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Iglesia en el mundo

Dom 4 Abr 2021

Mensaje del Papa Francisco Urbi et Orbi: "La Pascua da esperanza y no defrauda"

Este 4 de abril, 'Domingo de Resurrección', el día en el que Jesucristo resucitó, el Papa Francisco dirigió un mensaje de Pascua y envió su bendición Urbi et Orbi, desde la Ciudad del Vaticano, en el mismo señaló “Hoy resuena en cada lugar del mundo el anuncio de la Iglesia: “Jesús, el crucificado, ha resucitado, como había dicho. Aleluya”. El anuncio de la Pascua no es un espejismo o una vía de escape Francisco, en el mensaje con motivo de la bendición Urbi et Orbi, insistió en que el anuncio de la Pascua no muestra un espejismo o una fórmula de escape ante la situación que estamos viviendo: “La pandemia todavía está en pleno curso, la crisis social y económica es muy grave, especialmente para los más pobres; y a pesar de todo —y es escandaloso— los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan. Este es el escándalo de hoy”. “El anuncio de Pascua recoge en pocas palabras un acontecimiento que da esperanza y no defrauda: “Jesús, el crucificado, ha resucitado”. No nos habla de ángeles o de fantasmas, sino de un hombre, un hombre de carne y hueso, con un rostro y un nombre: Jesús”, afirmó el Obispo de Roma. Dios resucitó a su hijo porque cumplió su voluntad de salvación “Dios Padre resucitó a su Hijo Jesús porque cumplió plenamente su voluntad de salvación: asumió nuestra debilidad, nuestras dolencias, nuestra misma muerte; sufrió nuestros dolores, llevó el peso de nuestras iniquidades. Por eso Dios Padre lo exaltó y ahora Jesucristo vive para siempre, es el Señor”, afirmó el Romano Pontífice. Cristo resucitado es esperanza Francisco prosiguió afirmando que las llagas en las manos, pies y costado de Jesús, “estas heridas son el sello perpetuo de su amor por nosotros”. El resucitado, subraya Francisco, es esperanza para todos los que sufren a causa de la pandemia, para los enfermos y para los que han perdido un ser querido. “Que el Señor dé consuelo y sostenga las fatigas de los médicos y enfermeros. Todas las personas, especialmente las más frágiles, precisan asistencia y tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios”. Seguidamente el Pontífice llamó a continuar con el proceso de vacunación: “en el espíritu de un “internacionalismo de las vacunas”, insto a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres. Cristo resucitado es consuelo El Papa recogió las duras condiciones de vida que viven quienes han perdido el trabajo o están en problemas económicos. “Que el Señor inspire la acción de las autoridades públicas para que todos, especialmente las familias más necesitadas, reciban la ayuda imprescindible para un sustento adecuado. Desgraciadamente, la pandemia ha aumentado dramáticamente el número de pobres y la desesperación de miles de personas”. Seguidamente, pidió por Haití: “Y precisamente al querido pueblo haitiano se dirige en este día mi pensamiento y mi aliento, para que no se vea abrumado por las dificultades, sino que mire al futuro con confianza y esperanza”. A continuación, el Papa dijo: “Y les digo que mi pensamiento va especialmente a ustedes, queridos hermanos y hermanas haitianos: estoy cerca de ustedes, estoy cerca de ustedes, y quisiera que los problemas se resolvieran definitivamente para ustedes. Rezo por ello, queridos hermanos y hermanas haitianos”. El resucitado, esperanza para los jóvenes Francisco expresó: “Jesús resucitado es esperanza también para tantos jóvenes que se han visto obligados a pasar largas temporadas sin asistir a la escuela o a la universidad, y sin poder compartir el tiempo con los amigos. Todos necesitamos experimentar relaciones humanas reales y no sólo virtuales, especialmente en la edad en que se forman el carácter y la personalidad”. Igualmente, el