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la guajira

Mié 14 Oct 2026

"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"

Por Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar - El drama del agua en La Guajira: un desafío ético, social y humanitario.Hay expresiones populares o adivinanzas que, pese a su aparente sencillez, encierran preguntas profundas sobre nuestra realidad, capaces de interpelar la conciencia de toda una sociedad. “Agua pasó por aquí, cate que no te vi” es una de ellas. Lo que para los niños es una simple adivinanza, para los adultos puede convertirse en una metáfora del drama de La Guajira: el agua parece pasar cerca de algunas comunidades y barrios, pero no siempre llega a quienes más la necesitan. ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, el acceso al agua potable continúe siendo un problema tan grave para tantas familias guajiras?Al reflexionar sobre los ofrecimientos de los gobernantes colombianos, desde Álvaro Uribe, pasando por Juan Manuel Santos, Iván Duque, Gustavo Petro, hasta las propuestas del actual presidente Abelardo De La Espriella, encontramos proyectos, anuncios y compromisos encaminados a solucionar esta problemática. Sin desconocer las obras realizadas ni los esfuerzos institucionales, persiste una pregunta fundamental: ¿Por qué los resultados todavía no garantizan el acceso suficiente y seguro al agua para tantas comunidades?La realidad geográfica y climática de La Guajira plantea dificultades evidentes. La aridez de amplias zonas, la irregularidad de las lluvias, las distancias entre las comunidades y los centros de abastecimiento, así como las deficiencias de infraestructura y mantenimiento hacen compleja la prestación del servicio. Sin embargo, estas dificultades no pueden convertirse en una justificación permanente para que miles de personas continúen padeciendo sed o dependan de fuentes de agua cuya calidad no siempre está garantizada.El agua no es solamente un asunto de pozos, tuberías, plantas de tratamiento o carrotanques. Es una cuestión de dignidad humana, justicia social, salud pública y responsabilidad moral. Una fuente de abastecimiento no resuelve el problema si el agua no es potable, no llega en cantidad suficiente o no está disponible cuando las familias la necesitan. El derecho al agua exige disponibilidad, accesibilidad y calidad. La escasez y calidad del agua golpea con especial dureza a las comunidades indígenas y rurales, particularmente a la niñez Wayuu, cuyas derechos deben recibir una protección efectiva.En este contexto, el Auto 1019 de 2026 de la Corte Constitucional de Colombia, proferido el 31 de julio de 2026, por la Sala Especial de Seguimiento a la Sentencia T-302 de 2017, constituye un llamado de atención sobre la persistencia del problema y el cumplimiento insuficiente de las órdenes dirigidas a mejorar la disponibilidad, accesibilidad y calidad del agua para la niñez de Riohacha, Manaure, Uribia y Maicao.Frente a esta realidad, no basta con formular nuevos anuncios. Se necesitan compromisos concretos, metas verificables y responsables claramente identificados. Es indispensable conocer cuáles comunidades carecen de agua potable, escuchar sus necesidades y orientar las inversiones hacia soluciones adecuadas a las condiciones del territorio.También resulta fundamental garantizar la transparencia