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la casa común

Jue 6 Feb 2020

CUARTO DÍA. Informativo de la Conferencia Episcopal: ‘ASÍ VA LA ASAMBLEA’

La Conferencia Episcopal de Colombia presenta el informativo: ‘ASÍ VA LA ASAMBLEA’. Conozca las principales proyecciones pastorales a partir de este encuentro, que convocó a más de 100 obispos, en un trabajo articulado con directores de departamento del SPEC y expertos en temas ambientales.

Mié 10 Jul 2019

Preparemos el sínodo estudiando ‘Laudato si’ (II)

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Con el título de “El Evangelio de la Creación”, el segundo capítulo de la primera Encíclica pontificia dedicada al medio ambiente, aborda la fundamentación bíblico teológica de la preocupación por el cuidado de la casa común. En este capítulo el Papa pone la luz de la fe y la reflexión teológica, al servicio de los distintos ámbitos diferentes al religioso, que hoy están llamados a asumir la responsabilidad por corregir y tomar medidas para frenar el progresivo deterioro de las condiciones de vida que está teniendo el planeta por las acciones irresponsables de los seres humanos. 1. La Luz que ofrece la fe (nn. 63-64) El Santo Padre hace caer en la cuenta como un problema tan complejo ha de abrir espacio en el análisis al apoyo de otros saberes y disciplinas, entre las cuales descuellan «la vida interior y la espiritualidad». Considerando esto, el Papa afirma: «Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje». 2. La sabiduría de los relatos bíblicos (nn. 65-75) Para el Papa Francisco es claro que la Sagrada Escritura abunda en textos que inspiran y sustentan el compromiso y sensibilidad con el cuidado de la casa común. En el Antiguo Testamento confirma la revelación del plan amoroso querido por Dios para el ser humano y los demás seres de la creación. Muchas narraciones del Génesis «sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas. La relación con Dios, con el prójimo y con la tierra»; pero estas relaciones se rompieron, primero en el hombre y luego esa ruptura ha impactado todo lo demás. Y este desequilibrio, constata el Sucesor de Pedro, parte de «haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas». Al advertir del “abuso” que se ha dado al mandato de “dominar la tierra”, el Papa explica que «esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo», mientras invita: «A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios». El primer responsable de mantener este equilibrio de la creación es el ser humano, teniendo en cuenta su dignidad y su facultad de ser racional. Finalmente, el Santo Padre concluye que «la mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensión de ser un dominador absoluto de la tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y único dueño del mundo, porque de otro modo el ser humano tenderá siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses». 3. El misterio del universo (nn. 76-80) El Papa aclara conceptos. Mientras que, desde una perspectiva científica, no religiosa, se habla de naturaleza, entendida «como un sistema que se analiza, comprende y gestiona», la tradición judeo-cristiana habla de creación, «entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal». Así, cada perspectiva desembocará en maneras diversas de relacionarse con el medio ambiente. En la clave de la comprensión cristiana, es claro que «el amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado», por lo cual «cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo». De allí el trato respetuoso que hemos de tener con cada ser creado. Pero, por otro lado, la tradición judeo-cristiana desmitifica la naturaleza, que en muchas culturas era vista como una realidad divina en sí misma. Manteniendo respeto y admiración por ella, ya no le atribuye este carácter divino, pero sí afirma el compromiso por una relación racional y razonable con cada criatura. De este modo, ni endiosamiento del hombre (no somos los patrones y los demás seres, solo recursos para explotar) ni endiosamiento de la naturaleza; por el contrario, una recíproca y armónica interrelación, en la cual el ser humano tiene alta cuota de responsabilidad, como criatura pensante. Concluye el Papa: todas las criaturas «avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios… porque el ser humano… atraído por la plenitud de Cristo, está llamado a reconducir todas las criaturas a su Creador» +Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Auxiliar

Mar 30 Abr 2019

Preparemos el sínodo estudiando Laudato Si

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro -Del 6 al 27 de octubre próximos, por primera vez la Iglesia tendrá un sínodo que se ocupará específicamente del medio ambiente. El tema será: «Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral». La cercanía de este acontecimiento eclesial nos estimula para estudiar detenidamente la primera encíclica que Pontífice alguno haya dedicado al cuidado de la casa común. Así, estaremos conectados con la reflexión que se vivirá en octubre y entenderemos la urgencia de apropiarnos como cristianos de un tema que es tan urgente. De este modo, les propongo ir abordando en los seis meses que restan para el sínodo, cada uno de los capítulos de la Encíclica Laudato Sì (Alabado seas). En el espíritu de san Francisco de Asís El Papa Francisco comienza este documento, inspirándose en el fundador de la Orden de los Frailes Menores, en cuyo más famoso cántico llamaba hermano, hermana, a cada ser de la creación. Nos dice el Papa que el Pobrecito de Asís nos debe hacer caer en la cuenta de que «nuestra casa común es… como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos» (LS, 1). El Santo Padre, que no por casualidad tomo el nombre de este Santo para su pontificado, nos invita también a inspirarnos en San Francisco, en su relación entrañable con todo lo creado, de manera que a través de las criaturas se conectaba con Dios. Para San Francisco todo estaba conectado, de modo que profesaba «una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados», mostrando con ello, «hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior» (LS, 10). Pero además, el testimonio de este santo invita a ir más allá de lo simplemente biológico o matemático y abordar la relación con la casa común desde la fe y la espiritualidad; podemos decir que ellas le hablaban del Señor y con ellas, él proclamaba un cántico universal al Creador (Cf. LS 12). Y sumándose a la consigna del Concilio Vaticano II, según la cual a la Iglesia “nada le es ajeno” (Cf. GS), el Papa Francisco se suma a sus antecesores (Los santos Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y el Papa emérito Benedicto XVI), quienes también abordaron la problemática ambiental, para hacer un llamado urgente a todos los seres humanos, para dialogar «sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta»; además nos asegura que «todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades» (Cf. LS, 13-15). En la Arquidiócesis de Cali hemos iniciado el nuevo plan de pastoral, que contiene el cuidado de la casa común como una dimensión fundamental de nuestra acción evangelizadora. Estudiar la encíclica y estar atentos a las conclusiones del próximo sínodo, nos ayudará a iluminar los grandes problemas que en la materia se vive en nuestro territorio arquidiocesano (agua, contaminación, cultura del descarte, etc.). En la próxima edición iremos abordando, uno a uno, los capítulos de la encíclica, con el afán de motivar su lectura atenta que nos debe interpelar y mover al compromiso personal y comunitario. Si ayudamos a poner en oreen la casa común, todos estaremos también mejor. + Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Auxiliar de Cali