Papa expresó su cercanía a todos los jóvenes del mundo, particularmente a “los de Myanmar, que están comprometidos con la democracia, haciendo oír su voz de forma pacífica, sabiendo que el odio sólo puede disiparse con el amor”. El Resucitado, fuente de renacimiento para los emigrantes “Que la luz del Señor resucitado sea fuente de renacimiento para los emigrantes que huyen de la guerra y la miseria. En sus rostros reconocemos el rostro desfigurado y sufriente del Señor que camina hacia el Calvario. Que no les falten signos concretos de solidaridad y fraternidad humana, garantía de la victoria de la vida sobre la muerte que celebramos en este día” afirmó el Papa. A continuación, agradeció la solidaridad de Líbano y Jordania porque reciben a tantos refugiados que han huido del conflicto sirio. Agradecimiento a los pueblos que acogen a migrantes El Papa también pidió por el pueblo del Líbano y dijo: “Que el pueblo libanés, que atraviesa un período de dificultades e incertidumbres, experimente el consuelo del Señor resucitado y sea apoyado por la comunidad internacional en su vocación de ser una tierra de encuentro, convivencia y pluralismo”. Acallar las armas El Papa pidió por Siria, “donde millones de personas viven actualmente en condiciones inhumanas”. También pidió por Yemen: “cuyas vicisitudes están rodeadas de un silencio ensordecedor y escandaloso" y por Libia: “donde finalmente se vislumbra la salida a una década de contiendas y enfrentamientos sangrientos”. Francisco llama a todas las partes involucradas a cesar el sufrimiento de estos pueblos y a permitir que “los pueblos devastados por la guerra vivan en paz”. Francisco expresó sus deseos para que los Palestinos e israelíes “vuelvan a encontrar la fuerza del diálogo para alcanzar una solución estable, que permita la convivencia de dos Estados en paz y prosperidad”. El Obispo de Roma hizo memoria de Iraq, país que visitó recientemente y dijo: “pido pueda continuar por el camino de pacificación que ha emprendido, para que se realice el sueño de Dios de una familia humana hospitalaria y acogedora para todos sus hijos”.[1] Francisco también dirigió su mirada hacia África, donde algunos países “ven su futuro amenazado por la violencia interna y el terrorismo internacional” y citó a Sahel y Nigeria, la región de Tigray y Cabo Delgado. Pidió que se continúen los esfuerzos por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos, respetando los derechos humanos y la sacralidad de la vida. “Todavía hay demasiadas guerras, demasiada violencia en el mundo” “Que el Señor, que es nuestra paz, nos ayude a vencer la mentalidad de la guerra”, dijo Francisco y pidió para que los prisioneros de los conflictos en Ucrania oriental y en Nagorno-Karabaj, que puedan volver sanos y salvos con sus familias. También pidió para al Señor que “inspire a los líderes de todo el mundo para que se frene la carrera armamentista”. El Obispo de Roma recordó que el 4 de abril se celebra el Día Mundial contra las minas antipersona, artefactos que calificó como “artefactos arteros y horribles que matan o mutilan a muchos inocentes cada año (…) ¡Cuánto mejor sería un mundo sin esos instrumentos de muerte!” El Papa expresó sus deseos “para todas las restricciones a la libertad de culto y de religión en el mundo, sean eliminadas y que cada uno pueda rezar y alabar a Dios libremente”. Francisco terminó su alocución con las siguientes palabras: A la luz del Señor resucitado, nuestros sufrimientos se transfiguran. Donde había muerte ahora hay vida; donde había luto ahora hay consuelo. Al abrazar la Cruz, Jesús ha dado sentido a nuestros sufrimientos. Y ahora recemos para que los efectos beneficiosos de esta curación se extiendan a todo el mundo. ¡Feliz Pascua, serena y santa a todos!. [1] Cf. Encuentro Interreligioso en Ur (6 marzo 2021). Fuente: VATICAN NEWS

