"El cristianismo bien vivido es una verdadera revolución social"

Primera lectura: Sb 9,13-18
Salmo: Sal 90(89),3-4.5-6.12-13. 14+17 (R. cf. 12b)
Segunda lectura: Flm 9b-10.12-17 
Evangelio: Lc 14,25-33


Introducción
A la luz de los textos se pueden desarrollar temas como:

•  La fragilidad del ser humano.
•  La fuente del conocimiento del hombre es la sabiduría de Dios.
•  Evidenciar que, a la luz de la realidad humana y la sabiduría de Dios, los planes del hombre, sin el concurso de Dios, no son más que ignorancia.
•  La vida cristiana como un gran aporte a la transformación de la sociedad.

1.  Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
En todas las lecturas se evidencia la condición limitada del hombre. El ser humano no logra conocer por simple reflexión (1 lectura), es un ser de polvo muy efímero (Salmo), a tal punto que se sigue que puede ser reducido a la prisión, a la esclavitud (2 lectura); está apegado a mil cosas que, si no son bien usadas, solo lo atan y no le permiten desarrollar su verdadera condición (Evangelio). En todo ello interviene Dios dándole el don de la Sabiduría que le concede ver las cosas con otra mirada, sin esta ayuda divina, todos los planes del hombre no son más que fracasos, tanto para esta vida, como para la eterna.
 
En La primera lectura, del libro de la Sabiduría, se nos muestra que en la vida experimentamos que no es suficiente con adquirir conocimientos de tipo intelectual, el más versado en él, siente vacíos y ansias de algo más, de algo que le dé sentido a sus acciones. La respuesta está en la Sabiduría, que abre al hombre a su dimensión trascendental, a su verdadero destino, al encuentro con Dios, a su dimensión religiosa. Los versículos 13-18 que se han proclamado, son la parte final de una bellísima oración para pedir el don de la Sabiduría (Sb 9, 1-18). Ojalá todos la aprendieran desde la Biblia y oraran con ella.

La lectura, Inicia planteando con dos interrogantes sobre ¿quién conoce el designio de Dios o lo que el Señor quiere? A ellos responde con una reflexión en 6 sentencias, en las que queda claro que los pensamientos del hombre son frágiles e inseguros, que su condición de creatura terrena le oprime y no le permite fácilmente ese tipo de conocimiento; a lo máximo, con fatiga medio vislumbra lo que está a su alcance. Esta reflexión viene seguida de nuevas preguntas de corte retórico, pues en ellas mismas se descubre la respuesta; sin la Sabiduría y el Espíritu Santo es imposible llegar a descubrir el sentido de los designios de Dios. En la conclusión final se presentan los beneficios de adquirir este don. En efecto, el don de la Sabiduría, permite enderezar las sendas, descubrir lo que le agrada a Dios y encontrar la salvación.

El salmo 90 (89), es una reflexión de carácter sapiencial que coloca en paralelo la eternidad de Dios y la precariedad del ser humano. El salmista trae a la oración la experiencia cotidiana de lo corta y frágil que es la vida terrena, ella es como una “vela nocturna”, “un sueño”, como “la hierba”, a esta realidad se le agrega que el hombre no tiene la capacidad de calcular ni siquiera los años de su existencia. El orante no se detiene en estos rasgos desconsoladores, sino que se lanza confiadamente a la voluntad de Dios; Él es “nuestro refugio”, Él da valor a nuestra existencia, él concede el corazón sensato, sacia de misericordia y compasión a sus siervos, haciendo que la vida sea alegría y júbilo, y las obras de nuestras manos estén marcadas por la prosperidad.

En Filemón, llamada “la Carta del Corazón”, por tratarse de un asunto muy personal que Pablo refiere en un corto mensaje dirigido al Cristiano Filemón, en lo concerniente al esclavo Onésimo que ahora ha aceptado la vida en Cristo, Pablo lo asume como su hijo. No entra en polémicas sobre lo legal o no, sino que apela a un cambio de visión y nuevas relaciones, gracias a la condición de la vida en Cristo y al profundo amor y fraternidad cristiana que los une. En el esclavo, el amo, Filemón, está llamado a recibir el propio corazón de Pablo (v.12), Pablo deseaba la ayuda de Onésimo, pero no quiso proceder sin el consentimiento de Filemón, por ello lo deja en libertad de decidir (v. 14); le pide que reciba a su esclavo no como esclavo sino como hermano, como si fuera el mismo Pablo. Todas las relaciones y “responsabilidades” desde la condición de cristianos quedan transformadas.

