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derechos humanos

Lun 13 Dic 2021

Derecho a tener derechos

Por: Mons. Fernando Chica Arellano - La expresión original proviene de la filósofa judía Hannah Arendt, que reflexiona acerca de la vulneración radical de los derechos humanos en la Alemania nazi, especialmente en el caso de judíos y gitanos, cuando fueron convertidos en apátridas. Estas personas sin patria no pueden ejercer los derechos mínimos ni reclamarlos ante una autoridad, que ni siquiera los reconoce como ciudadanos. Por eso, indica Hannah Arendt, el “derecho a tener derechos” es el primero de todos. Estas consideraciones nos pueden ayudar para enfocar la reflexión en torno al 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, en el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Si bien Arendt se centraba en la importancia del Estado-nación como garante de la protección de los derechos humanos, la evolución de estas décadas y la situación actual nos conducen a unas consideraciones más globales, es decir, a afrontar el reto de que los derechos humanos sean, verdaderamente y en lo concreto, universales. Pensemos, por ejemplo, en la pandemia de Covid-19, en el proceso de vacunación y en las implicaciones que está teniendo la nueva variante ómicron. Mientras que Estados Unidos y Europa han vacunado al 70% de su población, en África sólo el 7% de las personas han recibido la pauta completa. Los países ricos han acumulado reservas de vacunas y se han lanzado ya a inocular la tercera dosis, cuando millones de personas en muchas regiones del planeta aún no tienen acceso a las mismas. Las iniciativas para lograr una moratoria en las patentes de las vacunas (que hubieran facilitado el proceso de producción y distribución de las mismas) han sido un rotundo fracaso. La pregunta, entonces, es clara: ¿Acaso no tenemos todos los humanos el mismo derecho a tener derechos? En lo concreto, ¿no tenemos un derecho similar a recibir una vacuna para una pandemia que, por definición, es global? La miopía desde la perspectiva de la salud pública se cruza con la miopía etnocéntrica de quienes no parecen creer que todos tenemos los mismos derechos. Reivindicar, pues, el “derecho a tener derechos” se ha convertido en algo básico. La alimentación en el mundo nos ofrece un segundo ejemplo. Mientras en determinadas zonas geográficas y sociales estamos seriamente preocupados por el sobrepeso y la obesidad (otra forma de malnutrición), millones de personas en el mundo sufren hambre, escasez de alimentos, infra alimentación, anemia y enormes dificultades de acceso al agua potable. Parecería que unos se dejan llevar por las ilimitadas dinámicas del deseo y del consumo compulsivo acrecentado por la publicidad (reclamando como “derecho” lo que, en el fondo, son casi caprichos) mientras que otras muchas personas no logran satisfacer sus necesidades básicas. De nuevo, nos encontramos con la importancia de reconocer el “derecho a tener derechos”. Si no, parece que nos habituamos a que haya ciudadanos de primera y de segunda categoría. Estos últimos no entran siquiera en la consideración de que tienen derechos verdaderamente exigibles. Un tercer ejemplo lo encontramos en el ámbito de las migraciones. Ya sea que miremos el desierto de Arizona o de Argelia, el mar Mediterráneo o el canal de la Mancha, la frontera entre Bielorrusia y Polonia o la que divide Haití y República Dominicana, o cualquier otro punto caliente del globo, constatamos que muchas personas sufren las consecuencias de no ser consideradas, en verdad, como sujetos de derechos. De ahí provienen los abusos, los malos tratos, la explotación laboral, la exclusión residencial, las redes de trata y tráfico de personas, las humillaciones en frontera, la xenofobia, la aporofobia y todo tipo de discriminación. En el fondo, da la impresión de que funcionamos como si algunas personas no tuvieran todos los derechos (que, en teoría, son universales por ser humanos). De nuevo, hay que reivindicar este “derecho a tener derechos”. A partir de estos ejemplos y de estas reflexiones, podemos acercarnos al magisterio del papa Francisco, formulado en su última encíclica, Fratelli Tutti, sobre la fraternidad y la amistad, que aborda estas cuestiones de manera explícita. Así, por ejemplo, dice el Obispo de Roma: “Muchas veces se percibe que, de hecho, los derechos humanos no son iguales para todos” (FT 22). De este modo, se establecen “categorías de primera o de segunda clase, de personas con más o menos dignidad y derechos. De esta manera se niega que haya lugar para todos” (FT 99). E insiste en fomentar un talante abierto, en procurar un corazón amplio y promover una actitud universal, “la que se requiere para reconocer los derechos de todo ser humano, aunque haya nacido más allá de las propias fronteras” (FT 117). Frente a ello, advierte el Sucesor de Pedro: “Las diferencias de color, religión, capacidades, lugar de nacimiento, lugar de residencia y tantas otras no pueden anteponerse o utilizarse para justificar los privilegios de unos sobre los derechos de todos” (FT 118). Por el contrario, “si se acepta el gran principio de los derechos que brotan del solo hecho de poseer la inalienable dignidad humana, es posible aceptar el desafío de soñar y pensar en otra humanidad. Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos. Este es el verdadero camino de la paz” (FT 127). Y concluye de manera asertiva: “Todavía estamos lejos de una globalización de los derechos humanos más básicos” (FT 189). Para salir de este atolladero, debemos pedir fuerzas a Dios, de modo que crezcamos en respeto por los demás y así convencernos de que necesitamos reconocer y garantizar el derecho de todos a tener derechos. Mons. Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

