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Predicación Orante de la Palabra

Vie 12 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Lun 8 Sep 2025

Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo

VIGÉSIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 14 DE 2025Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14Salmo: 51(50),3-4. 12-13.17 y 19Segunda lectura: 1Tm 1,12-17Evangelio: Lc 15, 1-32 (forma larga) o Lc 15,1-10 (forma breve).I. Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEn el domingo XXIV del tiempo durante el año la Palabra de Dios llega a un momento cumbre del Evangelio de Lucas por el tema de la misericordia, característico del tercer evangelio. Es un domingo para contemplar el rostro paterno de Dios misericordioso y compasivo. Las lecturas nos ayudan a descubrir esos rasgos característicos de la misericordia y nos plantean ideas fundamentales:¾ El Señor se arrepiente de las amenazas. Es claro que la misericordia triunfa sobre el juicio y que la bendición está por encima de la ira y del castigo.¾ Renovarse interiormente es un camino, una peregrinación existencial que parte de la necesidad de regresar al punto donde nos hemos perdido y nos hemos desviado del sendero.¾ Cristo vino para salvar a los pecadores. La misericordia tiene un rostro concreto y el perdón se entiende cuando se ha vivido y experimentado de cerca la misericordia de Dios.¾ La conversión implica siempre una peregrinación de la vida, un movimiento que nos saca de nuestras comodidades para ir a la búsqueda de la plenitud, pero ante todo, para dejarnos encontrar por el Señor.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Llegamos al corazón del Evangelio de la misericordia, donde el Evangelista Lucas nos presenta un capítulo que tiene una parábola doble (la oveja y la moneda perdida) y una parábola más larga sobre el padre misericordioso y los dos hermanos.El tema está enmarcado por una realidad: algo o alguien se pierde y es encontrado. La oveja y la moneda implican un ejercicio de búsqueda mientras que el Padre espera el regreso del hijo menor.El encuentro genera gozo, fiesta, banquete, porque este encuentro es el fruto de la conversión, del regreso, de la recuperación de la dignidad perdida.La conversión genera gozo en el que se convierte y en Dios que recupera, pero debería generar muchísimo gozo en la comunidad que acompaña la conversión y que no puede asumir la actitud rival del hermano mayor.En el contexto de la liturgia dominical, la comunidad se une en la súplica por laconversión de sus miembros, orando unos por otros para lograr que la misericordia de Dios (Primera lectura) que hace que un corazón quebrantado y humillado no sea despreciado (salmo). Todo esto es posible no solamente por un esfuerzo humano de cambio sino porque Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.La experiencia de la conversión es siempre experiencia de encuentro, implica dejarse encontrar por el Señor, pero también experimentar la búsqueda de aquello que nos devuelva la dignidad que se va perdiendo en el camino por nuestros pecados.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En el año del jubileo de la esperanza es importante dejar resonar un proyecto permanente en la vida de los creyentes: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre.Como en el proceso de comprensión de la historia de Israel, muchas veces la vida puede verse inmersa en un proceso que implica pecado, experiencia de pérdida, recapacitar y emprender el camino de vuelta.La conversión es una llamada permanente, pero implica hacer el proceso correcto porque no puede darse vuelta sin haber reconocido el pecado y sin haber tenido la experiencia de la pérdida.En un mundo donde las relaciones se vuelven cada vez más anónimas y la sociedad se diluye en un utilitarismo desmedido, la misericordia de Dios resplandece como la garantís de lo que puede dar sentido a la peregrinación y a la vida en general.El perdón implica reconocer primero que el don es mayor al límite. El don es superior: Dios ha sacado de la tierra de la esclavitud, por eso siempre Dios tendrá memoria de su amor y su misericordia.Un ser humano perdonado y amado expresa su agradecimiento amando y perdonando, de tal manera que los lazos de la fraternidad no se rompan y que nunca se exprese una fraternidad rota que busca compararse y competir. El amor y la misericordia no compiten, sino que se convierten en apoyo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Bula del año de la misericordia expresaba al fina una tarea para la Iglesia de todos los tiempos: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola yviviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.” (Misericordiae Vultus 25)En este sentido, la súplica no puede quedarse en la misericordia solo en vía descendente (del Padre a los hombres) sino también en vía horizontal (entre los hombres). Sólo el amor y la misericordia podrán salvar y reconstruir los tejidos sociales rotos y posibilitarán la reconstrucción de lo que se ha dañado.La justicia no puede ser, entonces, dar a cada uno lo que corresponde, porque si es así no podríamos tener esperanza en nuestra relación con Dios. La justicia es la puesta en práctica de la ley del amor. En la bula de convocación al jubileo de la esperanza se nos clarifica también que la misericordia adquiere rostro concreto en la fraternidad y eso debe lanzar una tarea concreta: “Se trata, por lo tanto, de un juicio diferente al de los hombres y los tribunales terrenales; debe entenderse como una relación en la verdad con Dios amor y con uno mismo en el corazón del misterio insondable de la misericordia divina. En este sentido, la Sagrada Escritura afirma: «Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento […] y, al ser juzgados, contamos con tu misericordia» (Sb 12,19.22). Como escribía Benedicto XVI, «en el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría»” (No. 22)Recomendaciones prácticas- Día del migrante.- 15 de septiembre. Jubileo de la Consolación- 20 de septiembre. Jubileo de los trabajadores de la justicia.I. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEn este domingo, la comunidad reunida cantas las alabanzas a Dios que nos ha amado y nos ha perdonado en su Hijo muy amado, Jesucristo, vencedor de la muerte.Experimentamos que como peregrinos de la esperanza nos anima la misericordia que Dios que siempre nos saca de nuestras esclavitudes y nos conduce al seno de la familia y del amor.Acerquémonos al altar que nos convoca y sintamos las muestras de amor permanente de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros.Monición a la Liturgia de la PalabraSomos peregrinos de esperanza y nuestra lucha se ve tocada siempre por la debilidad y el pecado, pero esa realidad no tiene la última palabra. Creemos que Cristo nos ha traído la paz y nos ha reconciliado con el Padre en su misterio pascual. Abramos nuestros oídos a su Palabra y dejemos que su amor toque nuestra existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: La presencia del Padre misericordioso en nuestra vida nos alienta para no perder la esperanza. Presentémosle nuestra oración confiada.R/. Tú que siempre nos perdonas, escucha nuestra oración.1. Por el Papa Francisco y nuestro Obispo N., para que siempre sean transparencia del rostro paterno de Dios en la comunidad y puedan comunicar y dispensar la misericordia y el amor a todos. Oremos al Señor.2. Por nuestros gobernantes y líderes, para que en su tarea diaria procuren reconstruir los lazos rotos en las comunidades y promuevan la unidad y la paz, especialmente por la población migrante. Oremos al Señor.3. Por todos los que sufren para experimenten nuestra caridad viva y eficaz y sientan cómo los ama Dios a través de los hermanos. Oremos al Señor.4. Por quienes participarán en el Jubileo de la Consolación y de los trabajadores de la justicia, para que nunca desfallezcan antes los obstáculos que se les presente en el camino. Oremos al Señor.5. Por quienes estamos en asamblea litúrgica, para que nuestro compromiso permanente con la paz nos ayude a ser peregrinos de la esperanza y constructores de paz y el perdón entre todos. Oremos al SeñorOración conclusivaPadre misericordioso que acoges y acompañas a tus hijos en el camino, escucha las oraciones que confiamos a tu bondad. Por Jesucristo nuestro SeñorR. Amén.

