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narcotráfico

Vie 26 Feb 2021

Obispo de Riohacha preocupado por recrudecimiento de la violencia en La Guajira

Frente al incremento paulatino de la violencia que se ha venido presentando en las ciudades de Riohacha y Maicao, Monseñor Francisco Antonio Ceballos, obispo de esta jurisdicción eclesiástica, ha emitido un comunicado en el que rechaza esta preocupante realidad que afecta la tranquilidad de sus habitantes. “Manifestamos nuestra preocupación y repudio; hechos que, además de afectar la seguridad ciudadana, lastiman la convivencia fraterna y debilitan los fundamentos que garantizan la paz social. Manifestamos, igualmente, nuestra voz de solidaridad con aquellas familias y personas que se han visto afectadas por este fenómeno de muerte e inseguridad”. En el mensaje, el obispo, en unión a sus sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas y laicos comprometidos, enumeran una serie de problemáticas sociales y morales que evidencian la desestabilización en estos territorios y que son “causas y males que socavan el valor sagrado de la vida”. “Ante estos hechos, como Iglesia que peregrina en La Guajira, no podemos permanecer en silencio, ni hacer caso omiso de lo que sucede en nuestro entorno, pues es nuestro deber acompañar, persuadir y exhortar al pueblo de Dios, a ejemplo de Cristo Buen Pastor”. En la misiva exhortan a los gobernantes para que impulsen un trabajo más integral que favorezca a la población, especialmente la más vulnerable; a las fuerzas del orden, a velar por la seguridad y la integridad de las personas; a los actores violentos a tener una “conversión de corazón”, y, por último, piden a los fieles católicos y a todas las personas de buena voluntad, a asumir un compromiso de conversión personal, comunitaria y eclesial, y trabajar de manera incansable por la justicia y por la paz social del pueblo guajiro. Finalmente, hicieron un llamado a las directivas de la empresa Cerrejón y a sus trabajadores, para que se abran a un diálogo que “lleve a buscar el bien de la empresa y de cada uno de sus trabajadores y de sus familias”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mar 15 Dic 2020

