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fraternidad

Mar 25 Ene 2022

San Ireneo y la unidad de los cristianos

Aunque desde hace décadas la semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra en Colombia en el contexto de la fiesta de Pentecostés, que por tal motivo este año tendrá lugar del 5 al 12 de junio, sin embargo, la fecha propuesta por la Iglesia Universal suele concluir con la fiesta de la conversión de San Pablo (25 de enero). Esta es la razón por la cual, durante estos días, se ha venido hablando del tema; en el magisterio pontificio del papa Francisco destacan tres temas: los pobres, la ecología y la fraternidad universal que, de manera especial, se concreta a través del diálogo interreligioso y la promoción de la unidad de los cristianos. En efecto, la intención de oración del papa para el mes de enero, como lo hizo público en su acostumbrado video, se centró en orar por las personas que sufren discriminación y persecución por motivos religiosos; para el papa la libertad religiosa es reconocer en el otro, independiente de su credo, “un verdadero hermano”, e invitó a los católicos a que “elijamos el camino de la fraternidad, porque o somos hermanos o perdemos todos”. Además, el pasado 21 de enero declaró a San Ireneo de Lyon como “Doctor de la Unidad”; en el decreto, el pontífice expresó que este santo, habiendo venido de oriente, ejerció su ministerio episcopal en occidente y se convirtió en “un puente espiritual y teológico entre cristianos orientales y occidentales”. Además, su nombre, Ireneo (que en griego significa “promotor de la paz”) “expresa aquella paz que viene del Señor y que reconcilia, reintegrando en la unidad”. En la Conferencia Episcopal los temas de promoción de la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso (PUD), además de la política pública de libertad religiosa están liderados por el señor obispo de Yopal, Monseñor Edgar Aristizábal Quintero, presidente de dicha Comisión Episcopal. El Departamento de PUD en el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) coordina las actividades del Comité Ecuménico en el que actualmente participan ocho iglesias cristianas históricas que hacen presencia en Colombia. Lea también: Papa Francisco concluyesemana de oración por la unidad de los cristianos

Mar 25 Mayo 2021

Conversatorio: "Diálogo para la amistad social a la luz de Fratelli Tutti"

En medio de la crisis que enfrenta el país y atendiendo el llamado que el papa Francisco hace para construir Diálogo Social, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través del Secretariado Nacional de la Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC), realizó el conversatorio: "Diálogo para la amistad social a la luz de Fratelli Tutti". Este evento donde participaron de manera virtual más de 400 personas, es el inicio de un proceso que se multiplicará luego en las diferentes Jurisdicciones Eclesiásticas en Colombia, con el fin promover diálogos regionales que contribuyan a la paz. Este espacio fue fruto de la construcción de una propuesta metodológica y conceptual que será enriquecida durante el proceso, con las experiencias que se irán desarrollando en los diferentes lugares. Para este primer conversatorio, se contó con la presencia de Monseñor Fabio Suescún Mutis, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Caritativa CEC, Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo de Santa Rosa de Osos y secretario general de la CEC, Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, doctora Susana Nuin, directora de CEBITEPAL-CELAM y Diego Bautista, fundador de la plataforma Diálogos Improbables. Monseñor Fabio Suescún Mutis, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Caritativa CEC,fue el encargado de dar apertura al evento, explicando que la cultura del diálogo ha sido propuesta por el papa Francisco a la Iglesia y a la sociedad de manera particular en la encíclica Fratelli Tutti, como una estrategia en la promoción de la fraternidad. Adicionalmente, consideró que esta cultura puede contribuir en estos tiempos que Colombia clama por la justicia y la paz. Además, planteó que la teología del sumo pontífice está enmarcada en una profunda reflexión sobre el ser humano, ya que, “ha buscado llegar con su mensaje evangelizador a sectores sociales y de la Iglesia que se habían alejado de la visión misericordiosa y amorosa de Dios". Por tanto, agregó que "la gran tarea en la evangelización es tener un diálogo honesto, directo y, ante todo, generador de paz y justicia para todos; esto es construir fraternidad”. Por su parte, monseñor Elkin Álvarez Botero, resaltó que el papa Francisco ha aclarado que el diálogo no es simplemente poner a hablar a cada persona desde su propia perspectiva. Se trata más bien del esfuerzo por encontrarse, para que haya una verdadera escucha y una actitud dispuesta al encuentro con el otro. Explicó que el diálogo implica estar dispuestos a renunciar a aspectos que se centren en la perspectiva propia, ya que, el diálogo es una acción que recoge todos los puntos de vista. Preguntas iluminadoras A partir de este contexto, en el evento se manejaron tres preguntas orientadoras: ¿qué papel juegan los medios de comunicación y las redes sociales en esta realidad?, ¿qué factores facilitan el diálogo o contribuyen a la polarización en Colombia? y ¿cuáles son los desafíos en la acción eclesial en Colombia a la luz de Fratelli Tutti? Para dar respuesta al primer interrogante, el periodistas Juan Roberto Vargas, realizó su intervención planteando que actualmente existen dos principales problemáticas en la sociedad contemporánea. Una de ellas es la desigualdad, se refirió a que en tiempos de pandemia los índices de pobreza se han incrementado, dejando a millones de personas sumamente vulnerables. En segundo lugar, consideró que la polarización es otro factor problemático, ya que, la política y todas sus etapas no se hacen ni en las plazas públicas, ni en los medios de comunicación, se hacen en las redes sociales, haciendo que las personas observen solo una parte de toda la información y crean que esa es la verdad. En este contexto, propuso salidas desde el periodismo como la empatía, “significa oír y tratar de descifrar el porqué de una situación, esto implica cercanía, ser más cercanos con los problemas de la gente, entenderlos. He comprendido que detrás de cada hecho hay rostros, historias, personas, escenarios que valen la pena contar. Tenemos que tener caridad para entender qué es lo que pasa en una comunidad, para mostrarlo. Y, sobre todo, tenemos que contar la verdad”, compartió el director de Noticias Caracol. Por otro lado, teniendo en cuenta la segunda pregunta orientadora, Diego Bautista, fundador de Diálogos Improbables, inició su intervención explicando que Diálogos Improbables es una iniciativa que nace al ver la fragmentación durante los Diálogos de Paz en la Habana Cuba. Se trata de una plataforma que convoca a personas de los territorios con intereses y derechos diversos; con el fin de llegar a concesos básicos sobre el futuro, sobre la convivencia y la fraternidad de sus territorios. Esto, implica que las personas de los territorios asuman responsabilidades de liderazgo. El directivo asintió que gracias a esta plataforma ha comprendido que el diálogo con los políticos es insuficiente y que este país necesita que toda la sociedad civil empiece a aprender a conversar con personas que piensen distinto. “Hemos hecho un ejercicio muy interesante en el Cesar, Meta y Caquetá, reunimos un conjunto de personas completamente opuestas, por ejemplo, promotores del “No” en el plebiscito y promotores del “Si”. Yo creo que las personas están dispuestas a construir soluciones constructivas desde el diálogo”. Al mismo tiempo, manifestó su preocupación por el desprestigió del diálogo, ya que, afirmó “en Colombia existen más de 200 acuerdos regionales incumplidos por parte del Gobierno, esto implica que la gente deje de confiar en los espacios de diálogo para la resolución de sus conflictos”. Cerró su intervención sugiriendo que debemos cuidar la palabra, no todo diálogo es una negociación, hay diálogos que buscan solo consensos. “El diálogo es un proceso que requiere de un método -una preparación, unas metas a corto, mediano y largo plazo y un diseño- y es un esfuerzo de largo aliento para realmente generar cambios sostenibles de manera permanente”, afirmó Diego Bautista. Frente a este aporte, monseñor Héctor Fabio Heno recordó que en la encíclica Fratelli Tutti se hace énfasis en sostener el dialogo con palabras cargadas de verdad, pues, la intención es construir un mundo mejor y avanzar como sociedad. En esta misma línea, la doctora Susana Nuin, directora de CEBITEPAL-CELAM, manifestó que el diálogo es una cultura, no es un accesorio más. El diálogo puede generarse en diversos espacios a favor del bien común, es decir, no solamente debe darse en los momentos de crisis. Igualmente, se refirió al papa Francisco para explicar que nosotros construimos el diálogo desde nuestras propias identidades, “somos los que somos y desde allí debemos componer el diálogo, sin duda, para eso es necesario reconocer la capacidad de los otros, debemos derribar los prejuiciosos”, compartió la especialista. A partir de estas tres perspectivas y los aportes de cada uno de los panelistas, se presentaron algunas iniciativas de diálogo lideradas por el movimiento juvenil JAFET y posteriormente se coordinaron mesas de trabajo específicas para el encuentro con las distintas regiones que estaban haciendo parte del evento. Fuente: Of. de comunicaciones del SNPS Puede encontrar el video completo de la actividad aquí:

Mié 14 Abr 2021

Orar por la fraternidad

Por: Mons. Fernando Chica Arellano -En palabras de Guillermo de San Teodorico, “la oración es el afecto del hombre que se une con Dios, un cierto diálogo tierno y familiar, un estado de la mente iluminada para gozar de Dios todo el tiempo que le es permitido” (Mons Dei, 179). Sabido lo cual, como ha hecho en otros documentos previos, el Papa Francisco termina Fratelli Tutti con dos oraciones, una dirigida al Creador (abierta, pues, a todos los creyentes) y otra formulada en términos trinitarios y, así, explícitamente cristiana y ecuménica. Propongo que nos detengamos en los siguientes párrafos en las dos plegarias que coronan la tercera encíclica del Santo Padre y, de este modo, seguir profundizando en la amistad social y creciendo en la fraternidad universal. La Oración al Creador comienza así: “Señor y Padre de la humanidad, que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad, infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal”. Desde la convicción del señorío único de Dios en la creación, de su común paternidad para con todos los seres humanos y, por tanto, de la dignidad inviolable de cada persona, la oración pide que recibamos el espíritu fraternal en lo más hondo de nuestras personas. Desde ahí, continúa la plegaria: “Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz. Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras”. Obsérvese que, en estas frases, hay un triple movimiento armónico. Se mueve, primero, entre el sueño y la realidad, entre la utopía y la concreción. Bascula, en segundo término, entre la fuerza de Dios (“inspíranos”) y el compromiso humano (“impúlsanos a crear”). Combina, finalmente, una visión más positiva, que habla de reencuentro, diálogo, justicia y paz, con una visión que subraya los elementos más negativos: hambre, pobreza, violencia, guerra. Concluye la oración con esta súplica: “Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes, de esperanzas compartidas. Amén”. En este punto hay que recordar que la encíclica Fratelli Tutti comienza señalando las sombras de un mundo cerrado (cap. 1), para después invitar a pensar y gestar un mundo abierto (cap. 3), que requiere un corazón abierto al mundo (cap. 4). No puede extrañar, por tanto, que esta oración pida a Dios que nos abra el corazón. Como tampoco sorprenden las demás demandas orantes: que veamos la belleza de toda persona que encontramos en el camino (cap. 2), que veamos eso mismo en pueblos y naciones (cap. 5), que acojamos el diálogo y la amistad social (cap. 6), que busquemos caminos de reencuentro (cap. 7), que reconozcamos el papel de las religiones para construir la fraternidad en el mundo (cap. 8). Por su parte, la Oración cristiana ecuménica arranca con una intensidad llamativa: “Dios nuestro, Trinidad de amor, desde la fuerza comunitaria de tu intimidad divina derrama en nosotros el río del amor fraterno”. Hay toda una corriente del Amor divino, que fluye en el seno trinitario por toda la eternidad, y que se derrama abundantemente sobre nosotros, en forma de amor fraterno. Recordamos las palabras que Jesús dirigió a la mujer samaritana en el pozo de Siquén: “El que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed. Porque el agua que yo quiero darle se convertirá en su interior en un manantial que conduce a la vida eterna” (Jn 4, 14). Y, en otro momento, el mismo Jesús prometió: “Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. Como dice la Escritura, de lo más profundo de todo aquél que crea en mí brotarán ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38). Pues bien, ahí encontramos el río de amor fraterno que tanto anhelamos y necesitamos. Prosigue la oración: “Danos ese amor que se reflejaba en los gestos de Jesús, en su familia de Nazaret y en la primera comunidad cristiana. Concede a los cristianos que vivamos el Evangelio y podamos reconocer a Cristo en cada ser humano, para verlo crucificado en las angustias de los abandonados y olvidados de este mundo y resucitado en cada hermano que se levanta”. La referencia primigenia es la vida de Jesús y, concretamente, sus gestos y acciones, su cercanía solidaria a los más abandonados y, así, su apertura al amor universal y encarnado. Queremos que toda comunidad cristiana y la Iglesia en su conjunto sea un reflejo de este modo de actuar. Inspirado en el texto de Mt 25, 31-46 (“tuve hambre y me distéis de comer…”), la oración pide un aumento de nuestra capacidad contemplativa, para reconocer a Cristo en los sufrimientos de los excluidos pero, también, en la fuerza que habita en cada hermano pisoteado que logra levantarse. Es importante descubrir que, en la perspectiva del Papa Francisco, petición y abandono descansado del orante en las manos de Dios van de la mano. Como recuerda Olegario González de Cardedal, “la súplica intensa y confiada a Dios y el desasimiento confiado y pacífico en sus manos son igualmente esenciales. Sin la primera, Dios quedaría reducido a una lejanía impersonal y descuidada del hombre; sin el segundo, el hombre se elevaría sobre Dios, pretendiendo ser soberano de sus designios” (El quehacer de la teología, Salamanca 2008, 175). El Sumo Pontífice concluye esta plegaria ecuménica con una invocación a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad: “Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura reflejada en todos los pueblos de la tierra, para descubrir que todos son importantes, que todos son necesarios, que son rostros diferentes de la misma humanidad que amas. Amén”. Hay aquí un precioso eco del acontecimiento de Pentecostés (la hermosura del Espíritu reflejada en todas las naciones del orbe, con los rostros diferentes de una humanidad amada por Dios) y, fruto de ese asombro contemplativo, una invitación al compromiso: todos los pueblos son importantes, todos son necesarios. Ojalá nunca lo olvidemos. Mons. Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