Jue 10 Jun 2021

Iglesia y varias organizaciones denuncian “panorama sombrío” en el Chocó

En un comunicado, los representantes de organizaciones sociales y etnicoterritoriales del departamento del Chocó, y las diócesis de Quibdó, Istmina - Tadó y Apartadó, expresan su preocupación por las constantes amenazas que siguen sufriendo las comunidades de estos territorios del Pacífico, así como por el creciente empobrecimiento de la población. "La situación de violencia continúa siendo insoportable en la gran mayoría de los municipios del Chocó. Los grupos armados y la delincuencia organizada ejercen control en gran parte del territorio, afectando gravemente sectores urbanos y rurales (...) El empobrecimiento de la población del departamento continúa aumentando, haciendo que cada vez sea más difícil la supervivencia del 70% de sus habitantes", alertan en su mensaje. Igualmente, señalan que a esta difícil situación se suma el incremento en el número de contagios por COVID-19, llevando a decretar la alerta roja en el tema de salud. "Es lamentable que, en este contexto, el departamento padezca por la pésima atención hospitalaria, caracterizada por falta de atención a los pacientes, deudas salariales, desórdenes administrativos y una precaria infraestructura". En este contexto, advierten que la Misión Médica que ha venido apoyado esta emergencia sanitaria, está siendo "atacada sistemáticamente por la criminalidad organizada y por las prácticas de corrupción privada y estatal que ponen en riesgo la vida del personal médico y la salud de los usuarios". En materia educativa, los firmantes de la misiva observan que, tras la pandemia, niños y jóvenes se han visto afectados en sus procesos de formación y el Ministerio de Educación "se niega a garantizar las condiciones necesarias para el retorno seguro a la presencialidad". Frente a este panorama sombrío, hacen un nuevo llamado al Gobierno Nacional, regional y local para que, prontamente, sean atendidos los "reclamos que históricamente se han hecho desde la sociedad civil". Así mismo, invitan para que en el contexto del Paro Nacional, todos los actores, de manera especial los jóvenes, se unan a un diálogo regional "que le permita al departamento encontrar caminos concretos para exigir sus derechos y sumarse con propuestas al nuevo horizonte del país", puntualizan. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Jue 13 Mayo 2021

Ante crisis nacional, reflexiones y llamados de la Diócesis de Quibdó

La Diócesis de Quibdó, presidida por su obispo Juan Carlos Barreto Barreto, ha presentado un comunicado en el que ofrece algunas reflexiones y llamados frente a la actual situación que se vive en el país. En el mensaje reconocen como legítimas las motivaciones que han llevado a que los colombianos salgan a las calles a manifestar su inconformidad “con las situaciones de injusticia que se viven en el país”. Así también, enumeran diferentes factores, que aseguran, han sido los detonantes para que se dieran los resultados que hoy vive el país. “Los jóvenes, los campesinos, los indígenas, las comunidades afrodescendientes, los empleados y desempleados y otros sectores, han decidido defender la vida, aun en el contexto de los riesgos evidentes a causa de la pandemia que azota a la humanidad, pero con la certeza de que la muerte también llega disfrazada de oportunidades negadas en los campos de la educación, la salud, el trabajo y la paz”, señala la misiva. La Iglesia, en esta región del pacífico, se solidariza con quienes han perdido a sus seres queridos, heridos y desaparecidos. Expresa su rechazo a los casos de evidente represión estatal violenta y abusiva que se han presentado, así como también por parte de extremistas radicales. A la vez que lamentan que personas ajenas a la protesta social estén utilizando estos espacios para actos delincuenciales. Esta jurisdicción eclesiástica hace la debida aclaración de que, a pesar de estar apoyando la movilización pacífica, en ningún momento ha convocado a los fieles para que salgan a la calle. Esta aclaración se hace en consideración a la emergencia sanitaria que vive hoy el Departamento de Chocó por el aumento de contagios. Sin embargo, advierten que apoyarán desde diversos espacios, donde no se atente contra la vida humana, los reclamos de la sociedad civil colombiana, así como los derechos de la comunidad chocoana. Finalmente, advierten que son grandes los retos que se plantean para que se garanticen los derechos sociales y económicos de los ciudadanos, por lo que enumeran una serie de llamados que van dirigidos a los diferentes actores del país. Terminan su mensaje haciendo una invitación a orar por la paz y la justicia social. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Jue 4 Mar 2021

