No podemos pretender el perdón del Señor si no perdonamos al hermano

El mensaje de la Palabra hoy es fuerte y nos pide un compromiso decidido: no podemos pretender el perdón del Señor si no estamos dispuestos a perdonar a nuestros hermanos. Así nos lo anuncia el mismo Jesús con una parábola que conocemos bien, pero que en este día debe tocar nuestro corazón e impulsarnos a la reconciliación, al perdón y a la fraternidad.


  • Primera lectura: Sir 27,30 - 28,7
  • Salmo: Sal 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12 (R. 8a)
  • Segunda lectura: Rm 14,7-9
  • Evangelio: Mt 18,21-35.

1. Contexto bíblico

¿Qué dice la Sagrada Escritura?

La parábola que nos propone el Señor en el Evangelio es supremamente clara y elocuente; está inserta, por demás, en el llamado “Discurso Eclesial”, donde el Señor nos revela el modo como debe vivir la comunidad de discípulos, la Iglesia.

El desarrollo mismo de la historia conduce a una sola conclusión: es un imperativo el perdón de las ofensas que recibimos de los hermanos como condición para recibir el perdón del Señor por nuestras propias faltas. Así nos ha enseñado el Señor a orar en el Padre Nuestro.

Conviene, para comprender mejor el mensaje, resaltar algunos detalles de la parábola:

  • Sorprende la respuesta del Señor a Pedro: perdonar “setenta veces siete”, lo que en la práctica significa “siempre”. El perdón ilimitado es también un antídoto contra la venganza que quiere tomar más de lo que es justo.
  • En la parábola se subraya la enorme diferencia que existe entre la inmensa cantidad que debe el empleado al rey y la pequeñísima suma que le adeuda el compañero al mismo empleado.
  • La compasión del rey es un anuncio de la misericordia de Dios, que va siempre mucho más allá, tanto que el siervo no recibe un plazo para pagar la deuda, sino el perdón de todo.
  • La actitud del siervo con su compañero contrasta fuertemente con la del rey. Se mencionan acciones bastante duras: lo agarró por el cuello, lo ahogaba, lo estrangulaba. También es duro el “no quiso” que se refiere a la no escucha de las súplicas del compañero, que son una copia exacta de las mismas que él presentó al rey.
  • Los “compañeros se entristecieron”: es una alusión de la preocupación fraterna de la comunidad por quien es víctima del maltrato y de la injusticia.

La lectura del Eclesiástico nos presenta el mismo mensaje del Evangelio desde la perspectiva sapiencial. Su proclamación invita a una actitud de vida llena de la sabiduría del Señor, que sabe y práctica el perdón a los semejantes como camino seguro para tener el propio perdón.

1.2 ¿Qué me dice la Sagrada Escritura?

El perdón de las ofensas que sufrimos de parte de nuestros hermanos no es tarea fácil, pero la Palabra nos invita a vivir el perdón como camino de encuentro con Dios y con los hermanos, como ideal de la comunidad de los discípulos de Cristo, como signo de reconocimiento de las propias faltas y de la misericordia que el Señor nos prodiga abundantemente.

El cristiano no puede vivir en la lógica de la venganza, que es destructiva y termina por ser la mayor injusticia. La lógica del discípulo, su justicia superior, es la del perdón y la reconciliación.

La reconciliación es urgente, porque es el camino para alcanzar los bienes mesiánicos o la reconciliación que Cristo nos alcanzó con su muerte en la cruz.

Sólo es posible vivir la reconciliación con los demás cuando tenemos conciencia de la misericordia de Dios con nosotros. Esto significa, que el perdón sólo es posible cuando acudimos a motivaciones de fe, esto es, cuando dirigimos nuestra mirada al Señor

El perdón está en el corazón de la vida cristiana: me hace hijo del Padre y hermano de mis semejantes, en comunión con Dios y con los hombres. El perdón no niega la realidad del mal, sino que la supone. Pero precisamente en ella se celebra el triunfo del amor gratuito e incondicional. Un amor que no perdona, no es amor.

2. Contexto situacional:
¿Qué me sugiere la Palabra que debo decir a la comunidad en su realidad concreta? 

Necesitamos escuchar el mensaje del Evangelio de este día y acogerlo con fe, pidiendo al mismo tiempo la fuerza para vivirlo. Es la hora del perdón y de la reconciliación en nuestro país, en nuestros hogares, en nuestras comunidades. Tenemos que pensar en el perdón que el Señor nos regala cada día frente a nuestros propios yerros y dar el paso para perdonar a nuestros semejantes. Necesitamos experimentar la libertad que nos otorga saber perdonar a los demás.

Conviene hacer una invitación especial a la reconciliación en el país, que será un don de Dios para todos, después de tanta violencia, destrucción y muerte, cuando estemos dispuestos a dejarnos transformar todos por la lógica del amor que Cristo nos enseñó.

3.Contexto celebrativo:
¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión?

La Eucaristía es el banquete del perdón, porque es el sacrificio que Cristo ofrece al Padre para reconciliarnos con él. En este sagrado banquete tomamos, además, el alimento que nos fortalece para vivir en la dinámica de la reconciliación y del perdón.

Recomendaciones prácticas: 

  1. Puede colocarse en cartelera o lugar visible la frase del Padre Nuestro: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".
  2. Para el acto penitencial de la Misa se puede seguir el Formulario 3, eligiendo una invocación para el Tiempo Ordinario, p.p. 344 -345 del Misal.
  3. Se puede hacer la Plegaria Eucarística "de La Reconciliación" I, p. 501 del Misal.
  4. Como actividad de pos visita, conviene recordar en este día algunos de los mensajes que ha dejado el Papa Francisco al pueblo colombiano, especialmente los relacionados con el camino de nuestra nación hacia la paz.
  5. Tener presente que:
  • Hoy es el día del Migrante, se recomienda orar por ellos en la Oración de los Fieles.
  • El jueves 21 septiembre, es la fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista.
  • El próximo domingo que es día del recluso sería oportuno motivar para que se presenten dones para cubrir necesidades de las familias de los hermanos que se encuentran en las cárceles.

Posted by Admin9834