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comunidades

Lun 13 Sep 2021

Obispo de Istmina-Tadó, insta a los grupos armados respetar la vida de las comunidades

En un comunicado firmado por el obispo de Istmina-Tadó, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, en nombre de la Jurisdicción, llama la atención por el incremento de la violencia y desplazamiento que están padeciendo las comunidades del Municipio del Medio San Juan, ante las confrontaciones que se dan entre los distintos grupos armados por la disputa del control territorial. En su mensaje, el prelado insta a los actores armados para que se respete el Derecho Internacional Humanitario, “cuyas normas deben ser de obligatorio cumplimiento por los distintos grupos armados de oposición, evitanto, entre otras cosas, involucrar a la población civil en situaciones en las que se ponga en riesgo la vida de las personas”. Recuerda además, que, frente a las difíciles circunstancias que se viven en esta región del Chocó, la Iglesia, en cabeza de sacerdotes católicos, religiosas, seminaristas y catequistas, siguen acompañando de cerca a las comunidades del Medio SanJuan, Sipí, Litoral de San Juan y Bajó Baudí. “Seguimos apostándole al PACTO POR LA VIDA Y POR LA PAZ, y al ACUERDO HUMANITARIO YA, para nuestras comuniddes del Chocó. Todos los que, con amor y sacrificio, trabajan por la paz según los dictámenes del Evangelio y las orientaciones de la Iglesia, tendrán nuestro decidido y oportuno apoyo”, observa el prelado. Monseñor Álvarez reitera la cercanía y apoyo de la Iglesia frente a las acciones que, autoridades municipales, departamentales, gubernamentales y organzaciones nacionales e internacionales vienen emprendiendo en beneficio de las comunidades. A la vez, que solicita la ayuda de quienes lo puedan hacer, para que continúen apoyando y acompañando a las las organizaciones étnico-territoriales que trabajan en favor de estas comunidades. “Anímo hermanito estamos con usted y su comunidad”: Mons. Rueda Aparicio Por su parte monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, una vez conocido este mensaje extendió un saludo de cercanía y solidaridad a monseñor Álvarez Gómez y a su comunidad. “Al conocer este clamor del obispo de Istimina envió un saludo de solidaridad para con esta Iglesia particular y sus comunidades. He recibido su mensaje que lleva y trae un gran clamor por la vida, por el Acuerdo Humanitario, por la reconciliación, por la paz. Se plasma en esa cata suya, de sucesor de los apóstoles, el sufrimiento como pastor, que recoge la aflicción de un pueblo azotado por los grupos armados al margen de la ley, por el avandono estatal y por todo aquello que produce desplazamiento, miedo, agustia, muerte y pobreza en medio de las comunidades del Chocó, todo ello, a causa de la presencia de los grupos paramilitares y del ELN que están disputándose en enfrentamiento armado estos territorios, que les pertenece a los afro, campesinos, indígenas y a los más pobres”, afirmá el jerarca. El directivo de la CEC, al expresar el dolor que siente por el sufrimiento que padecen las comunidades en el Chocó, asegura sus oraciones para que “el Señor conceda la única y verdadera paz, que es la paz del reino de Dios, la paz del Hijo y de Dios Padre. Anímo hermanito estamos con usted y su comunidad”.

Vie 20 Ago 2021

Colecta Dona Nobis: “Dona amor, regala esperanza”

