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La iglesia en Colombia

Mar 27 Ene 2026

El Nuncio Apostólico en Colombia llevó a Buenaventura el mensaje de paz y cercanía del Papa León XIV

Del 20 al 23 de enero, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, realizó una visita pastoral a la Diócesis de Buenaventura, en un gesto de cercanía del Papa León XIV con uno de los territorios más golpeados por la violencia, la pobreza y la exclusión social, pero también profundamente marcado por la fe, la resiliencia y la esperanza de su gente.La visita se realizó por invitación del obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en el marco del aniversario de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano (1917–1972), primer vicario apostólico de Buenaventura, reconocido como el “obispo de los pobres” por su compromiso con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la dignidad del pueblo afrodescendiente del Pacífico colombiano.Una visita pastoral al corazón del territorioEl representante pontificio desarrolló una intensa agenda pastoral que incluyó encuentros con comunidades urbanas, rurales y ribereñas; visitas a parroquias, instituciones educativas y obras sociales de la Iglesia, entre ellas el Banco de Alimentos de la Diócesis y la comunidad parroquial Sagrado Corazón de Jesús, en el corregimiento de Puerto Merizalde, ubicado a cuatro horas en lancha del Puerto.Monseñor Rudelli también sostuvo espacios de diálogo con autoridades civiles y militares, recorriendo distintos sectores del Distrito Especial y zonas especialmente afectadas por la violencia.“He encontrado una diócesis que comparte y vive la vida de este pueblo; que comparte también los sufrimientos de esta tierra, pero igualmente sus alegrías, sus gozos y sus esperanzas”, afirmó monseñor Rudelli al concluir la visita. El Nuncio subrayó que esta cercanía se percibe tanto en la ciudad como en los territorios más apartados del Pacífico, donde la Iglesia acompaña de manera constante la vida cotidiana de las comunidades.En ese contexto, señaló que el mensaje central de su presencia fue el mismo que el Papa León XIV ha dirigido a toda la Iglesia: “‘La paz esté con ustedes’. Creo que ser constructores de paz es una vocación especial de esta Iglesia”, afirmó, destacando el testimonio de numerosos agentes pastorales que, en medio de realidades complejas, viven su fe como auténticos discípulos misioneros. “Aquí he encontrado muchos discípulos misioneros de gran generosidad, entregados a la obra de Dios. Esa es la riqueza más grande que tiene la Iglesia de Buenaventura”, añadió.Buenaventura: un pueblo más fuerte que la violenciaDurante su recorrido, el Nuncio Apostólico insistió en la necesidad de superar miradas reduccionistas sobre Buenaventura. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, resaltando la riqueza humana, cultural y espiritual del territorio.Asimismo, destacó el papel de la Iglesia como factor de educación, desarrollo y esperanza, y subrayó que una de sus responsabilidades como representante del Papa es transmitir al Santo Padre una imagen fiel de la vida y la fe del pueblo bonaverense. “Hay una parte de la realidad que es muy importante: las familias, la gente que quiere esta tierra y que vive su fe a pesar de todos los problemas”, señaló.Memoria viva de monseñor Gerardo Valencia CanoUno de los momentos centrales de la visita fue la Solemne Eucaristía inculturada celebrada en la Catedral San Buenaventura, en la que se conmemoró el aniversario 54 de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano, sepultado en este templo tras fallecer en un accidente aéreo en 1972.“La ocasión más directa de la invitación ha sido el aniversario de la Pascua de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en todo este territorio”, afirmó monseñor Rudelli, destacando la vigencia de un legado pastoral inspirado en el Concilio Vaticano II y en una opción clara por los pobres y los excluidos.Una bendición para la ciudad y la diócesisPor su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya calificó la visita como un acontecimiento de profunda gracia para la Iglesia local. “Ha sido una bendición muy grande la presencia del representante del Santo Padre en nuestra querida diócesis, tanto en la zona urbana como en la zona rural”, afirmó.El obispo destacó que, durante los cuatro días de visita, el Nuncio acompañó al pueblo en las parroquias, los colegios, las pastorales y las comunidades más alejadas, incluyendo territorios en límites con el Cauca y zonas ribereñas del Pacífico. “Fue una visita a toda la población, un encuentro cercano con nuestros hermanos; por eso ha sido una bendición para esta ciudad y para nosotros como Iglesia”, añadió.Monseñor Jaramillo subrayó que el mensaje central de la visita fue el mismo que el Papa León XIV compartió con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz: “‘La paz os dejo, mi paz os doy. La paz con vosotros es la paz que viene del cielo’. Él viene en nombre del Papa a traernos la paz”.Frutos pastorales y compromiso con la reconciliaciónComo fruto concreto de esta visita apostólica, el obispo anunció el inicio de una misión evangelizadora en sectores especialmente golpeados por la violencia, con un trabajo sostenido de acompañamiento y cercanía. “Durante más de dos meses vamos a estar visitando casa por casa, llevando consuelo y esperanza a personas que han vivido momentos de profunda angustia por la violencia”, explicó.“Qué más frutos que los frutos del amor: reunirnos en torno a la unidad de la Iglesia, al amor a Dios, al amor al Papa y al amor a este pueblo que tanto nos estima”, concluyó.La visita de monseñor Paolo Rudelli a Buenaventura se enmarca también en el recorrido pastoral que ha venido realizando por las Iglesias particulares de Colombia desde septiembre de 2023, y se constituye en un signo visible de la cercanía del Papa León XIV con el Pacífico colombiano.Vea el informe audiovisual a continuación:

Lun 19 Ene 2026

Escuchar para salvar vidas: la respuesta pastoral de la Arquidiócesis de Ibagué ante crisis de salud mental

Frente a la persistente crisis de salud mental en Colombia —con 28.290 intentos de suicidio registrados solo entre enero y septiembre de 2025, según el Instituto Nacional de Salud—, la Arquidiócesis de Ibagué ha presentado una respuesta sólida y anticipada. Desde 2020, el programa “Salvando Vidas”, liderado por monseñor Orlando Roa Barbosa, se ha consolidado como un modelo pionero de acompañamiento integral para personas con ansiedad, depresión e ideación suicida. Ha ofrecido escucha, refugio y una ruta de esperanza a más de cinco mil personas al integrar la acción pastoral, la atención psicosocial y el apoyo comunitario.El nacimiento de “Salvando Vidas”El programa “Salvando Vidas” fue creado en octubre de 2020, en plena pandemia, como una apuesta pastoral para ofrecer un espacio permanente de escucha y acompañamiento a personas mayores de 15 años que atraviesan crisis emocionales, psicológicas y espirituales profundas. Desde entonces, el centro ha atendido a más de cinco mil beneficiarios de distintos contextos socio-económicos.Su gestación estuvo marcada por la preocupación personal y pastoral del arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, desde que el Papa Francisco le encomendó la misión de pastorear esta porción de Iglesia en el departamento del Tolima. Realidades como las altas tasas de suicidio en la ciudad, particularmente en lugares como el Puente de la Variante, popularmente como “el puente de la muerte”, fueron claves para trazar esta prioridad.En ese proceso, el Arzobispo encontró una aliada clave en María Andrea Vargas, empresaria y coach, con quien estructuró y puso en marcha el programa y quien hoy lo dirige.En palabras de monseñor Roa Barbosa:“El tema que más me tocó fue el de la salud mental. Aquí en Ibagué tenemos un puente donde muchas personas han sacrificado su vida. Fue entonces cuando conocí a María Andrea Vargas, una empresaria y coach con una sensibilidad especial por este tema. Juntos empezamos a soñar y a construir ‘Salvando Vidas’, y hoy ella lo lidera con compromiso y profesionalismo.”Esta alianza entre la Arquidiócesis y una líder laica permitió que el programa naciera con una mirada interdisciplinaria: profundamente pastoral, pero también estructurada y orientada a resultados verificables en términos de acompañamiento y prevención.La visión del ArzobispoMonseñor Orlando Roa ha subrayado que la motivación última del programa no son las cifras, sino la dignidad de cada persona:“Con una vida que se haya salvado, se justifica toda la inversión que hayamos hecho.”Esta convicción sitúa a “Salvando Vidas” como una expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso de la Iglesia con la protección de la vida.¿Cómo funciona el programa?“Salvando Vidas” opera desde un centro de escucha ubicado en la Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá de Ibagué, donde las personas encuentran un espacio de atención personalizada, confidencial y respetuosa. El acompañamiento es pastoral y humano, basado en la escucha activa y el discernimiento de las necesidades de cada caso.Cuando durante el proceso de escucha se identifica que la persona requiere apoyo psicológico especializado, el equipo remite al usuario a la Fundación para la Salud de la Arquidiócesis de Ibagué, donde cuenta con el acompañamiento de psicólogos profesionales. Esta articulación permite ofrecer una atención integral que combina las dimensiones espiritual, emocional y clínica, adaptada a la complejidad de cada situación.Este modelo ha fortalecido la credibilidad del programa tanto dentro de la Iglesia como ante instituciones civiles y sociales de la región.Junto a los momentos de escucha, “Salvando Vidas” también dedica tiempo al fortalecimiento de la espiritualidad. Jornadas de oración, adoración y alabanza con la “Banda Salvando Vidas” buscan cultivar también la fe y la esperanza de beneficiarios y voluntarios.La Escuela “Salvando Vidas”: formar para acompañarComo parte de su estrategia de sostenibilidad y expansión, se creó la Escuela “Salvando