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Doctrina

Lun 21 Nov 2022

Ya disponible: memorias del II curso de exorcismo

El Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal, que tiene a su cargo la formación permanente de los sacerdotes exorcistas del país y sus equipos auxiliares, realizó en el mes de junio de 2022 el “II Curso de Exorcismo y Oración de Liberación” con el énfasis “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En el evento de formación participaron 110 personas, entre obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos (especialistas en psiquiatría y psicología), procedentes de 47 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. Luego de la traducción de los textos, ya que la mayoría de los ponentes expusieron sus temas en italiano y la posterior edición, el Departamento presenta las Memorias de este singular curso que contó con las ponencias de seis connotados exorcistas y académicos internacionales. Los expositores fueron el padre Francesco Bamonte ICMS, exorcista de la Diócesis de Roma y presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas; el padre François Dermine, presidente del Grupo de Investigación Socio Religiosa de Bolonia (Italia) y exorcista en esa arquidiócesis; el padre Paolo Morocutti, profesor de la Universidad Gregoriana y exorcista de la diócesis de Palestrina (Italia); monseñor Davide Salvatori, juez del tribunal Apostólico de la Rota Romana e integrante del equipo auxiliar del exorcista en Bolonia; monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la diócesis de Bauru (Brasil) y el médico psiquiatra Héctor de Ezcurra, integrante del equipo auxiliar del exorcista de la diócesis de San Isidro (Argentina). Costos: Este último ejemplar del proceso de formación para exorcistas puede adquirirse individualmente por $30.000 pesos; también están disponibles las “Memorias del Primer Curso” (año 2019) y el “Vademécum para la formación permanente del exorcista y su equipo” (año 2022); los tres textos que hacen parte, hasta el momento, de las diferentes etapas del curso se pueden adquirir por $60.000 en total. Mayor información: Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia (Tel: 601 437 55 40 Ext. 264 / Cel: 313 8808447/ [email protected]).

Mié 21 Sep 2022

Así se vivió el primer Foro Interreligioso Salvatoriano

Con el apoyo de la Comisión Episcopal de Promoción de la Unidad y del Diálogo (PUD) presidida por monseñor Edgar Aristizábal Quintero, obispo de Yopal, se llevó a cabo, el 16 de septiembre de 2022, en las instalaciones del Colegio Divino Salvador en Bogotá, el Primer Foro Interreligioso Salvatoriano con el título "Educación, paz y santidad". La iniciativa, a cargo del área de Educación Religiosa Escolar de la institución, reunió un total de 522 jóvenes de varias entidades educativas a nivel nacional, así como de la arquidiócesis de Bogotá y las diócesis de Facatativá, Engativá y Soacha. El foro contó con la presencia de diferentes invitados del sector religioso; por la Iglesia Católica participó monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Facatativá y miembro de la Comisión Episcopal de Educación y Culturas de la Conferencia Episcopal de Colombia; los sacerdotes Ricardo Cortés, miembro del Equipo de Apoyo del Departamento PUD del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano; y Omar Ortega Patiño, capellán del Colegio Divino Salvador; y la hermana Luisa Alfonzo de la comunidad de hermanas del Divino Salvador. También participaron el Dr. Marcos Peckel, director de la comunidad judía en Colombia; el Sheik Hakan Meneses, representante de los musulmanes en Colombia; el reverendo Vladimir Pedraza, Vicario General de la Iglesia Episcopal Anglicana; la venerable Olga Lucía Sierra Santos, autoridad de los budistas tibetanos en Colombia; Eka kanta Das, autoridad de los Hinduistas en Colombia; y Su Gracia Timoteo de Assos, Obispo auxiliar para Colombia y Venezuela del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Por parte del sector público se hizo presente el Dr. Andrés Felipe Arbeláez, subdirector de Asuntos Religiosos del Distrito. En este primer foro se llegó a la conclusión de que la paz y la educación conducen a la santidad para construir puentes y derribar muros en una sociedad que necesita más humanismo en las nuevas generaciones. El próximo mes de octubre el Departamento PUD del SPEC asistirá a iguales eventos de carácter interreligioso en ambientes académicos en el Colegio La Montaña y en el Liceo de Cervantes. Cada día son más las instituciones que se interesan por integrar en su formación la perspectiva de libertad religiosa y de cultos ante el contundente panorama de diversidad que atraviesa la sociedad en este aspecto. Para la Iglesia Católica es un reto que la impulsa a continuar su obra evangelizadora y a incentivar el diálogo ecuménico e interreligioso según la invitación del Papa Francisco.