Sáb 6 Sep 2025

Quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

VIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSEPTIEMBRE 7 DE 2025Primera lectura: Sb 9,13-18Salmo: 90(89),3-4.5-6.12-13. 14 y 17 (R. cf. 12b)Segunda lectura: Flm 9b-10.12-17 Evangelio: Lc 14,25-33.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl domingo XXIII del tiempo durante el año la liturgia de la palabra nos presenta la necesidad del discernimiento para la elección y respuesta a Dios que nos presenta un camino. Peregrinos de la esperanza, los miembros de la Iglesia siempre buscamos refugiarnos en el Señor hará descubrir su voluntad sobre cada uno. Conviene pensar lo que las lecturas nos iluminan al respecto en este día:¿Quién se imaginará lo que Dios quiere? El camino de la sabiduría es un camino de búsqueda y discernimiento para enderezar los senderos y aprender lo que agrada al Señor.“Recóbralo como hermano en el Señor”. La segunda lectura pone de frente la fraternidad que nace de ser hermanos en la peregrinación de la fe.En el Evangelio la renuncia es el camino seguro para el seguimiento del Señor. El sano discernimiento lleva a tomar decisiones claras en torno al Señor. Si el discipulado se configura en la bienaventuranza de la pobreza, es claro que la renuncia es el primer paso para ser auténticos discípulos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la liturgia de la Iglesia se finaliza ahora otra etapa en la lectura del Evangelio de Lucas, donde Jesús hace algunas advertencias a sus oyentes (13,22-14,35).El texto bien podría titularse condiciones o exigencias para el discipulado (14,25-33) y tiene una estructura: Introducción (v.25), parábola de la torre y de la guerra (28-33) y quien no puede ser discípulo de Jesús (vv. 26.27.33).La primera exigencia del discípulo es a tener un corazón grande que no estrecha sus afectos y los restringe a sus allegados o a sí mismo. La segunda exigencia es cargar la cruz y la tercera es la renuncia radical a las posesiones.Todo ello está enmarcado en el mensaje de una parábola doble donde se hace claro que el discípulo no es un seguidor ciego y desprevenido sino uno que ha sabido sentarse a preparar su seguimiento: se hace prioritario el conocimiento de sí mismo para saber dónde hay que reforzar el trabajo y dónde necesitará mayor ayuda del Señor. Este trabajo de conocimiento y preparación sólo puede vivirse en la radicalidad de una apertura a la dimensión discipular y ello implica una libertad frente a los apegos, un correcto manejo de los afectos y sobre todo una confianza total en la providencia.En el contexto de la liturgia dominical, el hombre debe procurar siempre el camino de la sabiduría para conocer los designios de Dios (Primera lectura) y poder seguir no su propia voluntad sino los designios del Señor (salmo), viendo al otro como un hermano (Segunda lectura) y descubriendo que sólo se es discípulo cuando hay apertura y libertad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La comunidad creyente, peregrina de esperanza y haciendo camino fraterno se siente llamada en este domingo a hacer experiencia comunitaria de discernimiento frente a la voluntad del Señor.El discernimiento pasa por el camino de la renuncia y por eso la invitación es casi un imperativo: sólo en el ejercicio de la libertad frente a los bienes puede darse una respuesta auténtica, capaz y generosa al Maestro que llama al camino discipular.Rasgos característicos de la Iglesia van brotando de la Palabra proclamada en este domingo y eso exige un camino permanente de revisión y conversión:La sabiduría es un camino de búsqueda permanente de la voluntad del Señor y la Iglesia sabe que su rostro de peregrina debe estar siempre en la tónica del discernimiento y de reconocerse necesitada de la fuerza del Espíritu para desarrollar cada día su ser discipular.Una Iglesia peregrina se reconoce débil y necesitada del Señor, sabe que su única seguridad es el amparo del Altísimo y por eso debe estar atenta y vigilante, debe ser discípula que se deja instruir y sabe escuchar la invitación permanente del Señor: Retornen hijos.En el camino de la peregrinación la fraternidad y la paz deben ser distintivo reluciente de la comunidad creyente. Hacer camino y peregrinar significa superar los límites del compañerismo para llegar al nivel de la fraternidad.El peregrino sabe prever y dispone siempre el camino de la peregrinación, pero sabe que será más fácil su peregrinación mientras más ligero sea su equipaje. La pobreza es una garantía de la fidelidad y del abandono en el Señor. Con el salmo 37 se puede repetir siempre: “sea el Señor tu delicia y él te dará lo que pide tu corazón”.Todo peregrino de esperanza es un caminante y un humano en búsqueda y en configuración permanente. La fe nos garantiza que no estamos solos y que podemos llevar el camino en la comunión con los otros. La marcha puede ser dura y puede arreciar el sol en el camino, pero en comunidad siempre será más fácil hacer el proceso del discernimiento y de la obediencia para llegar a buen fin.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Encíclica Dilexit nos nos recuerda que el camino no es un camino de soledad y nos dice: “Ese mismo Jesús hoy espera que le des la posibilidad de iluminar tu existencia, de levantarte, de llenarte con su fuerza. Porque antes de morir, dijo a los discípulos: «No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán» (Jn 14,18-19). Siempre encuentra alguna manera para manifestarse en tu vida, para que puedas encontrarte con él.” (No. 38).Con San Charles de Foucauld, podemos recitar la oración de abandono como respuesta a esta Palabra de este domingo:Padre mío,me abandono a Ti.Haz de mí lo que quieras.Lo que hagas de mí te lo agradezco,estoy dispuesto a todo,lo acepto todo.Con tal que Tu voluntad se haga en míy en todas tus criaturas,no deseo nada más, Dios mío.Pongo mi vida en Tus manos.Te la doy, Dios mío,con todo el amor de mi corazón,porque te amo,y porque para mí amarte es darme,entregarme en Tus manos sin medida,con infinita confianza,porque Tu eres mi Padre.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.Recomendaciones prácticas-Semana por la paz-Día de oración compartida entre las Iglesias hermanas de Aquisgrán y Colombia.I.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaEl domingo es el día del Señor y la comunidad obedece a la invitación permanente del Señor para ir a su encuentro. Peregrinos de la esperanza, nos sabemos hoy necesitados de la fuerza del Señor y por eso acudimos a él, sabemos que nuestra seguridad no nos la dan los bienes ni nada efímero. Como peregrinos queremos ser ligeros de equipaje y estar abiertos a la acción del Señor. Celebremos con gozo este misterio del amor de Dios.Monición a la Liturgia de la PalabraLa comunidad de quienes hacen camino y somos peregrinos de esperanza, sabemos que los criterios para discernir la voluntad del Señor para nuestra vida nos los da la misma Palabra de Dios, por eso abramos nuestros oídos y estemos atentos para saber elegir y ser vencedores en el combate de la existencia.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre que en sus designios nos ha manifestado su amor y nos ha elegido, elevemos nuestras plegarias con fe.R/. Con tu espíritu, haznos libres para seguirte.1.Tú que has revelado tu designio a los hombres en la comunidad de la fe, haz que la Iglesia y sus ministros sean siempre fieles a tu revelación y sepan guiar a todos los hombres en su peregrinación existencial. Oremos al Señor.2.Tú que eliges a hombres y mujeres para que guíen y gobiernen a tu pueblo, infunde en sus corazones la fraternidad universal para respetar, promover y construir una sociedad cada vez más justa y fraterna. Oremos al Señor.3.Tú que eres nuestra paz, acompaña los deseos de paz de la humanidad y toca el corazón soberbio de quienes siembran la guerra y la división. Oremos al Señor.4.Tú que nos invitas a seguir el camino de tu Hijo y a ser peregrinos de la esperanza en un mundo sumido ideales del tener, del poder y del placer, haz que como hermanos nos apoyemos para ser peregrinos de esperanza y nos abandonemos en tus manos. Oremos al Señor.5.Tú que nos llamas a vivir como hermanos, haz que continue la fraternidad entre las Iglesias de Aquisgrán y Colombia, para que juntas contribuyan a la evangelización. Oremos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, tú que nos revelas tus designios y nos llamas a construir los senderos de la paz, permite que seamos auténticos peregrinos de esperanza y acompaña nuestra oración con tu bondad y tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor R. Amén.