Comunicado de los obispos del Pacífico y Suroccidente colombiano

Este jueves, 04 de marzo, en rueda de prensa, los obispos del pacífico y suroccidente del país, concentrados desde el pasado 02 de marzo en la ciudad de Buenaventura, dieron lectura a un comunicado en el que expresaron su respaldo y cercanía al obispo de esta jurisdicción eclesiástica, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, y a los miembros de esta comunidad del puerto vallecaucano. “Venimos a expresar la solidaridad, cercanía, afecto y apoyo a nuestro hermano obispo de esta diócesis, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, por las amenazas que desde hace un tiempo ha venido recibiendo contra su integridad y vida, él y otros servidores de la comunidad. Es la solidaridad que extendemos a las diferentes comunidades del territorio que acompaña con dolor”. Los obispos presentes de las jurisdicciones eclesiásticas de Apartadó, Quibdó, Itsmina – Tadó, Buenaventura, Tumaco, Guapi, Popayán, Tierradentro, Pasto, Ipiales, Cartago, Buga, Palmira y Cali, han señalado que se trató de una reunión donde se hizo una lectura a las diferentes problemáticas que se vienen presentando con mayor celeridad en estas regiones de Colombia y que siguen causando tanto dolor en la población. “Tuvimos la oportunidad de hacer una aproximación a las realidades de incertidumbre, pobreza, dolor, muerte y desesperanza, generadas por la confluencia de situaciones de distinto orden que, lastimosamente, percibimos y denunciamos como cada vez más crecientes, tales como el narcotráfico, el incremento de grupos armados, la corrupción, la extorsión, la pérdida de fe y valores, la ineficiencia de amplios sectores públicos y privados y el maltrato a la casa común”. Frente a esta difícil realidad, han dicho los obispos, “no nos resignamos a aceptar estas situaciones” y, por el contrario, reafirmaron su compromiso como pastores para seguir acompañando a estos pueblos que durante años vienen sufriendo el flagelo de la violencia. Igualmente, exhortaron a los gobernantes y a las comunidades a que se unan a trabajar en la búsqueda de “soluciones integrales a corto y mediano plazo que hagan posible la transformación real de esta triste y angustiante realidad”. Al evocar las palabras del Papa Francisco, cuando decía: “no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo”, los jerarcas agregaron a este llamado del Pontífice: “Hoy nosotros pedimos: ¡abramos los oídos y los corazones, pues el grito del hermano que sufre sube al cielo!”. Finalmente, pidieron la intercesión de san José, para que se muestre misericordioso con quienes habitan estas tierras del pacífico y suroccidente colombiano: “concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] audio

Jue 4 Mar 2021

Obispos rechazan “escalada de abusos contra la vida” en el Pacífico y Suroccidente

El episcopado colombiano, a través de un comunicado, expresa su solidaridad con las poblaciones del Pacífico y del Suroccidente del país “que están viviendo una crisis humanitaria profunda por las amenazas, desplazamiento forzado, confinamiento, asesinatos y todo tipo de atrocidades”. En el mensaje, firmado por monseñor Óscar Urbina, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); monseñor Ricardo Tobón, vicepresidente de la CEC, y monseñor Elkin Álvarez, secretario general de esta institución, los obispos condenan enérgicamente los hechos ocurridos e invitan “a toda la sociedad colombiana a expresar el rechazo total a esta escalada de abusos contra la vida y los derechos de los pobladores”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Jue 6 Ago 2020

SNPS sobre “El Reto: ante la tragedia humanitaria del desplazamiento forzado”

La Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre desplazamiento forzado y Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento-CODHES, realizó el pasado 05 de agosto la entrega virtual del informe “El Reto: ante la tragedia humanitaria del desplazamiento forzado”. Esta Comisión es una iniciativa social que trabaja por los derechos de la población desplazada y está orientada al desarrollo de acciones a favor del cumplimiento de la sentencia T-025 de 2004. El informe entregado oficialmente en horas de la tarde hace parte de una serie de documentos sobre el desarrollo de una política integral frente a la crisis humanitaria generada por este fenómeno social. “El reto: Ante la tragedia humanitaria del desplazamiento forzado” contiene varias propuestas para mejorar la política pública e incluye propuestas técnicas sobre indicadores de goce efectivo de los derechos de la población en situación de desplazamiento forzado. Del evento, que se realizó por la plataforma Teams, hizo parte monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social / Cáritas Colombiana, quien durante su intervención aseguró que “con esta Comisión se ha hecho un trabajo de años de investigación, búsqueda y análisis sobre la situación de las personas desplazadas y considero que es un hito muy importante poder encontrarnos con la Jurisdicción Especial en este día”. Tomado de: Of. comunicaciones Secretariado Nacional de Pastoral Social