en el manejo de los recursos públicos, hacer seguimiento a los proyectos y evaluar sus resultados. Las autoridades deben informar qué obras se ejecutan, cuánto se invierte, cuántas familias se benefician y cuáles dificultades continúan pendientes. La ciudadanía tiene derecho a conocer si los compromisos adquiridos se traducen realmente en agua para los hogares.Las soluciones deben ser sostenibles. Llevar agua mediante vehículos cisternas o animales de carga puede ser necesario durante una emergencia, pero no debería convertirse en la respuesta permanente. Se requieren sistemas confiables de abastecimiento, mantenimiento continuo, protección de las fuentes hídricas, educación ambiental y coordinación entre las instituciones.La crisis del agua también nos interpela desde la fe cristiana. El agua es un regalo de Dios que debemos cuidar y compartir, especialmente con quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a ella. No podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento de quienes carecen de este recurso indispensable.En el Evangelio de San Juan, Jesús le dice a la mujer samaritana: “Dame de beber” (Jn. 4, 7). Y en el Evangelio de San Mateo encontramos una invitación que compromete nuestra conciencia: “Tuve sed y me disteis de beber” (Mt. 25, 35). Estas palabras nos recuerdan que la fe debe traducirse en solidaridad concreta, servicio y reconocimiento de la dignidad de cada persona.Por eso, la solución del agua en La Guajira no depende únicamente de la ingeniería o de los recursos económicos. También exige voluntad política, responsabilidad institucional, transparencia administrativa, participación ciudadana y una profunda conciencia ética. Las buenas intenciones son importantes, pero deben convertirse en resultados que puedan comprobarse en la vida cotidiana de las comunidades.“Agua pasó por aquí, cate que no te vi”. ¿Será que el agua pasa, pero no llega? ¿Será que las soluciones se anuncian, pero no se sienten en los hogares? ¿Será que, en ocasiones, la atención pública se concentra más en los planes y los discursos que en los resultados concretos? Estas preguntas no buscan anticipar culpabilidades ni formular acusaciones sin pruebas. Pretenden despertar la conciencia colectiva y recordar que toda política pública debe evaluarse, ante todo, por su capacidad de mejorar la vida de las personas.Ha llegado el momento de que el agua deje de ser una promesa recurrente y se convierta en una realidad para todos los guajiros. Que el agua no pase de largo. Que los recursos no se pierdan en la indiferencia. Que los proyectos no se queden en discurso. Que las comunidades no tengan que acostumbrarse a vivir con sed. Y que desde la fe, la ética y la responsabilidad ciudadana, podamos construir una sociedad en la que ninguna familia sea invisible y ninguna comunidad quede condenada a vivir con sed. Porque allí donde llega el agua, se protege la vida; donde existe justicia en su distribución, se fortalece la fraternidad; y donde la solidaridad se convierte en compromiso, la esperanza comienza a hacerse realidad.Sí, ha llegado el momento de rescatar aquella antigua expresión popular y convertirla en una pregunta dirigida a nuestra conciencia colectiva: “Agua pasó por aquí, cate que no te vi”.+ Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar, C.Ss.R.Obispo de la Diócesis de Riohacha

Mar 7 Oct 2025

Maristas lideraron construcción de pozo de agua potable en el asentamiento más grande de Latinoamérica ubicado en La Guajira

En el corazón de "La Pista", el asentamiento informal más grande de América Latina ubicado en Maicado (La Guajira), donde más de 10.000 personas, en su mayoría migrantes venezolanos, retornados colombianos e indígenas Wayuu, enfrentan profundas necesidades económicas y sociales, la comunidad de Hermanos Maristas inauguró el pasado mes de septiembre un pozo de agua potable que ayudará a saciar la sed de cerca de 1.000 personas, muchas de ellas, menores de edad.Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto "Corazón Sin Fronteras", una obra social de la Provincia Marista Norandina que, desde 2019, busca garantizar los derechos a la alimentación, salud y educación de la infancia más vulnerable. La obra es un faro de solidaridad en una región donde la escasez de agua, agravada por las altas temperaturas y la falta de infraestructura, obliga a las familias a destinar sus escasos recursos para comprar este recurso vital.Una obra de ingeniería y de solidaridadEl pozo es una obra de ingeniería de alta tecnología, pero también, de profundo significado humano. Con 140 metros de profundidad, tiene una capacidad de extracción de hasta 40 metros cúbicos de agua diarios (equivalente a 40.000 litros). Su sistema de tratamiento, que incluye una planta de ósmosis inversa, garantiza que el agua sea 100% potable, segura para el consumo de los niños y niñas.Fabricio Gómez, líder de la obra social ‘Corazón Sin Fronteras’ en Maicao, destacó el impacto inmediato del proyecto:“Con la puesta en marcha del pozo y de la planta de ósmosis inversa para tener agua potable beneficiamos a 220 niños que hacen parte del proyecto Corazón Sin Fronteras. También esta ayuda se extiende hasta 830 personas que nos visitan y hacen parte de las actividades comunitarias. Damos gracias a todos y cada una de las personas que hicieron parte hicieron realidad para hacer este proyecto”.Un sueño que da vidaLa construcción, que tomó cerca de nueve meses de trabajo continuo, fue el parto de un sueño mucho más antiguo. El hermano José María Ondarreta, Consejero Provincial de los Hermanos Maristas, compartió la emotiva analogía:“Se está haciendo realidad un sueño, un sueño que comenzó hace seis años. Y la construcción del pozo ha durado 9 meses.. Como un parto de un bebé. Sí. Qué curioso”.El religioso añadió una poderosa reflexión sobre el simbolismo del agua: “Y ojalá que nos convirtamos como este sueño en agua que calma la sed, que nos ayuda a refrescarnos, que de vez en cuando también nos ayuda a limpiarnos, a asearnos, a regar las plantas para que crezcan y den fruto y podamos disfrutarlas”.La contribución de la cooperación internacionalEste proyecto fue posible gracias al respaldo de la Fundación Marista para la Solidaridad Internacional (FMSI) y al apoyo económico de la Conferencia Episcopal Italiana, demostrando cómo la colaboración internacional y la comunión eclesial puede materializar la caridad.Andrea Rossi, director de FMSI, enfatizó en el derecho que se está garantizando: “Este pozo de agua va a responder a al derecho al agua, que es un derecho fundamental para, para, para todos, pero sobre todo para niños y niñas que viven aquí en el asentamiento”.Rossi también evocó el legado del fundador: “Siguiendo el sueño de [Champagnat], concretizando el sueño... Estuviera aquí, estaba, probablemente, picando con nosotroscel terreno con su pica y e intentando de encontrar el agua para dar a todos los niños de las niñas de este asentamiento”.Un agradecimiento que brota de la comunidadLa gratitud de la comunidad beneficiada es palpable. Yuleima Borja, madre beneficiaria y lideresa social, expresó con emoción: “Al primero que tenemos que darle gracias es a Dios, porque es el primer motor que hizo que todo esto fuera posible...”En representación de los habitantes de "La Pista", Yuleima concluyó: “El asentamiento ‘La Pista’ en mi representación está muy pero muy agradecido con la labor que acá se ha hecho siempre. Hemos sido hermanos... Nosotros hemos tenido precariedades en el asentamiento y siempre hemos contado con ‘Corazón Sin Fronteras’ y los Hermanos Maristas. De verdad, desde lo más profundo de mi corazón y en representación de las 9101 personas que viven en el asentamiento: Gracias, gracias por esta obra”.Más que una solución de infraestructura, este pozo es un símbolo de la misión evangelizadora y social de la Iglesia Católica, un testimonio concreto de la fe que se hace acción para transformar realidades complejas y recordar que, para Dios, nadie es invisible.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 7 Mar 2025

Obispo de Riohacha advierte grave crisis en La Guajira y llama al diálogo social urgente

Con un llamado urgente a la unidad y al diálogo, monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, obispo de la Diócesis de Riohacha, pone sobre la mesa la grave crisis que atraviesa La Guajira. A través de un comunicado contundente, el prelado destaca la necesidad de lograr un “Gran Acuerdo por el Desarrollo”, que permita superar las divisiones sociopolíticas que los fractura hoy, así como construir un futuro próspero para este departamento, rico en recursos pero golpeado por la desigualdad, la corrupción y el abandono."La Guajira es una tierra bendecida con riquezas, pero también es una tierra que sufre. La crisis humanitaria, ambiental y política que vivimos nos exige actuar con urgencia", afirma en el mensaje monseñor Ceballos.En su mensaje, el Obispo de Riohacha pone en evidencia situaciones graves que los afectan, como la quiebra del agro, la industria, el turismo y el comercio, con la consecuente pérdida de la soberanía alimentaria. Además, la creciente desigualdad social y el clientelismo.Ante esta situación, el prelado anuncia que ha aceptado la invitación de algunas de organizaciones de la sociedad civil, como el Comité Cívico por la Dignidad de La Guajira y el Frente Amplio de Usuarios de los Servicios Públicos de La Guajira, que ya están avanzando en esta dirección , para facilitar y convocar muchos más actores a un diálogo social que priorice la búsqueda del bien común, respetando la pluralidad y la multiculturalidad de la región.A este diálogo están siendo convocados líderes políticos, comunidades étnicas, organizaciones sociales, gremios productivos, academia y medios de comunicación."No podemos seguir permitiendo que las divisiones y los intereses particulares nos impidan avanzar. Es hora de sentarnos a dialogar, de escucharnos y de trabajar juntos por el bien común", señala.De acuerdo con monseñor Francisco Ceballos, la Iglesia asume esta misión inspirada por el Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia, el Magisterio Social del papa Francisco y la preocupación del Santo Padre por la construcción de una cultura del encuentro que supere la indiferencia ante los que sufren y que haga posible el reconocimiento de la dignidad de cada persona humana.Em este llamado, el Obispo recuerda las palabras del Papa Francisco en su encíclicaFratelli Tutti, donde el pontífice destaca que el diálogo es el camino más adecuado para superar las diferencias y construir consensos."Este diálogo no es solo un método para resolver problemas, sino una oportunidad para fortalecer nuestras instituciones democráticas y construir una ciudadanía más activa y comprometida", explica monseñor Francisco Ceballos.El objetivo central de la propuesta es construir un Gran Acuerdo por el Desarrollo de La Guajira, que permita diversificar la economía, garantizar la soberanía alimentaria y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes."El futuro de La Guajira depende de nuestra capacidad para dialogar, escucharnos y trabajar juntos. Este es el momento de actuar", concluye el obispo.Escuche el comunicado en la voz de monseñor Francisco Ceballos:En este contexto, este jueves 6 de marzo, monseñor Ceballos acompañó una reunión celebrada en la Asamblea Departamental, donde participaron líderes representativos de la región, entre ellos, el presidente de la Asamblea, Daniel Ceballos; el exgobernador y exsenador Jorge Ballesteros; los diputados Olimpo Núñez, Mateo Luquez y Jorge Suárez; y el director ejecutivo del Comité Cívico por la Dignidad de La Guajira. Durante el encuentro, reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el departamento y la importancia de fortalecer los espacios de diálogo para impulsar la diversificación y modernización de la economía regional.Los participantes coincidieron en la necesidad de trabajar en unidad y reafirmaron su compromiso con iniciativas que promuevan el bienestar y la prosperidad de La Guajira.

Vie 27 Sep 2024

Los finalistas de la Copa de la Fe 2024 y la jornada de adoración y confesión convocada por la Diócesis de Riohacha

Este jueves, 26 de septiembre, quedaron definidos los semifinalistas de la Copa de la Fe 2024. Los equipos conformados por la Diócesis de Garzón, la Arquidiócesis de Bucaramanga/Diócesis de Málaga-Soatá, la Arquidiócesis de Guadalajara (México) y la Diócesis de San Cristóbal (Venezuela), pasaron a esta importante fase. Las tres finales se estarán disputando este viernes en el Estadio Federico Serrano Soto de Riohacha. Las justas tendrán ganadores de oro, plata y bronce.El balance de la fase de grupos en la Copa de la Fe dejó 60 partidos disputados. Se marcaron 189 anotaciones, con un promedio de 3 goles por partido.Otra de las grandes protagonistas de la fecha fue jornada de oración, adoración, confesión y avivamiento organizada por la Diócesis de Riohacha en el marco de esta actividad de fe y fútbol. El evento, al que asistieron cientos de fieles, se llevó a cabo en la Plaza José Prudencio Padilla de la capital de La Guajira.Además, de manera paralela, varios de los sacerdotes continuaron su misión en las instituciones de Riohacha. Entre ellos, los sacerdotes de la Diócesis de Cúcuta que, aunque no avanzaron en el campeonato, visitaron el Hospital de Nuestra Señora de los Remedios, llevando el consuelo y la esperanza de Jesucristo tanto a enfermos, como al personal médico y administrativo.Conozca estos y otros detalles e historias en la cuarta emisión de ‘Así Va la Copa de la Fe’:

Jue 26 Sep 2024

Tercer día de la Copa de la Fe en la Diócesis de Riohacha: Más de 150 goles y el inicio de la misión

Finalizada la tercera jornada de la Copa de la Fe este miércoles, 25 de septiembre, la cuenta de goles va en más de 150 anotados en las tres sedes: Riohacha, Dibulla y Barrancas.Solo los equipos que queden primeros de cada grupo podrán competir por las copas de oro y plata. La Copa de la Fe no solo es futbol, los sacerdotes también han realizado su labor pastoral con Eucaristías, confesiones, bendiciones y charlas pastorales en diferentes instituciones educativas, de salud, la alcaldía y la gobernación, los sacerdotes estuvieron “jugándosela” por la misión.En el día se llevaron a cabo 24 partidos. Dentro de los cuales, hubo un marcador de 6 – 0 por parte de la Diócesis de Garzón y la Diócesis de Socorro-San Gil, marcador que tuvo el resultado con mayor número de goles de diferencia.También, se dio el paso a la ronda final de la Diócesis de Garzón y la que, en este momento, disputa su segunda Copa de la Fe, el equipo de sacerdotes venezolanos integrado por la Arquidiócesis de Mérida, la Diócesis de San Cristóbal y la Diócesis de El Vigía.Tras estos resultados, los otros seleccionados para pasar a la final, son la Arquidiócesis de Guadalajara (México); este jueves se está definiendo el segundo puesto entre la Arquidiócesis de Villavicencio y la Diócesis de Montería, para dar así lugar a la final. En ella, se disputarán las Copas de Oro y de Plata que se llevarán a cabo en las semifinales del día viernes, en horas de la mañana, y en horas de la tarde se disputarán tres copas en total: una por la Copa de Oro, una por la Copa de Plata y otra por la Copa de Bronce.Esta Copa de la Fe también otorgará premio al mayor goleador del campeonato, al equipo Faith Play, al juego limpio y también, a la valla menos vencida.En el caso de la Diócesis de Riohacha, jurisdicción anfitriona, es una diócesis que apenas está empezando a participar en este torneo. Aunque no obtuvo puntos, ganó experiencia.Otro dato a tener en cuenta, es que, aunque se han presentado algunas lesiones, como en todo juego, no han sido de gravedad y la organización ha podido atender a tiempo y de manera integral a los sacerdotes.

Mar 2 Feb 2016

"Calamidad de la Guajira es su clase política”

Así lo denunció el obispo de Riohacha, monseñor Héctor Salah Zuleta, quien aseguró que los recursos destinados para la salud y educación de los niños wayuu, son malgastados por la clase dirigente. El prelado afirmó que muy pocos líderes de las comunidades guajiras se atreven a denunciar lo que está pasando, algunos por temor y otros por compromisos políticos. Resaltó la labor que profesionales adelantan en favor de las comunidades indígenas. Monseñor Salah Zuleta aseguró que él mismo, fue tentado por funcionarios corruptos y venales, que le propusieron el pago de altas comisiones a cambio de que la diócesis siguiera con el manejo de la educación pública en el Departamento. “Llegamos a atender 40.000 niños con contratos transparentes. Por eso cuando personas de muy alto nivel anunciaron que el contrato de la educación era para la Diócesis, pero que había que dar una parte del valor de los contratos, se estrellaron con nosotros”, relata. Estas denuncias fueron hechas por el obispo de la Guajira al diario El Heraldo, previo a la celebración del día de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Riohacha, a la que los feligreses llaman confianzudamente la “Vieja Mello”. Diario El Heraldo: “La corrupción es la que está matando a los niños wayuu”: Héctor Salah, obispo de Riohacha Foto: Tomada diócesis de Riohacha