Vie 29 Ago 2025

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos

VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOAGOSTO 31 DE 2025Primera lectura: Sir 3,17-19.28-29Salmo: 68(67),4 y 5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b)Segunda lectura: Hb 12,18-19. 22-24a Evangelio: Lc 14,1.7-14.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLos textos bíblicos de este domingo nos presentan tres ideas temáticas: La primera lectura es una exhortación al hombre intelectual sumido en la arrogancia de quien cree tener gran dominio de la ciencia y del conocimiento, a vivir en la humildad que le permitirá temer a Dios siguiendo sus mandatos y vivir bien; la segunda lectura expresa la bondad y la belleza de la nueva alianza como respuesta a los judíos que se habían convertido al cristianismo y añoraban la religión en la que se habían formado sintiendo nostalgia por sus tradiciones antiguas y es así como el autor de la carta, quiere abrirle los ojos comparando la primera alianza que se llevó a cabo en el Sinaí con la segunda alianza realizada por Cristo y que tiene como símbolo la nueva Jerusalén y en el Evangelio, el reino de Dios está insinuado en un banquete al que asiste Cristo en persona y que tiene unas normas para participar en él y dos actitudes para poder acceder: la humildad y el amor desinteresado al prójimo especialmente al marginado y al más vulnerable.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La humildad es una cualidad que implica el desapego a lo material y la ayuda al prójimo, y es por esta razón que se convierte en una de las virtudes más valiosas que puede tener una persona a la hora de vivir en sociedad; la palabra humildad proviene del vocablo latino humillitas, que a su vez tiene la raíz humus, que significa tierra; de ahí que la palabra está relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones y bajezas; además, el humus es aquello de lo cual la naturaleza se desprende pero que a su vez la enriquece, la fertiliza y la hace crecer; la humildad entonces nos habla de liberarnos de lo accesorio para poder desarrollar lo esencial.El Evangelio nos recuerda que Jesús participaba con frecuencia de banquetes en los que se reunía con publicanos, pecadores, escribas y fariseos porque para él no hay separación entre seres humanos puros e impuros ya que todos son hijos de un único Dios; cabe señalar que Jesús tomó la decisión de vivir humildemente y de aceptar lo que las personas le ofrecían en sus casas, que además eran un lugar privilegiado para enseñar, sobre todo cuanto estaba en la mesa, a sus discípulos y a los demás comensales.En la comunidad cristiana en el tiempo de Lucas, había algunos miembros con el afán de ocupar los primeros puestos, de sentir el deseo o la codicia de ser grandes y de hacerse servir de los otros; es el mismo Jesús, quien no quiere que aparezca este comportamiento competitivo entre los miembros de la comunidad cristiana y por eso expresa que “todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido”.Finalmente, en la parábola, la enseñanza de Jesús sobre los puestos que ocupan los comensales en la mesa no es solo una norma de urbanidad y educación sino, sobre todo, una enseñanza sobre la actitud religiosa que tiene que ver con el puesto en el banquete del reino de Dios, es decir, en la comunidad cristiana: el primero es el último, es el que sirve, es el humilde de la primera lectura; “Cuánto más grande seas, más humilde debes ser y así obtendrás el favor del señor” (Eclesiástico 3, 18)2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La comunidad de discípulos de Jesús vive sus relaciones con unas reglas de juego diferentes a las estipuladas por la sociedad, es decir, el que quiere sobresalir es ubicado en el último lugar y a la persona que es humilde y no busca ningún protagonismo ni reconocimiento es promovido a los primeros lugares.El señor Jesús nos motiva para que cambiemos los sentimientos y motivaciones que impulsan nuestras acciones, para que desterremos los cálculos interesados y las componendas egoístas y para que nos donemos y sirvamos al prójimo sin esperar recompensa ni premios.El que es humilde de corazón no se considera poseedor de la verdad y es capaz de abrirse y disponerse a trabajar para sacar adelante las iniciativas de los demás miembros de la comunidad, rechazando las actitudes discriminatorias y acogiendo la diversidad como una herramienta para el crecimiento de la comunidad.Vivir en la humildad es reconocer nuestras posibilidades y limitaciones, aceptando como acto de generosidad la ayuda de otros hermanos, abriéndose a la acción de Dios y evitando el orgullo y la autosuficiencia que conduce al creyente a cerrase a los demás y a la gracia de Dios.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hemos reflexionado en la enseñanza de Jesús sobre la humildad y la inclusión en el Reino de Dios, en un contexto donde las jerarquías sociales y las apariencias a menudo dominan y donde el Señor nos llama a un camino diferente, uno que se basa en el amor y la generosidad hacia los demás, especialmente hacia los más necesitados, por eso te decimos: Señor, permite que en nuestros banquetes cristianos no invitemos sólo a nuestros amigos y familiares que pueden devolver el favor, sino que abramos nuestras puertas a los pobres y a todos aquellos que necesiten de nuestra ayuda y servicio; permítenos también, Señor, entender que el verdadero valor de nuestras acciones radica en el amor desinteresado que mostramos hacia los demás desde la humildad y la generosidad como virtudes que nos acercan más a Dios y a nuestros hermanos.La invitación es para que nos acerquemos a la contemplación con base en las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos ser más inclusivos en nuestros círculos sociales? ¿De qué manera podemos servir a los que están en necesidad? ¿De que manera podemos aplicar a nivel personal y comunitario el querer de Jesús en el Evangelio: “Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”? Interioricemos también la Palabra de este Domingo a partir de la práctica personal de estas máximas: “Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios”, “Dios revela sus secretos a los humildes” y “No te sientes nunca en el puesto principal”.Recomendaciones prácticas-Pensemos en iniciativas comunitarias que buscan ayudar a los más vulnerables, como los comedores sociales que alimentan a los que no tienen hogar o los programas de orientación para jóvenes en riesgo.-Jornada DONA NOBIS: Plan de sostenimiento de la Obra Evangelizadora de Colombia.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELESIntroductoria de la MisaQueridos hermanos, una vez más el Señor nos reúne en torno al altar, congregados como hermanos y peregrinos de la esperanza en busca de construir una sociedad cada vez mejor, al estilo de Cristo, el príncipe de la paz; con gozo acogemos el mandato del amor fraterno que Jesús nos regala y que se evidencia en la humildad y sencillez de vida que llevemos, junto con la caridad que manifestemos a los hermanos; oremos para que, con la ayuda divina, podamos vencer la soberbia y orgullo que el mundo nos ofrece y vivamos la humildad que Cristo nos enseña.A la liturgia de la PalabraAhora vamos a alimentarnos del banquete de la Palabra: guiados por el libro del Eclesiástico, aprendamos a hacernos pequeños en las grandezas humanas para alcanzar el favor de Dios que, como dirá el salmo, es padre y protector de los desvalidos y prepara casa para los pobres; junto con la carta a los hebreos, entendamos que estos nuevos mandatos son parte de la Nueva Alianza que en Jesús se ha establecido y que, como dice el Evangelio de Lucas, consiste en no buscar la primacía ni la retribución, sino en ser humildes y desinteresados, y así la paga será en la resurrección y no en lo pasajero de la humanidad.Oración de los fielesHermanos, oremos a Dios, Padre misericordioso, que quiere que nos configuremos a imagen de Jesucristo en el servicio y la humillación y, confiados en su bondad, oremos diciendo:R. Escúchanos, Padre de amor.1.Te pedimos, Padre, por la Iglesia y sus ministros para que, fieles a Cristo, se esfuercen por anunciar el Evangelio a todos los hombres, especialmente a los pobres y necesitados, que son los preferidos de Jesús.2.Te pedimos, Padre, por los gobernantes de las naciones, para que sirvan a los territorios que tienen bajo su cuidado con sencillez y humildad, y sin discriminar a ninguna persona.3.Te pedimos, Padre, por los pobres, enfermos, tristes y excluidos de la sociedad, para que encuentren en los cristianos un apoyo en sus necesidades.4.Te pedimos, Padre, por todas las personas que ayudan a la obra evangelizadora de la Iglesia Colombia por medio de la DONA NOBIS, para que les concedas abundantes bendiciones.5.Te pedimos, Padre, que nos ayudes a todos los que celebramos esta eucaristía, a vivir sin buscar reconocimientos humanos, sino a servir con humildad y sin esperar nada a cambio.Oración conclusivaPadre de bondad, acoge con amor nuestra oración en favor de toda la humanidad para que juntos, asistidos por tu Espíritu, seamos capaces de caminar en la esperanza de ser tus testigos y conseguir la paz que deseamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 8 Ago 2025