Jue 18 Jun 2020

Iglesia en Inírida clama por el respeto a la vida de líderes sociales

Ante el incremento de asesinatos, atentados y amenazas contra los líderes sociales en toda Colombia y también en el Vicariato Apostólico de Inírida, presidido por monseñor Joselito Carreño Quiñones, el obispo prende las alarmas y hace un llamado al Gobierno y a las organizaciones de Derechos Humanos para que pongan sus ojos sobre estos territorios donde se han presentado tan lamentables crímenes. Exige el respeto por la vida de los líderes sociales, cuya tarea “es luchar y defender los derechos de las comunidades ubicadas en sectores marginados y que históricamente han sido excluidos”, así también, pide por salvaguardar la vida de todos los que se ven constantemente amenazados ante las innumerables violencias presentes en el territorio local y nacional. A través de un mensaje el prelado señala que tan solo en el primer trimestre del año las estadísticas arrojaban 36 líderes y defensores de derechos humanos asesinados en Colombia, pero aclara que esta cifra puede aumentar a 60 dado que hay muchos casos que no han sido verificados, información soportada según la Organización "Somos Defensores", asesinatos en: Guaviare, Meta y Vaupés. “Hoy, las amenazas se están materializando si tenemos en cuenta que, en 2017 fueron asesinados 20 líderes, en 2018 asesinados 46 y en 2019 asesinados 25 evidenciándose un descenso en esa fecha. Hoy 36 asesinatos de líderes es una cifra verdaderamente alarmante”, afirma. Evidencia como el asesinato selectivo de estos líderes sociales han sido perpetrados por sucesores del paramilitarismo, narcotraficantes, exploradores ilegales de minerales, excombatientes de la FARC y disidentes, los que desplazaron y ocuparon tierras de la población, todo a cuenta de oponerse a los intereses propios de estos grupos y por defender los territorios de las comunidades. Por ello, dice monseñor Carreño Quiñones “hay que sensibilizar al máximo la sociedad, desnaturalizar la violencia y no aceptarla más; porque cuando la sociedad calla, esa sociedad otorga (…) No se puede permitir que esos líderes comunitarios, asociados a la defensa de su territorio, de los derechos humanos y a la participación política de la comunidad en la exigencia de sus derechos, sigan siendo asesinados”. Así también en declaraciones a un medio nacional el prelado hizo un llamado a la sensibilización local y nacional “porque nos hemos ido anestesiando de tal manera de que esta realidad no nos está impactando y no nos estamos haciendo escuchar, especialmente por parte del Gobierno, que tiene la responsabilidad de salvaguardar y proteger la vida de todos los colombianos y no vemos acciones concretas y tangibles”. Finalmente, recuerda cómo la Iglesia viene insistiendo en la necesidad de crear una política pública nacional “para enfrentar esta amenaza, política, que incluya acciones de protección, de respuesta oportuna a las alertas y de presencia eficaz de las instituciones del estado en las comunidades más vulnerables”.

Vie 1 Mayo 2020

Iglesia en el Cauca lamenta asesinato de líder social y su familia

Tras el asesinato de Álvaro Narváez Daza, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Bado en el municipio de Mercaderes al sur del Cauca y de su familia, el arzobispo electo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio expresó su tristeza por estos hechos que enlutan una vez más un hogar y a los caucanos. De otra parte, celebró el gesto de los 22 desmovilizados que hacían parte de las filas del ELN, con el ánimo de reintegrarse a la sociedad para servir y trabajar por la paz y la reconciliación, fue también enfático en expresar su rechazo por todos aquellos que aún sigue atentando contra la vida de los campesinos y líderes sociales. “Nos duele inmensamente que los violentos y los narcotraficantes, los que alzan las armas contra los campesinos y los líderes sociales, siguen asesinando en medio de las tinieblas”, afirmo el prelado. Al expresar su voz de consuelo a la familia y a la comunidad del Cauca por esta triste noticia, imploró del Señor “su amor misericordioso para que transforme el corazón de los violentos y les muestre el verdadero camino de la vida, la reconciliación y la paz”. Finalmente, reafirmó el compromiso de la Iglesia católica para seguir acompañando a las comunidades que sufren el flagelo de la violencia “estamos dispuestos a dar nuestra vida, a morir si es el caso por defender, anunciar el Reino y acompañar a nuestros pueblos que sufren”.