Él hará que la piedra desechada se convierta entonces en piedra angular

VIGÉSIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
4 de octubre

Primera lectura:  Is 5,1-7 
Salmo:  80(79),9+12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)
Segunda lectura: Flp 4,6-9
Evangelio: Mt 21,33-43

I.  Orientaciones para la Predicación

Introducción
Este domingo nos ofrece unas lecturas que nos pueden hacer reflexionar sobre tres temáticas, las cuales pueden complementarse, la una con la otra: 
•  Por una parte, el profeta Isaías, narra una parábola sobra la viña del Señor, la viña del Señor es el pueblo de Israel; en la misma línea temática, se articulan las estrofas del salmo 80(79).
•  La segunda lectura de la carta del apóstol a los filipenses, viene educando a la comunidad y les brinda unos consejos finales, que tienen que ver con la oración a Dios, una oración de súplica y acción de gracias que se hace agradable a Dios. 
•  El Evangelio de Mateo, presenta la parábola de los viñadores homicidas, que no reconocen a los administradores de la viña, y asesinan al hijo del dueño de la viña, para apropiarse de ella.

1.  Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Se evidencia una línea temática que traspasa la primera lectura del profeta Isaías, el salmo 80 (79) y el Evangelio del Señor. Así, de esta manera los tres temas propuestos inicialmente, pueden complementarse ampliamente, adoptando un único tema a desarrollar que es la Viña del Señor, tratando de señalar las complementariedades y ampliaciones de significado que da el Evangelio. 

El profeta Isaías muestra que Dios es el viñador, el dueño de la viña, que prepara de manera cuidadosa y hasta amorosa el terreno para quienes han de dar fruto en esa viña. Se presenta una comparación entre la viña que el dueño preparó para que diese uvas con la calidad de la cepa, y en cambio dio agraces, es decir, un fruto agrio, zarzas y espinos. La consecuencia es que este terreno se convierte en desierto, un lugar donde no se puede sembrar nada.

El siguiente elemento importante para destacar, es la viña, símbolo del pueblo de Israel, a quién Dios, desde la salida de Egipto donde se encontraba esclavo, fue liberado (salmo 80), y le va preparando un terreno, una tierra prometida, para que alcanzase su liberación y diese frutos de justicia y honradez; sin embargo, lo que ha producido son asesinatos y desolación en el territorio.

El evangelista San Mateo desde el capítulo 19, viene desarrollando la narrativa de cómo será la próxima venida del Reino de los cielos; por ello, pone en labios de Jesús, esta parábola de los viñadores homicidas, situando el énfasis, no tanto en el terreno que representa al pueblo de Israel que da frutos agrios como lo muestra Isaías, sino en la manera cómo el pueblo creyéndose dueño de la viña, asesina a los administradores de la viña, focalizándolo en la muerte del Hijo del dueño de la viña.
 
La consecuencia es que Dios, dueño de la viña, arrancará ese pueblo, y arrendará su viña a un pueblo que le produzca frutos; y centra la atención en una figura arquitectónica de la piedra angular que es desechada, mostrando que es a Jesús, el Hijo de Dios, a quien desechan, e identificando los viñadores homicidas con los sacerdotes, fariseos y, en general, con el pueblo judío que rechaza al mismo Hijo de Dios.

2.  Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? 
Una primera aproximación que se puede hacer de estos textos, puede partir de identificar la viña del Señor, como la tierra entera e identificarla con el cuidado de la casa común, teniendo en cuenta que la humanidad, si no administra rectamente, cuida y protege la tierra que el Señor le dio, las consecuencias son irreversibles, evidenciando cómo la tierra se va arideciendo, a causa de la explotación minera, extracción de hidrocarburos, contaminación y explotación de los recursos naturales de manera indiscriminada, que no permite que haya cultivos; las consecuencias son desastrosas para la misma humanidad que no cuida y administra rectamente la viña del Señor que le ha dado a administrar.
 
También, se puede aplicar esta parábola de la viña, al pueblo de Israel, pero a todos los pueblos, a quienes Dios se les ha manifestado, y que progresivamente se van secularizando, desconociendo al mismo Dios, Padre y Creador. El ser humano que se va ensoberbeciendo y creyéndose hasta dios sin Dios, se cree el dueño de toda la creación, y dispone irresponsablemente los recursos para su propio beneficio de manera egoísta, sin pensar en las consecuencias. El ser humano que desconoce la obra de Dios en su vida, se aleja progresivamente, y se vuelve un asesino, cometiendo injusticias, arideciendo su vida y no permitiendo que el fruto del Reino crezca ni madure en él.
 
El Evangelio da un paso más en la interpretación de la parábola de los viñadores homicidas e identifica de manera significativa, los administradores que han ido preparando el camino para que reconozcan al Hijo del Dueño de la Viña. Son los innumerables profetas, sacerdotes, misioneros, religiosos, religiosas, consagrados, que administran los bienes del señor, sin creerse dueños, pero que, por su justicia y honradez, les viene como consecuencia la persecución, el rechazo y hasta los asesinatos de muchos de ellos. El texto muestra de manera magistral cómo el Hijo del Dueño de la viña, Jesucristo, es rechazado, expulsado y asesinado por el mismo pueblo; a Él Dios lo resucita, rescatando y haciendo un nuevo pueblo que lo sirva en justicia y santidad.
 
La Parábola de los viñadores homicidas, muestra un tema que brinda significación amplia; y es la manifestación de Dios no solo al pueblo escogido Israel, sino que brinda la universalidad de la salvación para todos los seres humanos de buena voluntad, que, trascendiendo las razas, nacionalidades, culturas, e incluso religiones crean en el Hijo de Dios, Jesucristo. Él es la piedra angular desechada por los arquitectos.

3.  Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
La Palabra de Dios este domingo nos sitúa en una serie de interrogantes que nos empujan a identificar en qué lugar me ubico. ¿Qué clase de terreno soy? ¿soy de la viña que produce frutos, en abundancia para la mayor gloria de Dios o por el contrario soy terreno árido, baldío, en el cual la Palabra de Dios no ha renacido y no da futo, o da frutos agrios de maldad que no ayudan a la construcción del Reino de Dios? 
Por otra parte, la parábola de los viñadores homicidas, me interroga si soy de esos viñadores que asesinan la palabra, que critican a los profetas que preparan el camino del Señor; o soy de los profetas, que siembran la palabra, permanecen fieles y justos, a pesar de las contradicciones y persecuciones que se produzcan por el hecho de creer en Jesucristo, y tratar de llevar una vida coherente con el Evangelio.
 
Finalmente, en relación con la misión y configuración, el Evangelio interroga: ¿cómo es mi relación con Jesucristo, lo acepto, lo glorifico en mi vida, o lo crucifico, lo rechazo, no es la piedra angular que rige mi vida y mis actos?; o ¿soy el administrador fiel y justo que busca anunciar su palabra y permanece fiel a pesar de las críticas y consecuencias que se deriven de su seguimiento?

II.  Moniciones y Oración Universal o de los Fieles

Monición introductoria de la Misa
Hermanos y hermanas bienvenidos a la Eucaristía dominical, donde como pueblo creyente en Dios, nos comprometemos a construir su Reino, dando frutos de amor, paz, y justicia para toda la humanidad, y en donde la Palabra y el Cuerpo de Cristo nos nutren y nos fortalecen para ser un pueblo santo que tiene como meta el reino y como mandato la ley del amor. Participemos con alegría.

Monición a la Liturgia de la Palabra
El banquete de la Palabra nos presenta a Jesucristo como la piedra angular sobre la cual debemos edificar toda nuestra vida. Seamos administradores fieles y solícitos que hacen la voluntad de Dios escuchando y poniendo en práctica su Palabra. Escuchemos con atención. 

Oración Universal o de los Fieles
Presidente:
El Dios, dueño de la viña, nos ha puesto como administradores, dirijamos humildemente nuestras plegarias aclamando: 

R. Dueño de la viña, escucha nuestra oración

1.  Por el Papa, los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos; para que como administradores de la heredad que el Señor ha puesto en nuestras manos produzcamos frutos de justicia y santidad. Roguemos al Señor. 
2.  Por los presidentes, gobernadores, alcaldes y administradores públicos; para que sepan orientar los recursos de manera honrada, hacia la protección del medio ambiente y el cuidado de la creación. Roguemos al Señor.
3.  Por los niños y jóvenes, para que les enseñemos a administrar rectamente sus vidas y orientar sus decisiones hacia el bienestar común, y así puedan dar frutos abundantes de paz, amor y reconciliación para todos. Roguemos al señor. 
4.  Por las vocaciones a la vida religiosa, sacerdotal y matrimonial, para que en el ejercicio del discernimiento puedan dar frutos abundantes para la mayor gloria del Reino de Dios. Roguemos al Señor. 
5.  Por los cristianos perseguidos para que, siendo fieles en medio de las persecuciones, el Señor les de fuerza en la tribulación y perseverancia en el bien obrar. Roguemos al señor. 
6.  Por todos los que han muerto víctimas de las persecuciones: sacerdotes, religiosas, consagrados y fieles laicos, para que el Señor los premie con la palma de la vida eterna. Roguemos al Señor. 

Oración conclusiva
Atiende benigno Señor estas súplicas,
que te presentamos con fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén

Posted by editorCEC1