Bajo el lema: “Dona amor, regala esperanza”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invita a participar de la colecta Dona Nobis, una iniciativa que llega a su séptima versión y que busca apoyar el sostenimiento de la misión de la Iglesia, llevando la Buena Nueva a todas las periferias. La emergencia en tiempos de pandemia, ha hecho que la Iglesia se vea disminuida en el accionar pastoral de las ayudas que ofrece a las comunidades, por ello, esta es una invitación a vivir el valor de la corresponsabilidad pastoral. Desde esta acción se impulsa el diseño y la gestión de proyectos, lo cual permite la realización de programas evangelizadores y acciones para ayudar, especialmente, a comunidades en situaciones vulnerables de las 77 jurisdicciones eclesiásticas (arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos) en que está organizada la Iglesia en Colombia. ¿Cuándo donar? Esta es una campaña de todos los días, pero cada año la Iglesia propone una fecha concreta, en esta ocasión se dispone para que se realice el domingo 29 de agosto de 2021. ¿Cómo puedo apoyar esta campaña? Haciendo eco al lema propuesto: “Dona amor, regala esperanza”, las personas de buen corazón podrán hacer sus aportes. Para ello se ha dispuesto los siguientes canales: Días antes de la campaña lleva tu aporte al despacho parroquial Consigna en la cuenta de ahorros Banco de Bogotá # 078-34683-0 a nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia (Nit 860021725-1 Ingresa a www.donanobis.org y haz tu donación online Usa el código QR en tu celular, a través de la app de Nequi o de Bancolombia Los fieles pueden encontrar información sobre la campaña, acceso para donar en línea e insumos para descargar y compartir en www.donanobis.org PIEZAS COMUNICACIONALES PARA DESCARGAR Si desean descargar las piezas publicitarias de la campaña lo podrán hacer en el siguiente enlace[icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon] Spot tv 1 Spot tv 2 Spot 1 Spot 2

Mar 23 Feb 2021

Obispos acompañan a comunidades del Río Baudó, víctimas de disputa territorial

En un video-mensaje difundido este 22 de febrero, la Iglesia católica presente en la región de Antioquia y Chocó, representada en sus obispos, pide con claridad y contundencia al Gobierno Nacional que mire con mayor atención estos territorios tan golpeados por la violencia, especialmente a la subregión del Baudó. Desde el 22 de febrero y hasta el viernes 26 de este mes, monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Quibdó; monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez​, obispo de Istimina – Tadó, y monseñor Hugo Alberto Torres Marín, obispo de Apartadó, se encuentran realizando un acompañamiento de escucha a las comunidades del Río Baudó, que son víctimas de la disputa territorial entre el ELN y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). “No podemos seguir arrastrando una historia de olvido y de desprecio que alimenta la violencia, la muerte, con todo lo que hay alrededor (…) La Iglesia quiere colaborar, quiere acompañar, pero le corresponde a los gobiernos nacional, departamental y local hacer lo propio, para que estas comunidades vayan resurgiendo y encuentren el camino de la redención”. Al lamentar el asesinato de la Indígena Luz Aida Concha, de la comunidad Miacora,los obispos hacen un llamado a los grupos al margen de la ley para que paren esta ola de violencia y miren el sufrimiento causado a las comunidades. Por su parte, monseñor Juan Carlos Barreto, en diálogo con el Departamento de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), señala algunos factores que siguen aterrorizando a las comunidades de estos territorios chocoanos: “asesinatos, minas antipersonales, reclutamiento de menores, desplazamiento, confinamiento, amenaza a líderes y comunidades”. Frente a este panorama, observa que la presencia de los obispos en estos territorios, “además de acompañar a las comunidades”, también permite “visibilizar la situación y hacer incidencia ante la Comunidad Internacional y el Estado colombiano. La respuesta que se pide es integral”.

Mar 25 Ago 2020

Ante las masacres, ¡Sí a la vida!

