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obispo de istmina

Lun 27 Abr 2026

Entre la promesa y la profecía: acercamiento teológico y discernimiento geopolítico sobre Israel, Irán y Medio Oriente

Por Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez - En el complejo entramado de las relaciones internacionales contemporáneas, pocos escenarios suscitan una atención tan sostenida, una inquietud tan profunda y, simultáneamente, interpretaciones de carácter tan trascendente como la tensión persistente entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán. A primera vista, se trata de una confrontación inscrita en dinámicas de orden geoestratégico, disputas de influencia regional y divergencias ideológicas de carácter estructural. No obstante, en determinados contextos eclesiales y religiosos, dicha realidad es leída a la luz de las Sagradas Escrituras, como si los acontecimientos contemporáneos pudieran identificarse, sin mediaciones hermenéuticas, con la realización directa de designios proféticos previamente anunciados.Tal aproximación exige, por consiguiente, un ejercicio de discernimiento particularmente riguroso, sereno y teológicamente responsable. No se trata de establecer correspondencias inmediatas o asociaciones superficiales entre denominaciones antiguas y configuraciones estatales modernas, sino de examinar con prudencia si el texto bíblico ofrece fundamentos sólidos para una lectura que vincule estos acontecimientos con un cumplimiento profético específico.Para abordar adecuadamente esta cuestión, resulta necesario retornar al trasfondo bíblico en el que aparece Persia, entidad histórica que guarda relación geográfica y cultural con el actual Irán. En la Sagrada Escritura, Persia no se presenta como enemiga de Israel, sino, de manera significativa, como instrumento providencial en la economía de la restauración del pueblo elegido. La figura del rey Ciro constituye, en este sentido, un hito de particular densidad teológica. El profeta Isaías proclama: “Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y destronar a los reyes; para hacer que las ciudades se rindan y no le cierren las puertas…” (Is 45,1). La designación de un soberano extranjero con el título de “ungido”, categoría de profunda resonancia mesiánica, manifiesta la soberanía absoluta de Dios, quien actúa más allá de las fronteras visibles de su pueblo y dispone incluso de autoridades no israelitas para el cumplimiento de sus designios salvíficos.Esta perspectiva se confirma en el libro de Esdras, que recoge el decreto de Ciro, rey de Persia, autorizando el retorno del exilio y la reconstrucción del templo en Jerusalén: “Habla Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encomendado construirle un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. El que de ustedes pertenezca a ese pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, que está en la región de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel” (Esd 1,2-3). Este testimonio no solo evidencia una relación históricamente favorable entre Persia e Israel, sino que introduce una clave teológica fundamental: la historia de las naciones no se encuentra fuera del señorío divino, sino integrada en su misterioso y providente designio.A la luz de este trasfondo, resulta metodológicamente delicado establecer una identificación directa entre la Persia bíblica y el Irán contemporáneo en términos de enemistad profética. Aun cuando existe una continuidad geográfica e histórica, la configuración política, religiosa y cultural de los Estados modernos no puede ser equiparada de manera automática con los imperios del mundo antiguo. La recta hermenéutica exige, en consecuencia, distinguir con precisión entre tipología bíblica, lenguaje simbólico y cumplimiento literal de las profecías.No obstante, determinados enfoques interpretativos recurren a los capítulos 38 y 39 del libro de Ezequiel, que describen la visión de una coalición de naciones que se levanta contra Israel en los últimos tiempos. En dicho contexto se menciona a Persia: “Persia, Etiopia y Libia van con ellos, todos con escudos y cascos” (Ez 38,5). Este pasaje ha sido objeto de diversas lecturas a lo largo de la tradición exegética, particularmente en momentos históricos marcados por tensiones internacionales.Con todo, es necesario reconocer que la interpretación de estos textos no es unívoca. Una corriente exegética los comprende en sentido futurista y literal, identificando a los pueblos mencionados con entidades estatales contemporáneas. Otra tradición hermenéutica, de carácter más simbólico y teológico, entiende estos oráculos como expresiones propias del lenguaje apocalíptico, cuyo objetivo principal no es delinear con precisión el mapa geopolítico del futuro, sino proclamar la permanente oposición entre las fuerzas del mal y el designio de Dios en la historia. En esta última perspectiva, “Persia” no designaría necesariamente una nación moderna concreta, sino una representación paradigmática de realidades históricas que, en diversos momentos, se oponen al pueblo de Dios.En este horizonte de complejidad interpretativa debe situarse también la dimensión política del conflicto actual. La relación entre Israel e Irán se encuentra determinada por factores múltiples: consideraciones de seguridad nacional, equilibrios de poder regional, estrategias de disuasión, así como redes de alianzas internacionales. La República Islámica de Irán ha desarrollado una política exterior que entra en abierta tensión con la existencia y seguridad del Estado de Israel, mientras que este último percibe en determinados programas militares y nucleares una amenaza de carácter existencial. Tales