Dom 28 Mar 2021

El Papa en el Domingo de Ramos: "pidamos la gracia del estupor"

Volver a comenzar desde el asombro, mirando al Crucificado: es a lo que anima el Papa Francisco en su homilía de la Misa en el Domingo de Ramos, que conmemora la entrada del Señor Jesús a Jerusalén. Dejarse sorprender por Jesús, dice el Santo Padre, "para volver a vivir", porque la grandeza de la vida no está en el tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados por Dios. En este día “pidamos la gracia del estupor”. Fue la exhortación del Papa Francisco en su homilía en la Misa de la Conmemoración del ingreso del Señor Jesús a Jerusalén, en el Domingo de Ramos. La liturgia de hoy, comenzó diciendo el Papa, “suscita cada año en nosotros un sentimiento de asombro”, pues “pasamos de la alegría que supone acoger a Jesús que entra en Jerusalén, al dolor de verlo condenado a muerte”. Se trata de un sentimiento “que nos acompañará toda la Semana Santa”. Es necesario pasar de la admiración al asombro Recordando el ingreso de Jesús a Jerusalén, en un humilde burrito, mientras en cambio la gente esperaba con solemnidad para la Pascua “al libertador poderoso” y celebrar la victoria sobre los romanos “con la espada”, Francisco planteó un interrogante: “¿Qué le sucedió a aquella gente, que en pocos días pasó de aclamar con hosannas a Jesús a gritar ‘crucifícalo’?” Y explicó: En realidad, aquellas personas seguían más una imagen del Mesías, que al Mesías real. Admiraban a Jesús, pero no estaban dispuestas a dejarse sorprender por Él. El asombro es distinto de la simple admiración. La admiración puede ser mundana, porque busca los gustos y las expectativas de cada uno; en cambio, el asombro permanece abierto al otro, a su novedad. El Papa señaló que también hoy hay muchos que admiran a Jesús, pero que, sin embargo “sus vidas no cambian”. Esto porque “admirar a Jesús no es suficiente”, sino que es necesario “seguir su camino, dejarse cuestionar por Él, pasar de la admiración al asombro”. Lo que más sorprende del Señor y de su Pascua, afirma el Sumo Pontífice, es “el hecho de que Él llegue a la gloria por el camino de la humillación”. Él triunfa acogiendo el dolor y la muerte, que nosotros, rehenes de la admiración y del éxito, evitaríamos. […] Sorprende ver al Omnipotente reducido a nada. Verlo a Él, la Palabra que sabe todo, enseñarnos en silencio desde la cátedra de la cruz. Ver al rey de reyes que tiene por trono un patíbulo. Ver al Dios del universo despojado de todo. Verlo coronado de espinas y no de gloria. Verlo a Él, la bondad en persona, que es insultado y pisoteado. Jesús subió a la cruz para descender a nuestro sufrimiento El Señor se humilló por nosotros, “para tocar lo más íntimo de nuestra realidad humana, para experimentar toda nuestra existencia, todo nuestro mal”, explicó Francisco. Subió a la cruz para descender a nuestro sufrimiento, probando nuestros peores estados de ánimo: el fracaso, el rechazo de todos, la traición de quien le quiere e, incluso, el abandono de Dios. Experimentando en su propia carne nuestras contradicciones más dolorosas las redimió y las transformó: Su amor se acerca a nuestra fragilidad, llega hasta donde nosotros sentimos más vergüenza. Y ahora sabemos que no estamos solos. Dios está con nosotros en cada herida, en cada miedo. Ningún mal, ningún pecado tiene la última palabra. Dios vence, pero la palma de la victoria pasa por el madero de la cruz. Por eso las palmas y la cruz están juntas. Levantemos nuestra mirada a la Cruz La vida cristiana, aseguró el Papa, “sin asombro, es monótona”, pues, si la fe "pierde su capacidad de sorprenderse se queda sorda”: no siente la maravilla de la gracia, ni experimenta el gusto del Pan de vida y de la Palabra, y no percibe la belleza de los hermanos y el don de la creación, y no tiene otra vía que refugiarse en legalismos, clericalismos y todas esas cosas que Jesús condena en el capítulo 23 de Mateo. De ahí la invitación del Santo Padre a que, en esta Semana Santa, “levantemos nuestra mirada hacia la cruz para recibir la gracia del estupor”. San Francisco de Asís, mirando al Crucificado, se asombraba de que sus frailes no llorasen. Y nosotros, ¿somos capaces todavía de dejarnos conmover por el amor de Dios? ¿Por qué hemos perdido la capacidad de asombrarnos ante él? Tal vez porque nuestra fe ha sido corroída por la costumbre. Tal vez porque permanecemos encerrados en nuestros remordimientos y nos dejamos paralizar por nuestras frustraciones. Tal vez porque hemos perdido la confianza en todo y nos creemos incluso fracasados. Pero detrás de todos estos “tal vez” está el hecho de que no nos hemos abierto al don del Espíritu, que es Aquel que nos da la gracia del estupor. Abrirse al don del Espíritu que nos da la gracia del estupor y “volver a comenzar desde el asombro", es, pues, la exhortación del Santo Padre: mirar al Crucificado y decirle “Señor, ¡cuánto me amas! ¡qué valioso soy para Ti!”. Dejarse sorprender por Jesús “para volver a vivir, porque la grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados". "La grandeza de la vida está precisamente en la belleza del amor". En el Crucificado vemos a Dios humillado, al Omnipotente reducido a un despojo. Y con la gracia del estupor entendemos que, acogiendo a quien es descartado, acercándonos a quien es humillado por la vida, amamos a Jesús. Porque Él está en los últimos, en los rechazados, en aquellos que nuestra cultura farisea condena. Ante la cruz no hay lugar a malas interpretaciones El Sumo Pontífice concluyó su homilía refiriéndose a la escena “más hermosa” del estupor que el Evangelio de hoy nos muestra: la del centurión que, al ver expirar a Jesús exclama: “¡Realmente este hombre era Hijo de Dios!”. El centurión, dijo el Papa, se dejó asombrar por el amor: vio morir a Jesús “amando” y eso lo asombró. Sufría, estaba agotado, pero seguía amando. Esto es el estupor ante Dios, quien sabe llenar de amor incluso el momento de la muerte. En este amor gratuito y sin precedentes, el centurión, un pagano, encuentra a Dios. ¡Realmente este hombre era Hijo de Dios! Su frase ratifica la Pasión. Muchos otros antes del centurión, habían reconocido a Jesús como Hijo de Dios. Pero, sin embargo, “Cristo mismo los había mandado callar, porque existía el riesgo de quedarse en la admiración mundana, en la idea de un Dios que había que adorar y temer en cuanto potente y terrible”. Ahora, ante la cruz “no hay lugar a malas interpretaciones”, pues “Dios se ha revelado y reina sólo con la fuerza desarmada y desarmante del amor”. De ahí la exhortación final del Sumo Pontífice que, haciendo presente que Dios “continúa sorprendiendo nuestra mente y nuestro corazón”, anima a que dejemos que "el estupor nos invada”. Fuente: Vatican News

Jue 25 Mar 2021

"ADN Celam": Nuevo servicio informativo para América Latina y el Caribe

Como parte del proceso de renovación y restructuración del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM) que adelanta este organismo eclesial, fue presentado en estos días el boletín informativo "ADN Celam", que ofrecerá de manera gratuita por Whatsapp y por Telegram, las principales noticias de la Iglesia latinoamericana. Según lo han dicho en su portal, este boletín ADN Celam "responde a la necesidad de afianzar y fortalecer las apuestas comunicativas de la Iglesia latinoamericana y caribeña, así como su incidencia social y pastoral en el continente. Además, se constituye en un primer paso para una futura agencia de noticias del CELAM". El nuevo informativo diario, estará bajo la responsabilidad del área de comunicaciones y prensa del CELAM, conformado por un equipo de profesionales en esta área de varios países de América Latina. Son ellos: Paola Calderón (Colombia), Luis Miguel Modino (Brasil), Ángel Alberto Morillo (Venezuela) y Óscar Elizalde Prada (Colombia, quien también funge como asesor interino del Centro para la Comunicación del Celam). La imagen visual de ADN Celam La imagen visual o logo del informativo tiene formas circulares y abiertas, expresa los dinamismos sinodales que atraviesa el ejercicio pastoral, formativo, comunicativo y de gestión del conocimiento del CELAM, en diálogo con cada una de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, las cuales se encuentran representadas en las figuras continuas que se aprecian en el centro del logo. La imagen ha sido creada por Giovanny Pinzón y Milton Ruiz. ¿Cómo recibir ADN Celam en el celular? Los interesados en hacer parte de la comunidad ADN Celam podrán seguir los siguientes pasos: * Desde tu celular has clic en AQUÍ para recibir el boletín por Whatsapp, o AQUÍ para recibir el boletín por Telegram. * Cuando te salga el mensaje: “Quiero hacer parte de la comunidad ADN Celam”, pulsa UNIRME. Para mayores informes o en caso de tener alguna dificultad para inscribirse al boletín, puede escribir al siguiente correo electrónico: [email protected] Fuente: Of. prensa del CELAM

Vie 19 Mar 2021

CELAM: “Que el testimonio vivo de San José nos aliente a ser custodios de la vida”