Por: Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid - Deseo entrar en el tema complejo que nos afecta en estos días, en todo Colombia. Las masacres en las cuales han perdido la vida muchas personas, jóvenes y también adultos. Han sucedido hechos terribles y abominables contra la vida humana, primero entre nosotros en Banco de Arena y la zona rural de Cúcuta, en Campo Dos, Tibú (Norte de Santander), en Cali (Valle del Cauca) y en Samaniego (Nariño). Tristes imágenes aparecen ante nuestros ojos, de tantas vidas humanas sacrificadas inútilmente, unidas al dolor inmenso de sus familias y amigos. También tenemos ante nosotros el gran número de víctimas humanas en el Área metropolitana de Cúcuta, más de 200 desde el inicio del año y la muerte de personas que tienen una figuración o trabajo en el campo social, los llamados líderes sociales que han sido asesinados. Es necesario, desde nuestros espacios, levantar la voz en defensa de la vida humana, de los derechos humanos y fundamentales, el primero el derecho a la vida. No podemos permanecer en silencio ante tantas muertes, ante tantas circunstancias y hechos donde se roba el primer derecho de la persona humana, la vida. La Iglesia defiende y promueve la dignidad de la persona humana, pero sobre todo afirma el derecho a la vida -completa-, es decir desde su concepción hasta la muerte natural. Es la base y el fundamento de todos los demás derechos de la persona humana (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum Vitae, 22.02.1987). Los invito a repasar algunos conceptos, desde nuestra fe, que son importantes y que necesitamos fortalecer, en orden a comprender mejor lo que es la vida humana. El hombre es una creatura salida de las manos de Dios, con una bella figura el libro del Génesis nos enseña que el hombre salió de las manos del Creador, que con sus manos lo modeló a su imagen y semejanza (Gen 1, 26ss). Recibió el hombre de Dios su vida, su fuerza, el espíritu de vida que le anima y mueve (Cf. Gen 2, 7), pero al mismo tiempo este hombre es frágil, limitado en su ser y sus acciones, pues la muerte le ronda, como fruto del pecado y de su opción por no cumplir la voluntad de Dios (Cf. Gen 3, 19ss y Job 14, 7-10). El hombre, como creatura de Dios tiene un fin, una tarea que cumplir y entra en este designio amoroso del Creador (Cf. Gen 1, 11ss). La vida humana es breve, con una figura bíblica – es como un soplo -, como – una sombra- (Job 14, 1; Salmo 144, 1). El hombre hace parte de este plan de Dios, por ello cada vida humana es irreemplazable y, según el deseo creador del Altísimo tiene una tarea y una vocación fundamental, que completará su plenitud en Dios, en la eternidad. El hombre tiene una vocación de infinito y está llamado a vivir en Dios, dice Santo Tomás de Aquino (Ordo ad Deum, S.Th. I-II, q. 4, a. 4). Mirando su origen, su tarea, su dirección y misión en el plan de Dios, nos duelen las muertes de los hombres, es un daño irreparable y que nos afecta. La vida humana es sagrada, es una verdad que conocemos y que tenemos que continuar afirmando siempre, es necesario que respetemos siempre la condición de vida del ser humano. San Juan Pablo II, el gran profeta de la vida en nuestros tiempos nos enseñó: “La defensa de la vida humana es urgente” (San Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n 3). En nuestros tiempos, especialmente en Colombia, contemplamos formas inauditas