Estad atentos y vigilantes

DÉCIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOAGOSTO 10 DE 2025Primera lectura: Sb 18,6-9Salmo: 33(32),1 y 12.18-19. 20 y 22 (R. cf. 12b)Segunda lectura: Hb 11,1-2.8-19 (forma larga)Evangelio: Lc 12,32-48 (forma larga) o Lc 12,35-40 (forma breve).I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónHablar del Reino de Dios nos invita a adentrarnos en una reflexión profunda sobre nuestra fe, ya que este concepto es, a la vez, vasto y esencial en la vida cristiana. La riqueza de los textos bíblicos que abordan el Reino nos ofrece diversas perspectivas y matices, lo que puede hacer que su comprensión parezca inabarcable. Sin embargo, hay un elemento constante y central que lo define: la actitud de esperanza y preparación con la que lo esperamos.El Reino de Dios no es simplemente una realidad futura; es una promesa que nos interpela aquí y ahora. Nos llama a vivir de manera coherente con nuestra identidad como bautizados, como miembros del pueblo elegido por Dios. Esta preparación no es pasiva, sino activa, implicando una transformación diaria de nuestra vida, guiada por los valores del Evangelio. Somos llamados a caminar en fe, sabiendo que hemos sido elegidos para formar parte de la salvación que Dios ofrece a la humanidad.El Evangelio de hoy nos recuerda que todos estamos invitados a ser parte de ese rebaño único bajo un solo Pastor, Jesús. Pero esta invitación no basta con recibirla; es necesario responder con una fe firme y una confianza plena en la providencia divina. La fe sólida no solo nos ancla en la certeza de la promesa de Dios, sino que también nos motiva a vivir con una actitud vigilante y constante. En esta vigilancia no hay espacio para el descuido espiritual; más bien, se trata de mantener nuestros corazones abiertos y nuestras manos dispuestas al servicio, siempre atentos a los signos del Reino que ya comienza a manifestarse en el presente.Prepararnos para la venida gloriosa del Señor implica cultivar en nuestro interior una disposición constante hacia el amor, la justicia y la paz. Cada acción, por pequeña que sea, puede ser una expresión de nuestra fe y un testimonio de que el Reino está cerca. Así, aguardamos con alegría y esperanza, no como quienes temen lo desconocido, sino como quienes se saben profundamente amados y llamados por Dios a participar en su gloria.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El Evangelio de Lucas nos presenta una invitación clara y desafiante: buscar el Reino de Dios con una actitud que trascienda las aspiraciones y deseos de los poderosos de este mundo. Este llamado no solo es una exhortación a renunciar a las ambiciones terrenales, sino que plantea un cambio radical en la forma de vivir, pensar y actuar. El Reino de Dios no se construye con los mismos valores que guían a las estructuras de poder humanas; exige otros comportamientos, otros principios y, sobre todo, una orientación hacia lo trascendente.Las parábolas que Lucas utiliza para ilustrar la vigilancia y la fidelidad son, en este sentido, una guía para entender la actitud que el cristiano debe asumir. No se trata solo de esperar pasivamente, sino de vivir en un estado de responsabilidad activa, conscientes de que nuestra existencia tiene una dimensión espiritual y trascendente. Esta responsabilidad se funda en la certeza de que nuestra vida está en las manos de Dios, lo que no implica evadir las tareas y los desafíos de este mundo, sino afrontarlos con una perspectiva diferente, sabiendo que nuestra meta última no está aquí.En esta dinámica, el Reino de Dios no se reduce a un ideal lejano o a una recompensa futura; es también una realidad que nos impulsa a vivir el presente con una entrega generosa y comprometida. Servir a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados, no es una opción adicional, sino una parte esencial de nuestra vocación cristiana. Somos administradores de los bienes y dones que Dios nos ha confiado, y como tales, tenemos el deber de ponerlos al servicio de los demás con fidelidad y dedicación.La parábola nos habla de un Dios que un día se ceñirá para servirnos, un gesto profundamente simbólico que revela la grandeza de su amor y su voluntad de compartir su gloria con aquellos que han sido fieles. Pero mientras llega ese día, se nos invita a vivir en constante vigilancia, no como un estado de ansiedad, sino como una actitud de preparación activa. Trabajamos, construimos, servimos y ayudamos, porque sabemos que nuestras acciones tienen un valor eterno.Este mensaje es, en última instancia, una llamada a confiar plenamente en Dios y a vivir de acuerdo con los valores del Reino: justicia, solidaridad, humildad y servicio. Al hacerlo, no solo esperamos el encuentro definitivo con Dios, sino que también hacemos presente su Reino en el aquí y el ahora, convirtiendo nuestras vidas en un testimonio vivo de su amor y su promesa.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?El Evangelio nos invita a una esperanza que no depende de nuestros méritos, sino del amor incondicional de Dios. Jesús nos dice: “No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros su Reino”. Este mensaje nos asegura que la meta está garantizada, no por lo que hacemos, sino por la bondad infinita de Dios, quien nos llama a participar en su Reino, que es Él mismo, plenitud y felicidad para todos.Esta certeza transforma nuestra forma de ver la vida, llevándonos a reconocer a nuestros hermanos, especialmente a quienes sufren, como un tesoro. “Dad limosna, haceos talegas que no se echan a perder”, nos invita Jesús, llamándonos a compartir lo que somos y tenemos, y a colocar nuestro corazón en Dios y en los demás. “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.La esperanza cristiana no es pasiva ni evasiva; es una fuerza que dinamiza nuestra vida. Como afirma Nietzsche: “Si tenemos un para qué, encontraremos un cómo”. En la fe, nuestra meta no es un lugar distante, sino una experiencia viva del Padre y la comunión con los hermanos, que ya comenzamos a disfrutar aquí y ahora. Jesús nos llama a estar vigilantes y activos: “Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva”. Dichosos los que el Señor encuentra en vela, pues Él mismo se ceñirá y los servirá. Este encuentro con el Señor no es solo un evento futuro, sino una realidad que vivimos en cada acto de amor y servicio.Vivir con esperanza es caminar con el corazón puesto en Dios, sabiendo que nuestra meta es Alguien que ya camina con nosotros. La vigilancia, la comunión y el servicio son los pilares para vivir en el Reino de Dios, tanto ahora como en la eternidad.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Es importante recordar que la esperanza cristiana no es solo una espera pasiva, sino un impulso activo hacia una vida de servicio y vigilancia. Al hablarnos de la promesa del Reino de Dios, nos llama a vivir de manera coherente con esa esperanza, sabiendo que no dependemos de nuestros méritos, sino del amor incondicional de Dios. Este amor nos invita a reconocer a los demás, especialmente a los más necesitados, como un tesoro digno de nuestro esfuerzo y atención. Jesús nos desafía a no guardar nuestro corazón solo para nosotros, sino a compartir lo que somos y tenemos, a poner nuestras prioridades en el servicio a Dios y a nuestros hermanos.Como cristianos, esta invitación no es solo un mensaje de consuelo, sino un compromiso concreto a vivir con esperanza en lo cotidiano. Jesús nos llama a estar vigilantes y activos, participando en la construcción del Reino de Dios aquí y ahora. Vivir con esperanza significa que cada acción, por pequeña que sea, puede reflejar el amor de Dios y acercarnos a esa plenitud que nos promete. No se trata solo de esperar el futuro, sino de transformar el presente a través de la comunión con Dios y el servicio a los demás. Así, el cristiano está llamado a ser un testigo vivo de la fe, llevando a cabo en su vida diaria los principios del Reino, con un corazón que busca siempre el bien de los otros.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaMovidos por un corazón entregado al Señor disponemos nuestra vida para esperar en el Señor, por ello, con la convicción de nuestra fe, iniciemos nuestra celebración eucarística disponiendo nuestro ser en actitud expectante y activa para ser testigos del Reino de Dios.Monición a la Liturgia de la Palabra La primera lectura, del libro de la Sabiduría, y el pasaje del Evangelio de Lucas nos revelan con certeza que Dios viene, invitando al creyente a una espera vigilante. La carta a los Hebreos refuerza esta actitud, fundamentándola en la fe y poniendo a los patriarcas como ejemplo de confianza. En comunión con los creyentes de todos los tiempos, proclamamos con el salmo responsorial: "Nosotros esperamos en el Señor".Oración Universal o de los Fieles Presidente: Confiando en la promesa de Dios y en su amor incondicional, presentemos nuestras peticiones ante Él, pidiendo por la gracia de vivir conforme a su Reino.R/. Te rogamos, oye nuestra oración.1.Por la Iglesia, para que sea siempre un testimonio de esperanza activa, que impulse a sus miembros a vivir el amor y el servicio con generosidad. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes y responsables de la justicia, para que trabajen con sabiduría y compasión, promoviendo el bienestar de los más necesitados. Roguemos al Señor3.Por todos los hermanos que sufren, especialmente los más pobres y marginados, para que encuentren en nosotros un tesoro de solidaridad y amor. Roguemos al Señor.4.Por cada uno de nosotros, para que nuestra esperanza en el Reino de Dios nos inspire a vivir con vigilancia, servicio y comunión con nuestros hermanos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaAyúdanos, Señor, a vivir con esperanza activa, vigilantes en el servicio y siempre dispuestos a compartir lo que somos con nuestros hermanos. Que tu Espíritu nos guíe en cada paso, para que seamos verdaderos testigos de tu Reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.R. Amén.

Vie 18 Jul 2025

Andas inquieta y preocupada con muchas cosas

DÉCIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOJULIO 20 DE 2025Primera lectura: Gn 18,1-10aSalmo: 15(14),2-3a.3bc-4ab.5 (R. cf. 1a)Segunda lectura: Col 1,24-28Evangelio: Lc 10,38-42.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónDios siempre nos habla, se acerca a cada uno de nosotros, camina con nosotros, es el Dios que está presente, no es el Dios que desde la distancia adoctrina a su pueblo, ordena y da preceptos, el Dios con nosotros, el Dios cercano que vive y entiende nuestra vida, que nos ama con nuestras cualidades y valores, pero también conoce, entiende nuestras debilidades, no para “alcahuetearnos” sino para llamarnos a la conversión, a la santidad y de manera personal nos dice que debemos dejar para poder acercarnos a él, para vivir a plenitud la fe, así como al joven rico le invita a dejar “su” riqueza, a Marta “sus” afanes, también a cada uno este domingo nos invita a poner nuestra mirada en Él y dejar todo aquello que nos distrae de su presencia.Este domingo décimo sexto, la Iglesia nos invita a acercarnos a la palabra de Dios desde el libro del Genesis, escuchar la riqueza de la carta a los colosenses y seguir deleitándonos y alimentándonos del evangelio de San Lucas. Podemos destacar algunas ideas de los textos sagrados:·En el libro del Genesis se nos relata como Dios, ese Dios cercano, se acerca a Abrahán, pasa al frente de su tienda. Abrahán levanta su mirada y ve “que había tres individuos parados a su vera” (Gn. 18,2). Es interesante resaltar como Abrahán muestra una actitud de hospitalidad, de generosidad con los visitantes, quizás, según algunos biblistas, no reconoció en ellos la presencia de Dios, pero sí tuvo una actitud de acogida, de ofrecerles alimento y descanso a aquellos visitantes que habían llegado hasta su tienda. Se da un anuncio y una gran bendición, se anuncia que Abrahán será padre, Sara tendrá un hijo. Para cuando “Él” vuelva serán padres.·El apóstol Pablo, siempre cumpliendo su misión de evangelizar a tiempo y destiempo (2 Tim. 4,2) manifiesta que une sus propios sufrimientos a los sufridos por Cristo en su pasión, ofreciéndolos por el cuerpo del señor, que es la Iglesia. Es la entrega total del apóstol a Cristo, ofrece toda su vida en favor de la comunidad, de los creyentes.·El evangelio de San Lucas nos invita a mirar hacia Betania, a un hogar donde dos hermanas reciben y acogen a Jesús. Esta acogida es vivida, llevada a cabo de maneras distintas, una se sienta a los pies para ESCUCHAR y la otra de pie, de un lado para otro busca ATENDERLE. Cada una ofrece a Jesús un gesto de acogida, buscan demostrarle que es importante para ellas y sobre todo que le aman. Sin embargo, Jesús hace hincapié en un detalle, los afanes y las inquietudes con la que muchas veces vivimos nos alejan de lo realmente esencial y darle sentido a lo que hacemos día a día.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El texto del libro del Genesis y el evangelio hacen énfasis en la actitud de la acogida y el servicio. Abrahán acoge a tres individuos, les ofrece su hospitalidad, les presta acogida. En Betania, Marta y María acogen, reciben a Jesús y ambas mujeres, de maneras distintas buscan atender y servir a Jesús. De una manera sencilla, concreta, pero clara, el evangelista manifiesta que Marta, de acuerdo a las costumbres judías, pone todo su empeño en atender a Jesús. Ella cumple con el “deber de cocer el pan, cocinar, servir al varón, lavarle los pies, estar al servicio de todos” (cf. El Camino abierto por Jesús. José Antonio Pagola. Lucas. Pg. 182). Por el contrario, y quizás en contra de las costumbres y normas, María se sienta a los pies de Jesús para escuchar con atención su palabra. No se preocupa por “hacer cosas”, más bien lo escucha, dispone su corazón para atender a su enseñanza despreocupándose de lo que debería estar haciendo, pone toda atención en su palabraMarta, atareada, le recrimina a Jesús el no importarle que María la haya dejado sola con el servicio. Marta, de acuerdo a sus convicciones y su educación, le pide a Jesús que le ayude para que su hermana cumpla con su deber. Jesús, lleno cariño para con Marta le manifiesta que hay muchas cosas importantes, pero que solo una es esencial.1.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Al escuchar la palabra de esta dominica, se nos invita a mirar esa doble realidad que reflejan las hermanas de Betania, la contemplación reflejada en María y la acción representada en Marta. En una sociedad como la nuestra, donde se debe hacer tantas cosas, el tiempo no alcanza, se debe ser productivos, no se puede perder el tiempo, existe la tentación de idealizar la actitud de Marta, gastar el día haciendo cosas, cumpliendo con los deberes, produciendo para ganar y vivir mejor.Pero también habrá otros, que mal utilizado la figura de María, justifiquen el no cumplir con los deberes, con las responsabilidades, creer que “se los merecen todo” de gratis.Es interesante ver en este texto como Jesús de una manera sencilla nos invita a darle el valor que le corresponde a cada cosa, de una manera tranquila, lleno de serenidad nos enseña a través de la respuesta que le ofrece a Marta a que debemos apuntarle en nuestra vida, no solo en la dimensión espiritual sino familiar, social. Jesús no regaña a Marta por estar realizando las labores propias de la mujer que acoge y sirve a su huésped, pues incluso de muchas maneras, Él mismo en otros pasajes del evangelio, invita a ponerse al servicio de los demás, a vivir la experiencia del amor a Dios y al prójimo con acciones reales y concretas. Sin embargo, exalta la opción tomada por María como “la mejor parte que nadie le quitará.Jesús valora la decisión de María de sentarse a sus pies para escucharlo. Seguramente ese mismo día o al día siguiente María tuvo que dedicarse a las tareas del hogar, a las labores propias se las mujeres de su época, pero en ese momento concreto escogió lo que era necesario e importante, “estar” con el Señor, escucharlo, alimentarse de él, de su sabiduría. María le ofrece a Jesús lo mejor que tiene, su presencia, su vida, su atención, se entrega totalmente. En medio del ritmo de vida que llevamos en la actualidad, con la tentación del activismo, la exterioridad, la superficialidad y la necesidad de “producir”, el evangelio nos invita, nos enseña que no podemos dejarnos desbordar por el ritmo que nos exige el mundo, siempre va ser necesario, sano, regenerador tomar al “ritmo de Dios”, para ser capaces de poner en segundo lugar los afanes cotidianos, la inquietud por tantas cosas, de manera que podamos dedicar tiempo y sentarnos a los pies del Señor, escuchar su voz, hacer silencio para oírlo a Él, poner en pausa nuestra vida por unos momentos para descansar y retomar fuerzas, para llenarnos de sabiduría, fortaleza, entendimiento, de todos sus dones y gracias.Muchas veces podemos pensar que sacar el tiempo para orar es dejar de hacer cosas productivas o buenas, invertir tiempo en escuchar a Dios es dejar de hacer buenas obras, orar y contemplar no pueden ser considerados pérdida de tiempo; orar y contemplar es buscar espacios para alimentarnos y fortalecernos y poder así darle sentido y fuerza a lo que hacemos, darle un verdadero sentido al trabajo, al estudio, a la vida matrimonial, incluso al descanso y el ocio. La madre Teresa de Calcuta, una mujer profundamente apostólica, que dedicó su vida al servicio de los demás, nos enseña que hay que trabajar incansablemente, pero sin olvidarnos de la oración y la contemplación para poder amar de verdad al otro, al prójimo, para “hacer mucho” en bien de los demás.Ahí es donde podemos comprender que Jesús no le pide a Marta que deje se cumplir con sus tareas y deberes, Jesús le pide que no permita que la cotidianidad y las labores diarias la llenen de inquietud y preocupaciones, el trabajo diario no puede ser una carga y motivo para alejarnos de Dios. Jesús le enseña a Marta que, para darle sentido a las labores diarias, al cumplimiento de los deberes, debemos darnos el espacio para la oración, para “estar” con Él, es necesario descubrir que hay momentos para dedicárselos a Dios, y allí tomaremos fuerza para cumplir con nuestros deberes. Marta le pregunta a Jesús que, si no le importante que María la haya dejado sola con todo el servicio, que si no le importa que ella esté atareada realizado todo el servicio y atendiéndolo. La respuesta de Jesús es que sí, a Él le preocupa que ella este viviendo así, por eso la invita a entender que en ese momento lo más importante es escucharlo, sentarse a compartir con Él. El Señor quiere que nosotros estemos bien, siempre se preocupa por nuestra felicidad y por ello nos invita a no dejarnos llevar por el ritmo desbordante del activismo, del ruido ensordecedor, nos invita a descansar en Él, poner en silencio nuestros labios y escucharlo.2.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Muchas veces, como Marta, nos sentimos cansados y atareados, el peso de nuestras responsabilidades, los compromisos nos abruman, a veces percibimos que quienes están a nuestro alrededor no valoran los esfuerzos que realizamos, muchas veces los demás se nos convierten en “una carga” percibimos que los otros no se esfuerzan tanto como quisiéramos. En medio de esas realidades que vivimos, nos llega la fatiga, el cansancio, la falta de sentido, Por eso, hoy el Señor nos llama por nuestro nombre…… y nos recuerda que hay una cosa que es necesaria e indispensable, “estar con Él, contemplarlo, escucharlo” Señor, ayúdanos a trabajar con entrega, dedicación y responsabilidad como Marta, pero también danos la dicha de, a ejemplo de María, sentarnos a tus pies, contemplar tu rostro, danos la gracia de orar siempre, de escoger la mejor parte. No permitas que nuestra vida transcurra en los afanes del mundo o en hacer cosas desbordadamente, danos la gracia de ser orantes y trabajadores, de orar con fe y trabajar con dedicación, danos la gracia incluso de convertir las labores diarias en oración, en una ofrenda a ti. Amen.Recomendaciones prácticas:-Fiesta Nacional: Día de la Independencia.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congregamos como familia cristiana para celebrar la Eucaristía consientes del llamado que Dios nos hace a ser peregrinos y voceros de la Esperanza. Por eso dispongamos para alimentarnos de la Palabra y de la Eucaristía y así, darle sentido y fuerza a nuestra vida y a la realidad que nos rodea. Con alegría y esperanza iniciemos nuestra celebración:Monición a la Liturgia de la Palabra A ejemplo de María, la mujer de Betania, dispongamos nuestro corazón para escuchar a Jesús, para dejarnos alimentar por Él y permitir que el renueve y refresque nuestra vida con su palabra.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con humildad y confianza ofrezcamos Dios, que siempre nos escucha, nuestras necesidades y nos unimos diciendo:R. Te pedimos Señor.1.Por el Papa Francisco, los obispos y todos los sacerdotes, para que sigan anunciando con valentía el Evangelio. Oremos.2.Por nuestros gobernantes, para que promuevan la paz en el mundo Oremos.3.Por aquellos que se sientes cansados y agobiados, que no le encuentran sentido a su vida, para que, encontrando a Jesús, puedan llenar su vida del verdadero gozo y paz interior. Oremos.4.Por Colombia, para que al recordar la fiesta de la independencia seamos capaces de trabajar por el bien de nuestro país.5.Por cada uno de nosotros, de nuestras familias, para que no nos dejemos llevar por el afán de cada día, por el activismo y siempre nos acerquemos a aquel que es la fuente de agua viva, Jesucristo. Oremos.Oración conclusivaEscucha Señor nuestras oraciones, mira las necesidades que hay en nuestro corazón, danos la gracia de experimentar siempre tus bendiciones. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.

