluá, han motivado a monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo de Buga y administrador apostólico de Cartago, a emitir un vehemente mensaje en contra de todo acto violento y animar a recurrir al diálogo. “Quiero expresarle a todos que los acompaño con toda el alma y que el sufrimiento de quienes han sido víctimas de los desmanes que se han cometido, lo comparto en lo más íntimo de mi ser, y rechazo cualquier forma de violencia o atropello a la dignidad humana y al derecho a vivir dignamente, venga de donde viniere”, señala el prelado. En su mensaje, monseñor Ospina Leongómez pide interrogarse si todo lo que está sucediendo en el país no apunta a un fracaso social que se vine cultivando de tiempo atrás. “Una sociedad que hace rato perdió el norte moral. Una población que cree resolver sus problemas al margen de Dios”. En este contexto, hizo un llamado en primera instancia a los sacerdotes, para que no desistan en la oración y persistan en el diálogo: “Los invito a ser puentes de diálogo, de acercamiento entre todos para oírse, para entender los reclamos, para buscar salidas, para que todos nos podamos sentir parte de la solución y no aticemos más el fuego de la intolerancia o de la discriminación”. También, el llamado lo extendió a toda persona de buena voluntad para que, independientemente de su forma de pensar o actuar, y en el marco del respeto, aporte con sus ideas y escucha en la construcción de una mejor sociedad. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]