Mar 2 Ago 2022

Participación de la mujer en la vida de la Iglesia colombiana

Tras la nominación en días pasados de tres mujeres como miembros del Dicasterio para los Obispos, unida a otros nombramientos de más mujeres en organismos de la Santa Sede, el Papa Francisco continúa reafirmando su intención de otorgarles un papel preponderante en la vida de la Iglesia, no solo en el discurso teológico sino en la vida práctica. Esta decisión va en sintonía con la anhelada reforma de la Curia Romana luego de la promulgación y entrada en vigor de la Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium” que busca empoderar a todos los miembros del Pueblo de Dios en su rol de pertenencia activa en las estructuras, los procesos, los estilos eclesiales, siempre en sintonía sinodal. En el contexto de la pasada Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano 113 ha tenido lugar la primera reunión entre la Comisión Episcopal de Doctrina y el nuevo Comité Teológico Consultivo del trienio 2021-2024 que, por primera vez, tiene una amplia participación de mujeres (3 de 7 miembros). Se trata de tres doctoras en teología, de las cuales una pertenece a la vida consagrada y dos al estado laical, todas muy vinculadas a diversos ambientes pastorales y académicos de la Iglesia: Gloria Liliana Franco Echeverry, ODN; María Isabel Gil Espinosa y Olga Consuelo Vélez Caro; precisamente, con esta última hemos conversado sobre la actual coyuntura eclesial. Departamento de Doctrina (DD): Comparta con nosotros algunos datos de su perfil personal, pastoral y profesional. Olga Consuelo Vélez: Soy doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro. Profesora titular e investigadora por 35 años de la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Actualmente me desempeño como profesora e investigadora de la Licenciatura en Teología de la Fundación Universitaria San Alfonso. Profesora invitada en instituciones nacionales e internacionales. Autora de libros y numerosos artículos. Asesora de grupos eclesiales. Ponente nacional e internacional. DD: Seguramente ha recibido con alegría y esperanza los recientes nombramientos de mujeres en organismos eclesiales de la Iglesia Universal; ¿qué aporta la presencia de las mujeres en estos ámbitos que, históricamente, eran preponderantemente masculinos y clericales? OCV: La participación de las mujeres en organismos eclesiales contribuye a dar un testimonio más creíble de una Iglesia sinodal, de una Iglesia Pueblo de Dios que se fundamenta en el sacramento del bautismo por el que todos son hijos e hijas de Dios y partícipes del sacerdocio, profetismo y realeza de Jesucristo. La participación de las mujeres en niveles de decisión permite ser una Iglesia más en consonancia con los signos de los tiempos, en concreto, con terminar con la exclusión que han sufrido las mujeres a muchos niveles en la sociedad y en la misma Iglesia. El Papa Francisco reconoce que es urgente abrir más espacios de participación a las mujeres porque todavía su presencia es muy pequeña. Además, si varones y mujeres han sido creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis) no hay razones teológicas para cerrar espacios de participación para las mujeres. Finalmente, el “sentido de fe de todo el pueblo de Dios” sensus fidelium, reside en varones y mujeres, con lo cual no abrir espacios de participación a las mujeres es limitar el sentido de fe del pueblo de Dios a través del cual Dios sigue hablándonos. DD: ¿Qué experiencias significativas podría resaltar en el ámbito de la Iglesia colombiana con respecto al empoderamiento de las mujeres en el campo de la evangelización, tanto en el estado laical como en la vida consagrada? OCV: Especialmente a nivel teológico hay una presencia significativa de teólogas, con reconocimiento internacional, participando activamente de la formación del clero (religiosos) y elaborando la teología feminista (de la mujer) con aportes significativos a nivel nacional e internacional. También hay más mujeres laicas estudiando teología. La vida religiosa empieza a inquietarse por los temas de la mujer y por tener mayor protagonismo. DD: En el contexto del Sínodo de la Sinodalidad, ¿cómo pueden las mujeres lograr que su participación integral en la Iglesia no sea eventual y pasajera, por seguir el ritmo de la coyuntura, sino que permee a largo plazo y ayude a renovar las estructuras eclesiales, los procesos evangelizadores y los estilos de vida? OCV: Se necesita un proceso de formación a nivel de todo el pueblo de Dios. Los elementos que anoté en la primera pregunta son fundamento para que el esfuerzo de una Iglesia sinodal perdure en el tiempo y no se reduzca a una moda pasajera. Se necesita una formación eclesiológica para consolidar una Iglesia Pueblo de Dios; una formación bíblica que ayude a redescubrir y valorar la vida de las primeras comunidades cristianas en las que los ministerios eran plurales y se ejercían por varones y mujeres; una formación cristológica que muestre la praxis de reconocimiento y valoración de las mujeres por parte de Jesús. Una formación antropológica, psicológica y sociológica, que ayude a evidenciar la sociedad machista y patriarcal en la que vivimos, denunciar toda subordinación y violencia contra las mujeres y proponer acciones y espacios que favorezcan la defensa de la dignidad de las mujeres y la igualdad fundamental entre varones y mujeres. La participación de las mujeres en la Iglesia sinodal es más que dar una responsabilidad, es un cambio de mentalidad, de actitudes y de valores para que haya una participación de todo el pueblo de Dios en aquello que afecta a todos. DD: ¿Se podría hablar, entonces, de la necesidad de un renovado modelo eclesial de Pueblo de Dios? OCV: La Iglesia no podrá ser sinodal si no promueve un modelo eclesial de Pueblo de Dios donde todos –ministros ordenados, estado laical y vida religiosa- tengan una real participación en los niveles de decisión de la Iglesia. El aporte de las mujeres no se reduce a que haya más presencia femenina o al aporte que puedan dar en intuición, servicio, generosidad, etc. (y todas aquellas funciones culturales que se les atribuyen por el hecho de ser mujeres), sino que se comprenda que sin la presencia del laicado y, más aún, de las mujeres en todos los espacios eclesiales, la Iglesia no logra ser sacramento de comunión, medio para caminar juntos, espacio del sensus fidelium, a qué está llamada. Por supuesto en la Iglesia se ejercen diversos ministerios, pero todos ellos han de ser para el servicio del pueblo de Dios y no para tener privilegios o excluir de la misión de evangelizar a algunos de sus miembros, ya que esta es responsabilidad de todos. Una Iglesia sinodal, necesariamente, es una Iglesia con la participación efectiva y afectiva de las mujeres.