Será tu cruz nuestra bandera y tu evangelio nuestra ley

La Iglesia celebra hoy la solemnidad de Jesucristo, Rey universal. No es una fiesta de triunfalismo ni ostentación. Es, al contrario, una paradoja como las bienaventuranzas: proclamamos rey al que se hizo obediente hasta la muerte y al que no quiso ser servido sino servir a todos. En medio de un mundo que rinde culto al dinero, al poder, a la fama y a las apariencias, proclamamos que el verdadero Rey Mesías es el Siervo de Dios, Jesucristo nuestro Pastor que nos invita a reinar con Él si cargamos su cruz.


  • Primera lectura: Ez 34,11-12.15-17
  • Salmo: Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. 1)
  • Segunda lectura: 1Co 15,20-26.28 
  • Evangelio: Mt 25,31-46.

El Papa Pío XI instituyó (11 diciembre 1925) la fiesta de Cristo, Rey del Universo, que debía celebrarse el último domingo de octubre. Después de la Reforma Litúrgica del Concilio Vaticano II se estableció que debía celebrarse el último domingo del año litúrgico. 


Contexto bíblico
¿Qué dice la Sagrada Escritura?

Un rey en el contexto bíblico y hasta la edad media era dueño y señor de la vida y de la muerte, autoridad indiscutible sin otra norma porque él es la ley. Sin apelación posible porque sobre él sólo está Dios. Cuando la Iglesia estableció esta fiesta ya casi nadie tomaba muy en serio a los reyes. Menos aún entre nosotros, que nunca hemos tenido rey. Por eso hay que recuperar el significado de ese título en la Biblia. 

Hay que releer 1Samuel 8,10-20 para recordar el poder del rey y comprender lo que significó, que, pasado el tiempo, el pueblo de Israel, desilusionado de los reyes malos e injustos, empezara a decir “El Señor es nuestro rey”. Así lo proclama el Salmo 92 en el que los judíos repatriados, que no querían más reyes malos o ineptos cantan “El Señor reina, vestido de majestad.” 
La lectura de Ezequiel nos invita a entender que el ungido esperado, ese rey es pastor que se encarga de nosotros “como se encargan de su rebaño los pastores cuando las ovejas se les dispersan… Buscaré la oveja perdida, recogeré a la lisiada…. Las apacentaré como es debido.” 

El evangelio nos asegura, de otra parte, que el Señor, en su gloria, hará justicia; pero su ley es de misericordia, ternura y amor. Cuando Cristo “vuelva glorioso…cuando entregue su reino a Dios Padre” (2ª lectura) “se sentará en su trono glorioso” para juzgar (Evangelio). Y nos revela de antemano el cuestionario de evaluación. “A la tarde de la vida te examinarán en el amor”, resumió bellamente San Juan de la Cruz. Y aclara que se evaluará el amor a Jesús por lo que hacemos o dejamos de hacer a cualquier persona, así sea de “los más pequeños”, es decir, a los más limitados, más discriminados o a los más invisibilizados, los desechados o descartados en nuestro mundo. 


Contexto situacional: 
¿Qué me sugiere la Palabra que debo decir a la comunidad en su realidad concreta?

“Es necesario que Cristo reine” (2ª lectura 1 Co) En nuestra sociedad, en nuestro país, en el mundo actual, ¿quién reina? Mirando lo que pasa aquí y en todas partes, lo que gobierna el mundo no es muy diferente del tiempo de Pilato: frente al poder de las grandes potencias, del imperio del dinero y las trampas, la manipulación de los medios y los juegos políticos y financieros, resulta loco creer en un rey humillado, coronado de espinas y luego crucificado. San Pablo dice que es una locura y un escándalo. 

Jesús dice que vino no para ser servido sino para servir. Que vino para dar testimonio de la verdad. Servir a los demás y ser testigo de la verdad es implantar su Reino. Es entrar en una lógica distinta de la del poder (o de aparentar, que hoy es tan importante), la ganancia y la dominación. Es vivir en la lógica de servir y entregar la vida, la opción de la verdad y del amor. El Reino de la justicia y el perdón, a la medida del amor del Padre. 

Cada vez que ponemos en práctica las bienaventuranzas, que son como la Carta Magna del Reino de Dios, Jesús reina en nosotros y en nuestro mundo. “Será tu cruz nuestra bandera y tu evangelio nuestra ley.” 

El Reino se hace realidad en nuestro mundo cuando trabajamos para promover los valores evangélicos que son la paz, la justicia, el amor y la verdad. Cuando ponemos por obra la misericordia (Obras de misericordia). 
 
Cada vez que favorecemos el diálogo y evitamos la discordia, cada vez que logramos justicia sin odio y violencia, somos constructores del Reino de Jesús.  
“Tú reinarás, dulce esperanza… habrá por fin paz y bonanza, felicidad habrá doquier.” 


Contexto celebrativo:
¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión?

Cada vez que celebramos la Eucaristía estamos proclamando el reinado de Dios, uniéndonos a Jesucristo en el sacrificio reconciliador de su muerte y resurrección, de modo que “por Cristo, con Él y en Él” sea glorificado el Padre. Reconocer a Jesús como Rey es acompañarlo hasta que “entregue el reino a Dios Padre”. (1Corintios 15,24) 

Al enseñarnos el Padre nuestro, Jesús nos enseñó a ofrecer al Padre nuestra sumisión a su Reino: “Venga tu reino, hágase tu voluntad”. Y todos los días aclamamos diciendo: “Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.”  


Recomendaciones prácticas

  • El himno Tú reinarás es muy oportuno como canto de entrada, destacando el sentido de la segunda estrofa. Otra posibilidad sería utilizarlo como homenaje especial después de la homilía. O en la comunión. 
  • El canto “Al atardecer de la vida” de Cesáreo Gabaraín, puede ser utilizado en la presentación de los dones o en la comunión.
  • Tener presente que el formulario de la Misa es propio
  • En este domingo y su correspondiente semana, termina el año litúrgico 2017. Es bueno que los fieles comprendan el año litúrgico y su dinámica. Vamos a comenzar el año litúrgico 2018 el próximo domingo, iniciando el ciclo del Adviento como preparación a la Navidad. 
  • Desde el próximo domingo se utiliza el Leccionario dominical Ciclo B. Lecturas bíblicas del tiempo Ordinario y del Oficio de lectura Año II (par).. Liturgia de las Horas Tomo I. 
  • Tener presente que el jueves 30 de noviembre, es la fiesta de San Andrés, apóstol.

Posted by Admin9834