“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”

VIGÉSIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 
13 de septiembre

Primera lectura:  Sir 27,30 - 28,7

Salmo: 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12 (R. 8a)

Segunda lectura: Rm 14,7-9

Evangelio: Mt 18,21-35

I. Orientaciones para la Predicación

Introducción

De la Palabra de Dios que se nos ofrece para este domingo, presentamos tres ideas temáticas, que pueden iluminar nuestra reflexión:

- Importancia del perdón: el perdón de las ofensas debe caracterizar a la comunidad cristiana.
- No hay límite para el perdón, la propuesta es “siempre”
- De qué forma se puede acoger al pecador para llevarlo a la reconciliación con la comunidad, donde se debe vivir la solidaridad y fraternidad.  Es la comunidad espacio para vivir la experiencia del perdón y la misericordia de Dios.

 

Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? 
Existen dos momentos claves en este Evangelio de Mateo para vivir la reconciliación al interior de la comunidad con el tema central del “perdón de las ofensas”:
 
a. El número de veces que se debe perdonar al hermano cuando tiene actitudes y comportamientos ofensivos: ante la pregunta de Pedro “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”, a lo cual Jesús responde: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”; el número siete es perfección, es decir “siempre”, no existe límite, lo cual significa que es importante olvidar todos los insultos, humillaciones, agravios, maltratos y perjuicios que impiden el perdón y la reconciliación y que dificultan el perdón entre los hermanos; es importante hacer sentir la experiencia del perdón desde el corazón, que permite que la misericordia de Dios se haga realidad. No hay que insistir en la ofensa recibida del hermano, al contrario, ¡hay que luchar por olvidarla y de corazón! además, es una forma de ¡combatir la violencia que existe en el corazón del ser humano! ¡Es la enseñanza de Jesucristo, quien perdonó hasta el último momento de su vida! Luego, el perdón es de todos los días y en todos los momentos y espacios de interacción.
 
b. La parábola del siervo muestra la misericordia de Dios y señala lo qué le sucederá a quien no perdona según el corazón compasivo del Padre.  Porque el amor de Dios hacia sus creaturas es grande y, además, gratuito; como dice la parábola, es como el Rey que perdonó a aquel súbdito, no solo la deuda sino, aún su vida y la de su familia, en eso consiste la ¡compasión!  Pero, el Rey no alcanzó a pensar, cuál sería la actitud del siervo frente a sus deudores, lo más probable es que pensara que actuaría como él: con perdón y misericordia.  Lo contrario hizo el siervo, no tuvo sus mismas entrañas, su comportamiento fue de injusticia y cobardía, ni siquiera lo escuchó.  La lección que se puede sacar es: ante el amor de Dios, misericordioso y gratuito, que perdona siempre, el actuar del hombre hacia sus hermanos tiene que ser igual, no puede existir ¡incapacidad para perdonar!
 
Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? 
Este evangelio permite orientar a la comunidad sobre la forma de discernir e identificar cómo se debe actuar frente a las ofensas que se reciben del hermano o se dan al hermano, y la respuesta cristiana a esas ofensas que ha recibido desde la mirada de Jesucristo.
 
El perdón se convierte en una necesidad, en una urgencia y una actitud fundamental de todo discípulo de Cristo frente a tantas faltas de amor que se hacen: humanamente es difícil perdonar las heridas que a diario se hacen; hoy se viven procesos de paz donde el perdón y el olvido debe ser lo central de estos procesos, es alcanzar un amor sin límites, como lo propone Jesús, pero se hace tan difícil su práctica: ¡lograr la reconciliación es la propuesta cristiana!   
 
¡Qué difícil es “perdonar setenta veces siete” como lo propone Jesús!, sin embargo, no es imposible, a veces el odio y la venganza son actitudes que hacen sobrepasar la respuesta del ser humano, pero se llega un momento en que se desea dejar tanta intolerancia, insulto, atropello, entre otras actitudes que atentan contra el verdadero amor que no solo se debe demostrar sino, que estamos llamados a vivir… Perdonar 70 veces siete, es decir siempre, debe ser la verdadera actitud cristiana, que muestre la fortaleza, la grandeza y magnanimidad del ser humano, capaz de sentir la verdadera experiencia del perdón y la reconciliación.  La cruz es la mejor imagen de que de verdad se puede perdonar y de corazón, ¡es Jesucristo quien perdona hasta la muerte!
 