Vie 2 Oct 2020

«Hermanos todos» (I)

Por: Mons. César A. Balbín Tamayo - Con este título, «Hermanos todos» (Fratelli tutti, en el original italiano), el Papa Francisco dará luz a la próxima encíclica, la tercera de su pontificado, después de Lumen Fidei del año 2013 y Laudato Si del 2015. Lo hará en Asís, la ciudad de san Francisco, tan cercano al corazón del Pontífice. El tema que el Papa desarrollará en este documento será la fraternidad y la amistad social. En ella hará un llamamiento a la humanidad entera para que trabajemos con denodado empeño en ayudar a la familia humana en los caminos de la reconciliación, de la esperanza y de la paz. El origen de esta encíclica está en el encuentro que el Papa Francisco tuvo en Abu Dabi, el 4 de febrero de 2019, con el Gran Imán de Al-Azhar, y rector de la universidad del mismo nombre, en el Cairo, Ahmad Al-Tayyib. De este encuentro quedó el documento: «Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común». Documento, desafortunadamente poco publicitado y por lo tanto poco conocido, cuando en el mismo se pidió que fuese «objeto de investigación y reflexión en todas las escuelas, universidades e institutos de educación y formación, para que se ayude a crear nuevas generaciones que traigan el bien y la paz…». Un documento transversalizado por un pensamiento del más rico humanismo donde aflora un concepto amplio y profundo de persona, y que «en nombre de la fraternidad humana que abraza a todos los hombres, los une y los hace iguales», eleva su voz para que sea escuchada por todos: a los líderes del mundo, a los artífices de la política internacional y de la economía mundial, lo mismo que a los intelectuales, a los hombres de religión, a los artistas, a los trabajadores de los medios de comunicación y a los hombres de la cultura de cualquier parte del mundo, y a cada uno de nosotros, para que redescubramos los valores de la paz, de la justicia, del bien, de la belleza, de la fraternidad humana y de la convivencia común. El momento histórico que nos ha tocado vivir, lleno de conflictos, de tensiones, de guerras, de luchas, traspasado por ideologías de múltiples tintes, pero también de múltiples oportunidades y posibilidades, no nos puede dejar indiferentes y nos presenta un sinnúmero de retos como el de dejar a los que vienen luego un mundo mejor que el que encontramos, tarea nada fácil. El papel que juega la educación en valores, en el seno de la familia y de la escuela, en la comunidad y en la sociedad, es vital, ya que desde estos campos se construye y se destruye, no solo la sociedad misma, sino también al ciudadano, al profesional, al político, al empresario, al hombre de campo, de pueblo y de ciudad. Al hombre de hoy y al hombre de mañana. Esperamos el ansiado documento que se nos ha anunciado, para extraer de él toda la riqueza, la enseñanza y la doctrina, que nos ayude a comprender de manera definitiva no solo los grandes riesgos a los que se enfrenta la humanidad en el presente y el futuro si no cambia su manera de pensar y su rumbo, sino también, claro está, las múltiples posibilidades con los adelantos de la ciencia y de la tecnología que pueden hacer más llevadera la vida a las personas, si se utilizan bien y aprovechan al crecimiento de la persona y de la sociedad misma, y no a su destrucción. Muy bien nos viene esta enseñanza del Papa, de manera espacial en este tiempo de pandemia y cuando apenas nos vamos reintegrando a la nueva normalidad, después de sucesivas cuarentenas. Esperamos con ansia esta Encíclica que con su enseñanza nos ayudará a comprender mejor que solos no lo podemos hacer, y que por lo tanto es necesario caminar juntos: «Hermanos todos» César A. Balbín Tamayo Obispo diócesis de Caldas

Jue 2 Ene 2020

2020 un año dedicado a la fraternidad: Mons. Luis José Rueda

El Año de la fraternidad marcará la ruta pastoral de la Arquidiócesis de Popayán durante el 2020, así lo dio a conocer el arzobispo de esa ciudad, monseñor Luis José Rueda Aparicio, en un mensaje al pueblo de Dios. "‘El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz, habitaba en tierra y sombra de muerte, y una luz les brilló’ (Is9,1). Estas palabras del profeta Isaías, nos llenan de esperanza al comienzo del año 2020. Son palabras motivadoras para comenzar un nuevo año de vida y de trabajos (...) Estamos convencidos que esa gran luz nos guiará por caminos de paz y fraternidad", así lo señaló en su mensaje pastoral. La Iglesia vive y promueve la fraternidad El arzobispo recordó que, en medio de las adversidades, la Iglesia siempre ha estado caminando con el pueblo, "presente en campos y ciudades, en comunión plena con el Papa Francisco, anunciando la Buena Nueva y renovando la esperanza de su misión”. La fraternidad se cultiva en comunidad Recordó que una forma de cultivar la fraternidad humana, es venciendo el egoísmo y la desconfianza, para ello dijo que "con la opción por la Nueva Evangelización nos proponemos durante el año 2020, seguir la convocatoria a los fieles laicos para que vivan su fe en pequeñas comunidades, al estilo de las primeras comunidades de seguidores de Cristo (Hc2,42)". La fraternidad nos enseña a dialogar Explicó que para poder vivir la fraternidad es importante el diálogo en sus diferentes ambientes: familiar, social, de trabajo y espiritual. "El diálogo familiar nos enseña la importancia de escucharnos con atención para encontrar soluciones a los diversos problemas. El diálogo social nos enseña a valorarnos, a respetarnos, a organizarnos por el bien común, evitando las polarizaciones, que nos conducen a la violencia y la exclusión. El diálogo espiritual nos enseña que la oración es fundamento de la fraternidad”. La fraternidad es camino de reconciliación Afirmó que una forma de superar los resentimientos es sentir al otro como hermano, solo así se llega a la unidad y al perdón. "La fraternidad nos ayuda a ser acogedores, nos motiva a proteger al que piensa distinto, para superar los odios y consolidar la paz". La fraternidad nos exige conversión Finalmente, explicó que el año de la fraternidad ha de ser un espacio donde se viva momentos de conversión personal, social y ecológica. "El año de la fraternidad es una oportunidad para sanar heridas, para crecer en la confianza mutua, para celebrar la unidad, empezando por casa, fraternizando en los barrios y veredas. Es un año para promover en las aulas de clase y en los medios de comunicación la cultura del encuentro, para que seamos un pueblo de hermanos. La conversión ecológica nos compromete en el cuidado de la casa común, nos exige cambiar nuestros hábitos depredadores, nos pide ser misioneros de la vida humana y ambiental". [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mar 2 Oct 2018

En la frontera, sacerdotes brindan esperanza y fraternidad

Con kit en mano y dispuestos a brindar una palabra de cercanía y solidaridad, los sacerdotes provenientes de distintas regiones de Colombia, Venezuela, México y Ecuador, que participan de la V versión de la Copa de la Fe, llegaron a la zona fronteriza para su encuentro con la población que transita diariamente el sector y con los migrantes que han llegado a la capital nortesantandereana. Posteriormente, se sumaron a la obra de la Casa de Paso Divina Providencia, ayudando en la atención brindada a los migrantes, repartiendo desayunos y apoyando la elaboración de los almuerzos. Palabra, Obra y Fe se hicieron una durante la Sagrada Eucaristía presidida por Mons. Oscar Urbina, Arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo de Cúcuta; Mons. Carlos Germán Meza, Obispo de Socorro y San Gil y Mons. Matías Roter, encargado de Asuntos Económicos en la Nunciatura Apostólica. Durante la celebración eucarística, Monseñor Oscar Urbina, en nombre de los obispos colombianos, manifestó a los migrantes y a quienes, “con mucho esfuerzo están asumiendo el compromiso cristiano de acoger a los caminantes desolados, que no están solos”. “La Iglesia católica en Colombia sufre con ustedes este momento de tanto dolor que vive el pueblo venezolano. Estamos comprometidos en brindarles una ayuda que los anime a seguir en la lucha diaria de reconstrucción del tejido social de su país” Retomando las palabras del Papa Francisco para la ‘Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado’ que conmemoramos el pasado mes de agosto: “Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (Mt 25, 35.43). A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia. Esta solicitud ha de concretarse en cada etapa de la experiencia migratoria: desde la salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso”, animó a “construir una gestión común” que permita, desde el compromiso de la comunidad política y de la sociedad civil, obtener los resultados esperados.

Mar 2 Oct 2018

Presidente del episcopado reitera cercanía de la Iglesia con migrantes de Venezuela

En el marco de la V versión de la Copa de la Fe que se desarrolla en Cúcuta, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Oscar Urbina Ortega reiteró la cercanía de la Iglesia y del pueblo colombiano con los migrantes venezolanos. Así lo manifestó durante una rueda de prensa realizada en las instalaciones de la Casa de Paso ‘Divina Providencia’, en la que se brinda atención solidaria a los migrantes que llegan del país llanero. “La Iglesia católica en Colombia sufre con ustedes este momento de tanto dolor que vive el pueblo venezolano. Estamos comprometidos en brindarles una ayuda que los anime a seguir en la lucha diaria de reconstrucción del tejido social de su país”, señaló. El también Arzobispo de Villavicencio comentó que, en la Divina Misericordia, como en otras siete casas de paso, que sostiene la Diócesis de Cúcuta “se atiende diariamente un promedio de cinco mil personas con alimentación e hidratación, y algunas veces con suministros de ropa, medicamentos y útiles de aseo personal. Esto lo hace la Iglesia con el apoyo de empresas y organismos locales, nacionales e internacionales”, subrayó. El máximo jerarca de la Iglesia colombiana recordó que el papa Francisco permanentemente invita para que se responda con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud al problema contemporáneo de las misiones. “Las palabras del Papa son para construir una gestión común que permita, desde el compromiso de la comunidad política y de la sociedad civil, obtener los resultados esperados.” Así mismo, recordó que la Conferencia Episcopal de Colombia ha elevado su voz para pedir mayor ayuda y atención de la comunidad internacional a este asunto cuyas verdaderas dimensiones superan cualquier crisis migratoria del presente siglo. “Dada la agudización del problema, seguiremos desde la Iglesia elevando nuestra voz, denunciando que hace falta más, mucha más ayuda, y que es necesario alejar el ruido de sables y la marcha de los ejércitos en las zonas fronterizas”, señaló. El prelado advirtió que ha crecido la demanda de servicios públicos, educación y salud, mientras no se cuenta con los recursos necesarios para ampliar su cobertura. Monseñor Oscar Urbina, acompañado por más de 600 sacerdotes que participarán de la Copa de la Fe 2018, comentó que la situación de los migrantes venezolanos está llena de “tristes historias” en las carreteras. “Estas imágenes que recorren el mundo, y golpean en la conciencia de los cristianos, le están dando a esta migración un estatus de crisis de grandes dimensiones”.

Lun 1 Oct 2018

Deporte, fe y fraternidad de la mano en Cúcuta

Más de 600 sacerdotes se dan cita esta semana en la quinta versión de la 'Copa de la Fe’ que organiza la Conferencia Episcopal de Colombia y la Diócesis de Cúcuta. Los presbíteros, organizados en 25 equipos provenientes de distintas regiones del país y 3 equipos de México, Ecuador y Venezuela, estarán hasta este viernes en la capital de Norte de Santander participando en este campeonato de fútbol exclusivo para sacerdotes. El acto de inauguración, programado para el lunes 1 de octubre a las 6:30 pm, en el Estadio General Santander, contará con la presencia del presidente del episcopado colombiano, monseñor Óscar Urbina Ortega; el Obispo de Cúcuta, monseñor Víctor Ochoa Cadavid; y autoridades civiles, militares y de policía. Este encuentro deportivo de sacerdotes tiene como lema #LaFraternidadNoTieneFronteras y destaca como objetivo social hacer, desde la Iglesia católica en Colombia, un llamado a la comunidad nacional e internacional sobre la lamentable situación migratoria de la hermana República Bolivariana de Venezuela.