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cultura del cuidado iglesia colombiana

Mié 4 Nov 2026

Cuidar a quienes cuidan: La Iglesia fortalece la Cultura del Cuidado en Colombia

Del 26 al 29 de octubre se realizó el Tercer Encuentro Nacional de Responsables de la Cultura del Cuidado, que tuvo como eje central el tema “Cuidando al cuidador: en sintonía con el corazón de Dios y el corazón de las víctimas”. Un espacio de formación, reflexión e intercambio de experiencias que fortalece este proceso en las jurisdicciones eclesiásticas y amplía la participación de religiosos y laicos.La Iglesia colombiana continúa avanzando en la consolidación de la Cultura del Cuidado como un compromiso permanente que va más allá de la respuesta a la emergencia de los abusos. Se trata de asumir el cuidado como un estilo de vida y una expresión concreta de la misión evangelizadora, que reconoce la dignidad de cada persona, protege especialmente a los menores de edad y a las personas vulnerables, y promueve ambientes eclesiales seguros y protectores.Esta perspectiva implica comprender que cuidar también significa prevenir todo abuso de autoridad, de poder, espiritual y de conciencia, así como generar condiciones para escuchar, acoger y acompañar integralmente a quienes han sufrido situaciones de violencia.En este camino, el Tercer Encuentro Nacional puso el acento en una dimensión fundamental: el cuidado de quienes tienen la misión de cuidar. Durante las jornadas, los participantes realizaron una lectura de la realidad de su rol y servicio como miembros de los organismos de Cultura del Cuidado en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas e institutos de vida consagrada, identificando fortalezas, debilidades y desafíos a nivel psicológico, espiritual y operativo, además de profundizar en herramientas para la escucha y el acompañamiento, la resiliencia en la acción de cuidar, la no revictimización, la salud mental y la espiritualidad del cuidado.Al respecto, monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de Pereira y presidentede la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, destacó la importancia de fortalecer las capacidades de quienes acompañan estos procesos: “Para podernos poner al servicio de los otros, requerimos también un cuidado personal, algo que nos capacite, que nos potencie de verdad para poder escuchar con empatía, sin juicio y de una manera eficaz a los que se acercan a requerir nuestra ayuda”.Una espiritualidad que transforma la manera de cuidarUno de los aspectos centrales del encuentro fue reconocer que la Cultura del Cuidado no puede reducirse a protocolos, disposiciones jurídicas o estructuras organizativas. Su fundamento también está en una profunda experiencia espiritual que permita renovar interiormente a quienes asumen esta misión.Monseñor José Mario Bacci, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, señaló que los esfuerzos de la Iglesia en este campo deben comprenderse como una oportunidad de transformación: “De lo que se trata es de acoger esta hora de la Iglesia como una oportunidad de confrontación interior, de renovación interior”.Esta renovación, explicó, nace del encuentro con el Señor y de la vivencia del Evangelio como fuerza capaz de configurar la persona y hacerla reflejo de los sentimientos y actitudes de Jesús. En esta misma perspectiva, monseñor Cardona afirmó: “Estamos convencidos de que cuando las acciones eclesiales se fundamentan en una espiritualidad profunda, las cosas se realizan con mayor ánimo y con mejores resultados”.La parábola del Buen Samaritano (Lc 10,25-37) ofrece una referencia fundamental para comprender esta vocación. En ella, Jesús presenta el cuidado como una respuesta concreta ante el sufrimiento del otro: acercarse, detenerse, atender sus heridas y comprometerse con su recuperación. Desde esta mirada, cuidar supone reconocer el rostro de quien sufre y poner en el centro su dignidad y sus necesidades.Una red que se fortalece desde las jurisdicciones eclesiásticasOtro de los frutos de este tercer encuentro fue el fortalecimiento de los vínculos entre quienes lideran los procesos de Cultura del Cuidado en el país. La participación de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos permitió compartir experiencias, conocimientos y buenas prácticas, además de reconocer que esta misión requiere el compromiso de toda la comunidad eclesial.Para monseñor José Mario Bacci, este espacio permite “sintonizar en búsquedas comunes, en adquirir un lenguaje común y en estimularnos mutuamente para que la cultura del cuidado permee todas las personas y estructuras de la Iglesia en Colombia”.En esa misma línea, Milena Barguil, miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, destacó que uno de los grandes logros del encuentro es seguir consolidando una red de apoyo entre los responsables de las diferentes jurisdicciones. “Recordar que nadie está solo, somos una red, somos una familia y que todos nosotros podemos apoyar a nuestros compañeros en diferentes momentos”, expresó.La participación de los laicos también fue destacada como un signo importante de este proceso. Su presencia y compromiso enriquecen el trabajo de las oficinas y contribuyen a que la Cultura del Cuidado llegue a los distintos espacios de la vida pastoral, parroquial y comunitaria.El compromiso continúa en las comunidadesLos aprendizajes del encuentro también se proyectan hacia el trabajo cotidiano de las jurisdicciones eclesiásticas. Lo afirma Sergio Daniel Salamanca Hernández, director de la Oficina del Buen Trato de la Diócesis de Engativá, quien resaltó dos aspectos fundamentales: el autocuidado y la centralidad de las víctimas. Sobre este último punto, recordó la responsabilidad de la Iglesia de impulsar procesos auténticos de reparación y transparencia con quienes han sufrido situaciones de abuso en ambientes eclesiales.A su vez, Eduardo Andrés Rodríguez Zambrano, diácono de la Diócesis de Sincelejo y delegado para la Cultura del Cuidado, destacó que el encuentro deja el compromiso de cuidar el corazón de las víctimas, pero también el de quienes acompañan estos procesos, para vivir a la manera de Jesús y hacer del cuidado una expresión del amor de Cristo.El Tercer Encuentro Nacional representa así un paso significativo en la consolidación de la Cultura del Cuidado en la Iglesia colombiana. Un camino que exige el cultivo de una espiritualidad configurada en Cristo, autocuidado como condición indispensable para cuidar a otros, formación permanente, escucha atenta, acompañamiento a las víctimas y cuidado de quienes sirven en esta misión.Porque cuidar no es solamente una responsabilidad de quienes trabajan en las oficinas destinadas a esta tarea: es un compromiso de toda la Iglesia y una manera concreta de hacer visible el amor de Dios. Una Iglesia que aprende a cuidar también debe aprender a cuidar a quienes cuidan.NOTA:Ya están disponibles las cartillas APÓSTOLES DEL CUIDADO, líneas operativas y buenas prácticas; y CULTURA DEL CUIDADO en la Iglesia Católica colombiana.Puede hacer sus pedidos al wasap: 3138808447 o al correo: [email protected] mayor información sobre la Cultura del cuidado: +57 310 6861519