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Lo invitamos a consultar la información sobre el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado en el micrositio web de cultura del cuidado:

Micrositio web de cultura del cuidado
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Mié 4 Nov 2026

Cuidar a quienes cuidan: La Iglesia fortalece la Cultura del Cuidado en Colombia

Del 26 al 29 de octubre se realizó el Tercer Encuentro Nacional de Responsables de la Cultura del Cuidado, que tuvo como eje central el tema “Cuidando al cuidador: en sintonía con el corazón de Dios y el corazón de las víctimas”. Un espacio de formación, reflexión e intercambio de experiencias que fortalece este proceso en las jurisdicciones eclesiásticas y amplía la participación de religiosos y laicos.La Iglesia colombiana continúa avanzando en la consolidación de la Cultura del Cuidado como un compromiso permanente que va más allá de la respuesta a la emergencia de los abusos. Se trata de asumir el cuidado como un estilo de vida y una expresión concreta de la misión evangelizadora, que reconoce la dignidad de cada persona, protege especialmente a los menores de edad y a las personas vulnerables, y promueve ambientes eclesiales seguros y protectores.Esta perspectiva implica comprender que cuidar también significa prevenir todo abuso de autoridad, de poder, espiritual y de conciencia, así como generar condiciones para escuchar, acoger y acompañar integralmente a quienes han sufrido situaciones de violencia.En este camino, el Tercer Encuentro Nacional puso el acento en una dimensión fundamental: el cuidado de quienes tienen la misión de cuidar. Durante las jornadas, los participantes realizaron una lectura de la realidad de su rol y servicio como miembros de los organismos de Cultura del Cuidado en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas e institutos de vida consagrada, identificando fortalezas, debilidades y desafíos a nivel psicológico, espiritual y operativo, además de profundizar en herramientas para la escucha y el acompañamiento, la resiliencia en la acción de cuidar, la no revictimización, la salud mental y la espiritualidad del cuidado.Al respecto, monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de Pereira y presidentede la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, destacó la importancia de fortalecer las capacidades de quienes acompañan estos procesos: “Para podernos poner al servicio de los otros, requerimos también un cuidado personal, algo que nos capacite, que nos potencie de verdad para poder escuchar con empatía, sin juicio y de una manera eficaz a los que se acercan a requerir nuestra ayuda”.Una espiritualidad que transforma la manera de cuidarUno de los aspectos centrales del encuentro fue reconocer que la Cultura del Cuidado no puede reducirse a protocolos, disposiciones jurídicas o estructuras organizativas. Su fundamento también está en una profunda experiencia espiritual que permita renovar interiormente a quienes asumen esta misión.Monseñor José Mario Bacci, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, señaló que los esfuerzos de la Iglesia en este campo deben comprenderse como una oportunidad de transformación: “De lo que se trata es de acoger esta hora de la Iglesia como una oportunidad de confrontación interior, de renovación interior”.Esta renovación, explicó, nace del encuentro con el Señor y de la vivencia del Evangelio como fuerza capaz de configurar la persona y hacerla reflejo de los sentimientos y actitudes de Jesús. En esta misma perspectiva, monseñor Cardona afirmó: “Estamos convencidos de que cuando las acciones eclesiales se fundamentan en una espiritualidad profunda, las cosas se realizan con mayor ánimo y con mejores resultados”.La parábola del Buen Samaritano (Lc 10,25-37) ofrece una referencia fundamental para comprender esta vocación. En ella, Jesús presenta el cuidado como una respuesta concreta ante el sufrimiento del otro: acercarse, detenerse, atender sus heridas y comprometerse con su recuperación. Desde esta mirada, cuidar supone reconocer el rostro de quien sufre y poner en el centro su dignidad y sus necesidades.Una red que se fortalece desde las jurisdicciones eclesiásticasOtro de los frutos de este tercer encuentro fue el fortalecimiento de los vínculos entre quienes lideran los procesos de Cultura del Cuidado en el país. La participación de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos permitió compartir experiencias, conocimientos y buenas prácticas, además de reconocer que esta misión requiere el compromiso de toda la comunidad eclesial.Para monseñor José Mario Bacci, este espacio permite “sintonizar en búsquedas comunes, en adquirir un lenguaje común y en estimularnos mutuamente para que la cultura del cuidado permee todas las personas y estructuras de la Iglesia en Colombia”.En esa misma línea, Milena Barguil, miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, destacó que uno de los grandes logros del encuentro es seguir consolidando una red de apoyo entre los responsables de las diferentes jurisdicciones. “Recordar que nadie está solo, somos una red, somos una familia y que todos nosotros podemos apoyar a nuestros compañeros en diferentes momentos”, expresó.La participación de los laicos también fue destacada como un signo importante de este proceso. Su presencia y compromiso enriquecen el trabajo de las oficinas y contribuyen a que la Cultura del Cuidado llegue a los distintos espacios de la vida pastoral, parroquial y comunitaria.El compromiso continúa en las comunidadesLos aprendizajes del encuentro también se proyectan hacia el trabajo cotidiano de las jurisdicciones eclesiásticas. Lo afirma Sergio Daniel Salamanca Hernández, director de la Oficina del Buen Trato de la Diócesis de Engativá, quien resaltó dos aspectos fundamentales: el autocuidado y la centralidad de las víctimas. Sobre este último punto, recordó la responsabilidad de la Iglesia de impulsar procesos auténticos de reparación y transparencia con quienes han sufrido situaciones de abuso en ambientes eclesiales.A su vez, Eduardo Andrés Rodríguez Zambrano, diácono de la Diócesis de Sincelejo y delegado para la Cultura del Cuidado, destacó que el encuentro deja el compromiso de cuidar el corazón de las víctimas, pero también el de quienes acompañan estos procesos, para vivir a la manera de Jesús y hacer del cuidado una expresión del amor de Cristo.El Tercer Encuentro Nacional representa así un paso significativo en la consolidación de la Cultura del Cuidado en la Iglesia colombiana. Un camino que exige el cultivo de una espiritualidad configurada en Cristo, autocuidado como condición indispensable para cuidar a otros, formación permanente, escucha atenta, acompañamiento a las víctimas y cuidado de quienes sirven en esta misión.Porque cuidar no es solamente una responsabilidad de quienes trabajan en las oficinas destinadas a esta tarea: es un compromiso de toda la Iglesia y una manera concreta de hacer visible el amor de Dios. Una Iglesia que aprende a cuidar también debe aprender a cuidar a quienes cuidan.NOTA:Ya están disponibles las cartillas APÓSTOLES DEL CUIDADO, líneas operativas y buenas prácticas; y CULTURA DEL CUIDADO en la Iglesia Católica colombiana.Puede hacer sus pedidos al wasap: 3138808447 o al correo: [email protected] mayor información sobre la Cultura del cuidado: +57 310 6861519

Mar 22 Sep 2026

Actividades de formación y sensibilización marcaron la Semana de la Cultura del Cuidado y el Buen Trato en Cúcuta

Del 13 al 18 de septiembre, sacerdotes, religiosos, seminaristas, colaboradores, agentes pastorales y comunidades participaron en espacios de formación y sensibilización orientados a promover ambientes seguros, protectores y fundamentados en la dignidad de cada persona.Bajo el lema “El buen trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”, la Diócesis de Cúcuta vivió, del 13 al 18 de septiembre, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la formación y la corresponsabilidad en los distintos ambientes de la vida eclesial.La programación comenzó en las parroquias, con la invitación a reconocer que todos los miembros de la comunidad están llamados a ser “Apóstoles del Cuidado”, entendiendo que la construcción de ambientes seguros y protectores es una responsabilidad compartida entre sacerdotes, colaboradores, agentes pastorales, familias y comunidades.Uno de los principales espacios de la semana tuvo lugar el 17 de septiembre en la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, donde colaboradores de diferentes instituciones diocesanas participaron en el taller “Perdonar nos reconcilia, amar nos hermana y cuidar nos une”.Durante este encuentro se abordó el cuidado como una actitud que va más allá de la protección frente a situaciones de vulneración y que se expresa también en las relaciones cotidianas: en la manera de escuchar, comunicarse, acompañar y reconocer el valor de cada persona.“Esta experiencia nos permitió reconocer que el buen trato comienza en las acciones más sencillas, escuchar y ser escuchados. Cuidarnos también es trabajar unidos y reconocer el valor de cada persona”, expresó Paola García, del Banco Diocesano de Alimentos.El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre colaboradores de las distintas instituciones de la Diócesis, resaltando la importancia del trabajo conjunto y de relaciones laborales y comunitarias fundamentadas en la dignidad humana.Una responsabilidad que continúaLa Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato concluyó el 18 de septiembre con el simposio “La dignidad de cada persona exige una mirada de responsabilidad y compromiso”, dirigido al clero diocesano y al Seminario Mayor San José.El espacio permitió profundizar en la responsabilidad de la Iglesia de reconocer, proteger y promover la dignidad de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.La jornada convocó a sacerdotes y seminaristas a continuar fortaleciendo ambientes eclesiales seguros y protectores mediante la escucha, la prevención, el acompañamiento y la corresponsabilidad.Más allá de las actividades desarrolladas durante esta semana, la Diócesis de Cúcuta plantea la cultura del cuidado como un compromiso permanente que debe estar presente en la vida pastoral, comunitaria y laboral de la Iglesia.Con esta iniciativa, la Iglesia Particular reafirma su apuesta por la prevención, la formación y la sensibilización, promoviendo comunidades en las que el cuidado y el buen trato sean expresiones concretas de la dignidad de cada persona y de la vivencia del Evangelio.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados:

Mié 8 Abr 2026

Proceso pedagógico de la Iglesia en Colombia fortaleció la prevención y atención de abusos; más de 3.600 personas participaron en la fase final

Con la culminación del proyecto “Iglesias Particulares Seguras y Protectoras”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) consolidó un proceso nacional de formación y acompañamiento orientado a la prevención y atención de abusos y violencias en entornos eclesiales, especialmente contra niños, niñas, adolescentes y personas en condición de vulnerabilidad, que ya empezó a dar frutos en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país.En su tercera y última etapa, desarrollada durante el 2025, la iniciativa, auspiciada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, alcanzó las provincias eclesiásticas de Bogotá, Cali y Medellín, completando así la cobertura en las 14 provincias del país. En esta fase participaron más de 3.600 personas, superando ampliamente la meta prevista y evidenciando una amplia acogida en los territorios.“Los obispos hemos animado a nuestras jurisdicciones, y mayoritariamente a los laicos que quisieron meterse en esta gran ola de cultura del cuidado”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.La participación en esta etapa reflejó la diversidad de la Iglesia en Colombia: el 53% correspondió a laicos, el 41% a ministros ordenados —incluidos obispos, sacerdotes y diáconos— y el 6% a miembros de la vida consagrada, con presencia significativa de seminaristas, agentes de pastoral, educadores, catequistas y responsables parroquiales.Formación para la prevención, la atención y el cuidadoLas jornadas formativas, eje central del proyecto, abordaron de manera integral la prevención de abusos, la identificación de riesgos y la activación de rutas de atención, integrando dimensiones humanas, pastorales y jurídicas.Desde el enfoque piscosocial, se promovió la comprensión de las consecuencias del abuso y la importancia del buen trato. “Se trata de identificar factores de riesgo, promover factores de protección y reconocer buenas prácticas que deben implementarse en los ambientes eclesiales”, explicó la doctora Diana Suárez Cristancho, Coordinadora de la Oficina del Buen Trato de la Arquidiócesis de Bogotá y miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.En el componente jurídico, se fortalecieron las capacidades institucionales para actuar frente a posibles situaciones de abuso, tanto desde el derecho canónico como desde la legislación civil colombiana.“Una herramienta importante que ayuda a la Iglesia a responder al reclamo legítimo de justicia de las víctimas”, señaló el padre Leonardo Cárdenas Téllez, sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá y miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.A su vez, se enfatizó la corresponsabilidad frente a la ley y el deber de denuncia. “Se habló puntualmente del deber de notificar a las autoridades civiles y eclesiásticas […] y se fue creando conciencia de que tenemos también que cumplir con una normativa civil y canónica”, indicó la doctora Milena Barguil Flórez, oficial de cumplimiento de la Delegación para la Protección al Menor de la Arquidiócesis de Medellín, también integrante Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.Durante estos espacios también se abordaron reflexiones, estrategias y herramientas prácticas en torno al rol de la comunicación para el cuidado, la prevención y la mitigación, tanto a nivel relacional como institucional, reconociendo su importancia en la generación de entornos seguros y en la construcción de instituciones eclesiales transparentes.Impacto en la vida eclesialLos efectos del proceso formativo se proyectan en distintos ámbitos de la vida eclesial. En la formación sacerdotal, por ejemplo, se reconoce la necesidad de integrar estos contenidos de manera permanente. “Esto tiene que volverse casi que una norma formativa en el seminario […] para que el candidato al sacerdocio tenga absolutamente claro los compromisos que la Iglesia ha adoptado en el tema de protección”, expresó el presbítero Hanners René Díaz, participante de una de las jornadas en la Provincia Eclesiástica de Bogotá.Desde la experiencia de los participantes, también se destaca el impacto pastoral de estos espacios. “Allí es donde vivimos la experiencia de un evangelio creíble, donde nos hacemos cargo de los hermanos más vulnerables”, señaló Andrés Garzón, participante en la Provincia Eclesiástica de Medellín.Un proceso nacional de alcance progresivoEl proyecto, desarrollado entre 2022 y 2025, permitió implementar jornadas formativas y espacios de acompañamiento institucional todas las Iglesias particulares del país.“A partir de este proyecto pudimos estar en las 14 provincias eclesiásticas para poder poner en marcha o acrecentar o profundizar en todo el sistema de la cultura del cuidado”, afirmó monseñor Cardona.Durante estos tres años, cerca de 10.000 personas participaron en los procesos de formación. “Esto nos coloca a la vanguardia de las iglesias en América Latina”, destacó la doctora Ilva Myriam Hoyos, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.Fortalecimiento institucional y continuidadEl proceso también contribuyó a la consolidación de estructuras organizativas a nivel nacional y en las jurisdicciones eclesiásticas. “Motivó a que en cada territorio empezaran a consolidar los organismos de cultura del cuidado y a desarrollar sus políticas de prevención y protocolos específicos”, explicó Diana Guzmán, coordinadora de la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado.Estos avances han estado acompañados por la socialización de orientaciones como las Líneas Guía, las Líneas Operativas y la Ruta Configuradora del Sistema para la Cultura del Cuidado.Un compromiso centrado en las víctimasLa Conferencia Episcopal de Colombia ha reiterado que la cultura del cuidado es un proceso permanente que debe situar, cada vez más, a las víctimas y sobrevivientes en el centro.“Las víctimas tienen que convertirse en nuestro foco, en nuestra razón de ser […] su dolor es también dolor de Iglesia”, afirmó Ilva Myriam Hoyos.Por su parte, durante la primera jornada realizada en la Provincia Eclesiástica de Bogotá, el cardenal Luis José Rueda Aparicio subrayó que este compromiso no solo implica formación y articulación institucional, sino también una dimensión espiritual profunda: “Estamos en la misión de seguir formándonos […] y de colaborar con las autoridades civiles, académicas y con todas las disciplinas que nos puedan ayudar”.En ese sentido, advirtió que la cultura del cuidado requiere ser vivida desde una espiritualidad concreta: “Sin espiritualidad se nos queda solo en palabras, se nos queda solo en estrategias; con espiritualidad se convierte en verdadera cultura”, destacando que es desde allí donde se transforma no solo la acción, sino también la manera de servir como Iglesia.Vea a continuación el informe audiovosual del proyecto:

Lun 6 Abr 2026

Iglesia en Colombia actualiza lineamientos para la prevención, atención y reparación de abusos y el fortalecimiento de prácticas de cuidado

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presenta la segunda versión del documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía” (cuya edición anterior fue publicada en julio de 2022), junto con “Apóstoles del Cuidado: Líneas Operativas o Buenas Prácticas”, que actualiza el texto publicado en agosto de 2023.Ambos documentos, aprobados por la Asamblea Plenaria del Episcopado en febrero de 2026, son complementarios: las Líneas Guía establecen los principios, criterios y orientaciones generales; mientras que las Líneas Operativas —definidas como anexo y parte integrante— desarrollan las formas concretas de aplicación en la vida eclesial.Entre las novedades: actualización normativa y articulación del sistemaLa nueva versión de las Líneas Guía incorpora el magisterio pontificio reciente, la normativa canónica vigente y las órdenes dadas por la Corte Constitucional en la Sentencia de Unificación 315 de 2025, especialmente en lo relacionado con el deber de denuncia. Este marco actualizado refuerza criterios como la centralidad de las víctimas/sobrevivientes, la transparencia y la corresponsabilidad institucional.Por su parte, las Líneas Operativas actualizan y organizan las buenas prácticas que permiten llevar estos principios a la acción, con un enfoque más estructurado y articulado al Sistema para la Cultura del Cuidado, facilitando su promulgación e implementación en las distintas realidades eclesiales.De los principios a la acción: ejes estratégicosUno de los aportes centrales de las Líneas Operativas es la estructuración de la acción en ejes estratégicos: prevención; detección y revelación; atención integral; y reparación integral, junto con un eje transversal orientado a la gestión, la transparencia, la comunicación y la rendición de cuentas.Este enfoque permite traducir las orientaciones en prácticas concretas y verificables, incluyendo procesos de selección, formación, generación de ambientes seguros —también en entornos digitales—, así como mecanismos para la atención y acompañamiento de las personas afectadas.Implementación y responsabilidad institucionalAmbos documentos insisten en la necesidad de su acogida, adopción e implementación mediante decretos diocesanos, de modo que adquieran carácter vinculante en cada jurisdicción eclesiástica.En particular, las Líneas Operativas establecen que estas orientaciones deben concretarse en normas, protocolos y procedimientos propios, garantizando el cumplimiento del deber de denuncia inmediata ante las autoridades civiles competentes frente a cualquier noticia o sospecha de abuso sexual.Centralidad de las víctimas/sobrevivientes y reconocimientoLas nuevas orientaciones reafirman la centralidad de las víctimas/sobrevivientes como eje transversal de toda la acción eclesial en esta materia.En este sentido, proclamando el Amor de Dios que se ofreció y “amó hasta el extremo” (Jn 13, 1), los obispos colombianos expresan en la introducción de las Líneas Operativas:“Ese Amor nos anima con corazón contrito a reconocer, una vez más, como Iglesia nuestros errores, nuestras negligencias, nuestras culpas y a asumir nuestras responsabilidades”.Asimismo, reiteran su petición de perdón y la necesidad de fortalecer procesos de atención y reparación integral, incluyendo el acompañamiento espiritual, psicológico y terapéutico, en un marco de respeto por los derechos de todas las personas involucradas.Una cultura que se traduce en prácticas concretasEn la presentación de las Líneas Guía, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, subraya el alcance de este proceso:“Se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación extraña, sino una exigencia evangélica”.Por su parte, la doctora Ilva Myriam Hoyos Castañeda, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, afirma en la presentación de las Líneas Operativas:“Este documento tiene, ante todo, una orientación práctica, encaminada a la acción. Sí, a la acción de todos aquellos que estamos llamados a ser Apóstoles del cuidado”Y añade:“Estas nuevas Líneas, de carácter operativo, son, precisamente, la manera de organizar el servicio del cuidado de la Iglesia colombiana”.Alcance eclesial y socialLa publicación conjunta de estos documentos establece un marco actualizado para la acción de la Iglesia en Colombia frente a los abusos, articulando principios y prácticas en un mismo sistema.Ambos textos se ponen a disposición para su conocimiento e implementación, orientando la adopción de medidas concretas que fortalezcan la prevención, la denuncia, la atención y la reparación, así como la generación de entornos seguros, en todos los ambientes eclesiales.
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2026-04-06

Apóstoles del cuidado: líneas operativas o buenas prácticas

Este documento brinda algunos criterios de acción para la implementación de buenas prácticas en el servicio del cuidado de la Iglesia Católicacolombiana.Esperamos que este documento sea difundido y socializado con la comunidad eclesial en las respectivas jurisdicciones eclesiásticas, y que sea acogido y asumido por los equipos o delegados diocesanos para la Cultura del Cuidado.

2026-04-06

Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía (2ª versión, 2026)

El documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía” (2ª versión, 2026), aprobado por la Asamblea Plenaria del Episcopado, presenta orientaciones generales de carácter pastoral, jurídico e institucional dirigidas a las jurisdicciones eclesiásticas del país para la adopción de normas, políticas, protocolos y procedimientos orientados a prevenir, atender y reparar los abusos —especialmente contra niños, niñas, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad— cometidos en el ámbito eclesial.Esta nueva versión actualiza el texto aprobado en 2022 a la luz del magisterio pontificio reciente, la normativa canónica y estatal vigente, y las disposiciones de la Corte Constitucional, reafirmando el compromiso de la Iglesia en Colombia con la verdad, la justicia, la no repetición y la centralidad de las víctimas.En este marco, el documento subraya la necesidad de que estas orientaciones sean acogidas, adoptadas e implementadas en cada jurisdicción eclesiástica mediante decretos diocesanos, de modo que adquieran carácter vinculante y se concreten en acciones, estructuras y procesos efectivos. Asimismo, desarrolla el Sistema para la Cultura del Cuidado, que articula principios, instituciones y mecanismos orientados a garantizar la prevención, la denuncia obligatoria, la investigación y sanción de los delitos, así como la reparación integral y el acompañamiento a las víctimas/sobrevivientes y sus familias. Con ello, se busca consolidar una cultura del cuidado como exigencia evangélica y responsabilidad compartida, promoviendo ambientes seguros, la transparencia y la rendición de cuentas en la Iglesia y en su relación con la sociedad

2023-12-08

Anexo II. Institucionalidad para la Cultura del Cuidado

Enuncia las estructuras y órganos específicos que tienen la tarea de coordinar e implementar las Líneas Guía y las normas canónicas y civiles relacionadas, con el objetivo de evitar violencias y abusos en ambientes eclesiales, intervenir en los factores de riesgo y privilegiar los factores de protección institucional generando ambientes cuidadores, protectores y seguros en los ambientes eclesiales.[icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon]

2023-02-07

Anexo VI. ABC de la legislación estatal sobre las violencias, los abusos, los delitos sexuales y el deber de denunciar.

Ofrece a cuantos se ocupan, en el ámbito canónico, de la recepción de las denuncias o de las investigaciones preliminares o de los procesos, penales o administrativos, en relación con los Delicta graviora, un instrumento orientado a facilitar la consulta y la lectura de tanta normativa, no siempre accesible o cognoscible a un público no especializado en la legislación estatal. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar las Líneas Guías [/icon]

2023-02-07

Anexo I Líneas Guía. Precisiones conceptuales sobre la prevención, las violencias y los abusos.

Se presenta un glosario con el fin de comprender qué se entiende por prevención, violencias, abusos, así como factores de riesgo y factores de protección, y otras precisiones conceptuales, en las que se han tenido en cuenta estándares internacionales. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar las Líneas Guías [/icon]