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Nuncio apostólico

Mar 2 Jul 2019

“Los momentos de crisis, son el lugar privilegiado de la fe”: Nuncio Apostólico

Siguiendo el texto del Evangelista San Mateo, que increpa a los discípulos con la pregunta “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”, el Nuncio Apostólico de Colombia, monseñor Luis Mariano Montemayor, durante la eucaristía del segundo día de la Asamblea, invitó a los obispos a tener confianza como Iglesia ante los momentos de crisis. “Me atrevo a decir, que los momentos de crisis son el lugar privilegiado de la fe. Si se quiere pasar a la otra orilla, tenderemos que exorcizar el miedo al abismo impetuoso y el miedo a la misma muerte. Y es lo que hace el Señor, que duerme y se despierta, que muere y resucita para romper definitivamente el muro que separa nuestra realidad humana de muerte, del su amoroso deseo de darnos vida y vida en abundancia”, afirmó. “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?” Dijo entonces Jesús a sus discípulos y nos dice también hoy a nosotros. Miedo y confianza son dos sentimientos opuestos que se disputan el corazón del hombre. El primero lo paraliza y el segundo lo hace caminar. Si crece el uno, el otro decrece y viceversa. La confianza en cambio, proviene de la conciencia que Dios es Padre y tiene en cuenta todo lo que Él puede hacer por nosotros. La barca del Evangelio es entonces la comunidad de los creyentes, la Iglesia donde Jesús está siempre en medio de los suyos” dijo el prelado. “Cada uno de nosotros hoy, examine su actitud de confianza en el Señor, que Jesús no tenga que decirnos ¿por qué tenéis miedo, hombres de poca fe? Recordemos continuamente en nuestro corazón, como María, que todo es posible para aquel que cree Mc 9, 23. Es el mismo Señor quien nos ha dicho: Os aseguro que el que cree en mi hará también las obras que yo hago, incluso otras mayores”, finalizó el obispo.

Mar 7 Mayo 2019

Nuncio Apostólico preocupado por líderes sociales y Venezuela

En el marco del IX Encuentro de la Red de Universidades Católicas de Colombia, el Nuncio Apostólico, monseñor Luis Mariano Montemayor, se refirió a la preocupante situación de las amenazas y asesinatos de líderes sociales en el país. “Creo que tenemos que tomar en serio el tema de la paz, porque el tema de la paz no es opcional. Colombia no puede seguir en esta violencia extrema de la eliminación del adversario y de quien piensa diferente, el trabajo de una mentalidad inclusiva es esencial. O nos salvamos todos o nos hundiremos todos”, afirmó. El prelado expresó que el tema de la paz no puede ser indiferente para los colombianos, ni para la comunidad internacional, ante el incremento de fuerzas organizadas y criminales “que están en contra del cese de violencia en el país y hay que combatirlas con eficacia”. Aseguró que si bien es tarea del Estado proteger a los ciudadanos, pidió también a la sociedad civil aportar en este proceso de salvaguardar la vida de los líderes sociales. Monseñor Montemayor también se refirió a la crisis de Venezuela. El representante del Vaticano dijo que es importante que en este país no se de una guerra civil, porque los primeros en sufrir las consecuencias serían los colombianos. “Masas de venezolanos que pueden huir de frentes de guerra, yo viví eso en la República Democrática del Congo y sé cómo es. Tratemos de dar iniciativas que no empeoren los problemas. Parémonos con paciencia porque este es un problema que vamos a cargar por mucho tiempo”, explicó. Resaltó la tarea de acompañamiento que está realizando la Iglesia colombiana en las zonas fronterizas. Solo en Cúcuta la diócesis está entregando 12 mil almuerzos diarios a los refugiados. “Mil almuerzos en Arauca, quinientos en Valledupar y así en otras zonas del país; no son los únicos también el sector empresarial está apoyando”. Foto: Fundación Universitaria Juan de Castellanos (Tunja)