Mensaje pastoral de los Obispos de las Diócesis de Antioquia y Chocó

A pocos días del inicio de la Navidad y ante la compleja realidad que aqueja a los pueblos de los departamentos de Antioquia y Chocó, por causa no solo de la emergencia sanitaria, sino por diferentes factores sociales enraizados en estos territorios, los obispos presentes en estas zonas del país han emitido un comunicado para visibilizar una vez más estas problemáticas y solidarizarse con las comunidades que las habitan. “Como pastores del pueblo de Dios, nos siguen preocupando las problemáticas que afectan a esta región del país. Constatamos que crece la destrucción ambiental causada por la minería irresponsable, se multiplica la presencia de actores armados y se incrementa la nefasta cadena del narcotráfico. Nos duelen las vidas que se pierden por la violencia. Lamentamos que la extorsión y otras formas de criminalidad se sigan convirtiendo en graves amenazas para la vida y el desarrollo de las comunidades”, señala el escrito. Igualmente, en su mensaje destacan la valentía de las comunidades al estar enfrentando esta pandemia, resaltando de ellas la fortaleza y solidaridad para asumirla; así también, hacen notar la riqueza de estos territorios en materia de recursos naturales, permitiéndoles con ello enfrentar en su momento múltiples problemáticas. Al recordar y expresar su cercanía con las víctimas de los incendios y de los diferentes desastres naturales, hacen un llamado a la solidaridad del pueblo colombiano y a las instituciones estatales para que se sigan desplegando las ayudas a quienes han padecido con estos hechos. Así mismo, en cuatro puntos, los jerarcas marcan la pauta invitando a vivir esta Navidad con fe y esperanza, siguiendo la invitación que hizo el papa Francisco en su última encíclica, Fratelli Tutti, “seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras”: Como un momento propicio para reflexionar en el sentido de nuestra vida y en el rumbo que le queremos dar; para hacer compromisos de cambio para el bien propio y de los demás. Como una oportunidad sin igual para fortalecer la vida de familia, porque en ella experimentamos la fuerza del amor, de la unidad, del perdón, de la ayuda mutua, de la comprensión, del diálogo, del cuidado de unos hacia otros. Como una fiesta de encuentro y fraternidad; no de bullicio, excesos y despilfarro. Pensemos en los hermanos que carecen de lo necesario para vivir, y acudamos a ellos con obras concretas de solidaridad. Esta es la vía correcta si queremos lograr que Colombia deje de ser uno de los países más desiguales del mundo. Como un momento privilegiado para asegurar la construcción de la paz en la justicia social. Este tiempo nos pide hacer una opción valiente y decidida para acabar con toda forma de violencia, de corrupción, de deshonestidad y de crimen. Finalmente, evocaron la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, para que en este tiempo de Navidad la oración de tantos colombianos sea escuchada “que la celebración del nacimiento de Cristo sea luz para los pueblos del Chocó y de Antioquia, y abra horizontes de esperanza para sus comunidades indígenas, afrodescendientes y mestizas”. El mensaje fue suscrito por: Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín; mons. José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín; mons. Orlando Corrales García, arzobispo de Santa Fe Antioquia; mons. Hugo Alberto Torres Marín, obispo de Apartadó; mons. César Alcides Balbín Tamayo, obispo de Caldas; mons. Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Quibdó; mons. Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón – Rionegro; mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina – Tadó; mons. Guillermo Orozco Montoya, obispo de Girardota; mons. Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo electo de Santa Rosa de Osos, y mons. Noel Londoño Buitrago, obispo de Jericó. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje de los obispos[/icon]

Vie 26 Jun 2020

Iglesia en Inírida pide fortalecer acciones en contra del flagelo de la drogadicción

En el contexto del Día Internacional de Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, conmemorado por Naciones Unidas, cada 26 de junio desde el año 1987, el obispo del Vicariato Apostólico de Inírida, monseñor Joselito Carreño Quiñónez prende las alarmas frente a las amenazas que están padeciendo en su territorio los niños y jóvenes por cuenta del tráfico y consumo de drogas. El mensaje, transmitido a través de la oficina de prensa del Vicariato, recuerda cómo el tráfico de drogas considerado un problema social y penal, se ha transformado en los últimos años en una terrible amenaza para la salud y seguridad de los pueblos y regiones. “En nuestro departamento se ha convertido en amenaza contra jóvenes y niños que están cayendo en este flagelo tan terrible, como es el uso y consumo de sustancias psicoactivas, a la luz cómplice de las autoridades”. Ante este preocupante panorama el Vicariato de Puerto Inírida ha venido proponiendo, desde hace seis años, la construcción de un centro de atención para jóvenes psicodependientes que transgreden la ley y el orden, con el fin de ayudar en la rehabilitación de ellos y apoyar a sus familias. “Ésta fecha ofrece una oportunidad, para destacar la importancia de hacer frente a esta doble amenaza mediante el estado de derecho y la prestación de servicios de salud”, señala el mensaje. Además, anima a las autoridades competentes a comprometerse para trabajar en la prevención y atención de la farmacodependencia a través de programas educativos y de salud, protegiendo así a las personas más vulnerables. También, argumentó monseñor Carreño, que se puede tener éxito frente a esta problemática si se refuerzan “los compromisos básicos de la unión y bienestar de la familia, los derechos humanos y la responsabilidad compartida para reducir la oferta y la demanda; así, se fomentarán comunidades libres de delitos y violencia, relacionados con drogas, personas libres de la dependencia de éstos fármacos que puedan contribuir a nuestro futuro común en ésta gran casa común”. El prelado recalca que la crisis del Covid-19 en el mundo amenaza con empujar a más personas al consumo de las drogas. “Aspectos como el desempleo y la reducción de oportunidades pueden afectar a los más vulnerables induciéndolos a recurrir al narcotráfico con grandes organizaciones que se aprovechan de la situación”. “El confinamiento ha generado que las personas opten por usar licor o las drogas sintéticas ante la incertidumbre que se vive en estos días con relación a la salud y la economía, lo que conduce a que algunos experimenten estrés y ansiedad importantes y el consumo de drogas se convierte en un mecanismo para disminuirlas y controlarlas, de ahí la importancia de la familiar, el apoyo del estado y el compromiso de una sociedad justa y equitativa”, puntualizó.

Jue 21 Mayo 2020

Diócesis de Caldas rechaza incremento de violencia en corregimiento de Minas de Amagá

Tras el incremento de hechos violentos y asesinatos en el corregimiento de Minas de Amagá, situado en la subregión Suroeste del departamento de Antioquia, la diócesis de Caldas ha expedido un comunicado en el que expresa su preocupación ante estos acontecimientos que rompen con la tranquilidad de las comunidades. Al rechazar todo tipo de violencia, llaman la atención de la sociedad en general y de las autoridades competentes “para que tomen cartas en el asunto y no desestimen tales hechos, pues su crecimiento va siendo exponencial”. Resaltan que esta situación de violencia ha sido recurrente en lo corrido de este año, dejando sin vida a cinco habitantes de esta población. Descubren además, que algunos de los factores que están desestabilizando la tranquilidad de este municipio han estado marcados por cuenta del consumo y el tráfico de estupefacientes. Según lo expresa la misiva, problemas estructurales de índole social como el respeto a la vida humana, la educación, proyectos recreativos, el empleo, la familia, entre otros, han sido atendidos de manera esporádica por las autoridades, sin obtener una respuesta clara que ayude a la estabilidad en las comunidades. Por último, expresan su cercanía y acompañamiento a los habitantes de este corregimiento. Manifiestan su solidaridad y oración a los familiares de quienes han perdido sus seres queridos por cuenta de la violencia. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Dom 8 Mar 2020

Crisis en Nariño y el Cauca sigue acrecentándose

Así lo dieron a conocer los obispos de los departamentos de Nariño y Cauca, tras una reunión de tres días, donde hicieron una lectura cuidadosa de la realidad que se vive en estos territorios, arrojando como resultados la agudización de la crisis humanitaria. “Manifestamos nuestra profunda preocupación por el sufrimiento de nuestros pueblos, que se expresa en el abandono del Estado de sus ciudadanos, en el incremento del número de homicidios, los continuos enfrentamientos de los grupos armados que ponen en riesgo la vida de las comunidades”, señalaron. En un comunicado, los prelados también develaron otras problemáticas que siguen afectando la estabilidad de las comunidades, como son: el reclutamiento de jóvenes y niños por parte de grupos armados, la inestabilidad política de algunos municipios, el deterioro del medio ambiente, la expansión de la siembra de cultivos ilícitos y la minería ilegal. Por lo anterior, hicieron un llamado a las autoridades y a todos los ciudadanos para que cada uno desde sus responsabilidades, velen por el respeto y cuidado de la vida humana y la Casa Común. Así mismo, se refirieron al secuestro de los civiles retenidos en días pasados en zona rural del municipio de Guapi, en la Costa Pacífica del Cauca, al solicitar la intervención y buenos oficios de organismos nacionales e internacionales para que sirvan como mediadores en la liberación de los retenidos. "Rechazamos el fenómeno del secuestro que vivimos en nuestra región, de manera especial el sucedido en los últimos días en el territorio del municipio de Guapi. Estamos convencidos que la vida humana, la libertad y la movilidad en el territorio son esenciales para el progreso de los pueblos. Por eso solicitamos a quienes los tienen retenidos que les permitan retornar cuanto antes al seno de sus familias". Finalmente, frente a este complejo y sombrío panorama, los obispos pidieron la implementación de soluciones estructurales, lideradas por el Estado y el compromiso de la sociedad civil. El mensaje que se dio fruto de una reunión en el municipio de Guapi, del 5 al 7 de marzo, fue firmado por: Mons. Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Popayán; Mons. Julio Enrique Prado Bolaños, Obispo de Pasto; Mons. José Saúl Grisales Grisales, Obispo de Ipiales; Mons. Orlando Olave Villanoba, Obispo de Tumaco; Mons. Óscar Augusto Múnera Ochoa, Vicariato Apostólico de Tierradentro; y Mons. Carlos Alberto Correa Martínez, Vicariato Apostólico de Guapi. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mar 2 Jul 2019