Vie 11 Jul 2025

Haz esto y tendrás vida

DÉCIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOJULIO 13 DE 2025Primera lectura: Dt 30,10-14Salmo: 69(68),14.17-18. 30-31.33-34.36ab y 37 (R. cf. 145[144], 18)Segunda lectura: Col 1,15-20Evangelio: Lc 10,25-37.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa Palabra de Dios nos ha acompañado a lo largo de este año para que vivamos con gozo el Jubileo haciéndonos conscientes que somos testigos de la Esperanza.Al meditar los textos de esta dominica podemos resaltar algunas ideas:-Dios, por amor, le entrega al hombre sus decretos y mandatos para que al cumplirlos experimente la vida verdadera y reciba abundantes bendiciones disfrutando de una vida plenamente feliz. (Dt. 30,9) Por ello, el autor sagrado nos recuerda que sus mandamientos no son una carga pesada, imposible de llevar, nadie puede decir que no puede cumplirlos. El mismo Señor a través del autor sagrado, afirma que es posible cumplirla, está al alcance, está muy cerca, tan cerca que está en “tu corazón y en tu boca, para que la cumplas”-El apóstol San Pablo en su carta a los colosenses nos recuerda que el centro de nuestra fe es Cristo, que es “imagen del Dios invisible, primogenitor de toda la creación... todo fue creado por él y para él” (Col.1, 15-16), en nos congrega en la Iglesia para que podamos vivir la fe como una comunidad, cuyo principio y cabeza es Él. En Cristo podemos realmente sentir que somos hermanos llamados a vivir el amor y la fraternidad.-Hoy más que nunca se nos hace un llamado urgente a volver la mirada a Dios y escuchar sus mandatos y cumplirlos, pero no de una manera mecánica o teórica. El Señor graba en el corazón del hombre su palabra para que tengamos la fuerza necesaria para poner en práctica el mandamiento del amor a Dios a través de la caridad y la misericordia con el prójimo, no importa quien sea. El creyente está invitado a amar a Dios con todas las fuerzas, solo Él puede darle plenitud a su vida, sentido, vitalidad, trascendencia, pero amor a Dios se debe materializar, hacer tangible en el amor “al otro”, no es posible amar a Dios si no se ama al hermano, al que más lo necesita. (1 Juan 4:20)1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El centro del mensaje de la liturgia de este domingo es la Palabra por medio de la cual Dios nos habla de manera constante. Él ha querido a través de la historia comunicarse con el ser humano para revelarle sus designios de amor, manifestarle su cercanía, mostrar que es el Dios que camina con el hombre. Cuando acogemos la Palabra de Dios con un corazón humilde, experimentamos una fuerza interior, un gozo que transforma nuestra vida, dinamiza nuestro caminar por esta tierra. La Palabra de Dios de una manera maravillosa produce frutos abundantes, nunca queda estéril (Isaías 55,11), siempre transforma el corazón, los sentimientos, da paz y sanación a quien la escucha, llena de consuelo, serenidad, da fuerza y valor en la prueba.Pero, de una manera clara, la liturgia de la palabra de este domingo nos asegura que quien escucha la Palabra y la guarda en el corazón experimenta un llamado a vivir el mandamiento del amor a Dios a través del amor al prójimo, viviendo cada día la caridad y la misericordia, no como un simple precepto impuesto y difícil de cumplir. El creyente escucha la Palabra de Dios, se alimenta de ella, la guarda en el corazón y de él brota un manantial para la vida eterna (Jn. 4,13-14). Acoger en el corazón la Palabra, lleva al hombre a poner por encima de todo la vivencia del amor al prójimo sin importar si es amigo, conocido o no, lo que importa es amar sin medida, sin límites y con hechos concretos, sin esperar nada a cambio a ejemplo del samaritano.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En una sociedad como la nuestra, globalizada, con adelantos tecnológicos y científicos que hacen más “fácil” la vida, con tratados, convenios e integraciones en diferentes campos de la sociedad para buscar el progreso económico, social, político, vemos también como la guerra, el hambre la injusticia, las desigualdades sociales y la falta de oportunidades aún persisten y el ser humano esta quizás lejos de crear una sociedad justa, equitativa y con oportunidades para todos. Pero, ante este panorama, a veces desalentador, se nos recuerda que somos peregrinos de la esperanza, hombres y mujeres de fe, llamados a dar testimonio de Jesucristo y llenar de luz y gozo la vida del mundo, no dejarnos derribar por el pesimismo. Precisamente Jesús, en la parábola del buen samaritano, nos dice que, por encima de cualquier prejuicio, el amor debe ser la manera de asumir y vivir la experiencia de la fe, el amor a Dios se debe materializar en el amor al prójimo, al más próximo y con especial cuidado al que más necesita. El mandato del amor no puede llevarnos a discriminar o escoger a quien amar, no permite que aislemos a los demás. El amor debe unirnos, buscar la felicidad de todos, el amor debe llevar a crear la verdadera fraternidad humana.Este llamado a escuchar la Palabra y ponerla en práctica amando al prójimo debe ser, para cada una de nuestras comunidades cristianas y para nuestras parroquias, un estilo de vida, realmente formamos comunidad cuando nos reunirnos en torno a la escucha de la buena noticia del evangelio y damos testimonio de Jesús amando sin medida, siempre, sin condiciones. No es algo fácil, no es sencillo amar así, pero debemos en nuestras comunidades comprometernos todos los días a vivir así, al estilo de Jesús.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?“Miren como se aman” (Mc. 6,1-6). La mejor manera de dar testimonio de la buena noticia de Jesucristo es parecernos cada vez más a Él, es vivir de una manera coherente con la fe y practicar la caridad. Por eso pedimos a Dios que nos de la gracia y la docilidad para escuchar con el corazón su Palabra, ponerla en práctica y así poder dar testimonio a nivel personal y comunitario, que podamos sembrar la semilla del amor y la paz en cada lugar donde nos encontremos, que podamos ser signo de esperanza en medio de tantas realidades de muerte, de violencia, de injusticia. Pidamos a Dios que no nos cansemos de amar, ser solidarios, misericordiosos, que nuestras comunidades parroquiales sean lugares de acogida y encuentro con Dios y con los hermanos.Recomendaciones prácticas:-Motivar para que, de manera personal y familiar, cada uno de los fieles fortalezca la lectura orante de la Palabra de Dios, aprovechando incluso los medios tecnológicos que tenemos a nuestro alcanceII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congregamos como comunidad cristiana para alimentarnos del altar de la Palabra y de la Eucaristía, para escuchar a Jesús y comer de su cuerpo y beber de su sangre que se nos ofrece como como alimento verdadero y así fortalecer nuestra vida y poder ser verdaderos y auténticos cristianos, que sepamos, día a día, amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos. Unamos a toda la Iglesia y celebremos con fe y devoción el banquete de la Eucaristía.Monición a la Liturgia de la Palabra En la liturgia de la palabra se nos invita a escuchar siempre la Palabra de Dios, acogerla con el corazón para así ponerla en práctica por medio de la vivencia de la caridad y la misericordia, especialmente con los más necesitados, con atención escuchemos al Señor que quiere hablarnos y llenar de esperanza nuestra vida.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con la certeza de saber que Dios siempre nos escucha, presentemos ante Él nuestra suplicas y necesidades diciendo:R. Escúchanos Señor.1.Por la Iglesia universal, para que siga anunciando la Palabra de Dios con valentía y entrega y sea testimonio del amor de Dios pata con los más necesitados. Oremos.2.Por los gobernantes de todas las naciones y de manera especial los de nuestro país, para que promueva leyes que busquen el progreso y el bienestar de todos. Oremos.3.Por los que más sufren, por los que están tristes o faltos de esperanza para que buscando siempre a Dios puedan recibir consuelo y fortalezca. Oremos.4.Por nosotros, reunión en esta asamblea Eucarística para que, a ejemplo del buen samaritano, seamos capaces de extender siempre la mano para ayudar a quien más lo necesita, descubriendo el rostro de Jesús en el que sufre. Oremos.Oración conclusivaEscucha Señor las suplicas que hemos colocado sobre tu altar y fortalécenos con tus bendiciones para ser signo de esperanza para nuestros hermanos.R. Amén.