dinámicas pertenecen, en sentido estricto, al ámbito de la geopolítica contemporánea, y no pueden ser reducidas, sin más, a categorías exclusivamente teológicas o proféticas.En este mismo contexto regional, es necesario ampliar la mirada hacia otros escenarios que integran este entramado de tensiones. La situación en Gaza, tras periodos de intensa conflictividad seguidos de intervalos de relativa contención, ha constituido durante años un foco de grave crisis humanitaria y política, con profundas repercusiones para la estabilidad regional. De igual modo, la realidad del Líbano reviste una particular gravedad y complejidad, especialmente en lo relativo a la presencia de actores armados, no estatales, con significativa capacidad de incidencia militar y política. Las dinámicas que se desarrollan en la frontera norte de Israel no pueden ser comprendidas de forma aislada, sino en el contexto de una red más amplia de relaciones, influencias y confrontaciones indirectas que atraviesan todo el Oriente Medio, configurando un escenario de inestabilidad prolongada y estructural.A este ya complejo entramado se suma la presencia de actores extrarregionales cuya influencia resulta determinante en la configuración del equilibrio estratégico global. Entre ellos, los Estados Unidos de América ocupan un lugar central como principal aliado del Estado de Israel, no solo en el ámbito de la cooperación militar y tecnológica, sino también en el plano diplomático y político. Esta relación, consolidada a lo largo de décadas, introduce una dimensión adicional al conflicto, al situarlo dentro de un sistema internacional más amplio en el que las decisiones de las grandes potencias inciden directamente en la estabilidad del Medio Oriente. En consecuencia, la interacción entre actores regionales y extrarregionales configura un escenario de elevada complejidad, que exige ser abordado con especial rigor analítico y prudencia interpretativa.Sería igualmente incompleto, sin embargo, omitir la influencia que ejercen las narrativas religiosas en la configuración simbólica de estos conflictos. Tanto en determinadas corrientes del Judaísmo y del Islam, como en ciertos sectores del pensamiento cristiano, existen marcos interpretativos que atribuyen a los acontecimientos históricos un significado de carácter espiritual o escatológico. Aunque tales lecturas no determinan de manera directa las decisiones políticas de los Estados, sí influyen en la percepción colectiva de los acontecimientos, contribuyendo en ocasiones a intensificar la carga emocional y simbólica de las tensiones existentes.En este contexto surge una cuestión de notable relevancia teológica: ¿Es legítimo afirmar que la actual tensión entre Israel e Irán, enmarcada en un escenario regional más amplio que incluye Gaza y el Líbano, y en un contexto internacional donde intervienen también potencias como los Estados Unidos, se puede entender como el cumplimiento directo de una profecía bíblica específica? Una aproximación responsable desde nuestra fe exige responder con prudencia y reserva. Si bien las Escrituras contienen referencias a Persia y presentan visiones de conflicto que pueden resonar con la actualidad, no se encuentra en ellas una identificación explícita, inequívoca y directa de los acontecimientos contemporáneos como cumplimiento literal de dichos oráculos.El riesgo de una lectura precipitada o excesivamente literalista de la profecía ha sido advertido reiteradamente a lo largo de la tradición eclesial. La historia muestra numerosos intentos de correlacionar acontecimientos políticos concretos con textos apocalípticos, muchos de los cuales han derivado en interpretaciones erróneas o en lecturas reduccionistas de la complejidad histórica. La sana teología invita, por el contrario, a una hermenéutica marcada por la humildad, el discernimiento y la conciencia de los límites del conocimiento humano ante el misterio del actuar divino en la historia.En última instancia, el valor permanente de los textos proféticos no reside en la precisión cronológica de los acontecimientos que describen, sino en la proclamación de verdades teológicas fundamentales: la soberanía absoluta de Dios sobre la historia, la firme certeza de su justicia y la esperanza escatológica de una restauración plena de la creación. Estas verdades, lejos de quedar circunscritas a contextos históricos determinados, iluminan de manera constante la comprensión creyente de la realidad.Desde esta perspectiva, más que precipitarse a establecer identificaciones definitivas entre los textos sagrados y la coyuntura contemporánea, se impone una actitud de discernimiento eclesial sereno, que reconozca tanto la profundidad espiritual de la historia como la complejidad irreductible de los procesos políticos. De este modo, la reflexión creyente no se orienta hacia la especulación, sino hacia la comprensión responsable, el juicio prudente y la incesante búsqueda de la paz en el mundo, que continúa desenvolviéndose bajo el misterio providente de Dios. En esta línea entendemos y acogemos, como hijos de la Iglesia, el llamado a “una paz desarmada y desarmante” como nos lo viene pidiendo, desde su primer saludo el Papa León XIV. No nos dejemos confundir ni por profecías apocalípticas ni por ataques rastreros a la Sagrada Persona del Papa. Nuestra misión es luchar por hacer claro el Evangelio que siempre será un juicio de paz, armonía, fraternidad y convivencia serena entre las naciones. Y, sintamos como un bálsamo de frescura, la bienaventuranza que nos asegura la filiación divina: “Dichosos los que construyen la paz, porque Dios los llamará sus hijos” (Mt 5, 9).+Mario de Jesús Álvarez GómezObispo de Istmina-Tadó