Mar 5 Feb 2019

“A los que tienen fe en él, Jesús les da la salvación”: Nuncio Apostólico

En su homilía al abrir el segundo día de la CVII Asamblea Plenaria del Episcopado de Colombia, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Luis Mariano Montemayor, llamó a seguir el camino de la salvación. Para ello, haciendo referencia a un pasaje del evangelio del día, en el cual una mujer, en medio de una multitud, se cura tocando el manto de Jesús, el Obispo identificó “una clara invitación a meternos también nosotros entre el gentío como Jesús: dispuestos a atender las concretas necesidades de los fieles, dispuestos a ser salpicados por la suciedad de la calle de la vida en la que ellos se encuentran y viven”. Dirigiendose a los Obispos reunidos para esta asamblea plenaria, el nuncio dijo que son muchos los fieles que esperan en estos días esta enseñanza vital: “A nosotros también nos circundan multitudes sedientas de vida y de Dios. Permitanme decir, hermanos en el episcopado, que creo que Colombia está entrando en un momento de agítación y de necesidad. En estas circunstancias, el pueblo colombiano tiene derecho a esta cercanía afectiva y a la voz sapiente de sus pastores.” Esta salvación, según monseñor Montemayor, no es algo abstracto y lejano. “A los que tienen fe en él, Jesús les da la salvación, pero ya desde ahora, no solo al fin de esta vida”, agregó.

Dom 23 Dic 2018

Tres toneladas de alimento dona Nunciatura Apostólica a la Diócesis de Cúcuta

El Nuncio Apostólico de su Santidad, el Papa Francisco, Monseñor Luis Mariano Montemayor, Arzobispo titular de Illici, arribó a la ciudad de Cúcuta desde este viernes 21 de diciembre, para conocer la situación de los migrantes venezolanos y evidenciar el apoyo de la Iglesia. El día sábado 22 la cita fue en la Casa de Paso ‘Divina Providencia’ en el corregimiento La Parada, Villa del Rosario, donde se encontró con los Obispos de Cúcuta y San Cristóbal (Venezuela), Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid y Monseñor Mario del Valle Moronta, respectivamente; quienes lo ilustraron sobre la situación migratoria y lo acompañaron en su recorrido por la Casa. Monseñor Luis Mariano entregó mercados a los servidores venezolanos de la Casa de Paso y les dio su bendición, asimismo ayudó en el servicio de los alimentos a la hora del almuerzo y conoció algunos casos de personas con enfermedades graves, que necesitan seguir contando con las atenciones médicas que hasta el momento han recibido. De esta manera, el Nuncio aseguró que desde la Santa Sede seguirán trabajando para que no falten los recursos y reconoció el esfuerzo de muchas asociaciones católicas y agencias internacionales que han expresado su solidaridad y generosidad con esta obra de caridad. El Obispo de San Cristóbal exaltó la actitud de la Iglesia en Cúcuta al ayudar al hermano venezolano: “es una bendición de Dios el poder tener un Obispo, unos sacerdotes y unos laicos que sin ningún interés están ayudando a tantos hombres y mujeres venezolanos”. Por su parte, Monseñor Luis Mariano pidió a esta Iglesia particular que no se canse de perseverar, expresó que “el Santo Padre agradece de corazón el gran esfuerzo que están haciendo, agradece a Colombia por su política de puertas abiertas… somos todos pueblos hermanos y a mí como argentino me duele en el alma ver un pueblo latinoamericano tan abatido como el venezolano”. Los prelados también se dirigieron al puente Internacional Simón Bolívar, junto con Víctor Bautista Olarte, director de Fronteras de Colombia, enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, quien también le amplió el panorama al Nuncio sobre la situación económica y social que está atravesando en este momento el país y afectando directamente a la frontera en Norte de Santander. Allí mismo en Villa del Rosario, también se acercaron al Centro de Evangelización padre Luis Variara, donde Monseñor Luis Mariano entregó más mercados, que, sumados con los donados en la Casa de Paso, fueron tres toneladas de alimentos que dispuso la Nunciatura Apostólica para la Diócesis de Cúcuta. La agenda del Nuncio continuará hasta mañana domingo; estará presente en la Sagrada Eucaristía a las 9:00 a.m. en la Catedral San José; visitará el Centro de Migraciones de la Diócesis de Cúcuta y el Hogar Casa de Nazareth de las Hermanas Misioneras de la Caridad, Santa Teresa de Calcuta, entre otros. Finalmente, partirá al caer la tarde con destino a la ciudad de Bogotá. Fuente: Of. comunicaciones diócesis de Cúcuta

Mié 12 Dic 2018

Arquidiócesis de Medellín clausura Año Jubilar por su 150º aniversario de creación

