¿Qué clase de terreno somos?

Las lecturas de hoy nos invitan a meditar sobre la eficacia de la Palabra de Dios en nuestra vida. No podemos conformarnos con solamente escuchar la Palabra de Dios, sino que debemos entenderla. No basta con recibirla con alegría, sino que ella debe llegar a lo más profundo del corazón y moldearnos según la voluntad de Dios. A nosotros nos toca ser terreno fértil en el que la voluntad de Dios se pueda cumplir y la eficacia de la Palabra pueda manifestarse.
 
Lecturas
Primera lectura: Is 55,10-11
Salmo: Sal 65(64),10.11.12-13.14
Segunda lectura: Rm 8,18-23
Mt 13,1-23 (forma larga) o Mt 13,1-9 (forma breve)
 
CONTEXTO BÍBLICO
 
1. Contexto bíblico
1.1 ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
 
“La palabra de Dios es viva y eficaz”. Hermosamente el profeta Isaías nos presenta cómo a pesar de las pruebas por las que estemos pasando, del desierto que a veces llega a nuestras vidas, el desánimo que entorpece nuestro caminar y fidelidad a Dios, su Palabra siempre permanece, es actual y sigue dando frutos. San Pablo a los Romanos complementa muy bien este mensaje porque nuestros sufrimientos no están separados de los del mundo, pero tampoco son comparados con la gloria que un día se nos ha de manifestar. Es por eso que debemos luchar cada batalla con una fe total, sin caer en la desesperación. 
La Palabra de Dios anima nuestro caminar, pero requiere que nuestro corazón sea un terreno fecundo para que de mucho fruto y fruto en abundancia. En efecto, la parábola del sembrador que nos presenta el evangelio de san Mateo, sin lugar a dudas, nos interroga: ¿qué clase de terreno somos? nos pone en alerta de las diferencia en las personas que reciben y obedecen a la Palabra de Dios. Como también las actitudes o circunstancias personales o comunitarias que impiden que el mensaje produzca frutos.
En conclusión, como dice el salmo de hoy: Dios siempre está presente en medio de nosotros, nos habla en su palabra, nos cuida, nos colma de bienes. Nunca nos abandona y en su hijo Jesucristo nos trae las semillas de su reino eterno para que nosotros demos fruto.
 
1.2 ¿Qué me dice la Sagrada Escritura?
 
“Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. Estas palabras del salmo 118, nos ayudan a reflexionar sobre la trascendencia que en la vida del cristiano debe tener la Palabra de Dios; pero también si, como seguidores del Señor, su palabra hace mella en nuestros corazones, si de verdad en cada oportunidad que se nos presenta tenemos el corazón abierto a las inspiraciones del Espíritu que ilumina nuestro camino o, por el contrario, le colocamos obstáculos al mensaje de amor, como nos lo muestran las lecturas de hoy: simplemente oír la palabra y no llevarla del corazón a la acción, quedando muerta. O escuchar esa palabra y dejarla absorber por las aflicciones, las persecuciones, los tropezones de la vida. Pero también por los afanes diarios que nos ocupan en todo menos en lo que es verdaderamente importante: escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica.
 
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Posted by Admin9834