Vidas”, un espacio de formación dirigido a agentes pastorales, laicos, religiosos y profesionales interesados en el cuidado de la salud mental desde una perspectiva humana y cristiana.La escuela ofrece módulos sobre escucha activa, acompañamiento en crisis, prevención del suicidio, discernimiento pastoral y autocuidado de quienes acompañan. Su objetivo no es solo atender casos, sino multiplicar capacidades en parroquias y comunidades para que la cultura del cuidado y la escucha se extienda más allá del centro de escucha.Muchos de los actuales voluntarios y acompañantes se han formado en este programa, lo que ha permitido garantizar criterios comunes, calidad en la atención y una mirada integral que une fe, humanidad y responsabilidad social.Café “Salvando Vidas”: un grano, una vidaEl café “Salvando Vidas” nació como una estrategia de sostenibilidad del programa ante el crecimiento de la demanda de atención. El impacto que ha tenido el centro de escucha y los demás programas de la iniciativa, ha implicado mayores compromisos y la necesidad de contar con recursos estables para ampliar cobertura e incluso proyectar instalaciones propias más amplias.En este contexto, y aprovechando que el Tolima es una zona productora de café de alta calidad, el programa impulsó un café de especialidad producido en una finca del municipio de Prado.Jacqueline Sierra Hernández, quien fue beneficiaria del programa y hoy hace parte del equipo de promoción, divulgación y venta del café, explica que más allá de la venta, el café se ha convertido en una herramienta para vincular a empresas y personas al propósito de “Salvando Vidas”.Sobre su proyección, Jacqueline añade:“Dentro de las estrategias para este 2026 queremos tener embajadores de la marca Salvando Vidas, no solo en Colombia sino en el mundo. Que la gente sepa que es un café con propósito: que además de vivir una experiencia sensorial con una deliciosa taza de café, su apoyo permite que otra persona reciba orientación y acompañamiento espiritual y emocional.”El valor de la escucha: testimonios desde adentro y mirada episcopalEl padre José Burgos, párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá, quien ha acompañado el proceso desde sus inicios, destaca el rasgo distintivo del programa:“La gente llega con caras tristes, decepcionados de la vida. Y aquí encuentran algo muy escaso hoy: tiempo. Alguien que los escucha, que no mira una pantalla, y que los va llevando a una experiencia con Dios y con la comunidad”.Esta insistencia en la escucha no es solo una intuición local. El propio arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa, ha señalado que la salud mental ha sido un tema abordado de manera reiterada entre los obispos colombianos, conscientes de que la Iglesia debe responder con mayor cercanía y acompañamiento a este desafío contemporáneo. Según el prelado, en asambleas se ha reflexionado sobre la necesidad de fortalecer espacios de escucha, prevenir el sufrimiento psíquico y articular mejor la acción pastoral con apoyos profesionales y comunitarios.Por su parte, el padre José Gregorio Sánchez comparte su experiencia personal, en la que recuerda que los presbíteros también necesitan ser escuchados y acompañados:“Siempre he dicho que soy hijo de ‘Salvando Vidas’. Llegué en un momento difícil al programa y encontré escucha, oración y acompañamiento…Esta es una obra que nos recuerda que cada persona tiene nombre, historia y que su vida es sagrada.”Relevancia social y eclesialMás que una iniciativa local, “Salvando Vidas” representa una forma concreta en que la Iglesia colombiana asume su responsabilidad pastoral y social frente a uno de los desafíos más complejos de nuestro tiempo. En una sociedad marcada por el aislamiento y la fragilidad emocional, este programa muestra que la escucha, el acompañamiento y la cercanía pueden salvar vidas y reconstruir esperanzaCon el inicio de 2026, la experiencia de Ibagué se presenta como un referente y un llamado para que otras jurisdicciones e instituciones fortalezcan acciones de cuidado integral de la salud mental y protección de la vida.Vea a continuación el informe audiovisual:

Mar 13 Ene 2026

Obispo de Arauca rechaza estigmatizaciones y llama a un uso responsable de la palabra en el debate público

El obispo de la Diócesis de Arauca, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, expresó su profunda preocupación y rechazo frente a recientes afirmaciones de un precandidato a la Presidencia de la República difundidas en redes sociales, en las que se generaliza de manera ofensiva a la población del departamento de Arauca y, de forma particular, a los sacerdotes que ejercen su ministerio pastoral en esta región, asociándolos con un grupo armado ilegal.En un mensaje pastoral dirigido el 11 de enero a la comunidad araucana y a la opinión pública, el Obispo calificó este tipo de señalamientos como “injustos, irrespetuosos, profundamente ofensivos y alejados de la verdad”, al considerar que estigmatizan a toda una población que, por el contrario, ha sido víctima histórica del conflicto armado y no responsable de la violencia que padece.Monseñor Abril subrayó que la compleja y dolorosa realidad del pueblo araucano exige solidaridad, comprensión y acciones efectivas de apoyo, y no afirmaciones que, además de herir la dignidad de las personas, pueden incrementar los riesgos contra su vida e integridad. En este sentido, advirtió que la estigmatización no aporta soluciones y puede profundizar la polarización y la violencia en un territorio ya marcado por el sufrimiento.El obispo recordó, además, que la Iglesia en Arauca ha sido también víctima directa del conflicto armado, mencionando el martirio del beato Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, el asesinato de sacerdotes y laicos comprometidos, así como el desplazamiento forzado de agentes pastorales por amenazas. Estos hechos, señaló, han llevado incluso al Estado colombiano a reconocer al clero de la Diócesis de Arauca como víctima del conflicto.En su mensaje, monseñor Jaime Cristóbal expresó su cercanía y solidaridad con todos los sectores de la sociedad araucana que se han visto afectados por estas afirmaciones, y dirigió un reconocimiento especial a los sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral que continúan sirviendo “con entrega y valentía” en medio de contextos de violencia e inseguridad, animándolos a perseverar en su misión evangelizadora y de servicio al pueblo.Como Iglesia particular, reafirmó el compromiso pastoral con la paz, la reconciliación, la defensa de la vida y la dignidad humana, promoviendo el diálogo y rechazando toda forma de violencia, desde una postura evangélica y de imparcialidad frente a los actores políticos y sociales.Finalmente, el Obispo de Arauca hizo un llamado, especialmente a quienes participan en el ámbito político, a ejercer el uso de la palabra con responsabilidad ética, respeto y apego a la verdad, evitando discursos que fomenten el odio, la estigmatización, la polarización o la violencia. Encomendó este propósito a la oración constante por la paz, recordando la bienaventuranza de Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9).