Con una Eucaristía presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, Mons. Luis Mariano Montemayor, la Arquidiócesis de Medellín clausuró el Año Jubilar por su 150º aniversario de creación. La celebración de acción de gracias por el Jubileo tuvo lugar a las 10:00 horas del 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, en la Catedral Basílica Metropolitana de Medellín. Cientos de fieles se dieron cita en templo para acompañar también al Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo d Bogotá y Primado de Colombia, quien concelebró la Santa Misa; así como al Arzobispo de Medellín, Mons. Ricardo Tobón, los obispos auxiliares de la ciudad, y otros prelados que llegaron a la Catedral de diferentes diócesis de Colombia. La celebración fue la primera que presidió el Nuncio Apostólico en la ciudad de Medellín tras asumir el cargo por solicitud del Papa Francisco, y fue ocasión para que la jurisdicción eclesial recibiese una condecoración por parte de la Alcaldía de Medellín. Con motivo de la clausura del jubileo, los fieles obtuvieron la indulgencia plenaria en la Catedral, y también en las cuatro sedes vicariales de la diócesis, que igualmente se sumaron a la conmoración. Ellas fueron las iglesias de San Cayetano, Nuestra Señora de Belén, Nuestra Señora del Rosario en Bello y Santa Gertrudis en Envigado. La Indulgencia, asimismo, se otorgó en la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria durante el tiempo jubilar. El Año Jubilar de la Arquidiócesis de Medellín, que llevó por lema "150 años caminando con Cristo", fue inaugurado el 1º de febrero, en la víspera de la fiesta de la Virgen de la Candelaria, Patrona de la diócesis colombiana, extendiéndose hasta el 8 de diciembre, otra solemnidad mariana. El tiempo de gracia lo inauguró el Arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, durante una Eucaristía en la Catedral Metropolitana, de la que siguió una solemne procesión con la imagen de La Candelaria, que terminó en su Basílica, situada en Parque Berrio. Durante los meses que duró el Jubileo, la diócesis colombiana conmemoró el acontecimiento con varias iniciativas, entre ellas, actos académicos, actos religiosos, encuentros de fe y encuentros culturales, entre ellos la "Expo Arquidiócesis", que ocurrió del 12 al 14 de octubre en el Polideportivo de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), reuniendo a las diferentes realidades eclesiales de Medellín. La Arquidiócesis de Medellín fue erigida por el Papa Pío XI el 14 de febrero de 1868, suprimiendo la Silla Episcopal de Antioquia y creando la Silla Episcopal de Medellín. Esto, teniendo en cuenta que la población de la ciudad colombiana era casi el doble de la del Departamento de Antioquia. Como primer Obispo se nombró a Mons. Valerio Antonio Jiménez, quien fue consagrado como tal el 28 de junio de 1868 y tomó posesión el 8 de diciembre de aquel año. Desde entonces la Arquidiócesis ha contado con 12 obispos. Tomado: Agencia Católica Gaudium Press

Mar 26 Jun 2018

Nuncio Apostólico saluda a párrocos y fieles católicos del país

Con ocasión de la colecta del Óbolo de San Pedro, también conocida como Jornada Mundial de la Caridad del Papa, monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico de Su Santidad en Colombia, se ha valido de la tecnología audiovisual para enviar un mensaje a todos los párrocos y fieles católico de nuestro país. “Deseo entrar en todos los hogares católicos de Colombia, para alentarlos a participar en la fiesta de la caridad del Papa”, expresa con entusiasmo monseñor Balestrero, quien nos recuerda que el dinero recaudado en esta campaña se enviará al Santo Padre y él lo invertirá “para ayudar a los más pobres y necesitados.” Esta colecta se realiza, cada año, en todas las comunidades católicas del mundo, eldía 29 de junioo el domingo más próximo a la solemnidad deSan PedroySan Pablo. En este año 2018, la campaña en Colombia se desarrollará este domingo 1º de julio. Los donativos se pueden llevar esta semana en los despachos parroquiales o entregarlos este domingo en los templos durante las eucaristías. También se pueden hacer consignaciones en la cuenta de ahorros Davivienda 014542872, a nombre de la Nunciatura Apostólica; consignar en línea: www.zonapagos.com/t_nunciatura o ingresar a www.coelctadelpapa.co para conocer más sobre la campaña y consignar desde allí el aporte.

Jue 10 Mayo 2018

Nuncio Apostólico anima a participar en colecta de la Caridad del Papa

Durante el segundo día del encuentro nacional de delegado de comunicación de la Iglesia Católica Colombiana, Monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico en el país, tras compartir con los asistentes a la jornada y animarles a ser comunicadores de la verdad, “testigos alegres y creativos del Evangelio”, como lo ha pedido el Papa Francisco, les invitó a promover en sus jurisdicciones eclesiásticas el Óbolo del San Pedro, colecta de la caridad del Santo Padre. El prelado recordó la importancia de esta iniciativa destinada a la acción social y humanitaria con los más necesitados (pobres, niños, ancianos, víctimas de guerras, migrantes, etc). Durante el encuentro también se presentó el sitio web oficial para Colombia: www.colectadelpapa.co, desde donde se puede hacer los aportes. El Óbolo de San Pedro, que se realiza el primero de julio, en el marco de la Jornada Mundial de la Caridad, “es la expresión más típica de la participación de todos los fieles en las iniciativas del Obispo de Roma en beneficio de la Iglesia universal. Es un gesto que no sólo tiene valor práctico, sino también una gran fuerza simbólica, como signo de comunión con el Papa y de solicitud por las necesidades de los hermanos; y por eso vuestro servicio posee un valor muy eclesial" (Discurso a los Socios del Círculo de San Pedro (25 de febrero de 2006)”.

