Pasar al contenido principal

obispos de colombia

Mié 22 Jul 2026

Entre el mar, los ríos y las carreteras: así celebraron los colombianos a la Virgen del Carmen

Procesiones marítimas y fluviales, eucaristías, bendiciones de vehículos, caravanas, cabalgatas y otras manifestaciones de religiosidad popular marcaron este 16 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen en las distintas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. Aunque la celebración se vivió en todo el territorio nacional, este recorrido recoge algunas de las expresiones con las que diversas Iglesias particulares renovaron una de las devociones marianas más arraigadas en la historia del país.Cada 16 de julio, Colombia vuelve a mirar hacia una misma Madre. Desde las costas del Caribe hasta las selvas de la Amazonía; desde las grandes ciudades hasta los pueblos ribereños; desde las carreteras hasta los ríos que conectan comunidades enteras, la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen reúne a miles de fieles que encuentran en María un signo de protección, esperanza y cercanía en los caminos de la vida.Este año no fue la excepción. En las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos prepararon y celebraron esta fiesta con eucaristías, procesiones, bendiciones de escapularios y vehículos, jornadas de oración y numerosas expresiones de religiosidad popular que siguen transmitiéndose de generación en generación.Aunque las celebraciones se extendieron por todo el territorio nacional, este recorrido presenta algunas de las manifestaciones de fe que hicieron visible la riqueza pastoral, cultural y espiritual con la que algunas de las Iglesias particulares conmemoraron una de las solemnidades marianas más significativas del calendario litúrgico.Cartagena: donde la fe navega al encuentro de Stella MarisEn pocas ciudades de Colombia la celebración de la Virgen del Carmen tiene una imagen tan representativa como en Cartagena. Allí, la devoción mira hacia el mar.Cada año, cientos de embarcaciones recorren la bahía hasta llegar a Stella Maris (Estrella del Mar), la monumental escultura de mármol de la Virgen del Carmen que desde hace décadas custodia las aguas cartageneras y se ha convertido en uno de los símbolos religiosos más emblemáticos de la ciudad.La imagen también guarda una historia que fortaleció aún más el vínculo de los cartageneros con su patrona. En agosto de 2015 un rayo la derribó, fragmentándola en múltiples piezas que fueron recuperadas del fondo de la bahía gracias a una compleja operación liderada por la Armada Nacional. Tras un cuidadoso proceso de restauración, la escultura volvió a ocupar su lugar y, el 10 de septiembre de 2017, recibió la bendición del papa Francisco durante su visita apostólica a Colombia.Precisamente hasta ese monumento llegó este año la tradicional procesión náutica organizada por la Arquidiócesis de Cartagena, una celebración que volvió a unir la espiritualidad mariana con la identidad marítima de la Heroica.La jornada comenzó en el muelle de La Bodeguita, desde donde partieron las embarcaciones acompañando el rezo del Santo Rosario hasta llegar a Stella Maris. Allí se celebró la Eucaristía central, presidida por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, quien acompañó a los fieles en esta expresión de fe que cada año congrega a cartageneros, pescadores, navegantes, turistas y autoridades civiles y militares.Paralelamente, las doce zonas pastorales de la arquidiócesis desarrollaron celebraciones litúrgicas, encuentros comunitarios y jornadas de oración en parroquias y barrios, haciendo visible una Iglesia que camina unida bajo el amparo de María.Para quienes crecieron junto al mar, Stella Maris representa mucho más que un monumento."Es la Virgen que nos acompaña hace muchos años en la bahía y recibe a quienes llegan a mi ciudad", expresó la cartagenera Fiorella Romero, al destacar el profundo significado espiritual que conserva esta imagen para la identidad religiosa de su ciudad.Ese sentimiento también quedó reflejado en la experiencia de quienes participaron en la procesión."Hacer un Rosario en el mar fue espectacular. Se sintió muy cercano y seguimos amando muchísimo a nuestra amadísima Virgen María", afirmó Fabián Criollo, uno de los fieles que acompañó el recorrido.Para la comunidad parroquial que impulsó esta iniciativa, la celebración también fue el fruto de un trabajo conjunto."Estamos muy contentos como comunidad de haber hecho posible este gran sueño, donde todos pusimos ese granito de arena para vivir este maravilloso desfile náutico llevando a nuestra patrona, la Virgen del Carmen", señaló Luis Marina Osorio.Así, una vez más, Cartagena volvió a mostrar cómo una tradición centenaria continúa dialogando con la historia, el patrimonio y la vida cotidiana de una ciudad cuya relación con el mar también ha sido una forma de expresar su fe.Inírida: una patrona que acompaña los caminos de la AmazoníaA más de mil kilómetros del Caribe colombiano, la solemnidad adquiere un rostro diferente, pero conserva el mismo sentido de confianza en la protección de María.En el Vicariato Apostólico de Inírida, la Virgen del Carmen no solo es patrona de la jurisdicción eclesiástica y de la Catedral. También acompaña la vida cotidiana de comunidades indígenas, lancheros, comerciantes, misioneros, transportadores y familias que encuentran en los ríos amazónicos su principal medio de comunicación y sustento.La jornada comenzó antes del amanecer con el tradicional Rosario de la Aurora y continuó con la solemne Eucaristía presidida en la Catedral Nuestra Señora del Carmen. Posteriormente, cientos de fieles acompañaron la procesión por las calles de Inírida hasta el asentamiento indígena El Coco, perteneciente al pueblo curripaco, donde fueron bendecidos vehículos, motocicletas, camiones y motocarros.Desde allí inició una de las imágenes más representativas de la celebración: la tradicional procesión fluvial por el río Inírida, expresión de una Iglesia que evangeliza recorriendo las mismas aguas que diariamente conectan pueblos, culturas y comunidades de la Amazonía colombiana.Para muchos habitantes del territorio, esta es la principal celebración religiosa del año.La misionera francesa Leonor Coquelin de Lisle, quien desarrolla su labor pastoral en proyectos de prevención y rehabilitación con adolescentes, destacó el profundo sentido comunitario de esta experiencia."Me encantó ver toda la dedicación que ha habido para esta fiesta, todo el cariño que la gente ha puesto para este día tan especial. Y el paso por el río también me encantó; fue muy simbólico."Por su parte, la catequista María Alejandra Robledo resaltó el creciente compromiso de distintos