Mié 17 Dic 2025

Villa Cielo y su pesebre en hielo transforman la Navidad en Bogotá con experiencia sensorial de fe

En el suroccidente de la capital colombiana, la Parroquia San Cayetano, perteneciente a la Diócesis de Fontibón, ofrece esta Navidad una experiencia inédita en el país: 'El Milagro en Hielo', el primer pesebre con figuras de tamaño real en bloques de hielo que se crea en Colombia. La propuesta invita a reencontrarse con el sentido profundo del nacimiento de Jesús desde una vivencia sensorial, artística y espiritual que combina fe, belleza y comunidad.La obra es el punto culminante de 'Villa Cielo', el jardín de la Virgen Desatadora de Nudos que rodea el templo y que, durante cerca de cuatro meses, fue adecuado por la comunidad parroquial con el apoyo de empresas aliadas. El recorrido concluye en un contenedor especialmente acondicionado a –12 grados centígrados, donde los visitantes contemplan el Misterio de Belén tallado en hielo translúcido, una metáfora de la pureza, la luz y la esperanza que trae la Navidad.Fue inaugurada oficialmente el pasado 5 de diciembre con una Eucaristía presidida por monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón.Un recorrido que involucra los sentidos y la feDesde su ingreso, los visitantes viven una experiencia progresiva de oración y contemplación. Villa Cielo propone un caminar guiado por feligreses y voluntarios de la parroquia —entre 80 y 90 servidores— quienes se turnan para acompañar a los asistentes en cada estación, explicando la historia de los santos y animando un momento de oración personal.“Villa Cielo es el Jardín de Nuestra Señora, la Desatadora de Nudos, aquí en el templo de San Cayetano. Es un pedacito de cielo, porque la experiencia es con los santos y con María, que está en el centro del jardín y es la que nos conecta luego a vivir esa experiencia sensorial”, explica el padre Arnoby Álvarez, párroco de San Cayetano.El recorrido inicia con la entrega de un listón, signo de los “nudos del alma” que cada persona desea poner en manos de la Virgen. “Es el primer regalo que reciben todos los que visitan 'Villa Cielo': la posibilidad de escribir ese nudo que les ha robado la paz, para que Nuestra Señora lo desate y nos organice la vida”, señala el sacerdote.“La Virgen Desatadora de Nudos nos ha acompañado desde el 13 de mayo de 2025, cuando se entronizó aquí, y ella nos inspiró a crear todo este espacio tan hermoso que se llama Villa Cielo y a ella le entregamos todo… Cuando me preguntan de quién fue la idea, María movió todo, desató los nudos y aquí llegó la gente que tenía que llegar”, añade.A lo largo del camino, los visitantes se encuentran con figuras como San José, San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, la Virgen de Fátima y San Cayetano. Cada estación propone una catequesis viva, cercana y comprensible, incluso para quienes no están habituados a la vida parroquial. “Es una catequesis santoral que nace de la experiencia y del contacto con los santos, y que nos conecta con la vida diaria”, afirma el padre Arnoby.El pesebre en hielo: una obra sin precedentesEl momento más impactante del recorrido es el ingreso al espacio donde se encuentra 'El Milagro en Hielo'. Allí, en medio del frío intenso que evoca la noche de Belén, se alza el primer pesebre en hielo de tamaño real elaborado en Colombia, tallado a partir de cerca de 20 toneladas de hielo translúcido.“Queríamos tener una experiencia navideña totalmente diferente, donde la sensación partiera precisamente de las emociones. Todo el camino de Villa Cielo es sensorial, y queríamos que esa experiencia continuara hasta la noche santa, sintiendo el frío de Belén, donde el Verbo se hizo carne”, explica el párroco.El proyecto fue posible gracias a la alianza con la empresa Hielo Iglú y otras cinco empresas comprometidas con la espiritualidad y la comunidad. Anderson García Giraldo, gerente de Hielo Iglú en Bogotá, detalla el proceso técnico: “Con una técnica muy particular, de congelación lenta por capas, logramos bloques totalmente translúcidos. Nuestro escultor tomó esos bloques y los volvió magia, obra de arte”.Para García, quien reconoce una profunda gratitud hacia la advocación de la Virgen Desatadora de Nudos por una experiencia espiritual personal, el sentido de la obra va más allá de lo técnico: “Queríamos darle a la comunidad esperanza. Lo translúcido representa la fe y la unión. En medio de tantas noticias difíciles, quisimos regalar una buena noticia, congelar momentos de paz y tranquilidad en el lugar donde nace Jesús”.Evangelizar desde la belleza y la innovaciónUno de los aspectos más significativos de esta iniciativa es su capacidad de atraer a personas de todas las edades y perfiles, incluso a quienes no se consideran cercanos a la Iglesia. Tomás Acero, un joven visitante del lugar, lo resume así: “No es venir a sentarse en una iglesia a orar, sino algo dinámico, diferente a lo común. Eso hace que personas que no somos tan religiosas también nos acerquemos”.Para otros visitantes, la experiencia se convierte en un espacio de encuentro profundo con Dios. Lorena Calvo, feligresa de la parroquia, comparte con emoción: “Entrar y ver ese nacimiento es recordar que Jesús vino a salvarnos. Yo viví un quebranto de salud muy duro este año, y hoy puedo dar testimonio de que Dios y la Virgen nunca me soltaron”.Amanda Zambrano, también feligresa, destaca el valor espiritual del recorrido: “Lo más lindo es la oración que se hace durante todo el camino. Estamos necesitando mucho de la oración y de los milagros, y esta experiencia nos lo recuerda en Navidad”.Una parroquia resignificada por la comunidadMás allá de la experiencia navideña, 'Villa Cielo' y 'El Milagro en Hielo' han significado una profunda transformación para la parroquia San Cayetano. “El jardín fue el que empezó a resignificar toda la experiencia del templo. Lo hemos reformado todo para que la gente encuentre aquí luz, paz y reconciliación. María ha sacado este lugar del anonimato y lo ha convertido en un oasis espiritual en el sur de Bogotá”, afirma el padre Arnoby.El proyecto también tiene un componente solidario: el aporte de ingreso se destina al proceso de recuperación del templo y al fortalecimiento de la labor pastoral y comunitaria, convirtiendo la visita en un gesto concreto de apoyo a la Iglesia local.Una invitación abierta en esta NavidadEl 'Milagro en Hielo' podrá visitarse en Villa Cielo hasta el próximo 12 de enero, como una propuesta de Navidad distinta, donde la fe se anuncia a través del arte, la experiencia sensorial y el trabajo conjunto entre la Diócesis de Fontibón, la comunidad parroquial y empresas que creyeron en el poder de inspirar esperanza.“Somos solo servidores que hacemos lo que tenemos que hacer… Esto ha sido un movimiento hermoso desde lo físico, desde lo espiritual, el arte, la belleza y la luz”, enfatiza el padre Arnoby, al tiempo que extiende una invitación para que, en medio del frío, muchos corazones vuelvan a encenderse con la luz del nacimiento de Jesús.Horario de visita: De lunes a jueves, de 6:00 p.m. a 10:00 p.m. / viernes, sábado y domingo, de 6:00 p.m. a 11:00 p.m.Dirección de la Parroquia San Cayetano: Av. Boyacá #37-80 SUR.Vea el informe audiovisual a continuación:

Lun 15 Dic 2025

SOS de luz: ante crisis humanitaria, así clamó el Cauca por la paz

La imagen aérea de cientos de personas formando con sus cuerpos o con velas un gigantesco “SOS Cauca” captada el pasado 7 de diciembre, se repitió en 20 municipios del Cauca y trascendió el instante para convertirse en un símbolo perdurable de resistencia pacífica acompañado por la Iglesia.Esta poderosa fotografía surge en un contexto donde la tecnología aérea ha adquirido, para las comunidades del departamento, un significado opuesto y aterrador: el vuelo de drones adaptados para la guerra se ha convertido en un signo “dolorosamente habitual” de zozobra. Mientras que para los grupos armados estos aparatos son una nueva arma de guerra, en esta oportunidad, para la sociedad civil, se convirtieron, en la herramienta ideal para proyectar al mundo un grito comunitario de auxilio y esperanza.Un grito colectivo nacido del dolor y la urgencia pastoralFue un grito que nació de la complejidad del dolor, como lo explica el principal impulsor de la jornada, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán:“SOS Cauca es una iniciativa que nace de la complejidad del conflicto armado en este territorio que ha escalado el último mes y en este último semestre de manera significativa, con muchas afectaciones humanitarias en los cascos urbanos. La irrupción de los grupos ha dejado muchas ruinas, muchos lesionados y gran dolor y miedo en las poblaciones”.Esta escalada incluye una transformación tecnológica del conflicto, con un aumento dramático de ataques con drones que solo en 2025 superan los 180 incidentes, siendo el Cauca el epicentro de esta nueva modalidad de violencia, así lo señala el diario El País, a partir de información proporcionada por Ejército Nacional de Colombia.Ante esta realidad, el llamado de la Iglesia fue a la unidad más amplia:“Juntando voluntades con muchas manos, tomamos la decisión...El movimiento social, la organización indígena, los alcaldes y sus administraciones, la cooperación internacional... Nos sumamos para poder hacer esta expresión simbólica, pacífica”.El balance de una jornada histórica: una huella de responsabilidad compartidaPara el Arzobispo de Popayán, el balance de esta movilización histórica es esperanzador y marca un camino:“Logramos de esos 42 municipios que tiene el Cauca juntar 20 acciones en los municipios y territorios donde mayor afectación ha tenido esta guerra...Dejamos esta huella de urgencia para que todos nos hagamos responsables de la suerte del Cauca”.Esta urgencia se ve reflejada en los ataques continuos, incluso después del 7 de diciembre, como el ocurrido el sábado 13, donde drones fueron utilizados para atacar estaciones de policía en El Patía (Piedra Sentada y El Bordo), dejando un uniformado herido y a la población civil en medio del fuego cruzado.Reafirmando el compromiso pastoral, monseñor Sánchez Cubillos concluyó:“Como Iglesia Católica tenemos un papel que desarrollamos en el día a día...en una tarea que promueva salidas de diálogo negociadas...El Cauca sigue activo y seguirá mostrando rutas de esperanza”.La respuesta de las comunidades: unidad y exigencia de un futuro en pazEsta potente convocatoria encontró eco inmediato en la unidad de las comunidades. César Cerón, Alcalde de Suárez, municipio que también ha sido escenario de letales, manifestó la emoción de un pueblo unido: “Estamos muy emocionados porque la comunidad del municipio de Suárez se ha unido alrededor de mandar un mensaje de llamado de auxilio al Gobierno Nacional...Exigimos la tranquilidad para Suárez, queremos vivir tranquilos, que nos saquen de ese conflicto, que no nos pertenece”.Un clamor que es sostenido con particular fortaleza por las mujeres, como lo expresa Gloria Cecilia Álvarez, Defensora de Derechos Humanos:“Las mujeres en el departamento del Cauca hacemos un aporte muy importante en la construcción de la paz...A pesar del miedo, a pesar de las limitaciones...Siguen construyendo paz desde el cuidado de la naturaleza, el cuidado de la familia”.El legado de la luz: de la tradición religiosa a la conciencia ciudadanaLa elección estratégica del 7 de diciembre, Día de las Velitas, dotó a la movilización de una potencia simbólica extraordinaria, transformando una tradición religiosa íntima en un grito público por la paz. El verdadero legado, como reflexionó Angélica Fernández, una de las participantes, es la conciencia que perdura:“Considero que ese tipo de encuentros nos invitan a promover diariamente la paz, a ser conscientes de que podemos cada uno de nosotros, desde nuestro diario vivir, construir la paz...Cada uno de nosotros puede encender también una vela hoy, pero también el alma para continuar en la búsqueda de la paz”.Así, el “Día Blanco por la Paz” del Cauca demostró que la respuesta más contundente a una violencia que se tecnifica y se recrudece es la unidad organizada y esperanzadora. La imagen del SOS iluminado, captada desde el cielo, que también es campo de batalla, se erige como un faro que guía el compromiso continuo de una sociedad que, frente al zumbido de la guerra, elige alzar la luz de la fe y la unión para construir un futuro en paz.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 12 Dic 2025

Arquidiócesis de Cali tendrá Centro de Acogida para el acompañamiento integral del clero