Jue 22 Mar 2018

Obispo electo de Ipiales recibe Ordenación Episcopal

En la Catedral Nuestra Señora de Chiquinquirá de Sonsón en Antioquia, monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo electo de Ipiales, recibió el pasado sábado 17 de marzo, la Consagración Episcopal, por imposición de manos, unción y oración consecratoria de monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico del Papa Francisco en Colombia. La Eucaristía comenzó a las 11 de la mañana y se extendió por más de dos horas y contó con la presencia de más de 20 obispos de diferentes lugares del país, aproximadamente 250 sacerdotes, delegaciones de visitantes de la Diócesis de Ipiales, de otras jurisdicciones eclesiásticas, seminaristas, religiosas, fuerzas cívicas y fieles de la localidad. Durante la ceremonia litúrgica se leyó el mandato apostólico, expedido por el Papa Francisco y en el cual lo nombraba obispo y le pide ser solícito pastor del rebaño a él encomendado “Haz fielmente, querido hijo, que el gravísimo oficio de Obispo sea ejercido de tal manera, que los fieles a ti confiados te den crédito y permanezcan fuertes en la ley del señor y caminen alegremente recordando estas palabras: “Hijo mío, guarda mis preceptos en tu corazón por todos los días y años de tu vida y tendrás paz”. La luz, la fuerza y el gozo del Espíritu Santo y la protección de Nuestra Señora de Chiquinquirá sea siempre contigo y con la queridísima comunidad eclesial en la amada Colombia” dice el mandato. Posteriormente, en la homilía el Nuncio Apostólico, recordó el misterio al que será promovido monseñor Grisales, hijo de esa tierra sonsoneña, donde la iglesia ha sido presencia salvadora de su gente y la fe de ellos un terreno fecundo del que Dios se ha servido para suscitar vocaciones para su santo servicio. “Hoy contemplamos dicho sacramento, la realidad de que nos abre el pasaje del profeta Isaías. El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el señor me ha ungido, me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desterrados, proclamar la amnistía a los cautivos y a los oprimidos la libertad”. “Si dirigimos nuestra mirada la acción misteriosa de la trinidad, descubrimos que cada una de las divinas personas actúa según su propiedad. Realizando dicha profecía, el Padre es el que ha ungido, el Hijo ha sido ungido y el Espíritu Santo es la unción. Así el mismo espíritu que se derramó sobre Cristo, el ungido y enviado del padre hoy vuelve a difundirse en el alma de monseñor José Saúl, para agregarlo al número de los apóstoles y para no dejarnos nunca más”. Esta infusión del espíritu que se comunica al elegido va unida a la unción, un don gratuito, concedido en orden a una misión: Ser mensajero de la buena noticia, consolar a los abatidos, liberar a los cautivos y llevar a todos la alegría. De esta manera el obispo pertenece exclusivamente a su misión, es decir, a quien lo ha consagrado por la unción. Por tanto, decía el Nuncio “oremos con fuerza, para que monseñor José Saúl se identifique también subjetivamente, psicológicamente, con cristo obispo y buen pastor; se done a Él sin reserva y desde hoy viva con alegría, empeño y total dedicación el ministerio que recibe”. Es una inmensa responsabilidad, que él puede y debe vivir con coherencia en cada instante y en caso de circunstancias de su vida. “Entre el evangelio y en el elegido actúa el Espíritu Santo, que colma la pobreza del hombre y lo transforma en un servidor fiel. La palabra cubre y protege la persona y ministerio del obispo; la palabra viva de Dios debe, por así decirlo, invadirlo, de manera que se convierta totalmente en una sola cosa con él; que cristo viva en monseñor José Saúl y dé forma a su vida y de contenido a su vida. No existe más José Saúl, existe Cristo que se ha identificado y vive con Él”. El nuncio recordó que el obispo necesita dejarse permear por el evangelio, para convertirse en un humilde servidor. El gesto de la Unción sobre la cabeza que reciben todos los obispos, debe conducir a pensamientos de humildad y conciencia de la común pobreza en el Espíritu y debe inducir a vivir una vida auténtica y ordenada en la Oración “la oración se convierte en el pulmón que nos hace respirar en las actividades apostólicas, la luz que ilumina y la fuerza que hace vencer toda dificultad”. “Ser