“Solución al narcotráfico pasa por erradicar pobreza, marginación y corrupción”

Monseñor Orlando Olave Villanova, obispo de la diócesis de Tumaco, advierte que una de las principales preocupaciones que tienen los obispos, en especial de las diócesis del sur y el pacífico colombiano, es el problema del narcotráfico y la posible fumigación de los cultivos de uso ilícito. “En Tumaco el narcotráfico afecta profundamente a todas nuestras comunidades, a las comunidades afros, indígenas y otras comunidades que llegan al territorio de otras zonas. Es un problema complejo que se suma a otros problemas históricos como la pobreza, la marginación. El departamento de Nariño tiene muy pocas carreteras y la costa pacífica nariñense cuenta con solo el 7% de esas carreteras, está la urgencia por la salud, educación y estos problemas se convirtieron en el espacio idóneo para que se enquistara el narcotráfico que trae tantas dificultades al territorio.” Señaló Monseñor Olave, quien participa de la Asamblea Plenaria del Episcopado, en Bogotá, que en toda la zona sur y occidente del país, en departamentos como el Cauca, Chocó y Valle del Cauca, la iglesia está adelantando un trabajo a través de la Coordinación Regional del Pacífico para mitigar problemáticas como las del narcotráfico, que está mediada por el abandono histórico del Estado. “Le hemos venido hablando a los gobiernos que la solución al problema del narcotráfico, de los cultivos ilícitos no está simplemente en fumigar, hay que ir a erradicar otras realidades que tenemos; primero erradiquemos la pobreza, la marginación, la corrupción que hay en nuestros territorios y que han sido como ese caldo de cultivo idóneo”, aseveró el prelado. Monseñor Olave, también indicó que como Iglesia se viene trabajando con los campesinos, apoyando la reincorporación de los excombatientes a las comunidades, pero que los territorios aún cuentan con una presencia muy fuerte de grupos armados que se rearmaron o que no entraron al proceso de paz y “eso ha venido afectando tanto el proceso de implementación como la misma realidad social y política de las comunidades”. Todo lo anterior complejiza, aún más, los procesos de erradicación y lucha contra el narcotráfico. Según el gobierno, para 2019 la meta de erradicación de cultivos de uso ilícito es de 100.000 hectáreas y Tumaco es uno de los municipios priorizados.