La Arquidiócesis de Cali inauguró la Ciudadela Sacerdotal “Santo Toribio de Mogrovejo”, una obra concebida para fortalecer la fraternidad y la vida del presbiterio, que albergará un innovador Centro de Acogida Sacerdotal Arquidiocesano (CASA).El acto de bendición, presidido el pasado 10 de diciembre por el arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, marca el inicio oficial de un proyecto pastoral que desde marzo de 2026 buscará ofrecer acompañamiento especializado a diáconos, presbíteros y religiosos que enfrenten situaciones de vulnerabilidad o necesidades de acompañamiento concretas.Una ciudadela con un nuevo destino pastoralEl centro ofrecerá programas con fundamento terapéutico y espiritual que incluirán apoyo psicológico, psiquiátrico, jurídico y dirección espiritual. Desde allí, según monseñor Rodríguez Velásquez, se buscará proveer recursos para “mejorar y afianzar su salud personal y, en los casos que se requiera, fortalecer el ardor sacerdotal”.En su homilía, el Arzobispo de Cali explicó que, aunque el edificio fue originalmente proyectado como residencia para las Monjas Clarisas de Clausura, un cambio en su destinación llevó a un profundo discernimiento sobre su uso final. El resultado es la creación del CASA, un centro pionero en la región y un paso adelante en el fortalecimiento de la pastoral sacerdotal.Un sueño de fraternidad y unidad sacerdotalMonseñor Rodríguez destacó que la ciudadela materializa un anhelo profundo de su ministerio: que el clero de Cali sea "una sola familia”. “Cuando se habla de casa, ese pensamiento se remite a la familia…Y ustedes, queridos hijos en el sacramento del orden, son y deben sentirse hermanos”, expresó durante la ceremonia.Esta visión de fraternidad se alinea con el espíritu sinodal que la Iglesia promueve actualmente. Precisamente, en febrero de 2026, la Asamblea del Episcopado Colombiano abordará el tema del “Presbiterio en la Iglesia sinodal”, buscando orientaciones para una pastoral sacerdotal renovada.El legado de Santo Toribio: un modelo para la CiudadelaLa ciudadela honra a Santo Toribio de Mogrovejo, una figura fundamental para la Iglesia en América. En un artículo de 2022, el entonces Arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía —impulsor inicial de la obra—, describió al santo como quien “anticipó en su época el caminar de la Iglesia en salida” y vivió “a plenitud el ejercicio sinodal”.Santo Toribio, arzobispo de Lima en el siglo XVI, dedicó 17 años a recorrer unos 40,000 kilómetros de su vasta jurisdicción, que incluía el territorio de la Cali de entonces. Su nombre, etimológicamente vinculado a “vida en movimiento” o “caminante”, es visto como “toda una profecía de celo misionero”. Este modelo de pastor cercano y sinodal inspira el propósito de la nueva ciudadela.La inauguración de la ciudadela coincide con el inicio del Año Jubilar que la Iglesia en Perú celebra desde este diciembre, conmemorando los 300 años de la canonización de Santo Toribio.La visión fundacional: un proyecto para la dignidad y unidad del presbiterioMonseñor Luis Fernando reconoció que esta obra recoge el fruto de los sueños de su antecesor, monseñor Monsalve Mejía, quien entonces concibió la ciudadela como un espacio para fortalecer la vida sacerdotal: “para educarnos más en relación a la dignidad, la solidez y la unidad que deberían caracterizar siempre la vida de todo presbiterio” (ver artículo).De acuerdo con monseñor Monsalve, la ciudadela fue pensada desde un principio como un instrumento de pastoral sacerdotal integral, enmarcado en “las 5 cercanías del sacerdote”: la cercanía a Dios, al Obispo, a sus hermanos en el Orden sacerdotal, a sus feligreses y, con ellos, al territorio y la población. Este concepto buscaba hacer “visible y viable la vida entera de un sacerdote”, evitando el aislamiento.Un proyecto que responde a necesidades concretasMonseñor Luis Fernando reconoció que en Colombia existen muy pocas casas de atención profesional para sacerdotes, citando solo tres en Bogotá, La Ceja y Medellín. Por ello, la creación del CASA en Cali responde a una necesidad urgente y regional.“Los Obispos de las Provincias de Cali y Popayán y de otras jurisdicciones esperan con ilusión la apertura de este servicio…Expresan que las necesidades son muchas”, señaló.El centro iniciará sus servicios de acogida a partir del 1 de marzo de 2026. Actualmente, se ultiman los reglamentos y la definición del personal administrativo necesario para su operación.Un llamado final a la conversión y al cuidado fraternoEn el marco del tiempo de Adviento, el Arzobispo de Cali concluyó su homilía con un llamado a la conversión y a la santidad, invitando a los sacerdotes a cuidarse personalmente y a cuidar al hermano, “especialmente al débil”.Agradeció, además, a todos los que hicieron posible la obra, incluyendo al equipo de la curia, sacerdotes colaboradores y al hoy arzobispo emérito de Cali, monseñor Darío Monsalve Mejía, quien por compromisos previos no pudo asistir pero envió su abrazo y bendición espiritual a la asamblea.Con esta inauguración, la Arquidiócesis de Cali consolida un espacio destinado a ser “un lugar de encuentro con Dios y con los hermanos”, donde los ministros ordenados encuentren acogida y renovación para su misión.

Jue 27 Nov 2025

Visita del cardenal Luis José Rueda fortalece la fe de un Gramalote que resurge tras la destrucción

En medio de una jornada cargada de espiritualidad y alegría, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, visitó este 25 de noviembre el nuevo municipio de Gramalote, donde celebró la Eucaristía en el templo San Rafael Arcángel. Su presencia allí animó el fortalecimiento de la fe de una comunidad que ha demostrado una fe inquebrantable tras la tragedia que hace quince años destruyó su pueblo original.Esta encuentro del Cardenal con los gramaloteros se enmarcó dentro de su visita pastoral a la Diócesis de Cúcuta, donde también se sumó a la celebración de los 70 años de la Diócesis de Cúcuta y los 40 años del Seminario Mayor San José. Fue recibido por el obispo anfitrión, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, y estuvo acompañado por arzobispo de Nueva Pamplona, Jorge Alberto Ossa Soto, y por el obispo emérito de Villavicencio, monseñor Óscar Urbina Ortega .El padre Martín Sepúlveda Mora, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, oriundo de Gramalote y promotor de la visita, también estuvo presente.Gramalote: un pueblo que renace entre las ruinasEl recibimiento al cardenal Rueda inició en la casa de la cultura de la nueva Gramalote, donde fue nombrado ‘Hijo Adoptivo del municipio’ mediante decreto por el alcalde Álvaro Cardozo Riaño, quien en su discurso describió a Gramalote como "la tierra que renació entre la ruina, pero nunca perdió su fe" y como "un pueblo que ha llorado y que se ha levantado".Entre el 16 y 17 de diciembre de 2010, el casco urbano original de Gramalote dejó de existir producto de un deslizamiento de tierra originado durante el fenómeno de La Niña de ese año. El desastre, que se desarrolló en cámara lenta durante dos días, no cobró vidas humanas entre sus aproximadamente 6.000 habitantes, pero destruyó por completo el pueblo, dejando en pie solo una de las torres de la iglesia de San Rafael, agrietada y a punto de colapsar.El Fondo Adaptación adelantó un macroproyecto de reconstrucción que contempló el reasentamiento del municipio en un sitio seguro, con la construcción de 984 viviendas. La obra, descrita como "el caso de reasentamiento más importante de América Latina" , incluyó la edificación del núcleo institucional con el Centro Administrativo Municipal, plaza de mercado, plaza principal, colegio y hospital . Sin embargo, este esfuerzo gubernamental no contempló el templo parroquial, una necesidad espiritual que la comunidad ha asumido con determinación.Fe y confirmación en el nuevo temploAnte esta realidad, durante su visita el cardenal Luis José Rueda invitó a la comunidad a "poner en el altar del nuevo templo en construcción, el sentir de todo un pueblo" y a expresarle al Señor "que Él es el fundamento y la base que sostiene la vida de Gramalote y todos sus habitantes".Durante la Eucaristía en honor a la celebración patronal de Nuestra Señora del Rosario de Monguí, el purpurado administró el sacramento de la Confirmación a jóvenes gramaloteros, a quienes invitó a "fijar la mirada y el corazón en Cristo, quien no defrauda" y a "dar el sí, como lo hizo la Virgen María".En su homilía, el Cardenal extendió su mensaje a todos los fieles, animándolos a "dejarse amar por Dios en cualquier etapa de la vida, y ante cualquier dificultad".Una obra que nace de la fe del puebloEl párroco de Gramalote, el padre Samuel García Botello, recordó cómo "los acontecimientos del día 17 de diciembre del año 2010 pusieron a prueba nuestra fe", pero también demostraron que "la misericordia de Dios frente a nosotros es infinita". Destacó que la construcción del nuevo templo "ha sido fruto del amor de Dios que inspira y anima a vivir la caridad, la generosidad", reconociendo el esfuerzo de "todos los gramaloteros y todas las personas que, sin ser de aquí, iluminados y guiados por Dios, nos han colaborado como benefactores de este lugar sagrado".Con emoción, el padre García Botello constató una verdad que ha guiado a esta comunidad: "Se destruyó el pueblo, el templo, pero nunca la fe, ni mucho menos la Iglesia".Visita más amplia a la Diócesis de CúcutaLa visita del purpurado a Gramalote formó parte de una agenda más amplia en Norte de Santander donde también acompañó la celebración del aniversario diocesano número 70.Durante su estancia, el cardenal Rueda Aparicio visitó instituciones diocesanas de caridad que trabajan con niños, jóvenes y adolescentes en condición vulnerable, conociendo de primera mano el plan de acción del banco de alimentos y la Fundación Pía Autónoma Asilo Andressen.Monseñor José Libardo Garcés destacó la presencia del Cardenal Rueda como "una bendición y gracia de Dios para todo el pueblo cucuteño" , mientras que el propio purpurado resaltó "la fraternidad del pueblo cucuteño, la hospitalidad y amabilidad" que encontró en la región .Vea a continuación los momentos más emotivos de la visita:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Jue 20 Nov 2025

Arquidiócesis de Medellín albergará la XI Copa de la Fe del 7 al 11 de septiembre de 2026: un encuentro de fe, fútbol y fraternidad sacerdotal

La Copa de la Fe, el torneo de fútbol más representativo del clero católico colombiano, ya tiene fecha y sede para su undécima edición: se jugará en la Arquidiócesis de Medellín del 7 al 11 de septiembre de 2026. La designación, ampliamente esperada entre los participantes, posiciona a la jurisdicción antioqueña como el escenario ideal de un encuentro que trasciende lo deportivo para integrarse profundamente en la vida de la comunidad.Lo que distingue este evento no son solo los goles, sino las acciones de fe que lo acompañan. Durante versiones anteriores, los sacerdotes han intercalado sus partidos con una importante labor pastoral que incluye jornadas de confesión masivas, visitas a enfermos, bendición de los hogares y encuentros de evangelización con diferentes actores sociales. Se espera que en Medellín, gracias a su vasta comunidad católica, esta tradición se fortalezca, llevando el mensaje de la Iglesia directamente a los hogares.Una sede estratégica para una Copa de la Fe en crecimientoLa ubicación central y conectividad de este territorio arquidiocesano facilitarán la llegada de numerosas delegaciones, incluyendo las de países como Ecuador, Venezuela y México, que han participado activamente en ediciones recientes. Además, la capital de Antioquia cuenta con una significativa infraestructura parroquial y deportiva, ideal para albergar a los más de 600 sacerdotes que suele convocar anualmente el torneo.La numerosa comunidad de fieles de la Arquidiócesis de Medellín no solo podrá apoyar el evento desde las gradas, sino que será la principal beneficiaria de las actividades de evangelización, fortaleciendo así el vínculo entre el clero y la comunidad.Antecedentes de campeones destacadosEn ediciones recientes, la Copa de la Fe ha visto surgir equipos fuertes a nivel deportivo. La Diócesis de Garzón ha demostrado una racha imponente al coronarse campeona en 2016, 2023 y 2024. Por su parte, la Arquidiócesis de Guadalajara (México) ha dejado clara su calidad al ganar los títulos de 2018 y 2022. La Arquidiócesis de Popayán es la actual campeona, tras alzarse con la victoria en la edición 2025, celebrada en Armenia. En diversas ocasiones, el equipo de la Arquidiócesis de Medellín también ha resultado finalista del torneo.Con todos estos elementos, la XI Copa de la Fe se perfila no solo como una actividad deportiva de gran impacto en la Iglesia, sino como un hito de fraternidad y evangelización que aprovechará el dinamismo de la jurisdicción antioqueña para celebrar la fe.