Con motivo de la Solemnidad de San José, este 19 de marzo, el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, ha compartido un video-mensaje en el que evoca el testimonio de santidad y de fidelidad creativa de San José, como uno de los más sobresalientes en las Sagradas Escrituras, si bien es “una de las historias más discretas de los Santos Evangelios”. “Hombre justo” “A San José lo reconocemos como ‘hombre justo’, carpintero de oficio, siempre obediente a los designios de Dios, incluso en los momentos de dificultad e incomprensión, asumiendo los caminos que el Señor le iba mostrando”, ha recordado el Presidente del CELAM, subrayando que no solo asumió la paternidad de Jesús y la defensa de su vida, lo mismo que la de María, su esposa, sino que también “tuvo la valentía de migrar a Egipto para salvaguardarlos de la persecución de los poderosos de su tiempo”. Y sin embargo, San José “permaneció en el anonimato, en la sencillez, como lo hacen tantas y tantos hermanos nuestros que durante estos difíciles tiempos de pandemia dan su vida por los demás”, agregó Mons. Cabrejos, animando al pueblo de Dios a seguir el ejemplo de este gran santo, y a pedir su intercesión “para que nos conceda la gracia de las gracias: la conversión permanente”, como ha propuesto el Papa Francisco en su Carta Apostólica ‘Patris Corde’. Testimonio vivo La vocación de San José, su silencio y su perseverancia, siempre abierto a los signos de Dios y “disponible a su proyecto, y no tanto al propio”, es, según el prelado, un testimonio vivo que nos alienta “a ser, como él, custodios de la vida que nos ha sido confiada: la de nuestras familias, la de nuestros hermanos y hermanas más necesitados, la de la Creación”, y nos enseña “a ser una Iglesia en salida, itinerante, para cumplir mejor los designios de Dios”. Por la intercesión de San José, el CELAM manifiesta su deseo de “ser fieles a este llamado, como Iglesia en salida, servidora de los pobres, comprometida con las periferias geográficas y existenciales de nuestros hermanos y hermanas en nuestro continente”. Con una petición a San José, Patrono de la Iglesia, para que “nos dé la gracia de ser testigos de esperanza”, Mons. Miguel Cabrejos concluye su mensaje. Fuente: Prensa CELAM

Mar 9 Mar 2021

Mensaje del CELAM ante la visita del Papa Francisco a Irak

Con ocasión de la histórica visita del Papa Francisco a Irak, el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM), monseñor Miguel Cabrejos, emitió un comunicado en nombre de la Institución, donde expresa su agradecimiento al Pontífice por su testimonio valiente de haber visitado estas tierras que por décadas han sido golpeadas por la violencia. En el texto, monseñor Cabrejos expresa su agradecimiento, en nombre del Celam, por “el testimonio valiente de nuestro querido Papa Francisco”, visitando a quienes “sufren las consecuencias del radicalismo religioso, incluso llegando hasta el martirio”. Siguiendo las palabras del propio Papa Francisco, que a su llegada se presentaba como “como Peregrino de la fraternidad universal”, destaca la importancia de su visita como instrumento que “sin duda, alentará y animará la fe de esta Iglesia perseguida y sufriente”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Lun 8 Mar 2021

El Presidente del CELAM reconoce la labor de las mujeres

Este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, ha expresado su reconocimiento y gratitud “a todas las mujeres de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, especialmente por su singular don de ser fuente de vida y su coraje para defenderla”. No es solo un día, es toda una existencia “En la Iglesia consideramos que este homenaje no es solo de un día, sino de toda una existencia”, ha dicho Cabrejos Vidarte, sin ahorrar elogios para agradecer a Dios por cada una de las mujeres del continente, “por ser mujeres que tejen una Iglesia sinodal y en salida misionera en los más variados escenarios donde ‘primerean’ llevando la buena nueva del Evangelio”. Ya desde la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, en Aparecida, los obispos del continente han manifestado que “urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión”, como recuerda el Presidente del CELAM en su mensaje. El liderazgo de la mujer en la Iglesia En este sentido, siguiendo el ejemplo del Papa Francisco, que en múltiples oportunidades ha subrayado el papel fundamental de la mujer en la Iglesia, el CELAM, en su actual proceso de renovación y reestructuración, está dando “pasos decisivos para reconocer y promover el liderazgo de la mujer en la Iglesia”. Así lo expresan las instancias de participación del camino sinodal de la reforma del CELAM, lo mismo que el logo de la próxima Asamblea General en el cual, como asevera Mons. Cabrejos, “sobresale la presencia de la mujer en nuestro propósito de continuar tejiendo sueños, renovando compromisos”. El agradecimiento de los obispos “Queridas hermanas, los obispos de este continente les agradecemos su entrega y compromiso con las comunidades. Ustedes también son el rostro materno de Dios en la Iglesia, que es Madre y Maestra”, destaca el Presidente del CELAM, al final de su mensaje, alentándolas a continuar caminando bajo la inspiración de Santa María, “mujer llena de sabiduría” y “Estrella de la evangelización”. “Imploramos la bendición de Dios sobre sus vidas y la intercesión de Santa María de Guadalupe, patrona de nuestro continente, para que sigan siendo fieles a su vocación de tejer sinodalidad, en salida misionera”, concluye Mons. Cabrejos, con una cálida felicitación en el Día de la Mujer. Fuente: Departamento de Comunicaciones del CELAM [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Vie 5 Mar 2021

Papa al clero en Irak: "La religión debe servir a la causa de la paz y la unidad"

Este 5 de marzo, el Papa Francisco inició su viaje apostólico a Irak, el número 33° de su Pontificado, bajo el lema “Todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8). El Pontíficie celebró un encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas del país, en la catedral siro-católica de Sayidat Al-Nejat (Nuestra Señora de la Salvación), ubicada en Bagdad y que ha sido objetivo de dos ataques terroristas, al dirigirse a este público les recordó que la religión debe servir para construir la paz y los animó a "ser servidores del pueblo y no administradores públicos", siempre con el pueblo de Dios, "nunca separados como si fueran una clase privilegiada". En su discurso, el Santo Padre agradeció al Patriarca Ignace Youssif Younan y al Cardenal Louis Sako por las palabras de bienvenida, a la vez que dedicó un pensamiento especial a los "hermanos y hermanas que aquí han pagado el precio extremo de su fidelidad al Señor y a su Iglesia". El Papa recuerda a las víctimas del ataque terrorista "Que el recuerdo de su sacrificio nos inspire para renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz y de su mensaje salvífico de perdón, reconciliación y resurrección", dijo Francisco, subrayando que, en efecto, "el cristiano está llamado a testimoniar el amor de Cristo en todas partes y en cualquier momento". Teniendo en cuenta las dificultades que ha originado la actual pandemia, así como los "arduos desafíos pastorales" que afronta la Iglesia en Irak, el Pontífice alentó a los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y responsables laicos, a seguir adelante sin perder la esperanza cristiana y sin detener "nuestro celo apostólico", que en estas tierras proviene de raíces muy antiguas. “Sabemos qué fácil es contagiarnos del virus del desaliento que a menudo parece difundirse a nuestro alrededor. Sin embargo, el Señor nos ha dado una vacuna eficaz contra este terrible virus, que es la esperanza que nace de la oración perseverante y de la fidelidad cotidiana a nuestro apostolado. Con esta vacuna podemos seguir adelante con energía siempre nueva, para compartir la alegría del Evangelio” Cristo se anuncia con el testimonio de vidas transformadas Asimismo, el Papa exhortó a los presentes a "no olvidar que Cristo se anuncia sobre todo con el testimonio de vidas transformadas por la alegría del Evangelio". Haciendo alusión a las dificultades que forman parte de la experiencia cotidiana del pueblo iraquí, como la guerra, las persecuciones, la fragilidad de las infraestructuras básicas y la lucha continua por la seguridad económica y personal; el Sucesor de Pedro agradeció de modo especial, a los hermanos obispos y sacerdotes, "por haber permanecido cercanos a su pueblo, sosteniéndolo, esforzándose por satisfacer las necesidades de la gente", contribuyendo al servicio del bien común: “El apostolado educativo y el caritativo de sus Iglesias particulares representan un valioso recurso para la vida tanto de la comunidad eclesial como de la sociedad en su conjunto. Los animo a perseverar en este compromiso, para garantizar que la Comunidad católica en Iraq, aunque sea pequeña como un grano de mostaza (cf. Mt 13,31-32), siga enriqueciendo el camino de todo el país” "Dejar de lado todo tipo de egocentrismo" Continuando con su alocución, Francisco hizo hincapié en que el amor de Cristo nos pide "dejar de lado todo tipo de egocentrismo y rivalidad", ya que "nos impulsa a la comunión universal". Para reforzar el valor de sus palabras, el Papa puso como ejemplo práctico, la imagen de una alfombra, un elemento muy familiar en esta región del mundo: “Las diferentes Iglesias presentes en Iraq, cada una con su ancestral patrimonio histórico, litúrgico y espiritual, son como muchos hilos particulares de colores que, trenzados juntos, componen una alfombra única y bellísima, que no sólo atestigua nuestra fraternidad, sino que remite también a su fuente. Porque Dios mismo es el artista que ha ideado esta alfombra, que la teje con paciencia y la remienda con cuidado, queriendo que estemos entre nosotros siempre bien unidos, como sus hijos e hijas” En este sentido, el Santo Padre señaló que pastores y fieles, sacerdotes, religiosos y catequistas comparten, "si bien de diversas maneras", la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia. Desatar los nudos del tejido de la fraternidad En cuanto a las incomprensiones y las tensiones que a veces pueden surgir en la convivencia pastoral; el Papa afirmó que estos son los nudos que dificultan el tejido de la fraternidad: "Son nudos que llevamos dentro de nosotros; pero estos nudos pueden ser desatados por la Gracia, por un amor más grande; se pueden soltar por el perdón y el diálogo fraterno, fortaleciéndose mutuamente en los momentos de prueba y dificultad". Por otra parte, el Obispo de Roma dirigió unas palabras especiales a sus "hermanos obispos": “Sean particularmente cercanos a sus sacerdotes. Que no los vean como administradores o directores, sino como padres, preocupados por el bien de sus hijos, dispuestos a ofrecerles apoyo y ánimo con el corazón abierto. Acompáñenlos con su oración, con su tiempo, con su paciencia, valorando su trabajo e impulsando su crecimiento. De este modo serán para sus sacerdotes signo visible de Jesús, el Buen Pastor que conoce sus ovejas y da la vida por ellas (cf. Jn 10,14-15)” El Papa, también animó a los sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y seminaristas que se preparan a su futuro ministerio, a renovar siempre el «Aquí estoy» con el que cada uno ha respondido a la llamada de Dios, como lo hizo en su momento el joven Samuel (1 S 3,4). “No se alejen del santo pueblo de Dios, en el que nacieron. No se olviden de sus madres y de sus abuelas, que los han «amamantado» en la fe, como diría san Pablo (cf. 2 Tm 1,5). Sean pastores, servidores del pueblo y no administradores públicos. Siempre con el pueblo de Dios, nunca separados como si fueran una clase privilegiada” Guerra y religión no son compatibles Conmemorando nuevamente a los hermanos y hermanas que murieron en el atentado terrorista en esta Catedral hace diez años y cuya beatificación está en proceso, Francisco señaló que su muerte "nos recuerda con fuerza que la incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas". Igualmente, el Pontífice no quiso olvidar a todas las víctimas de la violencia y las persecuciones, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa: "Mañana, en Ur, encontraré a los líderes de las tradiciones religiosas presentes en este país, para proclamar una vez más nuestra convicción de que la religión debe servir a la causa de la paz y de la unidad entre todos los hijos de Dios", aseveró. Jóvenes y ancianos: punta del diamante de Irak Antes de concluir, Francisco agradeció a todos por su compromiso de "ser constructores de paz", en el seno de sus comunidades y con los creyentes de otras tradiciones religiosas, "esparciendo semillas de reconciliación y de convivencia fraterna que pueden llevar a un renacer de la esperanza para todos". El Papa tampoco olvidó destacar el inmenso valor que aportan los jóvenes y los ancianos en toda sociedad: “Los jóvenes son vuestro tesoro y hay que cuidarlo, alimentando sus sueños, acompañándolos en el camino y reforzando su esperanza. Ellos- junto con los ancianos- son la punta del diamante del país, los mejores frutos del árbol. Depende de nosotros cultivarlos para el bien e infundirles esperanza”, concluyó. Fuente: Vatican News Fotos: Internet

Mié 3 Mar 2021

Papa anima a acudir al sacramento de la Reconciliación

En este paso de camino a la Pascua, el papa Francisco en su intención de oración para el mes de marzo, ha puesto de presente el sacramento de la Reconciliación. Invita a redescubrir la fuerza de renovación personal que tiene el sacramento de la confesión en la vida de todo católico. “Recemos para que vivamos el sacramento de la Reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”. El Pontífice asegura que el centro de la confesión no son los pecados que se dicen, sino “el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos (…) El centro de la confesión es Jesús que nos espera, nos escucha y nos perdona”. Invita para que este sacramento sea vivido a profundidad y se pueda “saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”. Agrega además, “Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores”.