Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

VIGESIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Septiembre 19 de 2021

Primera lectura: Sb 2,12.17-20
Salmo: Sal 54(53),3-4.5.6+8 (R. 6b)
Segunda lectura: St 3,16–4,3
Evangelio: Mc 9,30-37

I.  Orientaciones para la Predicación

Introducción

El Domingo XV del tiempo durante el año nos sigue conduciendo en la contemplación del misterio de Cristo, el Mesías crucificado que generoso y fiel permanece en su misión.

Este domingo sigue recalcando el sentido de la entrega de Cristo y se lee el segundo anuncio de la pasión como telón de fondo de unas características muy concretas del discipulado y de la necesidad de perseverar a pesar de las dificultades y sufrimientos, en la construcción de un camino de plenitud y paz.

1.   Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El discípulo del Mesías crucificado sigue recorriendo el camino de estos domingos, guiado ahora por una Palabra que le habla directamente a su corazón.

Primera lectura (Sab 2,12.17-20): El autor del libro de la sabiduría quiere llamar la atención a sus oyentes sobre el peligro de abandonar la pureza de la fe, pero en este texto concreto presenta la controversia entre el impío y el justo, presentando preguntas e inquietudes que pueden mover la estabilidad del justo al plantear que, si llega el desprecio, los ultrajes, el sufrimiento y hasta la muerte, allí vendrá la verdad frente a la misión y a la fe.  En definitiva, una verdad garantiza todo: “Dios lo salvará” (Sab 2,20)

Salmo 54 (53): Este salmo es un salmo de súplica que parte de la certeza de la bondad de Dios.  Como salmo de súplica, la protección es el hilo conductor y su mensaje reclama la bondad de Dios que mostrará no sólo Jesús sino todo el mensaje del Segundo Testamento.

Segunda lectura (Sant 3,16-4,3): Toda la carta de Santiago se puede enmarcar en un lema: “vivir la fe en medio de la prueba”.  Este texto sigue mostrando las maneras concretas de caminar en la fe por los senderos tortuosos de la prueba y contrapone la sabiduría a la rivalidad y la envidia.  La vida cristiana es un camino que se ve marcado por tantas dificultades y muchas de ellas se podrían evitar si pensáramos más en la comunidad y menos en cada uno de nosotros.

Evangelio (Mc 9,30-37): Seguimos en la gran proclamación del discipulado del Evangelio de Marcos (Mc8,27-10,52), que bien puede mirarse como seguimiento del Mesías crucificado.  
El texto de este domingo es el segundo anuncio de la pasión.  Este texto tiene un anuncio (30-31), una reacción de los discípulos (v.32) y una instrucción de Jesús (vv. 33-37).

“El Hijo del hombre va a ser entregado”, con un fuerte carácter teológico que se refiere sobre todo al sufrimiento del Bautista, a la pasión del Hijo del hombre y a la de los discípulos antes del fin.  Seguramente Marcos piensa en el Siervo sufriente de Isaías que también está caracterizado por este relato.

“no entendían”, De nuevo se ve que los discípulos no comprenden y que tienen miedo de saber de más, es más, no es solamente el no comprender sino el no querer comprender.

“tomando un niño”, En los vv. 33-35a el camino constituye el lugar del camino del Hijo del hombre hacia la cruz, símbolo del don de sí mismo y de “perder la vida”.
El abrazo a los niños no tiene nada que ver con el tema de la inocencia.  El niño en esta primera parte (35b) se convierte en el símbolo de la impotencia de la cruz: una impotencia que salva.

El abrazo de Jesús es un gesto de acogida y en la segunda parte (37) el niño se convierte en símbolo del hombre necesitado.  El discípulo está invitado a mirar la comunión con aquel que tiene necesidad de Jesús, que con su cruz se convierte en necesitado por excelencia.

2.   Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La pandemia no se ha ido y las consecuencias han sido nefastas.  Aún permanece el dolor que embarga las familias y las comunidades, pero es ahora cuando el ejercicio del discipulado debe ser concreto, es ahora cuando se debe entender que, aunque seamos molestos y estorbemos para muchos, los cristianos debemos ser servidores de todos y acoger en nuestro corazón la cruz como proyecto de donación permanente.

La comunidad debe preguntarse si verdaderamente está en el camino del discipulado y ha sido capaz de cargar la cruz, de pisar sobre las huellas del Mesías crucificado o si por el contrario se ha encerrado en sim misma y se querido blinda para no sufrir.

3.   Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Señor del camino, varón del sufrimiento y de la entrega, ilumina nuestro caminar para no perdernos en tu seguimiento, para ser verdaderos discípulos tuyos que asumen el seguimiento y cargan la cruz con la actitud del niño.  Danos la valentía de recorrer el camino de la donación y haznos fuertes frente a los embates del enemigo.  Amén.

Para hacer vida y proyectar esta palabra a la propia vida y a la comunidad puede proponerse como lema para esta semana: “Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos”.

II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles 
 
Monición introductoria de la Misa 
En este día del Migrante hemos sido convocados como asamblea peregrina para celebrar la Eucaristía y en ella abrir nuestros oídos a la voz de Dios y al clamor del hermano que sufre y pasa por nuestra vida.  Vivamos este momento como un instante salvífico de Dios y como fortaleza en nuestro ser de discípulos del Mesías crucificado en la entrega y donación por un mundo nuevo.
 
Monición a la Liturgia de la Palabra 
En esta asamblea resuena hoy una Palabra de salvación que nos compromete y nos saca de nuestras seguridades, nos hace peregrinos de la fraternidad. Abramos nuestros oídos y no dejemos que nuestros ojos se cierren a Dios que sigue hablando y pasando como peregrino en nuestra existencia y hoy en esta liturgia.
 
Oración Universal o de los Fieles 
 
Presidente: Con Cristo, huésped y peregrino, presentemos nuestras súplicas al Padre celestial y digamos:

R. Muéstranos tu rostro, Señor

1.  Por la Iglesia, Madre y maestra de caridad y fraternidad, para que siga siendo fortaleza para los migrantes y excluidos en todos rincones del mundo.  Oremos al Señor.
2.  Por los Gobiernos en todas las instancias para que promuevan estructuras de justicia y fraternidad que posibiliten a los migrantes una dignidad inquebrantable.  Oremos al Señor.
3.  Por los enfermos y sus familias, que han tenido que ser migrantes, dentro y fuera de su entorno, por la búsqueda de soluciones y seguridad sanitaria, para que jamás se pierda el respeto y la búsqueda de condiciones humanas dignas para todos.  Oremos al Señor.
4.  Por esta asamblea litúrgica, que fiel a su vocación discipular, siga recorriendo el camino de la fe como servidora y entregada a la misión encomendada.  Oremos al Señor.
Se pueden añadir otras intenciones personales...

Oración conclusiva 
Padre de bondad 
que te paseas por nuestra historia,
bendiciéndonos y acompañándonos,
recibe las súplicas que te presentamos con fe  

Por Jesucristo nuestro Señor.
 
R. Amén

Posted by editorCEC1