de ataque a la dignidad de la vida humana. En estas masacres que tratamos de rechazar y en otros muchos modos y circunstancias, la violencia, los asesinatos de líderes sociales, de personas de nuestro entorno, el aborto, la eutanasia. No podemos callar ante asesinatos selectivos y de la gran violencia que nos aflige. Por esto, cada noticia que nos llega de muertes, injustas y dolorosas, es motivo de gran preocupación para nuestra comunidad de fe. Tenemos que cambiar la mentalidad y no acostumbrarnos a la muerte, entender que estas vidas son irrepetibles, que cada vida, incluso una sola, tiene un valor absoluto. Uno de los obispos de Cúcuta, Mons. Jaime Prieto Amaya, nos decía una frase que ha quedado como epitafio de su tumba: “Cada vida es irrepetible, cada persona es irreemplazable, cada muerte es irreversible”. La violencia es degradación, este fenómeno que reaparece es un mal síntoma de nuestra realidad social, no es un fenómeno aislado, sino que es signo de la profunda crisis que nos afecta, nos tiene que interrogar profundamente a cada uno de nosotros, a nuestros gobernantes y a todas las instituciones, a cada uno de los miembros de esta comunidad. Vivimos en Colombia problemas sociales muy complejos, fruto de nuestra historia, de la falta de educación y oportunidades, de la falta de la justicia social y que tienen gran incidencia en nuestra comunidad: violencia familiar, narcotráfico, corrupción, grupos ilegales, contrabando, explotación de las personas. A estas duras realidades no podemos unir el desinterés por estas muertes indiscriminadas de personas, fruto de la acción de cualquiera que sea el actor violento. Es un momento dramático donde debemos levantar nuestra voz en defensa de los jóvenes y niños, de los niños no nacidos por causa del aborto, de los ancianos suprimidos con la eutanasia, con los asesinatos del crimen en las distintas ciudades y en nuestro San José de Cúcuta y municipios del área metropolitana. No podemos continuar contando muertos, como cifras estadísticas, en nuestro territorio y en el país entero. Esperamos también la precisa y puntual intervención de las autoridades en la defensa de la vida humana y en el esclarecimiento de estos tristes hechos. Tenemos que reaccionar, levantando nuestra voz y gritando ¡SÍ A LA VIDA! Es la defensa de un derecho fundamental de la persona humana, mucho más para aquellos que tenemos fe y reconocemos que cada hombre nace de la mano de Dios. No podemos agregar a muchas injusticias, a los abusos contra la persona humana por las condiciones sociales de pobreza, la violencia y la muerte. A los violentos, a los que asesinan, un llamado a la conversión y al respeto a la vida humana. Que no falte en este momento una palabra de aliento y de esperanza para las familias de quienes sufren por la muerte de sus hijos, familiares y amigos. San Juan Pablo II nos enseñaba que “Somos un pueblo de la vida y para la vida” (San Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n. 6). Es necesario crear una cultura de la vida, donde brille con toda su fuerza el don de la creación de Dios, donde el hombre es el centro, pero también él tiene una gran responsabilidad con el creador, con la creación de Dios. Que todos, respetando nuestras vidas, tengamos la posibilidad de desarrollar ese proyecto que Dios nos ha entregado. ¡SÍ A LA VIDA! + Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo Diócesis de Cúcuta

Vie 7 Jun 2019

El Papa Francisco pide rezar por el estilo de vida de los sacerdotes

El Vaticano difundió, un nuevo video de intenciones de oración del Papa Francisco, para el mes de junio, en el que exhorta a orar por los sacerdotes que trabajan por las comunidades, sobre todo aquellas que son más vulnerables. “Recemos por los sacerdotes para que con la sobriedad y humildad de sus vidas se comprometan en una solidaridad activa, sobre todo, hacia los más pobres”. Afirmó que no todos los sacerdotes son perfectos, pero muchos de ellos “se la juegan hasta el final ofreciéndose con humildad y alegría”. El Pontífice pidió dar gracias a Dios por aquellos sacerdotes que con su testimonio dan ejemplo de vida. La Red mundial de Oración difunde las intenciones del Papa El Santo Padre confía cada mes a la Red Mundial de Oración una intención de oración que expresa sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la Iglesia.

Vie 11 Nov 2016

Protección de la Amazonía y sus comunidades es fundamental para la paz

Luego de tres días de trabajo en el departamento del Caquetá, el Grupo de trabajo por Colombia, GTC, con el apoyo del clero local de esta región, abordaron entre otros temas los conflictos que afectan al departamento en lo socio cultural, ambiental, político y económico. Al finalizar este encuentro los asistentes emitieron un comunicado a la opinión pública nacional e internacional, en el que destacaron la necesidad e importancia de proteger la Amazonía y sus comunidades como acción fundamental para la paz permanente y duradera. El mensaje exalta el trabajo y los procesos organizativos en favor de la construcción de la paz, reconoce el compromiso de las organizaciones sociales por la conservación y defensa de la biodiversidad del departamento, así como los vacíos de acción del Estado que han perpetuado y reconfigurado violencias estructurales y urge “alcanzar la salida negociada para avanzar hacia la implementación de los acuerdos”. Igualmente, señala “preocupación” por el desarrollo de políticas minero energéticas y agroindustriales que están generando nuevas formas de violencia, por la deforestación de esta región perteneciente al bioma Amazónico y manifiesta esperanza en que “…la construcción de paz territorial implemente una visión del desarrollo que garantice la transparencia en el manejo de los recursos públicos, la participación efectiva de las comunidades y el derecho a la libre expresión y la protesta social pacífica”. Finalmente, el GTC afirma su compromiso de “acompañar los procesos de construcción de paz y reconciliación, la protección y defensa del Caquetá como territorio Amazónico y los derechos de sus comunidades”. El Grupo de Trabajo Colombia (GTC), es una plataforma integrada por organizaciones de la red Cáritas de la Iglesia Católica en Europa y Estados Unidos, que junto al Secretariado Nacional de Pastoral Social- Cáritas Colombiana impulsan acciones en favor de la construcción de paz en Colombia. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon]

Lun 26 Oct 2015

Formación a sacerdotes y religiosos en zona de conflicto

La Comisión de Conciliación Nacional Junto con la Diócesis de Apartadó y la Corporación para el Desarrollo y Paz de Córdoba y Urabá (Cordupaz) llevaron a cabo este 22 y 23 de octubre un encuentro de formación a sacerdotes, religiosos y religiosas en la Diócesis de Apartadó, para ofrecerles herramientas para su trabajo pastoral en medio del conflicto armado y social que vive Colombia. En este escenario de región, se trabajó con el objetivo de brindar herramientas pastorales de Derecho Internacional Humanitario, autocuidado y espiritualidad en medio del conflicto para fortalecer el trabajo de sacerdotes, religiosos y religiosas como signo de la presencia de Cristo en medio del conflicto. El evento tuvo lugar en la sede de la Pastoral Social de Apartadó, con participación de delegados de las Diócesis de Montería, Montelíbano y Apartadó, donde trabaja Cordupaz. El Obispo de Apartadó, Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, afirmó que los participantes de este encuentro buscaban "caminos, una ilustración, unas propuestas que les ayuden a hacer el acompañamiento a las comunidades que están en medio del conflicto". Mons. Torres Marín precisó que tanto los sacerdotes como los religiosos y religiosas participantes saben que lo fundamental es entender como dice San Pablo que la paz es un don de Dios y por eso es preciso disponerse para la paz y "la cercanía con el que sufre, la escucha al que ha sufrido alguna persecución o situación difícil. Tratar al máximo de obrar a conciencia para mejorar las situaciones que nos toca vivir diariamente". A su vez el padre Leonidas Moreno, Director de Cordupaz y Vicario General de la Diócesis de Apartadó, explicó que este tipo de evento es muy importante para prepararse para la reconciliación y para que la paz se construya desde las comunidades y territorios donde trabajan día a día. "Es urgente tener herramientas muy prácticas para lo que llamamos pastoral para la paz y los diálogos pastorales por la paz...La idea es prepararnos para que desde la pastoral y desde la acción evangelizadora podamos transformar esta realidad de conflictos y empezar la construcción de una paz que tanto anhelamos", afirmó. El Director de Cordupaz dijo que es importante tener claridad de criterios pastorales y llegar a acuerdos sobre cómo cambiar la dinámica de conflicto y crear una cultura de la paz. "Qué hacemos para reconciliarnos, qué hacemos para que la gente salga de su condición de víctima, qué hacemos para que los victimarios puedan entender que ese camino no lleva sino a la muerte", agregó. Fuente: Of. comunicaciones Comisión de Conciliación Nacional