En el evangelio de hoy, Lucas nos presenta las condiciones para seguir  a Jesús, camino que teológicamente llamamos discipulado. Ciertamente, el camino de la fe se inicia con un enamoramiento inicial que se va per- feccionando en el camino. El texto tiene dos partes: la primera, vv. 25-27, donde encontramos unas exigencias de renuncia y desprendimiento. Estas junto a la imagen de “cargar la cruz” no suponen un peso adicional a las realidades sobrecogedoras de la vida, sino un estilo de vivir la cotidianidad a la luz del mensaje salvador y del amor transformador de Dios. Estas exigencias no son una renuncia de “olvido”, sino de libertad y de un asumir las realidades desde la condición del amor cristiano, algo así como lo que Pablo planteó a Filemón, quien ya no debe recibir a un esclavo sino a un hermano. La vivencia del discipulado en estos términos no es otra realidad que la concretización del primer mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, incluido papá, mamá, hermanos, familia. etc.

La segunda, que la componen los vv. 28-34, describe la necesidad del discernimiento para la realización de este proyecto, que pide confiar en la ayuda de Dios, porque si solo se confía en las fuerzas humanas, no experimentaremos más que las burlas de los demás y que nos traten de locos. El discernimiento supone oración y suplica para recibir la ayuda de la sabiduría divina. El v. 35 concluye evidenciando que la confianza no pude estar en los bienes materiales porque eso nos hará indignos del nombre de discípulos del Señor. El discipulado se caracteriza por su libre y absoluta confianza en los planes de Dios.

2.  Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
¿Cuánto cuesta seguir a Jesús o ser un hombre de fe auténtica? En verdad, no cuesta nada, es cuestión de amor, de entrega radical, porque en últimas quien más gana es quien invierte en este seguimiento, encuentra la salvación y hace su mayor aporte a la transformación de la sociedad. Ciertamente, para que esas condiciones se den es necesario tener una auténtica vida cristiana y no solo de nombre. Esta es auténtica cuando se ha crecido en el camino del discipulado, en el encuentro y la formación con Jesús.

La verdadera vida cristiana busca descubrir cuál es el querer de Dios para ponerlo por obra y no proceder por caprichos personales. En esta dinámica, la oración es una condición fundamental para recibir la sabiduría que nos permite saber lo que le agrada a Dios, para ello es necesario reconocer la caducidad del ser humano y tener un corazón humilde y sencillo, con la capacidad de confiar en Dios y pedir a él los dones necesarios para ver y descubrir su querer en medio de las realidades terrenas.

El cristianismo bien vivido es una verdadera revolución social. El evangelio lo transforma todo. He aquí la importancia de incidir en la sociedad con los valores del Reino, la urgencia de compartir este valor inmenso de confiar en Dios, ponernos en camino y ser en verdad “bautizados y enviados” para callejear la fe y con ella transformar nuestras tristes realidades sociales. En este tiempo en que estamos en plena marcha en la realización del Mes Misionero Extraordinario, al que nos ha convocado el Papa Francisco, todos estamos llamados a activar la misión, comunicando la alegría transformante del Evangelio de Jesús de Nazaret; debemos colocar todas nuestras fuerzas y recursos para antojar del amor de Dios a otros, ponernos en modo “salida”. Como Jesús, “Ve y haz tu lo mismo” (Lc 10, 37). Como Él ponte en camino y comunica el amor de Dios.

3.  Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Es necesario, de manera individual y eclesial, orar todos pidiendo al Señor el don de la sabiduría para conocer lo que Él quiere que hagamos. Orar y preparar a los misioneros de la parroquia y disponer los diversos espacios para que esta acción de la Iglesia Universal y, de manera particular, el compromiso de la Iglesia Católica en Colombia, para que cuente con la ayuda de Dios y este “Mes Misionero Extraordinario” sea todo un éxito que desate procesos de verdadero camino discipular.
 
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS:
1.  Podría ponerse en cartelera el verso del salmo: “Danos, Señor, un corazón sensato, para saberte escuchar”.
2.  Se podría emplear el Prefacio Dominical IX: La acción del Espíritu Santo en la Iglesia, que presenta la acción poderosa de Dios que dirige sabiamente la nave de la iglesia asistiéndola con su Espíritu Santo.
3.  Del 8 al 15, se celebra en Colombia la Semana por la Paz. Durante la semana se puede organizar temática y acciones por la paz con grupos pastorales parroquiales, tanto de la zona urbana como rural; el jueves convendría realizar una Hora Santa suplicando a Dios el don de la paz del país.

Posted by editorCEC1