sectores de la sociedad con esta celebración."Hemos visto mayor participación de los diferentes gremios: transportistas, comerciantes y otros sectores. Eso demuestra que la Virgen del Carmen está haciendo una gran intercesión por este pueblo."Para el vicario apostólico de Inírida, monseñor Joselito Carreño Quiñónez, la fiesta también ofrece una oportunidad para recordar el verdadero significado espiritual del escapulario, muchas veces reducido a una simple tradición popular."El escapulario no es un amuleto; es la alianza que establecemos con nuestra Madre María para vivir siempre colmados de esperanza y ser auténticos discípulos misioneros de Jesucristo", explicó el prelado, al invitar a encomendar especialmente a los viajeros y transportadores bajo la protección de la Virgen del Carmen.En la Amazonía colombiana, donde los ríos son caminos de encuentro y de misión, la procesión fluvial volvió a recordar que la fe también navega, acompaña y fortalece la vida cotidiana de quienes habitan uno de los territorios más diversos del país.La Ciudad Blanca: una tradición que sigue uniendo generacionesEn el suroccidente colombiano, la solemnidad también ocupó un lugar destacado en la vida pastoral de la Arquidiócesis de Popayán, una de las jurisdicciones eclesiásticas con mayor tradición histórica del país.En la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción, cientos de fieles participaron en la Eucaristía, durante la cual fueron bendecidos los escapularios, signo de la confianza en la protección maternal de María y del compromiso de seguir a Cristo bajo su amparo. Posteriormente, se realizó la tradicional bendición de vehículos, confiando a Dios la vida de conductores, viajeros y sus familias.Sin embargo, la celebración trascendió el centro histórico de la llamada Ciudad Blanca de Colombia. La fiesta también se vivió en las comunidades parroquiales dedicadas a la Virgen del Carmen en Popayán, Suárez, Timba, Paispamba, Mondomo, Piedra Sentada, El Carmelo (Cajibío) y Argelia, donde la Eucaristía, la oración y el encuentro comunitario renovaron una tradición transmitida durante generaciones.Uno de los fieles resumía así el sentido de esta jornada:"Hoy hemos venido a darle gracias a nuestra Madre Santísima por tantos favores recibidos y a pedirle que siga acompañando nuestros caminos."Una expresión sencilla que refleja el significado profundo que esta advocación continúa teniendo para miles de familias colombianas.Del Magdalena Medio al nororiente: una misma devoción con rostros diversosLa solemnidad también movilizó a numerosas comunidades de la Diócesis de Barrancabermeja, donde parroquias, movimientos y grupos apostólicos organizaron una programación que incluyó eucaristías, caravanas, cabalgatas, procesiones fluviales, bendición de canoas, vehículos y escapularios, además de la entrega de la tradicional oración del conductor.La celebración central fue presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, del municipio de Carmen de Chucurí, una de las seis comunidades parroquiales de la jurisdicción que tienen a esta advocación mariana como patrona.Allí, como en buena parte del Magdalena Medio, la devoción a la Virgen del Carmen continúa estrechamente vinculada con la vida de quienes recorren diariamente carreteras y ríos para sostener a sus familias y servir a sus comunidades.A varios cientos de kilómetros de allí, en el nororiente colombiano, la Diócesis de Ocaña también celebró esta solemnidad con especial fervor.El obispo monseñor Orlando Olave Villanoba presidió la Eucaristía central en la parroquia San Simón Stock, comunidad puesta bajo el patrocinio del religioso carmelita a quien la tradición atribuye la entrega del escapulario por parte de la Virgen María en el siglo XIII.La elección de este templo para la celebración central recordó precisamente el origen de uno de los signos más difundidos de esta devoción.Durante la jornada, los fieles participaron en la Santa Misa y en la procesión, encomendando sus familias, su trabajo y su caminar cotidiano bajo la protección de la Virgen del Carmen.En su homilía, monseñor Olave invitó a vivir esta tradición más allá de los gestos externos, renovando el compromiso cristiano inspirado en el ejemplo de María y fortaleciendo la vida de fe de las comunidades.Una patrona para quienes sirven al paísLa solemnidad también tuvo un significado particular para quienes diariamente ponen su vida al servicio de la nación.En la Catedral Castrense de Colombia, en Bogotá, militares, policías y sus familias participaron en una jornada que comenzó con una procesión por las instalaciones del Cantón Norte, seguida por la tradicional bendición de vehículos.La ceremonia fue acompañada por el rector de la Catedral Castrense, padre Ángel Ricardo González Forero, quien elevó una oración por todos los hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional que cumplen su misión en los distintos territorios del país.Posteriormente, la comunidad se reunió para la celebración de la Eucaristía, presidida por monseñor José Roberto Ospina Leongómez, administrador apostólico del Obispado Castrense de Colombia.Durante la celebración, el prelado encomendó a Dios, por intercesión de la Virgen del Carmen, la vocación, el servicio y las familias de quienes trabajan diariamente por la seguridad y el bienestar de los colombianos, renovando la confianza en la protección maternal de María para acompañar cada misión con esperanza, fortaleza y espíritu de servicio.Una tradición que sigue dando identidad a la fe del pueblo colombianoCada territorio aporta sus propios símbolos, tradiciones y acentos culturales. Sin embargo, todos confluyen en una misma convicción: reconocer en María una Madre que acompaña el caminar de su pueblo y orienta siempre hacia Cristo.No es casual que esta advocación conserve un lugar tan profundo en la vida religiosa del país. Su origen se remonta al Monte Carmelo, en Tierra Santa, donde los primeros ermitaños dedicaron su vida a la oración inspirados en la Virgen María. Con el paso de los siglos, esta espiritualidad dio origen a la Orden Carmelita y se difundió por el mundo junto con la tradición del escapulario, signo de consagración, confianza y compromiso con la vida cristiana.En Colombia, esa herencia espiritual encontró un terreno particularmente fecundo. Las celebraciones aquí reseñadas representan solo una muestra de las múltiples expresiones de fe con las que las jurisdicciones eclesiásticas conmemoraron esta solemnidad en todo el territorio nacional.Como memoria de esa riqueza pastoral y de la diversidad con la que la Iglesia en Colombia vive esta tradición, la Conferencia Episcopal de Colombia presenta el especial audiovisual:

Lun 13 Jul 2026

Papa León XIV nombra nuevo obispo para la Diócesis de Jericó: Pbro. Diego Luis Rendón Urrea

Sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos y hasta ahora rector de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, el padre Diego Luis Rendón Urrea será el octavo obispo de esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, reconocida por su riqueza espiritual, misionera y cultural, y por ser la tierra natal de Santa Laura Montoya, primera santa colombiana.El padre Rendón Urrea sucede en esta misión episcopal a monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, quien acompañó pastoralmente la diócesis desde 2013 y presentó su renuncia al Santo Padre en agosto de 2024, tras cumplir los 75 años de edad, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico.De la educación superior católica al ministerio episcopalCon este nombramiento, el Papa León XIV confía la conducción pastoral de la Diócesis de Jericó a un sacerdote cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada a la educación y la evangelización.Durante los últimos años, el padre Diego Luis Rendón Urrea se desempeñó como rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, instituciones desde las que ha impulsado procesos de educación superior y formación virtual con identidad católica, al servicio de comunidades de distintas regiones del país.Trayectoria pastoral del nuevo Obispo de JericóEl padre Diego Luis Rendón Urrea nació el 3 de junio de 1967 en Rionegro, Antioquia. Realizó su formación filosófica y teológica en el Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y en la Universidad Santo Tomás de Medellín. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 2000 para la Diócesis de Santa Rosa de Osos.Realizó estudios de especialización en Gerencia Educativa en la Universidad de San Buenaventura de Medellín y en Pedagogía de la Virtualidad en la Fundación Universitaria Católica del Norte. Adelantó, además, estudios de doctorado en Educación en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.Entre los servicios pastorales que ha desempeñado a lo largo de su ministerio sacerdotal, se encuentran:- Vicario parroquial de la parroquia Inmaculada Concepción de Amalfi (2001).- Primer rector del Cibercolegio de la Fundación Universitaria Católica del Norte y vicario de Educación Católica (2002-2005).- Promotor vocacional y delegado de Pastoral Misionera (2005-2009).- Delegado de Pastoral Social y vicario de Pastoral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2010-2011).- Capellán del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en Bogotá (2011-2014).- Párroco de Nuestra Señora del Carmen, en Gómez Plata (2014-2015).- Miembro del Colegio de Consultores y del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2022-2026).- Rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN (2015-2026).Una diócesis con profunda tradición evangelizadoraLa Diócesis de Jericó fue creada el 29 de enero de 1915 mediante la bula Universi Dominici Gregis del Papa Benedicto XV. Está ubicada en el suroeste del departamento de Antioquia y extiende su jurisdicción pastoral sobre 15 municipios: Andes, Betania, Betulia, Caramanta, Ciudad Bolívar, Concordia, Hispania, Jardín, Jericó, La Pintada, Pueblorrico, Salgar, Támesis, Tarso y Valparaíso.La sede episcopal se encuentra en la ciudad de Jericó, donde está ubicada la Catedral de Nuestra Señora de las Mercedes. La diócesis cuenta con 30 parroquias, el Seminario Diocesano San Juan Eudes, comunidades de vida contemplativa y activa, así como la casa de retiros espirituales Lisieux.Esta Iglesia particular ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia en Colombia por ser cuna de Santa Laura Montoya Upegui, primera santa nacida en el país y fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. También son hijos de este territorio el beato Juan Bautista Velásquez Peláez y el beato Jesús Aníbal Gómez Gómez, cuyos testimonios de fe continúan inspirando la vida cristiana y misionera de esta región.Con este nombramiento, la Diócesis de Jericó inicia una nueva etapa de su camino pastoral, manteniendo viva una tradición evangelizadora que durante más de un siglo ha contribuido significativamente a la vida de la Iglesia en Colombia.