Toda deuda se puede perdonar todas las veces necesarias, si se deja anteponer el amor a cada una de las circunstancias, tiempo y lugar donde se vive el odio y la venganza.  Es la lucha de todo ser humano que quiera vivir la verdadera experiencia de perdonar y ser perdonado, ¡no se puede posponer esta deuda que tenemos con Dios en nuestros hermanos!  Hay que vivir espacios alternativos de solidaridad y fraternidad, espacios de acogida y de perdón, donde todos sean bienvenidos.
 
Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?

Es importante crear un espacio, lugar y tiempo que permita cuestionar la propia vida y la de la comunidad:

¿Realmente perdonamos “siempre” y en todas las circunstancias de la vida?  ¿Sé perdonar y soy capaz de pedir perdón y sentirme perdonado? O, actuamos como el siervo de la parábola, que no sabía de ¡misericordia y compasión! ¡No supo perdonar!

¿Creo en la importancia del sacramento de la reconciliación?  ¿Con qué frecuencia lo busco?

¿Existe conciencia de perdón en nuestro corazón? ¿Cómo se percibe?
¿En la realidad de violencia, odios, desamor que se vive actualmente en los diferentes espacios sociales y comunitarios, cómo se manifiesta el perdón y la reconciliación?  ¿Cuáles se consideran los verdaderos espacios y momentos para el perdón, la misericordia y la reconciliación? ¿qué gestos de fraternidad en los diferentes espacios donde convivo con los demás (calle, casa, familia, trabajo y otros) tengo?
 
No hay que olvidar que el perdón, la misericordia y la reconciliación son considerados un solo tema en esta Palabra.  Perdón basado en el amor sincero, de corazón, que permite convivir los hermanos juntos, en actitud siempre de reconocimiento y reconciliación, en conversión diaria de corazón que conduzca a verdaderos momentos de reconciliación.
 
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Nos reunidos para celebrar juntos el amor y la misericordia de Dios, en este misterio de entrega total de su Hijo, Jesucristo.  Él nos enseñó a perdonar hasta el extremo por eso, somos llamados a expresar nuestra fe con actitudes de perdón y reconciliación. Iniciemos esta Eucaristía con alegría y entusiasmo.
 
Monición a la Liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios en este domingo nos recuerda la importancia de perdonar las ofensas y sentirnos perdonados.  Jesús nos invita a perdonar sin límites, es decir, siempre.  Las lecturas de hoy son de fácil entendimiento, pero exigentes para llevarlas a la práctica en la vida cotidiana.  
Escuchemos con atención y que el Espíritu de Dios nos regale el don de la conversión para el perdón y la reconciliación. 
 
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Presentemos con confianza a Dios, nuestro Pedro, las súplicas implorando su misericordia y perdón. Diciendo:

R. Que tu misericordia y perdón llegue hasta nosotros

1. Por la Iglesia Universal, para que fortalecida en el amor misericordioso de Dios pueda llegar a procesos de conversión que le permitan vivir en reconciliación, perdón y paz.

2. Por el Santo Padre Francisco, los Obispos, Sacerdotes y Diáconos, para que testimonien la misericordia y el amor de Dios en todas sus actitudes de vida y en sus acciones pastorales.

3. Por nuestro país que continúa buscando la paz y la reconciliación para que, aportando desde nuestra propia vida los valores de perdón y fraternidad, se pueda vivir el proyecto de Jesucristo de donación total. 
 
4. Por los cristianos católicos del mundo entero para que, viviendo la misericordia y el amor de Dios, tengan gestos de reconciliación, y de perdón para con sus hermanos que los ofenden.
 
5. Por los enfermos que sufren a causa del virus del COVID-19, para que, en medio de sus dolores, encuentren fuerza y alivio en la caridad de los hermanos.
 
6. Por nosotros aquí presentes para que llevemos la buena noticia de la misericordia y la reconciliación a la que nos invita y capacita Dios, para perdonar y amar a nuestros hermanos.
 
Oración conclusiva
Padre, que en tu Hijo Jesucristo 
nos entregas tu amor misericordioso 
acoge estas súplicas que te presentamos
con la fe y confianza de que serán escuchadas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén

 

 

 

 
 

Posted by Diana Álvarez