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iglesia en colombia

Mar 15 Sep 2026

“Reconstruir no significa solamente levantar edificios": Arzobispo de Cali durante jornadas conmemorativas por las víctimas del terremoto

Al cumplirse un mes del terremoto que estremeció a Colombia, en Cali, comunidades, parroquias y agentes pastorales se unieron en una jornada de oración y memoria por las 154 personas que perdieron la vida allí. Las actividades también pusieron de manifiesto que la reconstrucción implica acompañar a quienes continúan afrontando las consecuencias de la tragedia y fortalecer los vínculos de las comunidades.La memoria de las víctimas, la oración y la esperanza marcaron las acciones desarrolladas en Cali alrededor de la conmemoración del primer mes del terremoto ocurrido el 10 de agosto. Eucaristías, el rezo del Santo Rosario, el repique de campanas y un acto especial en memoria de quienes perdieron la vida reunieron a comunidades de distintos sectores de la ciudad.Las actividades iniciaron la noche del 9 de septiembre en la parroquia María Inmaculada, en el barrio Ciudad Capri. Después de la Eucaristía, la comunidad recorrió las calles con velas encendidas para rezar el Santo Rosario junto a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Arquidiócesis de Cali.La celebración contó con la presencia de monseñor Mark Joseph Seitz, obispo de El Paso, Texas, quien se encontraba de visita en la Arquidiócesis de Cali y quiso acompañar a esta comunidad afectada por el terremoto.“Es como un regalo de Dios...Cuando uno escucha acerca de lo ha pasado en otro parte del mundo, el corazón se conmueve... Quise estar presente con ellos, quise hacer algo por ellos, quise expresar nuestro dolor por lo que está pasando en sus vidas", expresó el obispo.Para el padre Albert Madroñero Gutiérrez, párroco de María Inmaculada, estos espacios también representan una oportunidad para que la comunidad relea su historia desde la fe y encuentre en medio del dolor motivos para fortalecer la esperanza, la fraternidad y el valor de la vida.Una ciudad que hizo memoriaDurante la mañana del 10 de septiembre, la parroquia Santa Teresa de Jesús, en Pampalinda, acogió una Eucaristía presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, quien elevó sus oraciones por las personas fallecidas, los damnificados y quienes han continuado prestando su servicio a las comunidades.“Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando. En el nombre del Señor”, señaló el arzobispo.A las 7:34 de la mañana, la misma hora en la que ocurrió el terremoto un mes atrás, las campanas de los templos de Cali sonaron durante 90 segundos. El repique se convirtió en un signo de memoria y esperanza y recordó a las 154 personas que perdieron la vida.El acto central de esta jornada también tuvo lugar en la parroquia María Inmaculada. Allí fueron leídos los nombres de las víctimas y se depositó una rosa blanca en el altar por cada una de ellas. También se elevaron globos blancos como expresión de memoria y esperanza.“Es hacer memoria, recordar a nuestros seres queridos; recordar el momento pero también avivar la esperanza”, afirmó el padre Albert Madroñero.La jornada permitió así recordar la magnitud del impacto del terremoto, pero también reconocer la capacidad de las comunidades para encontrarse, orar y continuar acompañándose.Orar por quienes siguen afrontando las consecuenciasLa oración continuó durante la tarde y la noche en la Iglesia de La Ermita, donde monseñor Luis Fernando Rodríguez, junto con integrantes de la Pastoral Social y del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali, acompañó a la comunidad en el rezo del Santo Rosario.Las intenciones estuvieron dirigidas a las personas fallecidas, sus familias, los heridos, los damnificados, quienes han perdido o visto afectados sus hogares y bienes, así como a quienes continúan aportando a los procesos de recuperación y reconstrucción.El padre Diego Fernando Guzmán, director de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali, destacó el sentido de esta oración como una fuente de fortaleza para las comunidades afectadas.“Que la paz de Cristo, que el amor maternal de la Virgen María nos dé la fuerza necesaria para cultivar el camino para seguir adelante a pesar de la destrucción. No se pierde la esperanza y queremos seguir adelante”, afirmó.Reconstruir también significa reconstruir comunidadLa conmemoración del primer mes permitió poner nuevamente la mirada sobre los desafíos que permanecen después de la emergencia. Para la Arquidiócesis de Cali, acompañar este proceso supone no limitar la reconstrucción a la recuperación de las estructuras físicas, sino reconocer también las afectaciones humanas y sociales que deja una tragedia de esta magnitud.“Reconstruir no significa solamente levantar edificios, sino también reconstruir vidas, vínculos y comunidad”, expresó monseñor Luis Fernando Rodríguez durante la jornada.El arzobispo también recordó que el terremoto significó un antes y un después para Cali, el Valle del Cauca y buena parte del territorio colombiano, y destacó el servicio que voluntarios y voluntarias continúan prestando a las comunidades.“Desde este comedor comunitario en el sector de Pampalinda, rendimos homenaje a las víctimas, a quienes han fallecido. Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando”, afirmó.Para la Iglesia, la memoria de quienes perdieron la vida y la atención a quienes continúan afrontando las consecuencias del terremoto se mantienen, de esta manera, como parte de un mismo camino: recordar, acompañar y contribuir a reconstruir no solo los espacios afectados, sino también las vidas y los vínculos que sostienen a las comunidades.Vea a continuación el video con los momentos más destacados de las jornadas:

Vie 11 Sep 2026

La Voz del Pastor | 13 de Septiembre del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18, 21-35

Vie 4 Sep 2026

La Voz del Pastor | 06 de Septiembre del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 18, 15-20

Vie 28 Ago 2026

La Voz del Pastor | 30 de Agosto del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 16, 21-27

Vie 14 Ago 2026

La Voz del Pastor | 16 de Agosto del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 15, 21-28

Mié 12 Ago 2026

Santa Sede dispone ayuda inicial de 100.000 euros para comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre volvió a expresar su cercanía con las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia y anunció, a través de la Santa Sede, una primera ayuda económica urgente para apoyar la atención de las comunidades damnificadas. Los recursos serán canalizados por Cáritas Colombiana hacia las diócesis afectadas.La cercanía del papa León XIV con Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó gravemente varias zonas del occidente del país el pasado 10 de agosto, se manifestó nuevamente este miércoles 12 de agosto durante la audiencia general celebrada en el Vaticano. En sus palabras, pronunciadas en español, el Santo Padre aseguró su cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que han sufrido las consecuencias de esta tragedia y elevó su oración por quienes perdieron la vida, sus familias y todas las personas afectadas.“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”, expresó el Pontífice, quien también manifestó su gratitud a quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.La cercanía del Santo Padre también se traduce en una ayuda concreta para las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de la emergencia. A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, el Papa León XIV dispuso una asignación inicial urgente de 100.000 euros destinada a las diócesis afectadas por el terremoto.Los recursos serán enviados directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana de la Conferencia Episcopal de Colombia, que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.Esta primera donación es fruto también de la comunicación permanente que, desde las primeras horas posteriores al terremoto, se ha mantenido entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, ha mantenido contacto con la Nunciatura Apostólica y con la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer de primera mano la situación de las zonas afectadas.En este diálogo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha informado sobre la situación y las necesidades de las comunidades, mientras que la Nunciatura Apostólica ha acompañado este proceso a través de su secretario, monseñor In Je Hwang.La ayuda de 100.000 euros constituye una primera respuesta para atender las emergencias más urgentes. De acuerdo con la información proporcionada por la Santa Sede, se podrá disponer de asistencia adicional a medida que se identifiquen nuevas necesidades y estas sean comunicadas oportunamente al Dicasterio para el Servicio de la Caridad.En los próximos días se continuará consolidando un informe sobre las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas, con el propósito de orientar la ayuda hacia quienes más la requieren. De esta manera, la respuesta de la Iglesia busca articular la atención inmediata con un acompañamiento sostenido a las poblaciones damnificadas.Para la Iglesia, esta respuesta expresa una dimensión esencial de su misión: estar cerca de quienes sufren y convertir la solidaridad en acciones concretas de fraternidad y servicio. Como ha señalado el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una Iglesia que, como familia de Dios, permanece atenta al sufrimiento y a las necesidades de sus hijos y procura responder con fraternidad y eficacia.La Conferencia Episcopal de Colombia recibe con profunda gratitud este nuevo gesto de cercanía del papa León XIV y la solidaridad de la Iglesia universal con el pueblo colombiano. En comunión con el Santo Padre, reafirma su compromiso de acompañar a las familias y comunidades afectadas, fortalecer las redes de solidaridad y contribuir, desde la acción pastoral y caritativa de la Iglesia, a la atención de quienes más lo necesitan.La oración del Papa, el acompañamiento de la Iglesia y la ayuda concreta se unen así en una misma respuesta: estar cerca de Colombia en esta hora de dolor y contribuir a que las comunidades puedan afrontar la emergencia con esperanza y solidaridad.Haga clic para ver el mensaje del Papa León XIV

Mar 11 Ago 2026

En Quibdó, familias permanecen fuera de sus hogares por temor a nuevos colapsos y la Iglesia llama a fortalecer la ayuda