Mié 16 Ene 2019

Entrevista al Cardenal Salazar sobre temas nacionales

El Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, concedió recientemente una entrevista al periodista Gerardo Aristizabal para el programa 'Pregunta Yamid' de Canal 1, en la que tocó temas nacionales como el narcotráfico, la corrupción, la violencia y la pedofilia en la Iglesia, entre otros. Presentamos transcripción de la misma. Señor cardenal, ¿cuál es su mensaje en este nuevo año para los colombianos? Un nuevo año siempre abre la posibilidad de sentirnos un poco más esperanzados. El mensaje fundamental es de esperanza. Una esperanza que tiene que convertirse en un deseo sincero, por parte de cada uno de nosotros, de seguir colaborando desde donde estemos, en el trabajo, en familia, para que el país siga adelante, para que alcance la paz, la justicia, la igualdad, la fraternidad y la solidaridad. La construcción del país es tarea de todos y cada uno de nosotros. ¿Qué diagnóstico hace usted de la situación de la Colombia actual? Tenemos que situarnos, en primer lugar, en el panorama mundial, que no es que sea muy claro ni entregue mucha tranquilidad. Estamos viviendo una época de intranquilidad en todos los niveles, y en ese contexto se sitúa Colombia, que tiene una serie de problemas internos que son los más acuciantes y que son los que nos provocan la mayor incertidumbre y, por lo tanto, la mayor sensación de intranquilidad: el narcotráfico y la corrupción. El narcotráfico en el país se presenta como un agente perturbador y generador de violencia. Generador de todo tipo de crímenes porque, desafortunadamente, el narcotráfico no se reduce sólo al tráfico de drogas sino que con el tráfico de drogas va todo tipo de crímenes que uno se pueda imaginar, desde los más grandes crímenes hasta los mínimos. En el tema del narcotráfico, con la reinserción de las Farc han quedado muchas zonas a merced de los carteles de las drogas. Colombia ha tenido siempre un problema muy serio y es que el país, como geografía, es mucho más grande que el Estado. El Estado no llega a todas partes y eso significa que hay vastas zonas del país que no están sometidas al Estado de Derecho, ni al estado de represión legítima y castigo del crimen. Eso ha permitido que haya proliferado, en las periferias, una serie de bandas criminales que son las que tratan de imponer su ley y de someter a la población. Incluso con amenazas a religiosos, como lo denunció hace poco el obispo de Santa Rosa de Osos contra varios de sus párrocos… Eso no es nuevo, desafortunadamente, pero lo trágico es que siga presentándose, que siga habiendo este tipo de grupos criminales que intimidan a la población, que impiden el trabajo de la Iglesia, que tratan de controlar la vida de la gente. Ahí tenemos una de las fallas principales y fundamentales del país. Dijo usted, cardenal, que otro problema es el de la corrupción Ese es otro problema que tenemos en el país. Todos los días se destapan nuevos episodios de corrupción, y lo más grave es que no tenemos las armas jurídicas suficientes para castigar y hacer posible que se reprima la corrupción, que es rampante. De esa rampante corrupción la gente está asqueada… Sí, pero no pasa nada. No pasa nada. En Colombia como que hemos perdido la capacidad de protestar y de hacerlo de una manera efectiva. Permitimos que las cosas sigan y que la situación se prolongue. Por ejemplo, con las marchas de los estudiantes no creo que se haya logrado crear ese ambiente positivo de protesta. De vamos a protestar contra situaciones para logran que cambien sino que, generalmente, derivan estas marchas en actos de vandalismo, de violencia. Nos hemos acostumbrado a tener una serie de problemas serios y a soportarlos. Y seguimos adelante. Cada uno sigue en su pequeña tarea y no pensamos en el país como tal. No tenemos un sentido de responsabilidad y, por lo tanto, no tenemos un sentido de nuestra propia capacidad para ayudar a solucionar los problemas del país. ¿Somos una sociedad pasiva en lo colectivo? Me parece que sí. Criticamos todo lo que tú quieras. Hablamos todo lo que tú quieras, pero difícilmente pasamos a una protesta efectiva que lleve a la solución de los problemas. ¿Será porque existe incredulidad en las instituciones, incluida la Iglesia católica? Hoy se ve a diario cómo la población golpea a policías cuando llegan a atender denuncias, y así en todos los aspectos… La gente ha ido tergiversando la naturaleza del Estado. La gente no considera al Estado como algo positivo que busca el bien de la sociedad, sino que generalmente lo concibe como una fuerza represiva y explotadora. Hay un problema de credibilidad en las instituciones porque no hay confianza en el Estado. Y no hay confianza porque a lo largo de la historia, el Estado no ha llegado a todas partes, y cuando llega, no siempre llega de la debida forma porque a veces llega con medidas restrictivas, con medidas impositivas, e incluso, a causar violencia. Eso hace que las instituciones pierdan credibilidad y no sean miradas como aquellas que promueven el bien, sino como fuentes de corrupción, de represión y de intranquilidad para el país. Eso hace que no confiemos en las instituciones y ha venido pasando, en los últimos años, con la Iglesia, desafortunadamente. Usted hablaba de las marchas y protestas, qué piensa del plantón realizado contra el señor fiscal general Ese tipo de protestas es importante que se dé. Eso significa que la gente se expresa, que tengan razón o no la tengan es otra cosa, pero lo importante es que sean capaces de expresar sus puntos de vista y de manifestar lo que piensan. En el caso concreto este del plantón, pues que sean capaces de