Mié 14 Ago 2024

Extender el cese al fuego: el llamado urgente del Obispo de Istmina-Tadó al Gobierno Nacional y al ELN

En medio de la grave situación humanitaria que padecen las comunidades de la subregión del San Juan (Chocó), y tras el anuncio de paro armado indefinido hecho en las últimas horas por la guerrilla del ELN, el obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, hace un llamado urgente para que se extienda el cese al fuego y se alivie el temor, dolor y las necesidades que están viviendo estas poblaciones ribereñas.“Que lleguen a un acuerdo. Entiendo que hay ahora una discusión de carácter técnico y jurídico; que se pueda superar esa dificultad, de tal manera que nuestras comunidades sientan un alivio. Es urgente, es necesario que se prolongue el cese al fuego para que nuestras comunidades vayan sintiendo fortaleza en su caminar y se vislumbre que la paz está cerca”, expresa el prelado en el videomensaje.La Diócesis de Istmina-Tadó informó también que, entre los municipios más afectados, se encuentran Nóvita, Sipí y Medio San Juan; han evidenciado el desplazamiento desde comunidades como Brisas, Doidó, Chambacú, Torrá, Barranconcito y Charco Largo, hacia otras localidades como Negría, Noanama, Puerto Murillo y hacia las cabeceras municipales de Istmina y Medio San Juan. Las poblaciones de Torrá, Barranconcito y Charco Largo, también se encuentran confinadas.Además, desde esta jurisdicción eclesiástica se dio a conocer que las comunidades confinadas están requiriendo con urgencia elementos básicos como filtros purificadores de agua, ropa, aseo personal; también apoyo psicosocial y atención en salud ante muchos casos de niños, niñas y adultos mayores que se encuentran enfermos.Según ha informado la Defensoría del Pueblo, este paro armado del ELN tiene confi¡nadas alrededor de 45.000 personas en Chocó; de las cuales hay cerca de 7.500 tienen doble afectación, por cuenta del conflicto armado y de situaciones de emergencia ambiental.De manera particular, la Pastoral Social de la Diócesis de Istmina-Tadó, ha entregado esta relación de afectaciones de las comunidades de Sipí:Buenas Brisas: 41 familiasDesplazadas: 22Confinadas: 19San Agustín: 49 familiasDesplazadas: 1Confinadas: 48Chambacú: 30 familiasDesplazadas: 3010 familias en la comunidad de Negria y el resto en comunidades aledañas, como noanama, San Agustín y Buenas Brisas.En la sede de Acadesan están desplazados: 18 familias, de los cuales 50 son niños, 17 adultos y 1 lactante.La Iglesia hace presencia allí a través de sacerdotes, religiosas, así como de los miembros de la Comisión de Reconciliación, Paz y Desarrollo (REPAD), que tiene como misión velar por el acompañamiento y búsqueda de ayuda para las víctimas del conflicto.Vea el videomensaje a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Dom 18 Dic 2022

Iglesia en Chocó pide a grupos armados un cese unilateral al fuego

En un comunicado titulado “Ni un muerto más”, la Iglesia católica en el Chocó, hace una llamado urgente a los diferentes grupos armados presentes en estos territorios, para que manifiesten su compromiso con la paz y con hechos concretos para esta Navidad y fin de año hagan un cese unilateral al fuego. “Un signo claro de sincera voluntad de paz debe manifestarse en el respeto a la vida, el cese a las extorsiones, la desaparición de las fronteras o barreras invisibles, el reclutamiento e instrumentalización de niños y niñas, adolescentes y jóvenes”. En un comunicado, el obispo de Ismina-Tadó, monseñor Mario Álvarez Gómez, en nombre de toda la Iglesia Chocoana, presenta un panorama sombrío de los padecimientos de la población durante el año 2022, en materia de violencia (180 asesinatos), en orden social, pobreza y sufrimiento por cuenta de los desastres naturales (incendio). Sumado a ello, señala la misiva, el control de los distintos actores armados sobre los chocoanos y la insistencia de los gobiernos del orden local, departamental y nacional de seguir “insistiendo en atender una crisis humanitaria, social y ambiental con medidas militaristas, en lugar de atacar las verdaderas causas de la problemática chocoana, que tiene sus génesis, en la histórica indiferencia del gobierno nacional”. Se resalta además, otros factores que se considera han hecho del Chocó territorios de pobreza, son ellos: “la ausencia de políticas públicas, la corrupción y la falta de medios y oportunidades para transformar, de manera sostenible, los inmensos recursos naturales que poseemos, en bienestar”. Por todo esto, señala la misiva “Alentamos, con inmensa esperanza, la disposición del Gobierno Nacional y del ELN de iniciar en nuestro territorio, los alivios humanitarios, que nos traigan sosiego y ánimo para seguir la lucha por la paz”. Igualmente, convocan a los excombatientes de las FARC y a las tres ramas del poder del Estado colombiano a ser fieles al cumplimiento e implementación del "Acuerdo Final de la Terminación del Conflicto y la Construcción de Paz Estable y Duradera". Finalmente, hacen un llamado al pueblo chocoano a no desfallecer y a seguir aportando entre todos para la construcción de un nuevo Departamento, “teniendo en cuenta el respeto a la diferencia, el rescate de valores, la equidad, la reconciliación, el perdón y la paz para que todos podamos vivir con dignidad en nuestros territorios”.

Mié 27 Jul 2022

Monseñor Mario Álvarez nuevo administrador apostólico de Quibdó

La Nunciatura Apostólica en Colombia comunicó este miércoles 29 de junio, que el Papa Francisco nombró como administrador apostólico de la diócesis de Quibdó, mientras la sede episcopal se encuentre vacante, a Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, actual obispo de la Diócesis de Istmina - Tadó. Su nombramiento se dio luego de la designación y posesión canónica de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, como obispo de la Diócesis de Soacha, quien sirvió con su ministerio episcopal durante casi una década en la Diócesis de Quibdó. Esta elección se hizo mediante decreto expedido por la Congregación para los Obispos, donde se señala que se designa un administrador apostólico de la Iglesia Particular antes mencionada, hasta que cese la vacante de la sede episcopal, tras la elección de un nuevo obispo. Monseñor Álvarez Gómez, asumirá el cargo este jueves 30 de junio en la Catedral San Francisco de Asís de la Diócesis de Quibdó. BIOGRAFÍA Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez nació en Palmira – municipio de Medellín, en territorio de la diócesis de Santa Rosa de Osos, el 19 de octubre de 1959. Cursó sus estudios primarios en Palmitas, su pueblo natal, y en el Seminario Menor Diocesano de Santa Rosa de Osos obtuvo el bachillerato académico. Inmediatamente después, pasó al Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y allí cursó la filosofía y la teología. Fue ordenado sacerdote el 19 de noviembre de 1985 y fue incardinado en la diócesis de Santa Rosa de Osos. Posteriormente se especializó en la Universidad Gregoriana en Roma, donde en 1993, obtuvo la licenciatura en teología bíblica. En el curso de su ministerio presbiteralha recibido los siguientes cargos: Vicario parroquial de Entrerríos (1985-1987); Profesor en el Seminario Menor Diocesano (1987-1989); Prefecto de Disciplina en el Seminario Menor (1988); Administrador parroquial en El Brasil (1989-1990); Profesor de Filosofía y Lenguas en el Seminario Mayor (1990); Estudios de teología bíblica en Roma (1990-1993); Profesor en el Seminario Mayor Diocesano (1994-1995); Vicario general de la diócesis de Santa Rosa de Osos (1995-2000); Vicario de Pastoral en la misma diócesis (1997-2000); Rector del Seminario Mayor Diocesano (1999-2003); Párroco en San Pedro de los Milagros (2003-2008); Párroco en la Catedral de Santa Rosa de Osos (2009-2010); Director de las Obras Misionales Pontificias de Colombia (2010 - 2018). El 3 de febrero de 2018 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como obispo de Istmina-Tadó. el 3 de marzo del mismo año fue su ordenación episcopal. El 29 de junio de 2022 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó.

Jue 10 Feb 2022

Obispo de Istmina rechaza asesinato de líder indígena

En un video mensaje, el obispo de la Diócesis de Istmina – Tadó, Mario de Jesús Álvarez Gómez, rechazó de manera enérgica el asesinato de Luis Chamapuro Quiro, líder del Pueblo Wounaan de Chocó, secuestrado el pasado 3 de febrero por integrantes del ELN. El prelado, advirtió como una vez más las comunidades del Medio San Juan, Unión Wounaan, La Lerma, Puerto Olave, San Cristóbal, La Unión, se sienten acosadas por los grupos armados que no respetan la vida de la población. “Invito a todos los grupos armados, al ELN, al Clan del Golfo y a todos aquellos que están empeñados en buscar su propio bien, para que miren la realidad de nuestra gente, nuestras comunidades y paren definitivamente toda esta espiral de violencia”, señaló el obispo. Finalmente, el prelado expresó su voz de aliento a la familia y a la comunidad del líder asesinado e hizo un llamado a la reconciliación, el perdón y la paz.

Jue 16 Sep 2021

Iglesia solidaria con las víctimas del Medio y Bajo San Juan (Chocó)

En un comunicado los obispos de la Costa Pacífica y Suroccidente de Colombia expresaron su solidaridad con la Iglesia de Istmina-Tadó y sus comunidades, víctimas del conflicto armado y la crisis humanitaria que habita en esta región del Chocó. “Nos unimos a las preocupaciones y los llamados que la Iglesia y las organizaciones etnicoterritoriales han emitido en diversos momentos. La realidad dramática que hoy viven comunidades indígenas y afrodescendientes ubicadas en la cuenca del río San Juan, es similar a la que experimentan miles de personas en todo el departamento del Chocó y los departamentos del Cauca, Nariño y Valle”. Los prelados observan que han sido varias las denuncias que tanto la Iglesia como organizaciones de Derechos Humanos han realizado, sin tener respuesta alguna por parte de los organismos competentes. “hemos puesto de manifiesto lo que sucede en el territorio a causa del abandono estatal y el accionar de los grupos armados. Lamentablemente, el clamor de las comunidades no ha sido escuchado y, en consecuencia, las violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, en lugar de disminuir, se intensifican”. Frente a esta realidad, hacen un nuevo llamado al Estado colombiano para que se tomen acciones pertinentes e integrales que garanticen la vida y dignidad de la población afectada. Así también, exhortan a los actores armados para que respeten la población civil y frenen las acciones que perturban la tranquilidad de las comunidades. Finalmente, piden al pueblo católico orar por la paz de Colombia y “obrar con sensibilidad solidaria con los hermanos que sufren la guerra, el hambre y el abandono”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] Audio: Lectura del comunicado por Mons. Juan Carlos Barreto, obispo de Quibdó

Jue 6 Feb 2020

“No nos hemos olvidado de la hermana Gloria Cecilia”: Iglesia colombiana

Con estas palabras Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina - Tadó y miembro de la Comisión de Animación y Pastoral Misionera de la Conferencia Episcopal de Colombia, recordó que los obispos siguen orando por la religiosa que fue secuestrada hace tres años en la República de Malí. Al extender su saludo a la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, a la Superiora y a todas las religiosas de esta Comunidad, dijo que el próximo siete de febrero, los obispos reunidos en la Asamblea Plenaria elevarán una plegaria a Dios para pedir por la pronta liberación de la religiosa. “No nos hemos olvidado de la hermana Gloria Cecilia Narváez, no las olvidamos a ustedes, las tenemos particularmente presentes y este siete de febrero elevaremos con ustedes una oración confiada a Dios para que el Señor toque el corazón de esta gente y la hermana encuentre nuevamente la libertad”, expresó el prelado. Cabe recordar que la retención de la hermana Gloria Cecilia se produjo un siete de febrero del 2017, estando ella en desarrollo de su servicio pastoral en la aldea de Karangasso, cerca de Koutiala, unos 400 kilómetros al este de Bamako (República de Malí – África Occidental).