pastor consiste en decir no tengo nada mejor que hacer que cuidar de mis ovejas. Esta imagen es trasladada a Dios, supone que su principal quehacer es llamarnos y cuidar de nosotros. Y no lo hace y personalmente, sino personalmente con cada uno; de aquí que el primer don que puede ofrecerle el obispo a su grey es la paternidad, y está especialmente manifestada a sus sacerdotes, por quienes debe orar, velar, animar y acompañar”. Monseñor Balestrero recordó las palabras del papa Francisco a los obispos en su visita a Colombia, “¿Qué cosa pueden dar a sus sacerdotes? El primer don es aquel de la paternidad que asegure que la mano que los ha generado y ha ungido no se ha retirado de sus vidas. El corazón de un padre -dijo el Papa- de un obispo, no puede limitarse a la precaria, impersonal y externa comunicación con su presbiterio; los sacerdotes precisan con necesidad y urgencia vita, de la cercanía física, afectiva y efectiva de su obispo. Los sacerdotes requieren sentir que tiene un padre; al mismo tiempo, la imagen del amor apasionado de un pastor que dedican su tiempo y su vida a amar y cuidar nos hace descubrir que nuestra fe en Dios no se puede concluir en creer que Dios es Padre en cuanto nos ha creado y nos ha traído a este mundo. No. Su paternidad va mucho más allá, no solo creemos en que Dios nos ha creado, sino que creemos en que nos acompaña y en todo momento camina junto a nosotros. El pastor nos cuida, nos alienta, nos indica el camino”. “Yo confío tu ministerio episcopal a la Virgen María que preside esta catedral y también a la Diócesis de Ipiales, te ayude a guardar en el corazón lo que Dios dice y lo que a veces calla, para que, siendo un servidor fiel y prudente, te ayude con su intercesión, a ser pastor según el corazón de Cristo”, finalizó monseñor Balestrero. Ver la homilía completa: Rito de Ordenación Después de la homilía, se realizó el rito de consagración Episcopal; inició con el interrogatorio, por parte del presidente de la celebración. Ser Obispo de la Iglesia del Señor supone que quien es elegido para este Ministerio, esté dispuesto a cumplir con fidelidad las tareas a él encomendadas, a saber: anunciar el Evangelio, conservar la Tradición Apostólica, edificar la Iglesia, obedecer al Sumo Pontífice como Sucesor de san Pedro, y cuidar de su pueblo con amor de Padre. Sobre estos aspectos fue interrogado monseñor Grisales. Posteriormente, se postró rostro en tierra, en signo de escucha profunda y de entrega generosa al Señor, mientras todos los asistentes invocaban la protección de los Santos, mostrando la comunión íntima entre la Iglesia peregrina y el coro de los bienaventurados del cielo. La Imposición de las manos sobre el elegido, es un signo muy antiguo de la Iglesia, empleado para manifestar la invocación del Don del Espíritu Santo sobre quien es destinado a una misión especial. Este gesto, realizado por todos los Obispos presentes, unido a la imposición del Libro de los Evangelios y a la Oración Consecratoria, constituyó el momento cumbre de la Ordenación Episcopal. Luego se realizó la unción del Santo Crisma sobre su cabeza, así como Dios ungió a su hijo como Sacerdote Supremo; se le entregó el libro de los Evangelios, pues su misión primera es ser maestro de la verdad para sus fieles; se le entregó el anillo, como símbolo de compromiso con la Iglesia de Dios; se le impuso la Mitra, que lo compromete a ejercer su ministerio episcopal en fidelidad; se le entregó el báculo, como signo del Pastor que empieza a ser en las comunidades y se ubicó en la sede de primer concelebrante, como lo indica la liturgia en estos casos. Monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón Rionegro, y monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo auxiliar de Medellín y secretario de la Conferencia Episcopal de colombia, fueron los primeros obispos ordenantes de la Consagración Episcopal. Al término de la celebración, monseñor Grisales agradeció a todos los presentes por su compañía en esta fiesta de la Iglesia. La Eucaristía continuó como de costumbre, y al término de la celebración, monseñor José Saúl Grisales Grisales presentó un saludo a todos los presentes, que compartimos a continuación. Palabras de Gratitud de Mons. Saúl Grisales: Fuente: Oficina de comunicaciones diócesis de Sonsón Rionegro (Antioquia)