Mié 1 Jul 2026

Iglesia Católica en Colombia articula respuesta nacional para apoyar a las comunidades afectadas en Venezuela

"Tendamos nuestra mano solidaria a Venezuela". Tras este llamado de los obispos, la Iglesia Católica en Colombia puso en marcha una amplia movilización solidaria para acompañar a las comunidades afectadas por los terremotos ocurridos en el país vecino. La respuesta articula la convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan desde sus propios territorios para fortalecer la atención humanitaria que la Iglesia brinda en Venezuela.La tragedia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio continúa dejando profundas consecuencias humanitarias en Venezuela. En respuesta a esta emergencia, la Iglesia Católica en Colombia activó una estrategia de solidaridad que integra esfuerzos nacionales y locales para canalizar el apoyo de los colombianos hacia las comunidades damnificadas, en estrecha coordinación con la Iglesia venezolana.Esta respuesta es liderada, a nivel nacional, por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, organismo de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), y se desarrolla en articulación con la Conferencia Episcopal Venezolana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, para garantizar que las ayudas lleguen de manera organizada, transparente y oportuna a quienes más las necesitan.Una emergencia que sigue reclamando solidaridadDe acuerdo con el más reciente informe de situación de Cáritas Venezuela, las necesidades humanitarias continúan siendo críticas. La atención médica, el acceso a agua potable, alimentos, albergues temporales, kits de higiene, protección y acompañamiento psicosocial hacen parte de las prioridades para atender a las familias damnificadas. Desde las primeras horas posteriores a la emergencia, la Iglesia en Venezuela mantiene desplegada una amplia red de atención a través de Cáritas Venezuela, las diócesis, las parroquias y cientos de voluntarios presentes en las zonas afectadas, en coordinación con Cáritas Internationalis y otros organismos humanitarios.Una respuesta que se multiplica en todo el paísLa convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana se complementa con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas vienen impulsando desde sus propios territorios.En distintas regiones del país, arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, a través de sus pastorales sociales, parroquias y comunidades, han organizado colectas, campañas de sensibilización, jornadas de oración y otras acciones solidarias para acompañar al pueblo venezolano.Cada Iglesia particular desarrolla estas iniciativas de acuerdo con su realidad pastoral y sus posibilidades, pero todas convergen en un mismo propósito: expresar la cercanía de la Iglesia en Colombia y fortalecer la respuesta humanitaria que la Iglesia en Venezuela brinda a las comunidades afectadas.Entre las iniciativas que ya se conocen públicamente se encuentran las promovidas por las diócesis de Cúcuta, Riohacha e Ipiales, jurisdicciones de frontera que, por su cercanía histórica con el pueblo venezolano, han sido de las primeras en convocar a sus comunidades a esta expresión de fraternidad. También las arquidiócesis de Medellín, Barranquilla, Cartagena, Nueva Pamplona y Cali, así como las diócesis de Palmira y San José del Guaviare, han puesto en marcha campañas propias de solidaridad. Estos son solo algunos ejemplos de la amplia movilización que las Iglesias particulares vienen desarrollando en diferentes regiones del país para responder a esta emergencia. La información específica de los centros de acopio y otras cuentas habilitadas puede ser consultada por los fieles a través de los perfiles de cada Iglesia particular en redes sociales.Iniciativas que ayudan a reencontrar familiasLa solidaridad también se expresa en acciones pastorales que buscan responder a otras consecuencias de la tragedia.La Pastoral Social de la Diócesis de Palmira, además de promover una colecta económica y el acopio de ayudas, acompaña a familias colombianas que han perdido comunicación con sus seres queridos en Venezuela. Como respuesta a esta necesidad, habilitó un boletín digital con información actualizada sobre personas hospitalizadas tras los terremotos, con el propósito de facilitar su ubicación y contribuir al reencuentro de las familias.Este boletín, que se actualiza permanentemente de acuerdo con la información médica disponible, puede consultarse aquí.Asimismo, quienes cuenten con información que pueda contribuir a la localización de alguno de los pacientes podrán compartirla a través de los canales habilitados por la Pastoral Social de la Diócesis de Palmira.Bancos de alimentos y aliados fortalecen la respuestaLa movilización también cuenta con el respaldo de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) y de los bancos de alimentos diocesanos, que trabajan de manera coordinada con el Banco de Alimentos de Venezuela para fortalecer la atención a las comunidades damnificadas.A esta respuesta se suman alianzas establecidas por Cáritas Colombiana con Farmatodo, Redeban, Bancolombia, Mercado Libre (Mercado Pago), que amplían los canales de donación y facilitan que más personas puedan unirse a esta expresión de solidaridad.Canales nacionales para canalizar la solidaridadAdemás de las campañas promovidas por las jurisdicciones eclesiásticas desde sus propios territorios, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, habilitó una convocatoria nacional para que quienes deseen canalizar sus aportes mediante esta red de la Iglesia puedan hacerlo de manera segura, transparente y articulada con la respuesta humanitaria que se desarrolla en Venezuela.Siguiendo recomendaciones recientes de Cáritas Venezuela, se invita a priorizar las donaciones económicas, pues las condiciones logísticas y los procesos aduaneros hacen que este sea, en la etapa actual de la emergencia, el mecanismo más eficaz para atender las necesidades de las comunidades afectadas.Las personas que deseen canalizar sus aportes económicos a través de del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana pueden hacerlo consignando en la siguiente cuenta bancaria:Banco de Bogotá- Cuenta de ahorros No. 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3También podrán realizar sus donaciones a través del micrositio: https://donar.caritascolombiana.orgGracias al trabajo articulado entre Cáritas Colombiana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, estos recursos fortalecerán la atención que la Iglesia ya brinda en las zonas afectadas, respondiendo de manera organizada y transparente a las necesidades más urgentes identificadas en el territorio.Claves de esta movilización- La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, coordina una convocatoria nacional para canalizar ayudas hacia Venezuela.- Las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan, de manera autónoma y complementaria, campañas propias de solidaridad en distintas regiones del país.- La Iglesia en Venezuela, por medio de Cáritas Venezuela, las diócesis y las parroquias, lidera la atención humanitaria en los territorios afectados.- Las donaciones económicas son la forma más efectiva de apoyar la emergencia en esta etapa, de acuerdo con la recomendación de Cáritas Venezuela.- Toda la ayuda canalizada por la Iglesia fortalece una respuesta humanitaria articulada, transparente y basada en las necesidades identificadas en el terreno.Una solidaridad que se transforma en esperanzaEsta movilización nace, especialmente, del llamado que los obispos colombianos hicieron al pueblo colombiano para acompañar a los hermanos venezolanos con gestos concretos de fraternidad."Invitamos a los fieles católicos, a las comunidades eclesiales y a todas las personas de buena voluntad a manifestar su solidaridad mediante una respuesta generosa, organizada y oportuna, que contribuya a atender las necesidades de quienes han sido golpeados por esta emergencia".Como expresan los obispos en su mensaje, esta respuesta busca que Colombia siga caminando junto a Venezuela "en la fe y la esperanza, tendiendo nuestra mano solidaria para acompañar su dolor y contribuir a la reconstrucción de aquello que ha sido afectado".Así, la solidaridad se convierte en un signo concreto de comunión entre dos pueblos hermanos y en una expresión viva del compromiso de la Iglesia con quienes hoy atraviesan el sufrimiento y la esperanza de la reconstrucción.

