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Arquidiócesis de Ibagué
Arquidiócesis de Ibagué
Provincia eclesiástica de Ibagué
Dirección: Calle 10 N. 2-58, Ibagué, Tolima, Colombia
Teléfono: 3125890235

Arzobispo

Monseñor ORLANDO ROA BARBOSA

Arzobispo de Ibagué

Historia

La historia de la Iglesia en el Tolima está marcada por un itinerario de fe y servicio que inicia a finales del siglo XIX. El 30 de agosto de 1894, el papa León XIII erigió la Diócesis del Tolima con sede episcopal en Neiva. Poco después, el 18 de marzo de 1895, fue nombrado su primer obispo, monseñor Esteban Rojas Tovar, quien tomó posesión el 21 de julio de ese mismo año. Sin embargo, el 20 de mayo de 1900, el mismo pontífice suprimió la diócesis para dar origen a las Iglesias particulares de Garzón e Ibagué, designando a monseñor Rojas como administrador apostólico de Ibagué y obispo de Garzón.

 


La nueva diócesis de Ibagué dio sus primeros pasos bajo el patrocinio de San Joaquín con la fundación de su seminario menor en 1901. En 1902 fue nombrado su primer obispo, monseñor Ismael Perdomo, quien recibió la consagración episcopal en Roma en 1903, mismo año en que falleció León XIII y fue elegido el papa san Pío X. El 26 de agosto de 1903, monseñor Perdomo tomó posesión de su sede en Honda, y poco después creó el Seminario Mayor bajo la protección de la Inmaculada Concepción. Durante su ministerio se celebró el primer Sínodo Diocesano en 1916. Más adelante, en 1923, fue trasladado como arzobispo coadjutor de Bogotá.

 


Sucesivamente, monseñor Pedro María Rodríguez Andrade asumió como segundo obispo en 1924, convocando dos sínodos diocesanos (1928 y 1938), y acompañando hitos como la coronación de Nuestra Señora del Carmen de Apicalá en 1942. En esos años difíciles, la Iglesia diocesana también conoció el testimonio martirial del padre Pedro María Ramírez, asesinado en Armero el 10 de abril de 1948. A mediados del siglo XX, tras la muerte de monseñor Rodríguez, fue nombrado obispo monseñor Arturo Duque Villegas (1957), en cuya gestión se erigió la Diócesis del Espinal. Posteriormente, le sucedieron monseñor Rubén Isaza Restrepo (1960) y monseñor José Joaquín Flórez Hernández (1964), quien daría un gran impulso pastoral a la diócesis con misiones, planes de pastoral y la preparación para el Congreso Eucarístico Internacional de Bogotá en 1968.

 


El 14 de diciembre de 1974, el papa san Pablo VI elevó la diócesis de Ibagué a la categoría de arquidiócesis y nombró a monseñor Flórez como su primer arzobispo. Durante su ministerio se consolidó la vida pastoral, se creó la Diócesis de Líbano-Honda (1989), y se celebraron eventos de gran alcance como el Congreso Nacional de Catequesis. En 1986, san Juan Pablo II visitó Armero, llevando consuelo tras la tragedia del Nevado del Ruiz. En 1993 fue designado arzobispo monseñor Juan Francisco Sarasti Jaramillo, tras la jubilación de monseñor Flórez, quien falleció en 1996.

 


En el año 2003 asumió como arzobispo monseñor Flavio Calle Zapata, en un contexto de celebraciones jubilares: el centenario de la creación de la diócesis (2000), del Seminario Menor San Joaquín (2001) y del Seminario Mayor María Inmaculada (2003). Bajo su guía se desarrollaron grandes misiones arquidiocesanas, especialmente en torno a la familia y a los jóvenes, y se elaboraron nuevos planes de pastoral. 

 

 

El 12 de mayo de 2012, Su Santidad Benedicto XVI, nombró a Monseñor Orlando Roa Barbosa, obispo Auxiliar de Ibagué, elevándolo a la dignidad de Obispo titular de Nasbinca y el 28 de julio del mismo año recibió la ordenación episcopal. El 30 de mayo de 2015, Su Santidad Francisco, lo nombró obispo de El Espinal. El 18 de julio del mismo año, tomó posesión de la sede asignada. El 29 de mayo de 2020, el papa Francisco lo nombró arzobispo de Ibagué. El 18 de julio de este mismo año tomó posesión de esta sede arzobispal.

 

 

La arquidiócesis vivió intensamente el Año de la Fe (2012-2013), participó en la V Conferencia de Aparecida (2007) y acogió las orientaciones del papa Francisco con el Año de la Misericordia (2015-2016), la exhortación Amoris Laetitia (2016) y la encíclica Laudato Si’. También impulsó congresos nacionales y diocesanos en torno a San José, la familia, los movimientos apostólicos y la Sagrada Escritura.

 


Momentos de especial gracia han sido la beatificación del mártir de Armero, el padre Pedro María Ramírez Ramos (2017), así como las bodas sacerdotales y episcopales de sus pastores. Con ello, la Iglesia particular de Ibagué ha mantenido viva su vocación misionera, bajo la protección de la Virgen del Carmen de Apicalá, proclamada en 1992 patrona de la provincia eclesiástica y misionera de la nueva evangelización.

 


Hoy, la arquidiócesis sigue escribiendo su historia de fe, animada por el Evangelio, fiel a sus raíces y abierta a los nuevos desafíos de la evangelización en el Tolima y en Colombia.