Vie 13 Jun 2025

El Espíritu de la verdad os guiará

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDADJUNIO 15 DE 2025Primera lectura: Pr 8,22-31Salmo: 8,4-5.6-7.8-9 (R. 2a)Segunda lectura: Rm 5,1-5 Evangelio: Jn 16,12-15.I.Orientaciones para la PredicaciónDios se reveló como Único y Verdadero a lo largo del Antiguo Testamento; una vez ya estaba afianzada esta verdad fundamental y el Pueblo de la Alianza lo había comprendido, aunque muchas veces era infiel, en la plenitud de los tiempos, este mismo Dios nos reveló su misterio íntimo, es decir, un Dios que es uno, pero no solitario, pues es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por el misterio pascual del Señor Jesús y en virtud de su Espíritu, que es el Espíritu del Padre, se nos ha comunicado y nos ha hecho partícipes de su vida divina.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura de la Solemnidad del día de hoy se profesa la fe en un Dios único y verdadero, punto de llegada de la fe del Pueblo de la Alianza, después de un largo camino de reflexión y meditación de las acciones salvíficas del Todopoderoso e iluminado por su Santo Espíritu; en este mismo pasaje, ya se anuncia de forma velada al Hijo, que se intuye como sabiduría creada, reflejo de aquella increada, la segunda Persona de la Santísima Trinidad. En el Salmo responsorial se alaba a Dios por la obra de sus manos, particularmente del hombre, la obra por excelencia del Creador, a quien le compartió el dominio inteligente sobre toda la creación y sobre sí mismo, pues lo dejó en manos de su propio albedrío.En el Evangelio Jesús se proclama como el Hijo, que revela al Padre y anuncia el envío del Espíritu Santo, quien tomará de lo suyo que, a su vez, lo ha recibido del Padre; de esta manera, se nos revela el misterio de la Santísima Trinidad, del Dios único en tres personas. Por último, en la segunda lectura se nos invita a contemplar el gran designio amoroso del buen Dios que se nos ha dado completamente en u Hijo y se nos comunica por medio de su Espíritu, para que tengamos acceso al Padre y participemos de la plenitud de vida y de amor trinitario. Esta última y consoladora verdad es la que reflexionaremos a continuación.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Dios Padre se nos ha dado completamente en su Hijo, quien lo entregó todo en la cruz para que tengamos vida y vida en abundancia; resucitado y sentado a la derecha del Padre derramó sobre nosotros su Espíritu, que es el del Padre. De esta manera, Dios uno y trino ha sido derramado en nuestros corazones y hemos sido introducidos en la vida divina, que es comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.Dios nos creó a su imagen y semejanza; Él es Trinidad de personas, comunión íntima de vida y amor. Nosotros, desde el bautismo, hemos sido insertados en esta corriente de gracia y de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y desde este centro estamos llamados a convertir nuestra vida en una donación permanente, a imagen del mismo Dios. De esta manera, contribuiremos a reflejar su amor misericordioso y bondadoso en medio de un mundo que cada die pierde más el sentido de lo sagrado y la necesidad de los valores superiores.Dios es amor y bienaventuranza ad intra y para participar de su felicidad creó al género humano y el universo como espacio para la comunión de la creatura con el Creador. Solamente buscando a nuestro Hacedor y dejándonos insertar en la corriente de amor y donación de la Trinidad, podremos alcanzar la felicidad que tanto anhelamos y que el Poderoso a puesto en nuestros corazones como el deseo más hondo, pues es el deseo de Dios, fuente y el origen de nuestro ser.Lo más contrario a nuestro ser humano y cristiano es el egoísmo, esa tendencia a vivir centrados en nosotros y en nuestros intereses. Esta es la causa de todos los males que asolan a la humanidad. Si cada uno de nosotros trabajamos con decisión y determinación por irlo erradicando de nuestra vida en todas las manifestaciones, entonces este mundo irá siendo transformado por quien es Amor y la fuente del amor, pareciéndose cada vez más a ese paraíso que Dios soñó para nosotros, pero que por el pecado lo perdimos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, ayúdanos a comprender que Tú eres Amor, un Amor grande y poderoso, que nos ha creado para participarnos de su bienaventuranza y que si sus palabras son exigentes, es porque quiere lo mejor y lo más grande para cada uno de nosotros, pues cuando nos llama a la existencia sueña para nosotros un paraíso que, si bien perdido por el pecado, su inmenso amor lo ha hecho nuevamente posible por la encarnación y el misterio pascual del Hijo, quien por su Espíritu nos hace partícipes de su filiación.Señor, concédenos la gracia de comprender que nuestro ser, imagen del suyo, está llamado a la donación y que solamente en esta actitud diaria de entrega a su gloria y al bien de toda la humanidad, es como nosotros podemos llegar a esa bienaventuranza a la que estamos llamados, ya desde esta vida, pues la felicidad no es algo, sino tener a Alguien, tenerte a Ti en nuestros corazones.Señor, fortalécenos para que todos los días estemos en una actitud de alabanza a tu gloria excelsa, por medio de una vida que se deja guiar por tu Espíritu y, así, podamos superar ese repliegue tan fuerte hacia nosotros, hacia una vida centrada en nuestros gustos y caprichos, que nos lleva por los caminos de la destrucción y la muerte, tanto para nosotros como para los demás, y nos impide gustar de tu amor y de tu misericordia.Señor, infunde en nuestros corazones la fuerza de tu santo Espíritu, para que en la vida de cada día nos dejemos guiar por las enseñanzas de tu Hijo, encarnándolas en las acciones, reacciones y comportamientos más ordinarios y, de esta manera, podamos reflejar tu amor que solamente sabe darse y entregarse, disimulando y perdonando toda ofensa y, sobre todo, esforzándonos por hacer el bien, manifestado en el servicio desinteresado y generoso.Recomendaciones prácticas-Día del Padre.-14 – 15 de junio. Jubileo del Deporte.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa La Eucaristía es la acción de gracias por excelencia a Dios uno y trino por toda su obra salvífica en beneficio del género humano. Dispongámonos a participar de esta celebración con espíritu de gratitud y de alabanza al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, uno en tres personas.Monición a la Liturgia de la Palabra Dios nos ha ido revelando de manera progresiva su intimidad que es amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; escuchemos con atención las lecturas que hoy se nos ofrecen para comprender la hermosa pedagogía divina que nos invita a dejarnos sumergir en esa corriente de vida y de amor de Dios uno y trino.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Oremos a Dios Padre, por mediación de Jesucristo, en el Espíritu y encomendémosle todas nuestras intenciones y necesidades.R/ Te lo pedimos Señor.1.Por la Iglesia, para que, guiada por el Espíritu Santo, sea un faro de luz y santidad en el mundo y acompañe con amor a sus sacerdotes en su camino de fidelidad a Cristo2.Por los gobernantes de las naciones, para que se dejen guiar por la sabiduría encarnada, reflejo de la fuente de todo bien, y que se nos comunica por su Espíritu.3.Por quienes sufren en el cuerpo o en alma, para que al contemplar al Dios que es comunión de vida y de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, encuentren la fortaleza para seguir adelante y ofrecer sus padecimientos, comprendiendo que el buen Dios amor coronará sus sufrimientos con vida plena y bienaventurada.4.Por los padres de familia, para que, fortalecidos por la gracia de Dios, sean reflejo del amor y la providencia del Padre celestial en sus hogares.5.Por los deportistas, para que la celebración del Jubileo los anime a desarrollar sus capacidades a través de la sana competencia.6.Por quienes nos encontramos celebrando esta Eucaristía, para que Dios uno y trino nos atraiga a su vida íntima de comunión y amor y experimentemos el gozo de su amor misericordioso y bondadoso.Oración conclusivaRecibe Padre santo estas súplicas que te hemos dirigido con fe y confianza, por mediación de tu Hijo, quien vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.R. Amén.