Vie 5 Jun 2026

Fallece monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, recordado por su cercanía pastoral y compromiso con la promoción humana integral

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa su profundo pesar por el fallecimiento de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, arzobispo emérito de Santa Fe de Antioquia, ocurrido este viernes 5 de junio de 2026.Los obispos de Colombia se unen en oración por su eterno descanso y elevan una acción de gracias a Dios por la vida, el ministerio y el legado de este pastor que dedicó más de seis décadas al servicio de la Iglesia y de las comunidades.Monseñor Gómez Aristizábal fue reconocido por su profunda vida de fe, su cercanía con la gente y su compromiso permanente con la promoción humana integral. A lo largo de su ministerio sacerdotal y episcopal impulsó numerosas iniciativas pastorales, educativas y sociales que dejaron huellas significativas en las regiones donde ejerció su servicio.La Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, jurisdicción que pastoreó durante cerca de quince años, manifestó a través de redes sociales su “profundo pesar, pero sostenida esperanza cristiana en la Resurrección” e invitó a sacerdotes, religiosos y fieles laicos a unirse a las exequias y a acompañar este momento de duelo desde la fe.La Arquidiócesis ha informado que el cuerpo de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal será velado en cámara ardiente durante la tarde de este viernes 5 de junio en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Santa Fe de Antioquia. La Eucaristía de exequias se celebrará el sábado 6 de junio, a las 11:00 de la mañana, en el mismo templo.Una vida entregada al servicio de la IglesiaMonseñor Ignacio Gómez Aristizábal nació en El Peñol, Antioquia, el 2 de diciembre de 1929. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Medellín y posteriormente adelantó estudios de Ciencias Sociales en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.Fue ordenado sacerdote el 17 de agosto de 1958 en Sonsón, Antioquia. Durante sus primeros años de ministerio desempeñó diversas responsabilidades pastorales en la Diócesis de Sonsón-Rionegro, entre ellas las de vicario cooperador, coordinador de pastoral, delegado para programas de acción social y párroco.El 24 de julio de 1972 fue nombrado segundo obispo de la Diócesis de Ocaña, recibiendo la ordenación episcopal el 8 de septiembre de ese mismo año.Un pastor que impulsó el desarrollo social de las regionesDurante sus veinte años de servicio episcopal en Ocaña, monseñor Gómez Aristizábal promovió proyectos que trascendieron el ámbito estrictamente pastoral y contribuyeron al desarrollo social, educativo y económico del Catatumbo y de la provincia de Ocaña. "Dejó una huella imborrable en medio de nosotros...Además de toda la realidad espiritual que sembró, por todas las obras que hizo...Lo recordamos con mucha gratitud y cariño", expresó monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Ocaña al referirse, con esperanza, a la partida de monseñor Gómez.Entre las iniciativas impulsadas bajo su liderazgo se destacan la creación de CREDISERVIR, el fortalecimiento del Seminario Mayor El Buen Pastor, la puesta en marcha del Hogar de los Abuelos y la consolidación de la Emisora Diocesana Radio Catatumbo, instituciones que continúan prestando importantes servicios a la comunidad.Por esta labor es recordado como uno de los líderes eclesiales más influyentes de la región, caracterizado por su cercanía con las comunidades, su sensibilidad frente a las necesidades sociales y su permanente búsqueda del bien común.Posteriormente, el 10 de octubre de 1992, fue designado arzobispo de Santa Fe de Antioquia por san Juan Pablo II. Allí continuó promoviendo procesos de evangelización y desarrollo humano integral en favor de las comunidades del Occidente antioqueño.Durante su ministerio arquidiocesano impulsó importantes iniciativas sociales y educativas, entre ellas TECOC y FUNDEPAZ, entidades que contribuyeron al fortalecimiento comunitario y al desarrollo de numerosos proyectos en la región. Asimismo, prestó servicios a la Iglesia en Colombia como administrador apostólico de diversas jurisdicciones eclesiásticas.El 12 de enero de 2007, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, pasando a ser arzobispo emérito.El amor cristiano como mensaje finalAun en sus últimos años, monseñor Ignacio Gómez Aristizábal mantuvo una activa reflexión pastoral. Uno de sus más recientes escritos, publicado en noviembre de 2025 en los medios de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, estuvo dedicado al papel del amor cristiano como respuesta a los desafíos contemporáneos.En aquel texto advertía sobre las consecuencias del odio, la división y la indiferencia en el mundo actual, y defendía la necesidad de construir relaciones marcadas por la solidaridad, la fraternidad, la justicia y la paz. Allí insistía en que el amor debía ser el fundamento de toda acción pastoral y social de la Iglesia.Su reflexión concluía retomando las enseñanzas de san Pablo y del papa Francisco, recordando que “lo primero es el amor” y que el mayor peligro para la humanidad es dejar de amar.Hoy, mientras la Iglesia en Colombia eleva sus oraciones por su descanso eterno, permanece vivo el testimonio de un pastor que dedicó su existencia a anunciar el Evangelio, acompañar a las comunidades y promover iniciativas concretas para el desarrollo humano y la construcción de una sociedad más fraterna.Que Cristo Resucitado, a quien sirvió con fidelidad durante toda su vida, le conceda participar de la plenitud de su Reino.Escuche aquí el mensaje de monseñor Orlando Ovale Villanoba, obispo de Ocaña, a propósito de la partida de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal.

Mar 21 Abr 2026

Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral

Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.

Mar 3 Mar 2026

Elecciones 2026 en Colombia: Diócesis de Palmira publica guía pastoral para votar con conciencia cristiana

En el marco del proceso electoral que iniciará Colombia el próximo 8 de marzo, la Diócesis de Palmira, a través de su Pastoral Social, publicó la cartilla “La política es la forma más elevada de la caridad. Artesanos de paz y democracia: Guía para un voto consciente y cristiano 2026”, un subsidio pastoral que busca ofrecer herramientas de formación y discernimiento ciudadano desde la fe cristiana.La iniciativa se presenta como un aporte concreto de la Iglesia a la vida democrática del país, con el propósito de ayudar a formar conciencias libres y responsables. La cartilla propone elementos de reflexión espiritual, social y pedagógica para motivar una participación informada y orientada al bien común.Este material surge en un momento que la Iglesia considera decisivo para el país. Como afirma en la presentación del documento monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo de esa Iglesia particular, las elecciones representan una oportunidad para preguntarse como sociedad qué país se quiere construir y cómo aportar a la justicia, la verdad y la reconciliación.Decálogo del votante católico: punto de partida para el discernimientoLa cartilla inicia con el llamado “Decálogo del votante católico”, una guía práctica que propone diez actitudes fundamentales para vivir responsablemente el compromiso ciudadano desde la fe. Allí se invita, entre otros aspectos, a asumir el voto como un deber moral, informarse con responsabilidad, rechazar la compra de votos, promover el respeto en medio de las diferencias y buscar siempre el bien común por encima de los intereses particulares.Este decálogo se presenta como un punto de partida para el discernimiento electoral y como una invitación a vivir la participación política como una expresión concreta de la caridad social, recordando que el ejercicio del voto también forma parte del compromiso cristiano con la sociedad.Una herramienta para formar la conciencia ciudadanaLa cartilla está estructurada a partir de la metodología pastoral ver, juzgar y actuar, ampliamente utilizada en la acción social de la Iglesia, y propone un camino sencillo para leer la realidad nacional, iluminarla con el Evangelio y asumir compromisos concretos como ciudadanos.El documento invita primero a mirar la realidad con responsabilidad, reconociendo desafíos como las desigualdades sociales, la polarización política, la violencia, la crisis ambiental y la desconfianza institucional. En este sentido, el documento recuerda que la participación política no puede ser indiferente ante el sufrimiento social, pues el compromiso ciudadano también forma parte de la vivencia de la fe.El padre Arturo Arrieta Aguas, director de Pastoral Social de la diócesis, explicó que esta iniciativa busca ayudar a integrar la fe con la vida cotidiana:“No para decir por quién votar, sino para recordar algo fundamental: la fe y la vida son inseparables. Humanizar el mundo implica interesarnos por el bienestar de nuestra ciudad”.El sacerdote subrayó, además, que la cartilla ofrece herramientas prácticas para enfrentar fenómenos como la desinformación y la polarización:“La cartilla nos entrega herramientas prácticas como una verdadera brújula electoral para elegir cristianamente. Los invitamos a un voto libre y consciente. Hacer ayuno de redes sociales también es bueno para no dejarnos manipular por las cadenas del odio y de las mentiras”.Política al servicio del bien comúnInspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, la cartilla recuerda que la política, cuando está orientada al servicio de la persona humana, puede convertirse en una expresión concreta de amor social. Insiste en que la participación electoral no debe reducirse a intereses particulares, sino que debe buscar el bienestar colectivo y especialmente el de los más vulnerables.Entre sus propuestas pedagógicas se destacan orientaciones prácticas para el discernimiento electoral, recomendaciones para evitar la desinformación y criterios para aportar a una participación responsable en la vida pública.Una invitación a votar con concienciaAl referirse al contexto de esta publicación, monseñor Rodrigo Gallego destacó que este tiempo electoral debe asumirse como una oportunidad para pensar en el bien común y el futuro del país:“Tenemos que pensar en el bien común y en el progreso integral de nuestra nación. Cuando nos acercamos a las urnas debemos hacerlo desde la inteligencia espiritual, con un razonamiento justo y claro iluminado por la oración”.El prelado también recordó que el compromiso ciudadano implica responsabilidad con toda la sociedad:“El país es de todos. Quien gobierna es gobernante para todos. Los invito a pensar en el bien común y en el progreso de nuestra bella nación. Oremos, pensemos y votemos a conciencia”.Un aporte pastoral en el camino electoralLa cartilla insiste en que la Iglesia no pretende orientar el voto hacia ninguna opción política concreta, sino formar ciudadanos capaces de discernir con libertad y responsabilidad.Además, hace un llamado a los candidatos, a los partidos políticos, a los medios de comunicación y a la ciudadanía a contribuir a un clima democrático basado en el respeto, la verdad y el diálogo.Con esta iniciativa, la Diócesis de Palmira ofrece a las comunidades parroquiales, movimientos eclesiales y a todas las personas interesadas una herramienta pedagógica que busca fortalecer la participación consciente en la vida pública y aportar a la construcción de una sociedad más justa y fraterna.Esta guía puede ser utilizada en espacios formativos, encuentros pastorales y procesos comunitarios como apoyo para la reflexión y el discernimiento frente a los procesos electorales de 2026.Descargue la cartilla.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Mar 17 Feb 2026

Cuaresma 2026: el Papa León XIV exhorta a redescubrir la escucha y el ayuno como prácticas esenciales de conversión

En esta Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a la Iglesia a redescubrir la escucha y el ayuno como caminos concretos de conversión. Así lo expresa en su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, publicado el pasado 13 de febrero por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.En el texto, el Santo Padre subraya que la Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes cotidianas. Todo camino de conversión —afirma— comienza cuando el creyente se deja alcanzar por la Palabra de Dios y la acoge con docilidad, pues existe un vínculo profundo entre el don de la Palabra, la hospitalidad interior que se le ofrece y la transformación que ella realiza.Escuchar: abrir espacio a Dios y al clamor de los oprimidosEl Papa León centra la primera parte del mensaje en la importancia de la escucha. La presenta como el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro y recuerda que Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, se manifiesta como quien ha visto la opresión de su pueblo y ha oído su clamor (cf. Ex 3,7).En este sentido, explica que la escucha de la Palabra en la liturgia educa para una escucha más verdadera de la realidad. En medio de múltiples voces que atraviesan la vida personal y social, las Sagradas Escrituras permiten reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. La condición de los pobres —advierte— constituye un grito que interpela la vida de las personas, las sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguajeEn la segunda parte del mensaje, el Santo Padre presenta el ayuno como práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra. Lo describe como un ejercicio ascético antiguo e insustituible que, al implicar el cuerpo, ayuda a discernir lo esencial y a mantener despierta el hambre y la sed de justicia, orientándolas hacia la oración y la responsabilidad con el prójimo.Citando a san Agustín, el pontífice explica que el ayuno ensancha el corazón y lo hace capaz de la plenitud prometida. No obstante, advierte que para conservar su verdad evangélica debe vivirse con fe y humildad, arraigado en la comunión con el Señor y evitando cualquier forma de orgullo.En este marco, propone una forma concreta de abstinencia: renunciar a las palabras que hieren. Invita a “desarmar el lenguaje”, evitando juicios inmediatos, calumnias y expresiones que dañan al prójimo, y a cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas. De este modo —señala— las palabras de odio podrán dar paso a palabras de esperanza y paz.Una conversión también comunitariaEl mensaje subraya, finalmente, la dimensión comunitaria de la Cuaresma. A partir del relato del libro de Nehemías (cf. Ne 9,1-3), el Papa recuerda que el pueblo se reunió para escuchar la Ley y practicar el ayuno, renovando la alianza con Dios. De igual manera, exhorta a parroquias, familias y comunidades a recorrer un camino compartido en el que la escucha de la Palabra, del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común.En este horizonte, la conversión no concierne únicamente a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad, tanto en la Iglesia como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.Al concluir, el Papa León XIV anima a pedir la gracia de una Cuaresma que haga más atento el oído a Dios y a los más necesitados, y de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Asimismo, invita a que las comunidades cristianas sean lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a edificar la civilización del amor.

Jue 12 Feb 2026

“Desde el corazón al ministerio”: la CXX Asamblea perfila orientaciones para una pastoral presbiteral integral

En su tercer día, la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano profundizó en la vida interior como fundamento del ministerio y avanzó en la definición de lineamientos concretos para fortalecer la identidad, la fraternidad y la misión de los presbíteros en el país, en medio de los desafíos sociales y eclesiales actuales.Este miércoles 11 de febrero, la jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien encomendó de manera especial a los enfermos del país, en el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, celebrada por la Iglesia universal bajo el lema: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”. Concelebraron monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, y monseñor Óscar José Vélez, CMF, obispo de Valledupar.Un llamado a la vida interiorEn su homilía, monseñor Tobón centró su reflexión en la enseñanza de Jesús: “Nada hay en el exterior que manche al hombre; la maldad que sale del corazón es lo que mancha”, subrayando que el corazón es el núcleo donde se juega la autenticidad de la vida cristiana y sacerdotal.“El corazón es el centro profundo. Es el templo donde habita el Espíritu Santo”, afirmó, advirtiendo que cuando la fe se reduce a esquemas mentales o posturas ideológicas puede derivar en intelectualismo, polarizaciones o fanatismos que esterilizan la misión.En coherencia con el tema central de la Asamblea —“El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”—, el Arzobispo de Medellín invitó a examinar cuatro dimensiones fundamentales desde la interioridad: la fe, la oración, la vida fraterna y la acción apostólica. Señaló que cuando se pierde el contacto interior con el Espíritu, el ministerio corre el riesgo de convertirse en “agitación, descoordinación, proselitismo y finalmente frustración”, dando paso al activismo y al desgaste.Por el contrario, explicó, cuando la vida brota del encuentro profundo con Dios, florecen los frutos del Espíritu y la santidad se entiende no como apariencia moral, sino como “la alegría interior de la misericordia de Dios”.Orientaciones para una pastoral presbiteral integralTras la celebración eucarística, el trabajo central del día se concentró en la definición de orientaciones que servirán como fruto concreto de esta Asamblea para la implementación de una pastoral presbiteral integral.Durante la mañana, obispos y sacerdotes —representando a las 14 provincias eclesiásticas que agrupan 78 jurisdicciones del país— trabajaron en grupos por provincias, revisando un documento base y aportando desde las realidades específicas de cada región. En la tarde, los obispos profundizaron las propuestas en sesión plenaria.El padre Richard Nieto González, vicario general de la Arquidiócesis de Cartagena, subrayó que el propósito es que el documento que salga como fruto de este encuentro se convierta en una herramienta práctica para las Iglesias particulares:“La idea es que salga de aquí un documento de trabajo que luego pueda leerse y aplicarse en las distintas diócesis y arquidiócesis de Colombia…Y que realmente ayude a los otros presbíteros que no participaron de este encuentro”.El padre Wilmer Fabián Suárez Vargas, vicario general en el Vicariato Apostólico de Puerto Carreño, resaltó el valor del encuentro como experiencia de comunión y fortalecimiento vocacional, especialmente para quienes ejercen su misión en los territorios más apartados. Explicó que estos espacios también renuevan la esperanza y sostienen la misión:“Donde hay un sacerdote está la voz de la esperanza…Hay situaciones de activismo, de cansancio, pero en ese activismo se puede también descansar y reposar en la presencia de Dios”.Identidad, formación y cultura del cuidadoVarias de las intervenciones de los arzobispos participantes coincidieron en que la renovación del presbiterio pasa por fortalecer la identidad ministerial y la formación integral.Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, advirtió que en un mundo digital y en territorios marcados por el conflicto armado es urgente cultivar la interioridad: “Si no hay silencio, no hay vida interior…La casa donde habita Dios es mi propia interioridad”.Por su parte, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, subrayó la necesidad de recuperar la conciencia del ministerio y responder a los contextos regionales: “Se necesita ante todo lograr que los clérigos recuperemos la identidad del ministerio que se nos ha encomendado”. Destacó, además, la importancia de formar la conciencia administrativa de los presbíteros: “Para saber manejar con justicia y con corazón de pobres los bienes de la Iglesia”.En la misma línea, monseñor Pablo Emiro Salas, arzobispo de Barranquilla, insistió en la urgencia de acompañar de manera integral la formación inicial y permanente: “No podemos poner el énfasis en una faceta más que en otra…Tenemos que tener presentes todas las dimensiones para dar una formación integral de nuestros sacerdotes”.Las orientaciones que se perfilan contemplan fortalecer la identidad sacerdotal, la fraternidad, la cercanía al obispo y al pueblo de Dios, y consolidar una auténtica cultura del cuidado que prevenga abusos y promueva ambientes sanos.Este miércoles fue también el último día de participación de los sacerdotes delegados por las jurisdicciones para acompañar a los obispos; a partir de ahora, los prelados continuarán el trabajo durante las jornadas finales para consolidar las conclusiones que marcarán la ruta pastoral del presbiterio en Colombia.Iglesia solidaria ante la emergencia invernalAunque reunidos en Bogotá, los obispos permanecen profundamente conectados con la realidad de los territorios que pastorean. La emergencia invernal ha dejado pérdidas humanas y materiales significativas en distintas regiones del país. Solo en el departamento de Córdoba se reportan cerca de 120.000 personas afectadas, además de daños en viviendas, cultivos, vías, escuelas y medios de subsistencia.En este contexto, el Papa León XIV envió un mensaje de cercanía y oración que fue acogido por la Asamblea como un llamado a intensificar la solidaridad.Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia, subrayó el alcance universal de este gesto del Santo Padre: “Es un mensaje alentador, un mensaje del sucesor de San Pedro que nos dice su cercanía en la oración…Cuando un miembro de la Iglesia sufre, todos los demás miembros del cuerpo participan”.El representante del Papa resaltó la importancia de que este mensaje haya sido escuchado no solo en Colombia, sino en distintos lugares del mundo: “Es un signo de cercanía, una palabra de aliento, una palabra de no sentirse solos…Seguramente este mensaje hoy no lo han escuchado solo en Colombia, lo han escuchado un poco en todo el mundo”.Añadió que la solidaridad debe expresarse tanto en el plano espiritual como en acciones concretas: “Es un momento en donde tratar de mostrar nuestra solidaridad en el plan concreto…Pero también en el plan de una cercanía espiritual, de acompañar con la oración en este momento de dificultad”.Desde las diócesis más afectadas, la Iglesia ha venido articulando esfuerzos pastorales y sociales para acompañar a las comunidades damnificadas. Monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, expresó: “No podemos dejar solos a nuestros hermanos damnificados…Vienen situaciones de crisis muy fuertes, económicas y sanitarias, y tenemos que seguir con corazón generoso”.Por su parte, el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., destacó que la Iglesia ya se encuentra movilizada a través de sus parroquias, pastorales sociales, bancos de alimentos y comités parroquiales, pero también subrayó la importancia de seguir convocando la solidaridad y de organizar la ayuda para que llegue efectivamente a quienes más lo necesitan: “Que ampliemos la caridad y la generosidad…Que nos unamos todas las parroquias, todas las comunidades, todas las instituciones…Y apoyemos también a través especialmente de nuestros bancos de alimentos en todo el país, una campaña solidaria de alimentos no perecederos”.En este marco, hizo un llamado a fortalecer la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, impulsada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social que se desarrollará en el contexto cercano de la Cuaresma, como un instrumento concreto para canalizar la solidaridad nacional en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país: “Aprovechemos este tiempo propicio de Cuaresma, de caridad…Para que más allá de nuestras diferencias, pongamos en el corazón de nuestra preocupación a todos nuestros hermanos y hermanas que están experimentando un sufrimiento muy grande”. Retomando el lema de este año, concluyó: “La satisfacción del fiel es hacer el bien”.De esta manera, mientras los obispos avanzan en la definición de orientaciones para fortalecer la vida y misión de los presbíteros, la Asamblea reafirma también su compromiso con el acompañamiento cercano y organizado a las comunidades que hoy enfrentan la dureza de la emergencia invernal en el país.Vea a continuación el resumen informativo del tercer día en la CXX Asamblea: