No juzguemos, perdonemos y seamos misericordiosos

La celebración gozosa de la Eucaristía nos invita a reflexionar en la misericordia y el perdón que Dios Padre nos regala por pura gracia. Nosotros debemos reconocernos pecadores y con humildad acercarnos a Él para escuchar: “El Señor perdona tu pecado, no morirás”.


Lecturas

Primera lectura: 2Samuel 12,7-10.13
Salmo de respuesta: 32(31),1-2.5.7.11 (R. cf. 5c)
Segunda lectura: Gálatas 2,16.19-21
Evangelio: Lucas 7,36 – 8,3


  CONTEXTO BÍBLICO

La Palabra de Dios nos habla de diferentes personajes (el rey David, el apóstol Pablo, la mujer pecadora), quienes tienen en común una experiencia de vida: Dios, por pura gracia, quiso perdonarlos y hacer de ellos nuevas creaturas. El libro de Samuel describe detalladamente la vocación del rey David: cómo Dios le bendice, protege, acompaña; es el rey ideal para todo el pueblo. Sin embargo, su pecado, que es denunciado por el profeta Natán, deja ver su debilidad. David obra como el soberano y dueño de todo, como el que domina la vida de los demás. El pastor joven que cuidaba el rebaño de su padre y es ungido como rey de Israel, triunfando en todas las empresas, no sabe corresponder al amor de Dios. Su pecado es muy grave, ni siquiera tiene en cuenta a Dios, lo saca de su vida, no tiene en cuenta las prescripciones legales. Debe asumir ahora las consecuencias de sus acciones; el rey se arrepiente y Dios perdona su pecado.

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Posted by Admin9834