Mantener viva la confianza en el Señor, es no sucumbir ante los embates del pecado

Primera lectura: Ml 3,19-20a

Salmo: Sal 98(97),5-6.7-8.9 (R. cf. 9)

Segunda lectura: 2Ts 3,7-12

Evangelio: Lc 21,5-19


Introducción

Cada vez que se termina un ciclo en la vida social, en los procesos humanos, en la vida cotidiana; se buscan espacios de evaluación y revisión. Así también, en la vida espiritual, se necesita de un tiempo, donde se pueda examinar la relación que se tiene con el Señor, por medio de la vida en comunidad. 

En este domingo, la liturgia se presenta como ese espacio para tomar conciencia de nuestro camino en el amor a Dios. Por ello, tres son las pautas que la Palabra de Dios nos invita a revisar: 

•  Teniendo presente el temor de Dios, ¿cada uno ha dejado conducir su vida por el Señor?

•  ¿Cómo ha sido la vida de cada uno en la construcción de la comunidad?

•  ¿Cómo ser portadores de esperanza, en medio de un mundo regido por el engaño, la falsedad y la mentira?

1.  Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La palabra del Señor en este domingo expresa un mensaje de esperanza y perseverancia en la construcción de nuestra vida espiritual. De esta manera, la profecía de Malaquías, propone un itinerario de cambio profundo y de reflexión sobre la forma en que el pueblo, debe disponerse a vivir las actitudes del temor a Dios. Temer, en este contexto, no es otra cosa que la fidelidad a un Dios que recompensa las virtudes del justo y que cuida de aquellos que lo buscan y aman con corazón sincero. Disponer la vida al día del Señor se convierte en una manera de permanecer en la justicia Divina.

Es así, como el salmo 98, se presenta como una aclamación directa al nombre del Señor. Por ello, la comunidad está invitada a preparar el camino de su llegada, pues los que están con él y lo alaban, serán recompensados. Las armas que presenta el salmista, son distintivos de la bondad y misericordia de los que bendicen con su vida al Señor.

Por su parte, Pablo, en la segunda lectura, retoma de nuevo una premisa propia del Antiguo Testamento escrita en el libro del Génesis (3, 19), en donde Dios sentencia al hombre diciendo: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Como buen conocedor de las escrituras, el apóstol de los gentiles, exhorta a la comunidad a permanecer en fidelidad a los principios comunitarios. Vivir en fraternidad, es respetar los acuerdos de convivencia fraterna. Así, aquellos que respetan y se acogen a la comunidad, reciben como recompensa el permanecer abrazados por sus hermanos. 

De esta manera, el evangelio de Lucas es un preludio de la conspiración de los falsos profetas que en las comunidades llegaban a confundir con miedos infundados a los creyentes. Recordemos que el evangelio de Lucas, ha sido escrito en contexto griego, y para ellos, abrazar la fe en Cristo, no era sencillo. Es por esta razón, que se presentaban algunos, que abusando de la buena fe y el razonar de los miembros de la comunidad, engañaban con falsas propuestas, argucias y miedos infundados, un amor a Dios inmisericorde, alejando así a la comunidad del amor y la fidelidad al maestro. 

Sin embargo, el médico y estudioso Lucas, conociendo el mundo griego y el pensamiento hebreo, le propone a la comunidad un camino, el de la perseverancia, que no es otra cosa que mantenerse fieles hasta el final. Para ello va a plantearle a los miembros de las comunidades el permanecer unidos en la verdad; “«Procuren que nadie los engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayan tras ellos”. Es así como Lucas alerta a los creyentes del riesgo de seguir ideologías o profecías falsas. En cambio, le recuerda a toda la promesa del Señor, “Porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ninguno de sus adversarios”.

2.  Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
Dejar que la palabra de Dios cuestione o interpele la vida, en este Domingo, no es otra cosa más que “buscar dar razón de nuestra esperanza” como lo decía san Juan Pablo II. Pero al tiempo, es permitirle al Señor que sea él quien inspire un cambio en la vida de los creyentes. Por tal razón, invitar a las comunidades a no tener miedo a cuestionarse la fe, es fomentar la madures plena en el Señor. Así, el disponer la vida a reconocer, qué tan cerca se está del Señor, como lo decía Pablo, es buscar arroparse en    la comunidad por medio de la reciprocidad hacia ella y por ende a sus miembros.

Por tanto, los signos que usa Lucas para describir las dificultades, son una manera de mantener un espíritu lleno de esperanza. Ante las adversidades de la vida, frente las inclemencias de los falsos profetas que anuncian la destrucción, la comunidad se fortalece en la esperanza. Es así como los que perseveran, no tendrán en su corazón los signos de amargura y destrucción, propios de los que no depositan su amor en Dios.

Es por eso que, el cristiano está invitado a mantener firme y viva la esperanza en el día del Señor, en donde conservar el corazón lleno de amor y la misericordia, fortalece los vínculos de fraternidad en la comunidad. La clave, la está anunciando Pablo invitando a la comunidad para que fortalezca los lazos de fraternidad. Dejando a un lado todo aquello que les quita a los integrantes de ella, la esperanza y los aleja de ser constructores de justicia y equidad.

Por ello, el fruto de la meditación de la palabra, nos deja tres caminos para crecer en el amor al Señor. El primero es, mantener viva la confianza en el Señor, es no sucumbir ante los embates del pecado, que alejan la vida espiritual de la construcción de la comunidad. El segundo es, vivir en comunidad, es aprender a cumplir con equidad los valores del reconocimiento del esfuerzo de los otros y del compromiso personal por amar más, sin esperar nada a cambio.

El tercer camino es, discernir entre las profecías que confunden y  nos alejan de la comunidad y las alternativas por fortalecer la vida comunitaria en el amor a Dios; es aprender a tomar el camino, que nos da la consolación de haber escogido la mejor parte, aquella que está cargada de misericordia y amor. En palabras del mismo papa Francisco: “el mejor modo de discernir si nuestro camino de oración es auténtico será mirar en qué medida nuestra vida se va transformando a la luz de la misericordia” (GE l05).

3.  Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
El sentido profundo de la fe en el Nuevo Testamento está centrado en la perseverancia. Por ello, aprender a superar las vicisitudes y desviaciones de la fe, es posible solo en la medida en que se tenga por meta el hacer que Cristo sea el centro y razón de la existencia. Por ello, buscar permanecer en el amor a Cristo, es derrotar la desesperanza. 

Por tal razón, en un mundo donde los miedos infundados, las mentiras propagandísticas y los engaños ideológicos atentan contra la verdad; la vida cristiana se convierte en contracorriente de esas tendencias sociales. Por ello para alcanzar el propósito de servir al Señor en medio de la pérdida de la esperanza. El mismo evangelista Lucas, va a presentar en el relato de los discípulos de Emaús, a dos hombres que ante la pérdida huyen por miedo a la persecución. Pero solo en la medida en que ellos, reconocen al maestro en medio de su desesperanza regresan a Jerusalén y anuncian aquello que han experimentado y cómo reconocieron al maestro en la fracción del pan, es decir en el ser y hacer comunidad.

Por tanto, pedir al Señor, en este domingo, la gracia de vivir en comunidad, se convierte en la manera de contrarrestar, la fuerza de los profetas falsos y sus artimañas para destruir y acabar con los ideales del evangelio. Valores que hacen que en la perseverancia y la esperanza forjadas ellas en la verdad, se construya una sociedad renovada en el amor y en las acciones por los demás. “En el atardecer de esta vida me presentaré ante ti con las manos vacías, Señor, porque no te pido que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos”, decía Santa Teresa de Lisieux.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS:

1.  Resaltar las expresiones: “El Señor llega para regir los pueblos con rectitud” o “Con su perseverancia, salvarán sus almas.”

2.  Convendría seguir:

- Seguir toda la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias III: Jesús, camino hacia el Padre, Misal p. 524, por hacer énfasis en Jesús que, comunicando las palabras del Padre, nos llama para que lo sigamos.
- Si se desea acentuar, en este domingo, la celebración de la Jornada de los Pobres, puede elegirse la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV: “Jesús, que pasó haciendo el bien”, Misal, p. 524, ya que hace referencia a Jesucristo manifestó un amor preferencial por los pobres y necesitados.

3.  Al estar cerca el fin de un nuevo ciclo litúrgico, la liturgia nos invita a evaluar nuestra vida espiritual en el domingo víspera de la fiesta de Jesucristo rey de universo. Por ello, la comunidad se dispone a escuchar la palabra y a evaluar su vida con los ojos del Señor.

4.  En este domingo de la Jornada Mundial de los Pobres, es la oportunidad para preparar algunas actividades comunitarias en favor de los pobres de la comunidad parroquias, tales como un desayuno, almuerzo, cena, donde participen en la preparación los diversos grupos e instituciones parroquiales.

5.  En el momento de las ofrendas se podría presentar también algunos mercados para compartir con hermanos más vulnerables de la comunidad parroquial.

6.  Preguntas que pueden ayudar en la reflexión profunda y contextualizada de la palabra dominical:

- ¿Qué tanto cada creyente ha podido superar las vicisitudes de la vida?
- ¿Hasta dónde como comunidad, hay una disposición a dejar que   el Señor toque la vida y disponga los medios para superar las adversidades?
- ¿Qué tipo de creyente se forma en la comunidad?
- ¿Cómo la comunidad da las herramientas para seguir el camino del Señor superando las falsa profecías y por ende los falsos profetas de la política y la economía mundial?
- ¿Cómo la relación con el Señor se debilita en los momentos de desolación?
- ¿Sigue siendo la fe interesada en las comunidades?
- ¿Cómo se está anunciando, desde la palabra, la esperanza de cambio y transformación propios de un cristianismo comprometido y fiel al Señor presente en la historia del pueblo?

7.  Tener presente que, el próximo domingo 20 de noviembre, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, es el último domingo del Tiempo Ordinario, por lo mismo del Año litúrgico 2018-2019.

Posted by editorCEC1