organizar un plantón indica qué hay mucha gente que no está contenta con la forma como el señor fiscal general está actuando en el caso específico de Odebrecht, así haya otro fiscal Ad Hoc. ¿Ante eso qué debería hacer el fiscal? Creo que él debe atender las razones que se le presentan permanentemente y que ponen en tela de juicio su capacidad para seguir siendo el fiscal general. Él debe mirarlas de frente y tratar de demostrar, si es el caso, que sí puede seguir siendo fiscal porque no hay algo que verdaderamente se lo impida. Usted es uno de los cardenales más cercanos al papa Francisco, ¿Qué opina del tema de la pedofilia, que es una de sus preocupaciones? Va a haber una reunión del 21 al 24 de febrero en Roma con los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo, precisamente, para tratar ese tema. En esa reunión voy a tener una conferencia en la que hablaré sobre la ‘Responsabilidad del Obispo’ en todo el tratamiento de abuso sexual que se presenta, se ha presentado y Dios quiera que no se vuelva a presentar en la Iglesia. Nosotros ya tenemos unas normativas claras de cómo proceder. Tal vez antes no las había con toda la precisión que en este momento existen. En el año 2011 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una especie de guía para que cada Conferencia Episcopal hiciera una propia para el tratamiento de estos casos. Cada diócesis debe hacer su protocolo, tener una ruta de atención y estar alerta para que no se vuelvan a presentar estos casos. En el caso de que haya una denuncia poder tratarla y llegar a fondo en el castigo del culpable y también con la reparación de la Víctima. En este caso, creo que nosotros hemos avanzando y, con la ayuda del señor, esperamos que no se vuelva a presentar nunca jamás en la Iglesia un caso de abuso. ¿Qué medidas específicas ha implementado usted en Colombia para combatir la pedofilia en la Iglesia? Hay un plan integral: acompañamiento a la víctima que denuncia, acompañamiento en el proceso que se sigue para determinar la validez de la denuncia, también para determinar la pena que debe recibir el que ha abusado. Eso lógicamente tiene que ir también a Roma. Los protocolos y rutas están plenamente establecidos para que este proceso sea lo más rápido y efectivo posible. No solamente la Iglesia está empeñada en reprimir los abusos para evitar que se vuelvan a presentar. Tenemos toda una política del menor. El papa Francisco utilizó una frase que nosotros hemos asumido: la Iglesia tiene que ser un lugar seguro, de tal manera que en las parroquias, en los colegios, en las guarderías, en toda institución de Iglesia, nosotros podamos tener la certeza de que nadie va a correr peligro. El papa habló de que los católicos son unos en la Iglesia y otros fuera de ella, ¿En Colombia son los católicos camanduleros y de doble moral? Ese es un problema que se ha presentado en toda la existencia de la Iglesia y que se presenta en todos los ámbitos de la vida religiosa. No podemos garantizar que una persona, por el hecho de rezar, de ir a misa, de confesarse de vez en cuando, sea una persona coherente. La coherencia es uno de los problemas más graves que tenemos en todas partes. La gente hoy se ha acostumbrado a la incoherencia. Una cosa es lo que dicen, otra cosa es lo que hacen… una cosa es lo que piensan. La cultura en la que vivimos tiende a fragmentar la vida de las personas. La persona puede vivir con muchas personalidades, con muchas identidades al tiempo. Una cosa es la personalidad que muestra en Facebook, otra la que presenta en Instagram, y otra cosa es la que muestra en la oficina, en la casa y en la Iglesia. Esa fragmentación de la personalidad trae un peligro gravísimo por la dificultad de que alguien así guarde coherencia. ¿Cómo analiza el mandato del presidente Duque? Creo que tiene una excelente voluntad. Él es un hombre de bien: honesto, honrado que quiere hacer las cosas bien hechas. Otro problema es que se las dejen hacer. Tenemos un Congreso muy fragmentado, muy complejo, un país muy difícil porque los problemas nuestros son sumamente serios. Lo único que uno puede pedirle al Señor es que lo ilumine y lo fortalezca para que él pueda seguir adelante y ayude al país a avanzar en la solución de sus grandes problemas. ¿Quién estaría interesado en que al presidente Duque le vaya mal? Hay mucha gente, mucha gente. No voy a entrar a hacer un análisis de la política en Colombia porque ese es un análisis sumamente complejo y que pisaría muchos callos que no es necesario pisar. ¿Cómo ve el tema de la consolidación en implementación de la paz? Es un tema muy complejo porque todo lo pactado en La Habana no era tan fácil de implementar por muchos motivos, pero creo que el Gobierno está haciendo un esfuerzo serio por consolidar la paz. Pero el único problema no es la ex guerrilla de las Farc. Tenemos el ELN, tenemos el EPL, que ahora ha ido recobrando fuerzas nuevas, tenemos bandas criminales, paramilitares o, sencillamente, de narcotráfico, que hacen muy compleja la situación del país. La implementación de la paz requiere un esfuerzo de todo mundo pero que no es fácil, sobre todo teniendo el combustible del narcotráfico. Nosotros vamos a tener que luchar, durante mucho tiempo más, con toda la problemática de la violencia en Colombia. ¿Cuál es su futuro dentro de la Iglesia? El futuro dentro de la Iglesia a nadie le debe preocupar porque nosotros no hacemos carrera. Nosotros estamos para servir. Pero yo ya renuncié como Arzobispo de Bogotá. ¿Y qué le dijo el papa Francisco? Me dijo “quédate quieto. Mientras estés bien no hay problema”. Vamos a ver hasta cuándo estoy bien y por lo tanto hasta cuándo el papa quiere tenerme.

Lun 12 Dic 2016

Iglesia en Tumaco pide medidas para frenar la ola de violencia

Ante la ola de violencia que sacude al principal puerto sobre el Pacífico nariñense, la diócesis de Tumaco a través de la pastoral social emitió un comunicado en el que hace un llamado de alerta a las autoridades por el incremento de asesinatos. Según el Observatorio del Delito del Municipio de Tumaco, entre enero y noviembre de 2016, se han registrado 132 asesinatos. Al presentar el mensaje estas cifras desoladoras, pide a las “instituciones y autoridades municipales, departamentales y nacionales garantizar los derechos humanos e implementar las medidas necesarias para mejorar las condiciones de vida en el Pacífico nariñense”. Así mismo el mensaje presenta cifras del incremento de los cultivos ilícitos, registradas por la oficina de las Naciones Unidas. “El narcotráfico pone en grave peligro la vida y la libertad de hombres y mujeres que han terminado involucrados en estas actividades”. En la misiva la pastoral social invita a todos los grupos armados para que cesen todo hecho violento que atente contra la población civil. Al gobierno nacional le extienden la invitación para que se avance en la implementación del Acuerdo de paz logrado con la guerrilla de las FARC –EP. Igualmente piden buscar caminos que permita dar inicio a los diálogos con el ELN. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon] Foto: Tomada de internet