La caridad perfecta crece en el camino de la conversión continua

Primera Lectura: Lv 19,1-2.17-18

Salmo: Sal 103(102),1-2.3-4.8+10.12-13 (R. 8a)

Segunda Lectura: 1Co 3,16-23

Evangelio: Mt 5,38-48.


Introducción

Desde la Palabra de Dios en contemplación, podemos reflexionar:

•  Invitados a ser santos porque el Señor, nuestro Dios, es santo.

•  La compasión y la misericordia de Dios nos mueven a ser felices amando a Dios y al prójimo, como a nosotros mismos.

•  Nuestro compromiso es amar más allá de lo ordinario, de lo legal o lo lógico.

1.  Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La Palabra nos invita a mirar nuestros comportamientos y relaciones, las leyes, las costumbres, normas y principios éticos y morales, para reconocer la misericordia, la bondad y la belleza de Dios; y para que aceptemos su invitación a ser santos e ir más allá de lo común, a hacer lo que nos lleva a la perfección:

•  Ser sencillos, humildes y acogedores;

•  Amar y servir más, a los enemigos y a los que nos hacen mal;

•  Evitar los odios, rencores, resentimientos y deseos de venganza.

2.  Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
Amar y servir, para ser santos, hacer el bien a quienes nos tratan mal o nos exigen más de la cuenta y ser cristianos de verdad.

Amar y hacer el bien a todos, es el signo de fidelidad en el seguimiento del Señor Jesús, y de crecimiento en santidad como discípulos servidores.

El Señor Jesús nos pide una actitud moral más allá de la ordinaria, para ser santos y poder participar del Reino de los cielos; nos llama a poner por obra la caridad perfecta: se trata de una caridad en la que no caben ni el odio, ni el insulto, ni el renegar de Dios, ni el deseo de lo que es contrario a la voluntad de Dios, a vivir la caridad a medias.

La caridad perfecta crece en el camino de la conversión continua; vivir la caridad tiene muchos retos, por eso es exigente y difícil, pero reconfortante y satisfactoria.

La meta es llegar a participar del Reino de los cielos, vivir la caridad y ser santos para lograrlo. El medio es amar y servir, mantener la oración para suplicar ardientemente la sabiduría para seguir creciendo en caridad, que nos ayude para que el perdón sea de corazón y para que nuestras luchas y dolores se conviertan en medios y oportunidades que engrandezcan nuestro testimonio de anunciadores del amor de Dios para toda la humanidad. El Papa Francisco en La Alegría del Evangelio 4, nos recuerda que: Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable.”

3.  Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?

Señor, ayúdanos a alcanzar la perfección de vida por el ejercicio de la caridad fraterna vivida en familia y comunidad, según el Evangelio.

Que el encuentro con el Señor Jesucristo avive el deseo de amar y servir a quienes nos niegan su amor y servicio.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS:
1.  Se puede resaltar la frasea: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19,18)

2.  Es muy recomendable que, desde antes de la celebración litúrgica, se guarde silencio en el templo, en la sacristía y en los lugares anexos. De modo que todo se disponga devota y debidamente para la acción sagrada (Cfr. OGMR 45).

3.  Sería oportuno hacer hoy el rito para la bendición y la aspersión del agua en memoria del Bautismo, que ocuparía el lugar del acto penitencial al comienzo de la Misa, siguiendo lo indicado en el Apéndice I, Formulario I, del Misal, p. 1053.

4.  Se sugiere la Plegaria Eucarística “De la Reconciliación II”, Misal, p. 508

5.  Propiciar un momento de silencio, después de la oración comunión, para dar gracias a Dios Padre por la presencia de Jesús en la eucaristía y en nuestras vidas.

6.  Tener presente que el próximo miércoles, 26 de febrero, es Miércoles de Ceniza, inicio del Tiempo de Cuaresma; día de ayuno, abstinencia y obras de caridad; comienza la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes. Liturgia de las Horas Tomo II, Salterio 4ª semana. Convendría hacer una adecuada catequesis que disponga al ayuno y a la abstinencia cuaresmales.

7.  La ceniza se debe hacer de ramas de árboles o de los ramos bendecidos del año anterior y se impone sobre la frente o sobre la cabeza, directamente con los dedos (no con sellos de corcho u otro material). Se debe corregir o evitar cualquier cosa que pueda llevar a la práctica supersticiosa de la imposición de la ceniza.

Posted by editorCEC1