Según un reporte preliminar de la Diócesis de Quibdó, 14 personas han fallecido y más de 120 han resultado afectadas en el departamento del Chocó. El obispo, monseñor Wiston Mosquera Moreno, advierte sobre viviendas averiadas, familias que permanecen fuera de sus hogares por temor a nuevos colapsos y necesidades urgentes de atención.La emergencia provocada por el terremoto registrado este lunes 10 de agosto continúa dejando importantes afectaciones en distintos territorios del país. En el departamento del Chocó, particularmente en el territorio de la Diócesis de Quibdó, las comunidades enfrentan GRAVES daños en viviendas, personas heridas y familias que permanecen fuera de sus hogares ante el temor de nuevos colapsos. Diferentes templos parroquiales también han sido impactados.En un mensaje dirigido a la comunidad, el obispo de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, expresó la solidaridad de la Iglesia con las víctimas y compartió un reporte preliminar sobre la situación que se vive en el departamento.Según ha explicado monseñor Mosquera, algunas de las personas heridas han tenido que ser trasladadas a hospitales de alta complejidad en Medellín y otros lugares, debido a la capacidad limitada del Hospital San Francisco de Asís de Quibdó para atender la magnitud de la emergencia.“Necesita insumos el hospital para atender a tantas personas que han llegado heridas también a este lugar”, afirmó monseñor Mosquera Moreno, al hacer un llamado a fortalecer la ayuda para la atención de los afectados.Familias permanecen fuera de sus hogares por temor a nuevos colapsosEl impacto de la emergencia también se refleja en las condiciones de vivienda de numerosas familias en Quibdó. El obispo explicó que, durante los recorridos realizados por la Diócesis en diferentes barrios, se han identificado viviendas con fisuras y estructuras que generan preocupación. En algunos sectores, señaló, hay casas inclinadas y calles donde varias edificaciones presentan riesgo de colapso.“Hay lugares en donde las casas, cuadras inclusive, están a punto de colapsar porque ha habido hasta grietas al frente de sus casas y las casas han quedado un poco inclinadas hacia la parte de atrás”, relató.Ante esta situación, numerosas familias han decidido permanecer en las calles, cerca de sus viviendas, por temor a regresar a casas que podrían presentar daños estructurales.Monseñor Mosquera hizo un llamado a los ingenieros y profesionales del departamento para que puedan acompañar a las comunidades en la evaluación de las viviendas y determinar cuáles presentan riesgo de colapso y cuáles pueden ser reparadas, de manera que las familias puedan retornar a sus hogares cuando existan condiciones de seguridad.El obispo mencionó especialmente las afectaciones observadas en el sector de La Terraza, en Quibdó, donde se han identificado viviendas con daños y estructuras que requieren valoración.La Diócesis de Quibdó articula ayudas para las comunidades afectadasAnte las necesidades identificadas, la Diócesis de Quibdó ha dispuesto espacios para la recepción de ayudas humanitarias y ha habilitado mecanismos para recibir aportes económicos destinados a la atención de la emergencia.Monseñor Mosquera señaló que entre las necesidades más urgentes se encuentran alimentos no perecederos, frazadas, medicamentos e insumos para la atención de los heridos, así como elementos para niños y bebés. También pidió considerar las necesidades de las mascotas que permanecen junto a las familias afectadas.Las ayudas pueden ser entregadas en la Fundación Banco de Alimentos de la Diócesis de Quibdó, ubicada en el barrio Yesquita, calle 21 #4-82, y en el Convento de Quibdó (Curia diocesana), ubicado en el barrio Roma, carrera 1 #26-91.Para quienes deseen realizar aportes económicos, la Diócesis informó que estos pueden efectuarse a través de las siguientes cuentas:Fundación Banco de Alimentos – Diócesis de Quibdó: NIT 902066805-8. Cuenta de ahorros del Banco de Bogotá No. 578816514.Pastoral Social – Diócesis de Quibdó: NIT 900242658-9. Cuenta de ahorros de Bancolombia No. 53600002300.El obispo precisó, además, que por las limitaciones de espacio de almacenamiento no se está priorizando en este momento la recepción de ropa para adultos, mientras que sí se requiere ropa para niños y elementos destinados a la atención de bebés.La Iglesia mantiene su acompañamiento a las comunidadesLa Diócesis de Quibdó mantiene su presencia en los sectores afectados y continúa realizando recorridos para conocer de primera mano las necesidades de las comunidades y acompañar a las familias que enfrentan las consecuencias del terremoto.En medio de esta situación, monseñor Mosquera Moreno reiteró que la Iglesia permanecerá cercana a las personas afectadas y llamó a unir esfuerzos para responder a la emergencia.“Dios no los deja solos, estamos todos acompañándoles”, expresó el obispo.La Diócesis de Quibdó continuará articulando acciones de solidaridad y acompañamiento, mientras avanzan las labores de evaluación de los daños y atención a las personas afectadas.La Iglesia en Colombia mantiene su oración por las personas fallecidas, los heridos, las familias damnificadas y todas las comunidades que enfrentan las consecuencias del terremoto, y reitera su llamado a la solidaridad y a la unidad para responder a las necesidades de los territorios más afectados.Vea el mensaje del Obispo de Quibdó a continuación:

Mar 4 Ago 2026

La Diócesis de Ocaña celebró las bodas de plata de un encuentro que ha fortalecido generaciones de monaguillos

Niños, adolescentes y familias provenientes de seis jurisdicciones eclesiásticas invitadas se unieron a la Diócesis de Ocaña para conmemorar la vigésima quinta edición del Encuentro Diocesano de Monaguillos, una experiencia que, desde hace más de dos décadas, promueve la espiritualidad, el servicio al altar y el discernimiento vocacional.Con la participación de más de 1.120 monaguillos, acompañados por sus familias, la Diócesis de Ocaña celebró las bodas de plata del Encuentro Diocesano de Monaguillos, una de las iniciativas pastorales más representativas de esta Iglesia particular, que durante 25 años ha promovido el amor por la Eucaristía, el servicio litúrgico y el despertar de vocaciones sacerdotales.Aunque este encuentro hace parte de las tradiciones pastorales de la diócesis, la conmemoración de su vigésima quinta edición tuvo un carácter especial al reunir, además de las parroquias locales, delegaciones provenientes de las diócesis de Magangué, Valledupar, Cúcuta, Barrancabermeja y El Banco-Magdalena, así como de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, fortaleciendo así la comunión entre diversas Iglesias particulares.Las actividades centrales se desarrollaron en el Seminario Mayor El Buen Pastor, donde los participantes vivieron jornadas de formación, oración, integración y celebración. El encuentro inició con una peregrinación a la Montaña Sagrada de Torcoroma, donde los niños y jóvenes conocieron la historia de la aparición de la imagen de Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma, patrona de la diócesis, y profundizaron en el significado de esta tradición pastoral que ha acompañado a generaciones de monaguillos.Durante los dos días también hubo espacios recreativos, actividades de fraternidad entre las delegaciones, encuentros formativos y celebraciones litúrgicas que permitieron reconocer la misión que desempeñan los monaguillos en la vida de la Iglesia, al tiempo que fortalecieron su sentido de pertenencia e identidad eclesial.El encuentro concluyó con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Ocaña, quien dio gracias a Dios por estos 25 años de camino y encomendó a los participantes para que continúen respondiendo con alegría al llamado de servir al Señor desde el altar.Una experiencia que fortalece la fe y la vocaciónMás allá de la conmemoración de un aniversario, el encuentro volvió a evidenciar el impacto que esta experiencia tiene en la vida de quienes participan."Es la primera vez que vivo esta experiencia. Me ha parecido muy bonita porque he conocido nuevos amigos, he recibido buenos consejos y he entendido cómo nació este encuentro. Gracias a quienes comenzaron esta obra hoy nosotros podemos estar aquí", expresó una de las monaguillas provenientes de la Diócesis de Valledupar.Desde otras jurisdicciones eclesiásticas también se destacó el valor evangelizador de esta iniciativa. El diácono Edwin Hernando Peinado Guerrero, de la Diócesis de Magangué, afirmó que este tipo de espacios ayudan a que los niños comprendan con mayor profundidad el sentido del servicio al altar y manifestó el deseo de impulsar una experiencia similar en su Iglesia particular.Por su parte, una delegada de la Pastoral Infantil de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona resaltó que compartir con cientos de niños que realizan el mismo servicio anima a los monaguillos a perseverar en su misión y les permite descubrir que forman parte de una Iglesia viva y en camino.Veinticinco años sembrando vocacionesEl Encuentro Diocesano de Monaguillos nació como una iniciativa de la Pastoral Vocacional del Seminario Mayor El Buen Pastor, concebida durante la programación formativa de 2001. La propuesta fue acogida por el entonces rector, el presbítero Juan Carlos Ramírez Rojas, y respaldada por el entonces obispo de Ocaña, monseñor Jorge Enrique Lozano Zafra.La primera edición se realizó el 23 de noviembre de 2002 y, desde entonces, el encuentro se ha celebrado de manera ininterrumpida, convirtiéndose en un proceso permanente de evangelización y acompañamiento vocacional.A lo largo de estos 25 años, esta iniciativa ha fortalecido la espiritualidad de cientos de niños y adolescentes, promoviendo en ellos el amor por la Eucaristía, la Iglesia y el servicio litúrgico. Como fruto de este camino, numerosos participantes han respondido al llamado del Señor y hoy ejercen su ministerio como sacerdotes al servicio del Pueblo de Dios.Con esta celebración jubilar, la Diócesis de Ocaña dio gracias por la entrega de obispos, sacerdotes, seminaristas, animadores, párrocos, familias y monaguillos que han sostenido esta obra evangelizadora durante un cuarto de siglo, renovando también su confianza en que el Buen Pastor continúe suscitando nuevas vocaciones para la misión de la Iglesia.Vea alguos de los momentos más destacados: